Feeds:
Entradas
Comentarios

Posts Tagged ‘Edward Steichen’

 

 

”A veces me han preguntado: ¿qué es más fácil escribir, realidad o ficción? Y añado yo a esa pregunta: ¿y qué es en el fondo la realidad? La realidad absoluta es casi imposible de describir. La auténtica realidad, o al menos quizá un débil acercamiento a la completa realidad reflejada, tal vez sería, y no estoy muy seguro de ello, la fotografía. Pero en cuanto el escritor quiere acercarse a una realidad e intenta mostrarla lo más fielmente posible a los demás, no tiene más remedio que acumular enumeraciones, añadir y añadir detalles tras toda su observación, procurar elegir muy bien los adjetivos, agrupar descripciones llenas de matices, y aún así no lo conseguirá. Un acercamiento a la auténtica realidad de lo que se muestra, quizá sería, como digo, aunque muy lejanamente, la fotografía. Tal vez una fotografía de una mujer caminando sobre las maderas de un pasillo nos mostraría la realidad de su figura. Pero se necesitarían varias fotografías, una que la enfocara por delante, otra por detrás y varias más, desde ángulos muy distintos. Y aún así no bastaría. Sí, veríamos perfectamente en esas fotografías su vestido estampado de colores marrones, su figura diminuta, quizá los abalorios brillantes que cubrían sus dedos. Pero en ese pasillo resuenan también las maderas crujiendo bajo sus pasos, y esos sonidos, naturalmente, ninguna fotografía los recoge. Sólo los recogería un documental: esa mujer en un documental. ¿Y sus pensamientos entonces? ¿Y su personalidad? Por ello, ¿ qué hace el escritor para poder contar lo más fielmente posible esa realidad? Pues ponerse ante la página en blanco e intentar describir lo mejor que sepa y pueda todos esos pasos, esos movimientos, esos colores y esos sonidos. Y adivinar además sus pensamientos. Es decir, recrear. Le será imposible fotografiar. Sólo recrear. El escritor, pues, recrea. Al recrear, de alguna forma inventa. Se acerca hasta ese pasillo con sus adjetivos, su memoria, algunos recuerdos que le vienen a la cabeza, otras asociaciones de ideas que le llegan también, las inspiraciones para evocar un ambiente, mil cosas convocadas en ese instante para recrear y para crear. Creará incluso a veces algo mejor que la pura realidad y cuando acabe de crear, a veces no sabrá bien cómo lo ha hecho. Será quizás una mágica combinación de elementos la que le ha llevado hasta una creación que incluso supere a la misma realidad”.

José Julio Perlado – (del libro “Relámpagos”) ( texto inédito)

 

 

(Imágenes – 1-Maria Schtlova – autorretrato- liminous lint/ 2-Edward Steichen –  1924 -Gloria Swanson -museum of modern arte New York)

Read Full Post »

 

 

“Cada día, durante dos, tres o cuatro semanas, me siento delante del mismo paisaje – cuenta Marcel Bénabou enPor qué no he escrito ninguno de mis libros” -:  las pendientes secas de los Prealpes, los bosques del valle del río Chevreuse aún cubiertos por la niebla, las laderas peladas del Ventoux, o bien el árbol solitario del jardín de Vert, cuyo tronco muerto se ha vuelto casi invisible, debido a la  tupida y encarnizada profusión de la hiedra que lo atenaza y lo invade todo. Yo, que en mucho tiempo nunca había tenido la ocurrencia de mirar de verdad la naturaleza, voy iniciándome poco a poco en la contemplación minuciosa. Aprendo a distinguir las diferencias entre los grises y los ocres de los peñascos, entre las múltiples variedades de verde. Sé seguir, y hasta prever, el desplazamiento de las masas de sombra y de luz según los momentos del día: por aquí, el sol va a hacer surgir una larga tira de agua entre dos orillas desiertas, allá tan sólo una hilera de chopos, algo más lejos unas cuantas casas viejas separadas por jardines, setos de madreselva, de jazmín o de clemátides. Me he prohibido a mí mismo cualquier otro solaz o esparcimiento: ni cigarrillos, ni alcohol, ni periódicos ni música penetran en esta habitación de austera ambientación. Los techos carecen de molduras, las paredes están sin empapelar, ni siquiera hay una fisura que alegre la vista. Pero si el paisaje que tengo delante de los ojos se modifica sin cesar, la cuartilla de papel blanco que tengo ante mí no cambia como quien dice en absoluto”.

 

paisajes-byu-edward-steichen-mil-ochocientos-noventa-y-nueve

 

(Imagénes-1-  Eyvind Earle- 1976/2.- Edward Steichen– 1899)

Read Full Post »

 

Recuerda Werner Hofmann al estudiar la escultura del siglo XX que el propio Rodin dijo una vez que él no había creado ni una sola figura en estado de completo reposo, y sin duda hubiera suscrito la frase de Bergson: ” Tendríamos que acostumbrarnos a ver en el movimiento lo más sencillo y claro, ya que la inmovilidad no es más que un caso límite de lentitud en el movimiento, y posiblemente un límite sólo ideal, que la naturaleza no realiza nunca”. Su conversión de la figura en energía de movimiento va mucho más allá de cuanto lograran sus precursores.

Ahora se celebra en París la Exposición del centenario con motivo de los cien años de la muerte del gran escultor. Rilke escribió un magnífico libro sobre Rodin y en él alababa los años de solitaria maduración – “El hombre de la nariz quebrada” al inicio, y “El hombre de los primeros tiempos” al final, donde –  anota Rilke – aparece el nacimiento del gesto-. ” A medida que crece – dice Rilke-, es como si atravesara la extensión de esta obra, por sobre los siglos, más allá de nosotros hacia los que vendrán. Se revela vacilante en los brazos levantados; y esos brazos son todavía tan pesados, que la mano de uno de ellos descansa otra vez a la altura de la cabeza. Pero ya no duerme; se concentra. En lo alto, en la cima del cerebro, donde todo es soledad, se prepara para el trabajo, para un trabajo de siglos, que no tiene horizonte ni final; y en el pie derecho, el primer paso espera”.

 

 

El tema del trabajo impresionó mucho a Rilke observando a Rodin. En sus “Cartas a un joven poeta” Rilke evoca a Rodin como “el escultor que no tiene igual entre los artistas que hoy viven” y en otras confesiones del poeta habla de los meses que estuvo con él cuando tuvo la suerte de encontrarle “en aquellos años en que yo estaba maduro para mi decisión interior y en que, por otra parte, había llegado para él el momento de aplicar con libertad muy particular las experiencias de su arte”. En una carta de 1905 le escribe Rilke a su mujer refiriéndose a las lecciones de Rodin : ‘resuenan fuerzas que afluyen, una alegría de vivir, una aptitud para vivir que lo invaden a uno, de las cuales no tenía yo ni idea”. Y en otra carta posterior resumía lo que le había enseñado Rodin: ” permanecer en mi trabajo, poner toda mi confianza en él y solamente en él, esto es lo que aprendo de su gran ejemplo, dado con grandeza, como aprendo de él la paciencia; mi experiencia, es verdad, me repite sin cesar que no debo contar con muchas fuerzas; quiero, en consecuencia, tanto tiempo como sea posible, no hacer dos cosas, no separar provecho y trabajo, sino, por el contrario, tratar de hallar el uno en el otro mediante un solo esfuerzo concentrado”.

 

 

“La convicción esencial que animaba el genio de Rodinsintetizaba Jean Cassou -, era la de que todos los recursos de la energía universal, el color y todo lo restante, pertenece al mundo del creador, y sobre todo a un creador como él, de la estatura de los colosos del siglo XlX, Hugo o Wagner, e igual a éstos en apetencia de totalidad”.

 

 

(Imágenes-1-Rodin- El hombre de la nariz quebrada- Wikipedia/ 2.-Rodin- foto de Gertrude Kasebier- 1905/ 3.- Rodin- Los burgueses de Calais/ 4.- Rodin- fotografía de Edward Steichen- philadelphia museum of art)

Read Full Post »

rostros-t6hnn.-Andreas Walser.-Museo de Arte de Grisons.-Suiza

“¡Di! ¡Qué impulsa al artista a sacar su ideal

de la región de las ideas, para confiarlo a la materia?

Más hermosa le resultará su creación en el reino de los pensamientos,

pero sería más fugitiva, aunque más libre,

y más su propiedad, y no sometida a la materia.

¡Interrogador! Tú, el que así preguntas, no entiendes los comienzos del espíritu,

no ves por lo que lucha, no lo que añora el artista.

¡Todos! quieren realizar algo inmortal, los hombres mortales.

Viven en el cielo los piadosos, en las buenas acciones los buenos,

el artista quiere permanecer en el reino de la belleza,

y por ello representa los pensamientos en formas perdurables:”

Karoline von Günderrode.- “Tendencia del artista”

arte.-5ggn.-Auguste Rodin.- Edward Steichen.-1905

(Imágenes.-1.-Andreas Walser.– museo de arte de grisons- Suiza/ 2.-Auguste Rodin.-por Edward Steichen– 1905)

Read Full Post »

“Saliendo al final de una tarde ámbar,

confusa entre los crisantemos,

su parasol, un globo pálido,

como luna que espera, nada en sombras

su furtivo encaje y brumoso pelo. Sobre el reloj del jardín destila

la luz del sol, – luego alejándose, viste

de nuevo las sombras cuando ella quiere.

Suave y sin embargo de repente, el brillo

de estrellas envuelve su sombrilla.

Oye mi paso, tras el verde

crepúsculo, más quieto aún que cuando caen, las sombras.

“Ven, es demasiado tarde, – demasiado tarde

para arriesgar a solas el ocaso de la luz:

y tampoco ha de esperar la tarde”. –

Pero sus propias palabras son de la noche y mías”.

Hart Crane.“En sombra”

(Imágenes.-1.-Edward Steichen.-1907/2.-Edward Steichen.-wikipedia)

Read Full Post »

“Nos sentamos a la mesa del silencio,

al aire de los chopos y los arces

del parque interminable de hojas muertas.

Implacable y amoroso

callaba el caudal inmóvil de blancos cantos.

La piedra ingrávida,

paréntesis al tiempo

y altar

de la profunda soledad del alma humana.

El blanco lecho vacío de las venas

era blanco como aquel blanco cauce

donde el río no corre.

Nos sentamos

y allí nos quedamos para siempre,

en la mesa del silencio.

Allí, donde tiempo más tiempo más tiempo

no es nunca igual a tiempo”.

Clara Janés .- Brâncusi“.-1 -“Mesa del silencio” (“Poemas rumanos”) (1973)

(Imágenes: 1.-Brancusi.-pájaro en el espacio.-1928.-bronce.-MOMA.-Nueva York/ 2.-Brancusi y Man Ray en el jardín de Edward Steichen en 1927.-fotograma de una película de 35 mm. de Man Ray)

Read Full Post »

Londresescribe Dickens enCasa desolada” -:  Hace poco que ha terminado la temporada de San Miguel, y el Lord Canciller en su sala de Lincoln `s Inn. Un tiempo implacable de noviembre. Tanto barro en las calles como si las aguas acabaran de retirarse de la faz de la Tierra y no fuera nada extraño encontrarse con un megalousaurio de unos 40 pies chapaleando como un lagarto gigantesco Colina de Holborn arriba”,

“Humo que baja de los sombreretes de las chimeneas – prosigue Dickens – creando una llovizna negra y blanda de copos de hollín del tamaño de verdaderos copos de nieve, que cabría imaginar de luto por la muerte del sol. Perros invisibles en el fango. Caballos, poco menos que enfangados hasta las anteojeras.

Peatones que entrechocan sus paraguas, en una infección general de mal humor, que se resbalan en las esquinas, donde decenas de miles de otros peatones llevan resbalándose y cayéndose desde que amaneció ( si cupiera decir que ha amanecido) y añaden nuevos sedimentos a las costras superpuestas de barro, que en esos puntos se pega tenazmente al pavimento y se acumula a interés compuesto”.

Son los tiempos metereológicos envolviendo y afectando a los hombres, que Dickens eleva metafóricamente y que David Lodge ha analizado de modo certero enEl arte de la ficción“. “Jamás podrá haber una niebla demasiado densa, jamás podrá haber un barro y un cieno tan espesos – había escrito Dickens -como para concordar con la condición titubeante y dubitativa que ostenta hoy día este Alto Tribunal de Cancillería, el más pestilente de los pecadores empelucados que jamás hayan visto el Cielo y la Tierra”. Es el ómnibus londinense de Schillibeer, carro tirado por tres caballos, capaz de transportar a dieciocho personas, que ha empezado a funcionar en 1829. Son las tres líneas de tranvía tirado por caballos que arrancarán su carrera en 1869. Son las 369 cloacas y corrientes residuales que desaguan en el río Támesis. Es el pestilente olor del río en el largo y tórrido verano de 1858 en el que el cólera vuelve a brotar. Son los 35.000 bañistas y 49.000 persona que se sirven de las lavanderías y baños públicos. Es el Londres pintoresco e insalubre.

Es este Londres de nieblas, suciedad y podredumbre, azotado por “el tiempo implacable de noviembre“, el que discurrirá por las calles de Dickens, por los párrafos de sus casas y las ventanas de sus frases, hasta que la vida inglesa del siglo XlX pase ante los ojos de los lectores de modo tan vivo que las páginas de The Times, en 1870 – cuando muera el escritor -, afirmarán:  “Políticos, hombres de ciencia, filántropos, reconocidos bienhechores de su raza desaparecerán, y, sin embargo, no dejarán el vacío que ha causado la muerte de Dickens“.

(Pequeña evocación al celebrarse el año Dickens)

(Imágenes:- 1.-Londres 1905.-Edward Steichen/2.-Londres 1905-1907.-T F Simon/ 3.-Londres en el siglo XlX.-micafeina.com/4-Luz de luna en Cornhill.-1885.-Atkinson Grimshaw/ 5.- .-Dickens.-por Frith.-1859)

Read Full Post »