DE LA AMISTAD Y DE LOS HIJOS

 

 

“De hijos a padres – dice Montaigne en susEnsayos” – se trata más bien de respeto. La amistad se nutre de comunicación, y ésta no puede darse entre ellos porque la disparidad es demasiado grande y acaso vulneraría los deberes naturales. Porque ni pueden comunicarse a los hijos todos los pensamientos secretos de los padres, para no crear una intimidad indecorosa, ni las advertencias y correcciones, en las que radica una de las primeras obligaciones de la amistad, podrían ejercerse de hijos a padres (…) A decir verdad, el nombre de hermano es hermoso y está lleno de dilección, por eso lo convertimos, él y yo, en nuestra alianza. Pero compartir bienes, los repartos y el hecho de que la riqueza de uno conlleve la pobreza del otro, diluyen extraordinariamente y aflojan el lazo fraternal. Al tener  que conducir el curso de su promoción por el mismo camino y al mismo paso, es forzoso que los hermanos tropiecen y choquen a menudo. Además, ¿por qué ha de darse en ellos la correspondencia y relación que generan las amistades verdaderas y perfectas? Padre e hijo pueden tener temperamentos enteramente alejados, y los hermanos también (…) No es que yo no haya probado cuanto puede darse por ese lado. He tenido el mejor padre que jamás ha existido, y el más indulgente, hasta su extrema vejez, y pertenezco a una familia famosa y ejemplar de padre a hijos en lo que se refiere a concordia fraternal (…) Pero en la amistad se produce un calor general y universal, por lo demás templado y regular, un calor constante y reposado, lleno de dulzura y pulcritud, que no tiene nada de violento ni de hiriente”.

(Imagen – Georgia O ‘Keeffe – 1922 – witney museum artdlay  org)

“PROFESIONALIZACIÓN” Y CREATIVIDAD

 

 

“¿Estamos verdaderamente seguros de que el objetivo principal de la enseñanza en las escuelas secundarias  debe ser la “profesionalización?” – escribe Nuccio Ordine enClásicos para la vida” (Acantilado)-. Privilegiar este aspecto “profesionalizador” significa perder por entero de vista la dimensión universal de la enseñanza. Reducir la formación educativa a la mera adquisición de un “oficio” acabaría por matar cualquier posibilidad de animar a los estudiantes a cultivar su espíritu de manera autónoma y a dar libre curso a su curiositas.

No se trata de una preocupación que incumba sólo a quienes militan en el campo de las ciencias humanas. Basta con releer el pasaje de un grandísimo científico, Albert Einstein, para percatarse del grave peligro que corremos.

”La escuela debe siempre plantearse como objetivo – dice Einstein enMis ideas y opiniones” – que el joven salga de ella con una personalidad armónica y no como un especialista. En mi opinión, esto es aplicable, en cierto sentido, incluso a las escuelas técnicas, cuyos alumnos se dedicarán a una profesión totalmente definida. Lo primero debería ser, siempre, desarrollar la capacidad general para el pensamiento y el juicio independientes y no la adquisición de conocimientos especializados”.

 

 

(Imágenes -1-Antonio Mancini – 1875- galería  nacional de arte moderna/ 2– Rimma Gerlovina and Valery Gerlovin- artnet)

SOBRE LA CONVERSACIÓN

 

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“El motivo de que haya tan pocas personas que resulten agradables en la conversación – leo en lasMáximas morales” de La Rochefoucauld – es que cada cual piensa más en lo que quiere decir que en lo que están diciendo los demás. Hay que  escuchar a los que hablan, si se quiere ser escuchado; hay que dejarles en libertad de hacerse oír y hasta de decir cosas inútiles. En lugar de contradecirles o interrumpirles, como suele hacerse, debemos al contrario, tomar parte en sus ideas y gustos, mostrarles que los escuchamos, hablarles de cosas que les atañen, alabar lo que dicen si lo merece y demostrarles que los alabamos más por convicción que por amabilidad. Hay que evitar discusiones sobre cosas indiferentes, hacer pocas preguntas inútiles y no dar a entender nunca que pretendemos tener màs razón que los demás, así como cederles de buen grado el privilegio de tomar una decisión.

Se deben decir cosas naturales, fáciles y más o menos serias, según el humor y la inclinación de las personas con quienes se conversa; no acosarlas para que aprueben lo que decimos, ni siquiera para que nos contesten. Cuando se han satisfecho de esta suerte los deberes de cortesía, pueden exponerse los propios sentimientos sin prevención ni tozudez, dando a entender que tratamos de apoyarlos con la opinión de aquellos que nos escuchan.

 

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Hay que evitar hablar mucho de sí mismo y ponerse a menudo como ejemplo. Nunca será excesivo el interés que pongamos en conocer la inclinación y alcances de aquellos con quienes hablamos, para unirnos a la opinión del que más talento tiene y añadir nuestras ideas a las suyas dándole a entender, en lo posible, que  las tomamos de él. Es de gran habilidad no agotar los temas que se tratan y dejar para los demás algo que pensar y que decir.

Nunca se debe hablar con aire de autoridad, ni utilizar palabras o términos exagerados. Podemos mantener nuestras opiniones cuando éstas son razonables, pero aunque las mantengamos nunca debemos herir los sentimientos de los demàs, ni dar la impresión de que nos escandalizamos de lo que dicen. Es peligroso querer adueñarse siempre de la conversación y hablar con excesiva frecuencia de una misma cosa. Se deben aceptar indiferentemente todos los temas agradables que se presenten y no mostrar jamás que queremos llevar la conversación hacia aquello de lo que nos interesa hablar”.

 

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(Imágenes-1-´René Magritte- 1963/ 2.- Pierre Bonnard- 1915/ 3.-Auguste Chabaud- 1908)

LA FORMACIÓN DE UN NIÑO

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“No hay duda – le decía George Steiner a Cécile Ladjali en “Elogio de la transmisión” (Siruela) – de que puede establecerse una sociología del gusto, igual que existe, quizá, una economía política de valores puros; es posible, pero nunca desde un punto de vista creativo. Cuando tenía seis años, el pequeño genio que ya era Paul Klee, el gran pintor de la Suiza germana, tuvo un profesor que le pidió, igual que al resto de los alumnos, que dibujase un acueducto. ¡ Tarea increíble para aquellos pequeños de seis años! Paul Klee lo hizo, y pintó zapatos en la

 

ciudades.- Paul Klee

 

 

base de cada uno de los pilares. De entrada, es algo inexplicable: nadie es capaz de imaginar cuál es la sinapsis genial que da lugar a tal idea a los seis años de edad. Pero es que, en segundo lugar, tuvo la enorme suerte de contar con un profesor maravilloso. que ni desanimó al niño, ni rompió el dibujo. al tiempo que le amonestaba para que representase correctamente un acueducto. Por el contrario, dicho profesor avisó a los padres del niño para indicarles que estuviesen

 

luna-uyooobb-Paul Klee- mil novecientos treinta y tres

 

preparados, porque de ahí podía salir algo grande. Lo que me aterra – proseguía Steiner – es la situación contraria: aquella en la que un profesor, por ceguera moral o estética, o por una celotipia inconsciente, es capaz de destrozar al  niño por hacer una cosa así, porque, podría destruir para siempre, en el seno de una estructura social igualitaria, la posibilidad de ese milagro que es la obra de arte.”

 

estaciones.-4rt.-otoño.-figuras.-Mensajero de otoño.-1922.-Paul Klee

 

(Imágenes.-Paul Klee)

 

 

 

DETRÁS DE LAS LETRAS

Siempre con el deseo de acercarme lo mejor posible a la realidad – decía Braque -, en 1911 introduje letras en mis cuadros. Eran formas donde no había nada a deformar porque siendo planas las letras estaban fuera del espacio y su presencia en el cuadro, por contraste, permitía distinguir los objetos que se situaban en el espacio de aquellos que estaban fuera de él“.

Fascinación de las letras. La madre al lado del hijo le va llevando con su dedo sobre la epidermis de la A, luego pasa a la piel de la B y de la D y de la M; el dedo de la madre, al cabo de muy poco tiempo, es sustituido por el de la maestra y enseguida se blanquea de tiza en la pizarra y se ennegrece en el cuaderno cuadriculado. La A se transporta de casa a la escuela y de la escuela a casa en un ir y venir de vocales que se casarán pronto con las consonantes y tendrán hijos igual que palabras, escoltados por las lanzas de las admiraciones y cercados por interrogaciones de preguntas.

El trazo de las letras es el primer paso, aún titubeante, sobre la alfombra de la educación. Se gatea entre mayúsculas y minúsculas buscando la puerta del párrafo, sudando fatigados al no encontrar pronto la salida. Es el pasillo del abecedario tan cantado en las aulas, repitiéndose por las calles en coro de juegos infantiles. Pero las letras solas no bastan. El Maestro Eckhart recuerda al hablar del arte de escribir que si uno “quiere dominar este arte, tiene  que ejercitarse mucho y con frecuencia en él, por difícil y penoso que sea y aunque le parezca imposible. Si hace ejercicios frecuentemente y con gran aplicación, llegará a aprender y obtener este arte. En primer lugar tiene que pensar en cada una de las letras y representárselas firmemente. Después que ha llegado a poseer el arte de escribir, no necesita pensar en cada una de las letras, ni necesita la ayuda de la imaginación. Escribe libremente y sin dificultad alguna lo mismo cosas pequeñas que grandes obras que han de surgir por medio de su arte. A él le basta no saber que en un momento dado tiene que ejercitar el arte. Y bien que no piense siempre en él, y sea lo que quiera en lo que piense, lleva a cabo la obra mediante su arte”.


Es el trasfondo de la escritura como también el trasfondo de la vida. Quien mira única y fijamente la inmediatez de la vida no es capaz de ver su profundidad. Quien mira fijamente a la A sin ver nada detrás de ella no ha conseguido asomarse a la transcendencia. Palpa con el dedo los trazos de la gran A inmediata sin ver el universo que hay detrás, sin ver la infinitud de la palabra que existe al otro lado de la letra.

(Imágenes:1.-Bruce Nauman.-Máscara facial.-1981.-Museo de Arte Moderno de Nueva York/2.-Kazimir Malévich.-Un inglés en Moscú.-1914.-Museum Stedelijk , Amsterdam/ 3.-Georges Braque.-mujer con guitarra.-1913.-Museo Nacional de Arte moderno de París)

IMÁGENES Y PALABRAS (4) : LO QUE JUZGAN LOS OJOS

Otra de las preguntas que me formula el Dr. Alberto Sánchez León en esta entrevista publicada en la Universidad de Montevideo y que estoy resumiendo estos días en Mi Siglo es la siguiente:

Pregunta :-He de reconocer que me ha gustado el títuloEl Ojo y la palabra“, pues, a mi juicio, lo más relevante es el y. Tal vez la historia de las imágenes ha olvidado este y e interpreta la cuestión como la elección de una disyuntiva. Desde este punto de vista, y de acuerdo con su obra, ¿cómo ayudar a expandir esta maravillosa utopía?

Respuesta: -No creo que haya pensado demasiado a la hora de poner ese y en el titulo de “El ojo y la palabra“. Salió así porque creo que las dos cosas van unidas y no se puede elegir una u otra.

En cualquier caso, es un convencimiento. El ojo es, creo, lo último que queda del ser humano, el color de la pupila, el ojo entreabierto antes de partir, especialmente ese color, como digo, que encierra cada ojo. Se empobrecen los miembros, los músculos, los movimientos, también las palabras, al fin esas palabras van quedando en monosílabos e incluso reemplazadas por gestos. En el caso del ojo, cuando uno está a punto de abandonar la vida, y mucho antes también, en los meses o semanas anteriores, el ojo va quedándose quizá estático, perdido, sin fuerza de fijeza, pero, aunque palidezca algo, nunca abandonará su primitivo color. Pueden estar satisfechos los ( o las) que tengan un color de pupilas bonito, porque ese azul o ese color – el que sea- será lo ultimo que se cierre. Además, cuando se emplea la expresión ante el momento de la muerte, “Vamos a cerrarle los ojos“, se dice así, y no “vamos a cerrarle las palabras“, porque las palabras seguramente enmudecieron ya mucho antes.

Por otro lado, la palabra y el ojo van siempre de la mano. A través del ojo vemos el ejemplo que se nos da, y lo que le queda a un ser humano cuando permanece ya solo en la vida, con sus padres ya fallecidos, es el ejemplo de ellos, lo que VIO en la familia y en la vida, no tanto lo que le dijeron. Pocas personas guardan palabras muy numerosas y aleccionadoras de sus padres y educadores, pero en cambio sí se ha quedado en su retina aquello que vio con sus propios ojos, actitudes y ejemplos, buenos y malos, que indicaban coherencia o no coherencia respecto a las palabras que se pronunciaban a lo largo de su educación. Por tanto, el ojo que nos ve en los hijos o en los alumnos recoge más lecciones aún que las palabras. Ese ojo además es el que paseamos a través de la vida en general: viajes, acontecimientos, fluir incesante de palabras cotidianas, etc. Pienso a veces que las palabras se desgastan porque se usan mal y se abusa de sus contenidos, y el ejemplo de la política y los políticos en general en el mundo – con ese desfile de sucesos, líderes, elecciones, promesas, etc – hacen que uno devalúe la palabra escuchada. El ojo también juzga todo eso, pero, como siempre, es el ejemplo el que va viendo el ser humano, y aunque le llegue también el escepticismo ante lo que ve, es distinto al escepticismo o a la incredulidad ante tantas promesas de palabras.

(…) Por otro lado, en las familias, todas las casas están llenas de palabras desde el inicio del día a la noche, las madres especialmente se vuelcan en palabras hacia sus hijos y su formación, sencillamente porque, en principio, están más tiempo con ellos que sus padres. Pero creo que ese fluir de palabras tan necesario, incluso un hijo lo puede esquivar, harto ,en determinadas edades, de escuchar lo mismo: lo que es mucho más difícil que esquive es el ejemplo, a veces sin palabras: un ejemplo coherente y firme, en el que se pueden mirar los hijos como en un espejo. Después, naturalmente, ejerciendo su libertad, harán lo que quieran. Pero insisto en esta pequeña valoración porque creo que el mundo actual está sobrecargado o saturado de palabras, – además de las imágenes – y, como he dicho antes, hay un empobrecimiento de las palabras, muchas palabras se manipulan como mentiras, y el excelso valor de la palabra – hasta que uno “dé su palabra” a otro – se ha vaciado muchas veces de contenido.

La palabra, pues, tiene un cometido excepcional en el mundo de hoy. Gracias a las palabras pueden nacer los diálogos ( ahora, en este mundo globalizado) y no sólo con el ojo.
Pero se ve que hay muchos matices que considerar  Por tanto, el ojo y la palabra van unidos. Ese “y” que enlaza las dos cosas es importante para que vayan hermanadas, y con ambas cosas se configura la vida, aunque ahora parezca que sólo destaca el ojo, entregado a veces obsesivamente al mundo de la imagen.

(Imágenes:-1.-Georgia O ´Keeffe.-1922.-Whitney Museum.-artdaily.org/2.-Cosmos.-Takashi Murakami.-Wada Gagouu-co Gallery.-artnet/3.- Jasmina Danowski.-artnet/4.-Georgia O `Keeffe.-1927.-Whitney Museum.-artdaily.org)

SOBRE LA UNIVERSIDAD

libro.-5511.-por William Ignatius Blemly.-Metropolitan Museum of ArtAhora que están desiertas aulas y edificios y uno puede pasear tranquilamente sobre briznas de aire que rozan los campus sin alumnos, pasadas lecturas – como las sabias de Alejandro Lano hablando de la Universidad  -, me llevan nuevamente hasta la reflexión:

Heidegger solía citar el lúcido verso de Hölderlin: ” Donde está el peligro, allí surge también la salvación”. Ahora bien – recuerda Llano -,cuando el peligro no comparece, cuando uno se cree a salvo, la necesidad de salvación permanece oculta: donde no hay peligro, tampoco hay salvación. Y esto es quizá lo que sucede actualmente en muchas Universidades. Resulta muy significativo que los recientes diagnósticos de Alan Bloom y Alasdair MacIntyre, en los que se denuncian las ilusiones residuales de la educación ilustrada y liberal, apenas hayan encontrado eco en los ambientes académicos, tantas veces dominados por el activismo y la trivialidad.

Como ha dicho Robert Spaemann, la utopía está muerta. Pero ¿qué nos queda cuando lo que presuntamente sustituía a la religión se revela como ilusorio? O bien la vuelta al origen, el retorno al Dios vivo, o bien una radical antiutopía que niega cualquier dimensión transcendental del pensamiento humano. Richard Rorty, entre otros escritores relativistas, ha dibujado esta antiutopía: es el sueño de una sociedad liberal, en la cual han desaparecido todas las exigencias absolutas del conocimiento, la religión y la ética; en la cual sólo se consideran como verdaderos el placer y el dolor, sopesados según aquello que Amartya Sen ha llamado una “métrica mental”. No debemos tomarnos nada en serio: queremos sentirnos bien, y eso es todo. El lugar del nihilismo heroico de Nietzsche lo ha ocupado un nihilismo banal que, como también dice Spaemann, se llama a sí mismo “liberal” y a sus adversarios “fundamentalistas”. Para este nihilismo light, libertad significa multiplicación de las posibilidades de opción. Pero no deja emerger ninguna opción por la que valga la pena renunciar a todas las demás. Ya no hay lugar para el tesoro escondido en el campo, por el cual vende cuanto tiene quien lo encuentra.figuras.-9690.-por Junko Yoda.-2004.-Zabriskie Gallery.-photgrafie.-artnet

El relativismo escéptico de la cultura en apariencia dominante no sólo implica la muerte espiritual del alma, sino también de toda cultura vital, sin la cual la Universidad misma acaba por responder  a la fúnebre descripción que de ella hiciera Ortega y Gasset: ” Cosa triste, inerte, opaca, casi sin vida”. La Universidad que, desde hace ocho siglos, ha sido capaz de responder a los desafíos provenientes del exterior, se muestra ahora inerme ante la amenaza que brota de ella misma y que la está vaciando de su propio contenido. Estamos ante el fenómeno que los sociólogos actuales denominan “implosión”, es decir, explosión seca, hacia dentro, producida por un interno vacío. No se trata de un problema funcional; se trata de una decisiva encrucijada institucional. Lo que le sobra a la Universidad es organización; lo que le falta es vida. Lo que necesita es, con palabras de Karl Jaspers, “esa fuerza espiritual básica sin la cual son inútiles todas las reformas de la Universidad”.

Así voy pensando y rememorando lecturas por estos campus sin alumnos que ahora, por ser época estival, está visitando solamente la brisa.

(Imágenes: 1.-William Ignatius Blemly.-Metropolitan Museum of Art/ 2.-“Ice Floe”.-2004.- por Junko Yoda. –Zabriskie Gallery.-artnet)