SABER ESCUCHAR

 

 

La muerte de Larry King, el gran periodista y entrevistador norteamericano nos acerca a ese recinto de las preguntas y las respuestas en  donde reposa todo diálogo. Saber escuchar en la vida es muy importante, y en el campo de la prensa eso es vital. Se pregunta, y se escucha con atención, no distraídos ni obsesionados con formular la siguiente pregunta. El “saber escuchar” es tan esencial como el “saber mirar” para conseguir un retrato, no sólo exterior, sino interior del personaje, ese “escuchar bien o al menos dar la impresión de que se escucha bien — decía Pla en “El cuaderno gris” —; y también es muy útil — añadía— decir, de vez en cuando : “¿Quiere  hacer el favor de repetir lo que decía hace un momento? “ “¿ Tendría la amabilidad de aclararme el concepto a que aludía hace un instante?” Los hombres quieren ser escuchados. Es lo que les gusta más (…) La forma más activa y disimulada  — es decir, más eterna —de la adulación es saber escuchar de una manera natural, activa y discreta. Contribuye mucho a llegar a esta naturalidad no cometer la tontería de mostrar lo que uno sabe realmente. Los propios conocimientos  — si es que se tiene alguno  — se han de saber disimular hasta el punto justo, sin caer, en cambio, en el extremo de acentuar demasiado la propia estupidez…”

Hasta aquí, Pla.

Lo importante es saber escuchar  no sólo en el periodismo sino en la vida.

José Julio Perlado

 

(Imágenes—1-Vincent Giarrano/2- Juan Gris)

ENTREVISTAS EN RADIO Y TELEVISIÓN

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“La televisión se presta a la polémica, a la confrontación, a la dramatización – recordaba el gran entrevistador Jean-Pierre Elkabbach – . Cada medio tiene su estilo, su decorado, su luz. En la radio existe una presencia casi física, pero es necesario que haya un contenido. Una persona habla con otra persona y las dos se dirigen a una tercera persona que es el oyente. En la radio hay un lado muy intimista, se mira derecho a los ojos, se habla en mangas de camisa. Por ejemplo, cuando entrevisté en la radio a Miterrand le pregunté si podía quitarme la chaqueta y desanudar mi corbata; él también lo hizo; no lo supo nadie. Fueron dos horas con el presidente, sin fotógrafos ni colaboradores, únicamente nos acompañaba un técnico.

En televisión se tiene tendencia, en cambio, a sustituir la imagen y el espectáculo por el contenido de la palabra. Pero en los momentos donde la televisión es verdadera, auténtica, y cuando ella pone en confrontación a las gentes, entonces es sublime. A veces me he sentido bloqueado, ya que si mi interlocutor no quiere responderme, ostensiblemente cambio de tema. Pero en la primera ocasión que puedo y cuando el personaje no espera ya mis palabras, vuelvo sobre la cuestión enfocándola desde otro punto de vista. Nunca la dejo. Y siempre pienso además: cuanto más corta sea la pregunta ella será más eficaz”.

 

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Otro excelente entrevistador, Patrick Pesnot, recordaba que “la entrevista en televisión es más rica que en la radio puesto que muchas veces es la búsqueda de la emoción antes que de la información. Una voz que falla un poco en la radio lo pasa mal; mientras que un rostro que vacila, un silencio que se alarga, eso es formidable en la televisión. Y también unos ojos que rehuyen nuestra mirada. Pero es necesario olvidar todos los instrumentos y aparatos que hay detrás. Si esto ocurre, se consigue que sean muy auténticas las gentes a quienes preguntamos. Recuerdo una de mis mejores entrevistas: una mujer que iba a morir de cáncer. Ella lo sabía. Era un prodigio de vida, de calor, de fuerza, de humor. El día de la entrevista se maquilló cuidadosamente hasta transformarse en una mujer hermosa. Nunca se me olvidará”.

 

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En el campo de la literatura, Bernard Pivot, el magnífico presentador de “Apostrophes”, anotaba para la entrevista televisiva una serie de reglas: 1.- hacer preguntas cortas; 2-  considerar que cualquier respuesta, aunque sea decepcionante, es más importante que la pregunta; 3-  no olvidarse nunca de que también es el telespectador quien hace la pregunta y que también él escucha la respuesta. “Tengo una forma de ser, de escuchar, de hablar y de replicar que forma parte de mí , que ya existía antes de meterme en la televisión y que seguirá existiendo cuando la deje – añadía Pivot -. Mucha gente piensa que por el modo de hacer preguntas y conversar delante de las cámaras, el periodista debe comportarse de forma distinta a como lo haría cuando habla con alguien en su vida cotidiana. Yo, en cambio, no veo más que puntos  en común entre ambas situaciones, salvo que, obviamente, en la televisión el tiempo siempre se te echa encima y tienes que darte más prisa que si estuvieras en tu casa o en la calle, y que todas las palabras deben ser “útiles”. Pero en el trajín de la conversación, ¿cómo  puede uno ser distinto a como es en su fuero interno? A menos que sea un actor fabuloso”.

 

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(Imágenes.- 1- Jean -Pierre Elkabbach y Giles Bouleau  entrevisando a Putin- 2014/ 2.-  Alejandra Laviada/ 3.-Sipho Mabona– 2014/ 4.-Adolph Gottlieb -1962)

ANTE VITTORIO GASSMAN

 

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“Estoy sentado con él – a mitad de los años sesenta – al borde de esta piscina cubierta de Roma; Gassman está en traje de baño, medio tapado con un albornoz; tiene los pies apoyados en una banqueta y su cuerpo largo, musculoso y delgado, descansa en el intervalo entre dos secuencias de su último film La guerra secreta. Vittorio Gassman sigue siendo el  “monstruo sagrado”  del teatro y del cine italianos. Han pasado los tiempos del Otelo en los que Gassman recitaba cada noche alternando los papeles del moro celoso y de Yago con otro gran actor italiano, Salvo Randone; han pasado los tiempos en que Gassman presentaba Ornifle, de Anouilh, o las piezas del teatro clásico griego. Han pasado los años, y se diría, sin embargo que los años no han pasado por el perfil ni por el tipo de este hombre.

 

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Si fue calificado como  “genio”  cuando se presentaba en el teatro, el cine lo ha confirmado también como un actor cómico de dotes excepcionales. Se habló de una  “guerra secreta”  entre Alberto Sordi y Vittorio Gassman: aquellos dos hombres que habían colaborado tantas veces en las mismas películas estaban enfadados entre sí, si se atienden los rumores que corrían por Roma. Por aquel tiempo, Gassman decoró magníficamente su  apartamento privado: un teatrito perfecto ocupaba una de las habitaciones de la casa; en su minúsculo escenario, Gassman ofrecía espectáculos sorprendentes a sus amigos. Eran las noches de famosas tertulias artísticas que el mundo de los escritores, de los pintores y de los actores celebraba en casa de Gassman. El anfitrión disfrutaba viendo disfrutar a sus amigos. En aquel teatrito, que hoy prosigue sus representaciones cuando al dueño de la casa se le ocurre, tuvieron lugar recitales de prosa y de música, escenas, diálogos, monólogos, espectáculos en miniatura. Gassman puede permitirse esos lujos, y cuantos quiera. Su nombre es cotizado en Italia de manera especial, y las oportunidades de trabajo le llueven interminablemente. Puede decirse que los dos próximos años de Vittorio Gassman están ya completos en su carnet de propósitos y de realidades. Si hace tiempo dedicaba sus esfuerzos y sus condiciones unidas a su talento indiscutible en piezas de Shakespeare o de Sófocles, últimamente su rostro y sus gestos rápidos y ágiles han llenado las pantallas con un triunfo de excepción, desde la absoluta comicidad de Los monstruos hasta las interpretaciones admirables en El éxito o en La escapada.

 

cine- Vittorio Gassman- famouspeopleinfo com

 

En los últimos años de cine italiano – me dice– han existido momentos altos, momentos bajos y momentos de crisis. Pero, fijándonos precisamente en los momentos de crisis, se debe estar bastante satisfechos del balance general del cine italiano, porque  las dos o tres crisis graves que han aparecido, una lógica, yo diría histórica, inmediatamente después de la guerra; otra recientísima, han concidido siempre con una excelente renovación de  nuestro cine  sobre bases nuevas, con el descubrimiento de nuevos temas, de nuevos directores y de nuevos guiones, lo que da prueba de una vitalidad que incluso en el plano internacional no se puede discutir. Se ha hablado demasiado del neorrealismo italiano de la posguerra, y ahora yo creo que es muy peligroso generalizar; en efecto, ha habido cuatro o cinco grandes directores que abrieron  por primera vez algunos caminos, que enseñaron  mucho y que han dejado una gran influencia en los directores de Europa, y citaré particularmente a Rosellini, que desde un punto de vista histórico y crítico, a mi parecer, ha sido el hombre que ha seguido de modo más puro aquella dirección. En la actualidad han surgido nuevos directores más difíciles de colocar y de definir en sentido colectivo y, sin embargo, aportando grandes casos singulares, como Fellini, como Antonioni, como Visconti, los cuales no se pueden considerar como jefes de una escuela, pero ciertamente son  artistas originales que han dejado una huella profunda.

 

cine-ubbv- Vittorio Gassman- La famiglia- de Ettore Scola-associazionedeladolcevita

 

Yo no me creo un hombre culto o un especialista de la cultura- prosigue conversando -. Soy esencialmente un actor, y no hago nunca separaciones de géneros; me gustan todos los géneros  y creo en el actor en todos los sentidos, que, bien o mal, dentro de sus límites, esté disponible para cualquier experiencia; por otro lado, respecto al asunto de las películas comerciales, creo que hay muchos equívocos, ya que el cinematógrafo, que tiene una gran función como arte,  es también un espectáculo,  y creo que gran parte del llamado cine de arte se realiza fuera de los límites estéticos del propio cine, y en cuanto a las películas comerciales, creo que también es peligroso generalizar, puesto que depende sobre todo de cómo estén hechas; para resumir le diré: yo creo que  “vulgar”, en el sentido negativo, es únicamente aquello que es falso”.

 

Vittorio Gassman- nuncanali k taweb it

 

(Imágenes.-1.-Gassman-wallpapers brothersoft com/ 2. Gassman. cinema sky it/- Gassman- famouspeopleinfo com/ 4.- Gassman, en “La famiglia” de Ettore Scola/ 5.-Gassman- nuncanale K taweb it)

 

 

EL ENTREVISTADOR ENTREVISTADO

escritores.-3eed.-Sara Facio.-Julio Cortázar en París.-1968

Nuevamente Televisión Española ha tenido la deferencia de invitarme a hablar sobre distintas entrevistas que he realizado a lo largo de mi vida. Esta vez el entrevistador ha sido entrevistado y agradezco al programa “La aventura del saber” y a su Director, Salvador Gómez Valdés,  las atenciones que han tenido conmigo.

Siempre es un placer hablar de periodismo.

cine.-eedcv.-Fellini rodando Giulietta de los espíritus.-1965

(Imágenes:- 1.-Julio Cortázar, en París, 1968/ 2.- Federico Fellini rodando “Giulietta de los espíritus”, en 1965)

CIUDADES Y ARQUITECTURA

“La violencia dentro de la arquitectura – me decía el arquitecto español Antonio Fernández Alba – va desde el espacio de la pequeña célula habitable de la vivienda, al contexto general de la ciudad: el transporte en la ciudad genera una violencia a diario. (…) Es un hecho significativo que las grandes metrópolis provocan unos altos índices de agresividad, producto fundamentalmente de la falta de acondicionamiento que el espacio urbano posee. Si hacemos un análisis de la necesidad que el hombre tiene del espacio público – para la convivencia, para la intercomunicación, para el cambio, para el diálogo -, podemos ver que ese espacio público en la sociedad contemporánea en ningún momento se proyecta. Son todos espacios privados, y dentro de los espacios privados, productos privados para cada individuo: es como una tendencia a cortar las relaciones del hombre contemporáneo”.

Estábamos charlando en Madrid, en 1977, en el estudio del arquitecto, y al otro lado de la ventana la violencia de los ruidos se extendía como nube entre las fachadas, iba detrás de los peatones y esperaba muchas veces a cruzar junto a ellos entre el guiño de los semáforos y la trepidante agitación. “La ciudad – me seguía diciendo Fernández Alba – es una factoría donde se producen productos, se transportan y se intercambian; no solamente es un mercado, sino también una factoría. La metrópoli expulsa al individuo del grupo social hacia los alrededores de la ciudad, y en esos alrededores se genera otro tipo de violencia, la ocupación de la naturaleza de una forma desarmónica y alterada; y en determinado momento se presenta la necesidad de volver de nuevo a la ciudad, porque la violencia extrema – como ocurria en la Alta Edad Media -, reproduce los mismos fenómenos de intranquilidad y desasosiego”.

“La edad – continuaba el arquitecto – es un hecho probado que incide de otro modo en la ocupación del espacio; sin embargo, la mercantilización del espacio a través de las relaciones que establece la sociedad de consumo, no ofrecen ninguna distinción entre el lugar del niño o del anciano. Los seres más indefensos en el grupo humano lo constituyen el niño y el anciano, y sin embargo ellos son los que menos reductos tienen en el espacio de la ciudad”.

“La arquitectura de la ciudad pienso que ha perdido sus tres coordenadas basicas: el concepto de la historia (porque no entiende que la historia es un tiempo social, un hecho humano, una realidad física); ha perdido el concepto de escala (en la ciudad, la casa contemporánea no tiene sentido de la escala: es pequeña o grande, desmesurada o arbitraria) ; y ha perdido el espacio de la medida, es decir, el uso del espacio”.

Fuera, al otro lado de la ventana, seguían cruzándose los ruidos y brillaban fulgurantes los semáforos.

(Imágenes:- 1.- Casa de Cristal.-diseñada por Kengo Kuna Associate.- Atami Kaihourou.-Japón.-1995/ 2.-espacios.-abitare.it/3.-ejemplo del Atelier Olschinsky/4.- restaurante de la Ópera Garnier.-por Odile Decq.-  Benoit Cornette /5.-The “Re” Chandelier for the Svarovski. Crystal Palace.-Zaha Hadid)

SOBRE “LA ANGUSTIA VITAL”

“Desde hace muchos años vengo llamando la atención sobre el problema de “la angustia vital”  – me decía en 1966 el profesor López Ibor en su clínica madrileña de la calle de los Olivos -. El calificativo de “vital” tiene para mí una significación precisa. Es una angustia de origen interno que no está producida – aunque a veces desencadenada – por los acontecimientos de la vida, ni por sus dificultades. La expresión que lancé, “angustia vital”, ha pasado al lenguaje coloquial y con ella se entiende la que producen las cosas de la vida. La verdad es que hay en el mundo contemporáneo un estado de preocupación que parece más exacerbado o por lo menos resulta más patente al hombre medio”.

(Estábamos charlando en su despacho, era febrero, hacía frío en los árboles, nos rodeaban fichas, informes, batas blancas, nadie había en el jardín. López Ibor me hablaba mientras jugaba con un lápiz entre sus dedos)

“Se tiene la impresión – me decía – de que la vida moderna está más llena de dificultades que la vida de otras épocas. No se repara en que precisamente estamos en la civilización del bienestar y que, por tanto, y debido sobre todo a los logros técnicos que se han obtenido, las contrariedades de la vida deberían ser menores. Sin embargo, parece que no es así, y esa sería una cuestión más a meditar. Una gran cuestión. Y es que la vida del hombre siempre resulta misteriosa. Los accidentes externos encubren designios, posibilidades, actitudes internas. El gran problema del hombre actual es haber convertido en problemático el sentido de su vida. Por eso no es extraño que obstáculos y contrariedades del cotidiano vivir aparezcan envueltos en una atmósfera angustiosa”.

(Estaba el médico español trabajando sobre un nuevo libro, provisionalmente titulado “El progreso del hombre mismo“, y hablábamos del posible estilo de vida del español en el futuro)

“Siempre resulta bello – me decía – el pensar que el español tiene un estilo de vida que ha mantenido a lo largo de las tremendas vicisitudes históricas, algunas tan disolventes como el proceso de la decadencia tras el Imperio. Y de esa permanencia de “un estilo de vida” – que en definitiva es estar más atento a los valores humanos que a los económicos – pienso que el español puede desempeñar un papel importante en el futuro inmediato, contribuyendo a la creación de ese nuevo humanismo, sobre el cual se hace hoy tan abundante literatura y que necesita urgentemente el mundo técnico.

Pero si todo esto es muy bello, no puede uno menos que pensar en el impacto del mundo contemporáneo de la civilización del bienestar, del “mundo de las cosas“. Ese impacto tiene que penetrar también en el hombre español y puede transformar su estilo de vida. Ya hay signos evidentes de ese proceso. Podemos dudar de la profundidad que alcanzará. Pero ya está ahí. Que el español sea más o menos materialista dependerá de la solidez de las estructuras espirituales y vitales sobre las que se asienta nuestra vida individual y comunitaria. Yo no me atrevería a negar el riesgo que esa situación impone”.

(Han pasado los años. Recuerdo aquel febrero, nadie en el jardín, frío en los árboles: las manos de López Ibor jugando con su lápiz mientras me hablaba despacio en su clínica de la calle de los Olivos)

(Imágenes:- 1.- Georgia O`Keeffe.-1932/2.- René Magritte.-La tumba de los luchadores.-1960/ 3.-Maria Grazia Luffarelli.-tulipani danzanti)

SOBRE EL FUTURO PAPEL DE LOS PERIODISTAS

” El diario La Nación de Buenos Aires publicó el pasado 15 de diciembre una interesante entrevista de Luisa Corradini con Marcel Gauchet – Director de la École des hautes études en sciences sociales de París – sobre el periodismo y los periódicos”.
Copio de Paperpapers algunas de las preguntas y respuestas:
– “¿Qué es ahora el periodista?


“En medio del ruido mediático, el periodista se ha transformado en un amplificador anónimo. Ese anonimato pasó de la televisión a la radio y de esta a la prensa escrita. La televisión definió e impuso un cierto tipo de información: sensacional, emocional y consensual. Todos los medios de comunicación se alinearon sobre ese patrón, por eso se tiene la impresión de que todos los periodistas dicen lo mismo. En pocas palabras el crecimiento de lo que se ha dado en llamar the media (medios audiovisuales) se acompaña con la desaparición del periodismo tradicional.

Estamos en un momento de auténtica crisis, en el cual el papel del periodista perdió la claridad de antes y en el que, al mismo tiempo, las expectativas de la sociedad y del público no son todavía muy claras. Esto es lo asombroso en todas las redacciones del mundo: la incertidumbre sobre lo que pide el público, lo que realmente espera y necesita”

 

Que se cristaliza en el debate online o papel…

-“Exactamente. Ese debate es parte de la confusión actual porque la abundancia informativa pasa en gran parte por internet y esto modifica completamente el perímetro de la reflexión. La llegada del online contribuyó mucho a confundir la figura del periodista. Después de todo ¿qué distingue un artículo que llega por el sitio de un gran periódico y otro que está escrito por un internauta de base, que lo pone en línea y que, por el milagro de la indexación, puede encontrarse propulsado a la primera línea de la pantalla?”

-Los únicos que conocen esta diferencia son los periodistas. Pero esto es un magro consuelo.

– “Así es. Hay dos formas de acercarse al problema. Por el lado de los periodistas, porque están obligados a hallar su lugar en este nuevo espacio público y democrático, donde no se les pide más su opinión. La otra manera de mirar es desde el punto de vista del público, que no sabe actualmente lo que realmente quiere: por un lado tiene la necesidad de dar su opinión sobre todo -y no siempre con sentido común, como se puede ver en comentarios, blogs y foros en línea- y, por otra parte, busca un punto de vista lógico, competente, que permita hacer una selección entre la masa de cosas aberrantes o sin significado que circulan por el mundo. Porque es verdad que hay una cantidad enorme de información. Pero, ¿a quién le importa la mayor parte?
….
Llegados a este punto debo decir que, si bien es posible que haya diarios en papel que desaparezcan arrastrados por la crisis, estoy totalmente convencido de que la función del periodista se verá restablecida e incluso reforzada con el tiempo, pero en un papel totalmente diferente. Ante la cacofonía informativa, el periodista será aquel que pueda señalar, individualizar o producir un análisis con sentido, con verdadera profundidad, autorizado, basado en un trabajo de investigación y reflexión. Esa será la evolución de la profesión. En esta nueva etapa, el papel de los periodistas será muy diferente del que conocimos, pero mucho más crucial”.


 

-¿Usted ve un futuro para la prensa?

-“¡Ah, sí! No es una evolución que me resulte muy simpática, pero así será. El futuro para la prensa en papel existe, pero estoy convencido de que se transformará en un producto de lujo, con menos tirada y costos mucho más elevados. Es fácil verlo hoy en día. Los únicos medios que tienen éxito son aquellos que tienen excelentes periodistas, capaces de analizar la actualidad y de ayudar a la gente a pensar: The EconomistFinancial Times... ¿Por qué la gente compra esos periódicos? No para leer lo mismo que pueden encontrar en internet. La gente quiere, por ejemplo, saber la opinión de Martin Wolf (analista de FT) sobre la política de la Fed o del Banco Central Europeo. Son los diarios populares los que sufrirán las consecuencias de este cambio profundo. Es el público que se reduce cada vez más. Los periódicos de élite, de muy alto nivel, tendrán un excelente futuro. Naturalmente, serán mucho más caros. Pero como su público tiene medios para comprarlo, el problema no está allí”.

Varias veces he tratado en Mi Siglo del periodismo, los periodistas y el futuro. Aquí he querido poner en negrita algunas frases que me parecen importantes.

Sobre este tema siempre hay algo que añadir.

(Imágenes: 1- Ava Gardner leyendo el periódico.-1959.-1978.-Ampas/Samford Roth/2.-en el metro de Nueva York.- 1914.-Luis Francisco Mora (1874-1940).-NYPL Digital Gallery.-nypl.org/3.-webdeapple.com)

EN LA DESPEDIDA DE LARRY KING

Hoy se despide el célebre entrevistador norteamericano Larry King tras 25 años en antena.

Como he señalado en alguno de mis libros, “muchas veces el entrevistador se siente entrevistado. No es necesario que suceda lo que le ocurrió al entrevistador del New Yorker, Ved Mehta, ante Bertrand Russell. Éste quedó sorprendido de que viniera a visitarle, y “cuando estábamos cómodamente sentados con nuestro té – cuenta el periodista – comenzó a entrevistarme: ¿cómo era que me interesaba por la filosofía cuando mi vida estaba en peligro?”. Tampoco hace falta que se repita el interrogatorio a que sometió Kissinger a Oriana Fallaci. Kissinger, distante, disparó sus proyectiles de modo sucesivo: “se sentó en el sillón de al lado, más alto que el diván, y en esta posición estratégica, de privilegio, empezó a interrogarme con el tono de un profesor que examina a un alumno del que desconfía un poco (…) La pesadilla de mis días escolares era tan viva – confiesa Oriana Fallaci -, que, a cada pregunta suya pensaba: “¿Sabré contestar? Porque si no me suspenderá”. Y Kissinger empezó a preguntar a Oriana Fallaci sobre el general Giap, sobre Thieu, Cao Ky, Ali Bhutto e Indira Gandhi. “Al vigésimoquinto minuto aproximadamente, decidió que había aprobado el examen”. Ninguno de estos dos casos es necesario que suceda, aun cuando pudieran ocurrir. Y sin embargo, el entrevistador es consciente de que se le entrevista con los ojos, con los gestos, no solamente se observa la imagen que presenta, sino más que ninguna  otra cosa su preparación“. (“Diálogos con la cultura“, pág 34).

Es “el entrevistador entrevistado“, forma singular que ofrezco hoy en Mi Siglo el día en que se despide como entrevistador Larry King:

ONETTI, AVENIDA DE AMÉRICA, OCTAVO PISO

“Y yo estaba sentado en el sofá del apartamento tercero de la octava planta, calle Chile al 600, aquel “San Telmo” que había colocado en el principio del Sur de Buenos Aires, e imaginaba con todos mis esfuerzos que aquel Onetti no vendría, y ahora me decía que para qué contar y recontar cosas que parecían muertas aun estando vivas sobre “La vida breve” y “Los adioses” y “El astillero” y “Juntacadáveres“, y acabando de morir a medias en mi interior para vivir en “Dejemos hablar al viento“, empujándome a ser literatura y salvación, ya desde mi mesa de oficina en la jamás y siempre existente “Brausen Publicidad” – cuando ya había algo de Arce en mí – y allí, en la calle Victoria, imaginaba a Stein, y a Díaz Grey, y a Mami, a Gertrudis, a la Queca, a Larsen y a Gunz, a Petrus y a Barrientos, a Medina y a Gurissa y a Frieda, mientras paseaba por la calle Corrientes, y Montevideo y Buenos Aires y ahora Madrid usurpaban con su fantasía la realidad en donde yo nací, entre Santa María y Lavanda, entre dos ríos, dos mujeres, dos sueños, aquel 1 de julio de 1909, en que yo, Juan Carlos Onetti, vine a un mundo sin papel de escribir y me inventó, en laberíntico ciclo novelesco soñado a veces, Juan Manuel Brausen.”.

(…)

“¿Y sabe usted – me dijo Onetti aquella tarde de 1979, en su habitación madrileña, Avenida de América, octavo piso -¡qué  coincidencia, pero qué macanas! – que yo nací un 23 de febrero?” – saltó Onetti con el vaso de vino en la mano – ¿Cierto querido? – dijo Onetti asombrado – Mi preocupación es hacer el futuro (….) Entonces el Onetti cansino apoyó el libro en sus rodillas y sacó su pluma; en la primera página escribió. “¿A José?…¿José Julio o Juan Carlos?” – preguntó-. Y al comprobarlo, trazó con letra limpia y afilada: “Para Juan Carlos Onetti, lector implacable, con mi amistad“.Y debajo (apretados los signos) firmó : “Onetti“. Trazó una línea horizontal y dijo: “Ahora, querido, vamos a tutearnos“. Y gritó, animado, cuando entró su mujer: “¡Déjanos! ¡La cosa se está poniendo brava!!“. Luego agregó: “Ella corrige; yo corrijo poco. Ella lo pasa a máquina“. Buscó en el bolsillo su séptimo pitillo, sonó el teléfono, levantó su altura, y habló un momento”.

“Alguien nos miraba: el médico Díaz-Grey desde “La vida breve“. En ella había nacido corporeizándose gracias a la invención de Brausen. Ninguno de los Onetti nos sentíamos observados. Él y yo estábamos sentados en el sofá de Lavanda-Santamaría, en el Medio Paraná, a pocas cuadras del diario y del cinematógrafo, del club Progreso, los hoteles y el arrabal, no lejos de la colonia europea de los alrededores. Onetti, con su ojo desviado, miró a Onetti, taciturno y abúlico, y a mí y al “otro” que nos estaba observando”. (…)” Hay señores – me dice Onetti de repente– que se han indignado porque no aguantaban la angustia”. “Querido – me añade -, la próxima novela serán personajes. Mi afición es contar historias. ¿Saldrá un libro de infinitas historias? ¿Será una novela o será un cuento?”. (“Diálogos con la cultura“, págs 215-222)

Y ahí lo dejé, ahí lo dejo. Más de una vez en Mi Siglo me he referido a ese 23 de febrero de 1979. Onetti tumbado, Onetti hablándome. Varios Onettis a la vez preguntando y contestando a la entrevista.

(Imágenes:-fotos Claudio F Pérez Miguez y Raúl Manrique Girón.-elmundo.es)

IMÁGENES Y PALABRAS (3) : LA BELLEZA SALVARÁ AL MUNDO

En torno a la importancia de la belleza es otra de las preguntas que se me formulan en esta entrevista publicada por la Universidad de Montevideo y que estos días estoy resumiendo en Mi Siglo.

Pregunta:  Si, como usted afirma en El ojo y la palabra -me dice el Dr. Alberto Sánchez León -, la imagen de por sí es insuficiente, pero por otro lado parece que es hoy lo que predomina, entonces ¿es posible que sólo desde ella podamos recuperar el logos, esa racionalidad perdida? ¿No es esto, en definitiva, lo que afirma Dostoievski cuando afirma que la belleza salvará el mundo?

Respuesta: Empiezo por la alusión final sobre Dostoievski y su frase: “la belleza salvará al mundo“.

Indudablemente, eso ocurrirá siempre que se sepa contemplar la belleza y siempre que el ojo humano no se distorsione atraído por la fealdad. En estos momentos hay una invasión de fealdad en muchas partes, desde la ocupación “vanguardista” de ciertos museos intentando imponer muchas veces lo detestable como “arte”, hasta el descenso escalonado del gusto en imágenes chabacanas de cine o de televisión. Es tan obvio que no hacen falta demasiados comentarios.

Entonces, creo que algo importante es educar al ojo en la belleza, no inclinarlo a  la fealdad. No es bello todo lo que el hombre hace durante el día y durante su vida. No es bella – hablando claramente – una defecación, aunque sea necesaria para la vida. Y sin embargo, defecaciones se han expuesto en los museos… Por tanto, hay que educar al ojo en la belleza. En mi artículo “Necesidad del asombro” hablo de recuperar ese asombro y esa sorpresa que tantos han perdido creyendo que ya lo han visto todo.

En mi caso particular, he de decir que hay imágenes sin palabras – sin necesidad de las palabras, imágenes solas, puras imágenes- que siempre me han asombrado y me han remontado a cuestiones profundas. Por ejemplo, las del mundo submarino. Siempre que veo las extensiones del fondo del mar (en fotografías, pero sobre todo en videos, películas, documentales, etc) me asombra” esa creación. Precisamente porque está oculta y tan sólo pueden bajar a ella de vez en cuando aquellos seres humanos con escafandras que nos lo filman. Siempre pienso : ¿por qué Dios ha hecho esto que casi nadie ve? ¿Estas gamas de colores casi infinitos en las aletas de los peces, los movimientos rítmicos de las colas con su belleza inaudita, el encanto de las grutas por las que se cuelan toda clase de animales submarinos, el colorido de las hierbas flotantes, ese mundo inacabable?¿Quién ve esa belleza de modo continuo? Nadie. Los peces mismos no la contemplan sino que únicamente la viven, y el hombre en su superficie está ajeno a ella, excepto cuando se la presentan. Si pensamos la cantidad de kilómetros de belleza oculta al ojo del hombre que se extiende bajo los océanos inmensos, entonces nos podemos preguntar por la razón de todo ello, que no es una razón de utilidad (que lo es ), sino que hay algo más: la utilidad de los peces y cuanto ellos generan podría haber sido creada en una sola tonalidad y con una sola forma, ausente de variantes, y la utilidad hubiera permanecido lo mismo. Sin belleza habría permanecido esa  misma utilidad. Entonces, ¿para qué se ha añadido a la utilidad toda esta deslumbrante belleza?

Por tanto, ¿para qué la belleza del mundo submarino?  Confieso que cada vez que la veo – y recalco que sin palabras, aquí no me hacen falta las explicaciones de Cousteau,que, por otro lado, agradezco -, todo ese mundo me lleva a Dios, no me lleva al azar. Habrá gentes que les lleve al azar, y lo respeto. A mí no me lleva al azar. No me imagino al azar como causa de todo ello. (…) Si esto ocurre debajo de nosotros, sin que nadie lo esté viendo en estos momentos, mientras estoy contestando a esta pregunta, ha de haber alguna explicación a tanta belleza. Insisto en que aquí es pura imagen; no hay palabras. No se necesitan palabras. Por tanto, el ojo humano se sumerge en esa belleza casi irrepetible y naturalmente tiende a ella como ante un imán. No creo que ningún ojo humano pueda ver fealdad en ese espectáculo incesante del mundo submarino. (Lo mismo ante la gama de colores de los pájaros, ante las tonalidades del atardecer, etc).

La imagen, pues, sin palabras, también reina en el mundo. La Creación nos presenta diariamente su imagen nunca repetitiva y esa imagen nos ofrece como en un espejo la Creación. Por tanto, cuando digo en “El ojo y la palabra” que la imagen ha de ser completada por la palabra, creo que es cierto. Pero también hay imágenes sin palabras que nos remontan hacia arriba. Se me pregunta si sólo desde la imagen se puede recuperar el logos, la racionalidad perdida. Creo que sí. Siempre que ante la imagen mantenga uno el asombro y, a través de esa imagen, al otro lado de esa imagen, se plantee uno preguntas y busque cada cual su respuesta. Acabo de hacerlo ante la imagen del mundo submarino y podría hacerse con el mundo de la astronomía, por citar alguno más ¿Qué hay detrás de esas bellezas? (…)

Siempre que nos “asombremos” de las maravillas que nos rodean, esa imagen no se quedará encerrada en sí misma sino que nos hará atravesarla para llegar a una pregunta que está detrás. A través de la imagen llegaremos sin duda a esa nueva era de la palabra, a  que nos explique, en la medida en que se puede, el misterio del mundo. ¿Quién ha creado la Belleza? ¿Se ha creado a sí misma y por sí misma? También en “El ojo y la palabra“, incluí la referencia a Rilke: “Entonces, aproxímese a la Naturaleza” y este texto de San Agustín que puede ir unido a la frase de Dostoievski:
Interroga a la belleza de la tierra, interroga a la belleza del mar (acabo de hablar del mundo submarino), interroga a la belleza del aire que se dilata y se difunde, interroga a la belleza del cielo…interroga a todas estas realidades. Todas te responden: Ve, nosotras somos bellas. Su belleza es una profesión (“confessio”). Estas bellezas sujetas a cambio, ¿quién la ha hecho sino la Suma Belleza (“Pulcher”), no sujeto a cambio?”.

(Imágenes:- 1.-Georgia O `Keeffe.-1963.-Georgia O `Keeffe Museum.-New York.-artdaily.org/2. Flower.-número 86.- 1997 -foto Amanda Means. -Gallery 339.-Philadelphia.-artnet/3.-Liu Wei.-2007.-ArtChina Gallery.- Hamburg.-artnet/4.-foto Michael Benson.-Telescopio espacial Hubble- The New York Times/5.- Colore e luce Danzante 01.-Mia Delcasino.-photographers gallery.-artnet)

LUIS ROSALES EN SU CENTENARIO (1)

Durante el embarazo, el corazón del niño es ya un galope

“Primero fue como un deshojamiento

interno de tu carne, una frontera

de lo oscuro a lo claro, una escalera

de sangre, una palabra en movimiento

cada vez más pudiente, luego el lento

escalón de la vida; su primera

imprimación total sobre cera

virgen y su continuo crecimiento

que ya empieza a dolerte y ya te mide

con sus pies poco a poco y anda entre

la luz de nueve meses que es tu día

y te habla de ti misma y ya te pide

que no le desampares en tu vientre

no sabiendo que vive todavía”.

Luis Rosales

(Poema que incluí al fin de mi conversación con él, en febrero de 1977. Apareció la entrevista en el dominical de ABC el 13 de marzo de 1977)

(De Rosales he hablado ya alguna vez en Mi Siglo)

( Ahora, el 31 de mayo, se cumplirán los cien años de su nacimiento en Granada)

(Imagen.-Luis Rosales.-secc.es)

TOROS Y PERIODISMO

Ahora que los tendidos de la vida están divididos entre taurinos y antitaurinos, quizá sea curioso recordar algunas de las cosas que el periodismo recogió en torno a la Fiesta. J López Pinillos (Parmeno) escuchaba de labios de Juan Belmonte –  respetando su acento peculiar sevillano y trasladándolo en lo posible al lenguaje de la entrevista – las palabras del diestro, y así las entregaba a los lectores enLo que confiesan los toreros” (Turner):

“¿Mi mayor apuro? El de Tablada. Escuche usté. – le decía Belmonte al periodista – Por entonses yo no había toreao más que en los tentaderos y en los puebleciyos, y pa aprender iba de noche a Tablada con otros muchachos, ensendía unas luses de asetileno que yebábamos de Seviya y me ensayaba con las reses del corralón. Un amigo íntimo de mi padre, Carderón, el banderiyero, que, como por aquella época no toreaba, iba hasia Nimes pa vender porvorones y mantecaos – y por sierto que se comió las muestras en el camino -, me escribió desde Valensia ofresiéndome una corrida, y dos noches antes de emprender el viaje, al salir yo del teatro con mi terno nuevo – que tenía tres temporás -, me encontré a Riverito, a Toboso y a otros amigotes y nos fuimos a Tablada. Tuvimos la suerte de que uno de los bichos embistiera con bravura, y ya habíamos resuelto chaquetearlo hasta que se cansara, cuando se levantó un airaso que apagó las luses, y mis amigos, prudentemente, se fueron. Yo, que, enfrascao toreando, me quedé, le di algunos lanses al bulto – porque no veía más que un bulto – y de pronto sentí un choque, subí como una flecha, caí como un peñón, oí unos resoplíos y aguanté unos trastasos… y al levantarme comprendí que más decentemente entraría en Valensia en carsonsiyos que con la aljofifa que había dejado el toro sobre el cuerpo”.

Cuando el entrevistador le pregunta a Belmonte por su toreo, el diestro comenta primero su cogida en Granada y pasa después a explicar lo que para él son las “reglas”:

“Mi cogida en Granada es una cogida que nadie vio cómo fue, y yo, menos que nadie. Estaba toreando de muleta a un toro de Nandín, confiao y seguro; di un lanse, pasó to el bicho debajo de la franela, desde los pitones hasta el rabo, y de pronto ¡purrumpumpúm!, me encontré en el aire, pegué un  guarraso bestial y me recogieron con la ropa hecha trisas ¿Cómo fue?… Yo todavía estoy esperando que me lo expliquen.

Yo no sé las reglas del toreo – sigue diciendo Belmonte -, ni tengo reglas, ni creo en las reglas. Yo “siento” el toreo, y, sin fijarme en reglas, lo ejecuto a mi modo. Eso de los terrenos, el del bicho y el del hombre, me parese una papa. Si el matador domina al toro, to el terreno es del matador. Y si el toro domina al matador, to el terreno es del toro. Esa es la fija. Y lo de templar, mandar, parar y recoger depende de los nervios del tocaor y de la madera de la guitarra ¿Me comprende? Y de cuando en cuando, el toque no le disgusta a uno y no entusiasma al público. Por ejemplo: yo, que no me engrío nunca con lo que hago, el año 15 toreé y maté a mi gusto, en Seviya, un toro de Santa Coloma, y la gente me aplaudió menos que otras tardes que había toreao y matao mejor. Pues ¿y los oles y los aplausos que saca uno si se arrodiya?… Y como casi siempre se arrodiya uno porque la guitarra no le deja tocar bien…”.

Ahora que los tendidos de la vida – también los periodísticos – dividen sus opiniones entre taurinos y antitaurinos, volver alo que confiesan los toreros” – Joselito, Belmonte, Rafael el Gallo y tantos más – es al menos un ejercicio evocador de originales entrevistas.

(Imágenes:- 1.-Juan Belmonte ( a la derecha) junto a Joselito “el Gallo”, en la plaza de Murcia, en abril de 1920.-wikipedia/ 2.-retrato de Belmonte, por Ignacio Zuloaga)