REDESCUBRIMIENTO DE LA CASA

 

 

“El espíritu doméstico es calmo, familiar, natural —decía John Burroughs— : ama el bienestar, la intimidad, la discreción; le gusta el rincón de la chimenea, el viejo sillón, las ropas habituales, los ambientes sin afectación, los niños, los placeres simples. El hombre medio, en cierto sentido, construye su casa a su imagen y semejanza. Como los caracoles y los moluscos, el ser humano segrega su vivienda. Cuando uno se construye solemnemente su casa, hace públicos sus gustos y sus modales, o la necesidad que se tiene de ellos. Si el instinto doméstico es fuerte, si uno es humilde y sencillo, la casa reflejará sin disimulo esas cualidades. Si, por el contrario, se es arrogante y se tiene una ambición malsana, o se es frio y egoísta, esas cualidades se transparentarían igualmente.

La casa aporta refugio, comodidad, salud, hospitalidad; en ella se come y se duerme, se nace y se muere, y su apariencia debería estar de acuerdo con los usos cotidianos carentes  de pretensión,  y con los objetos y lugares de la naturaleza universal. Debe hundir sus raíces en el amor; su ambiente particular y su personalidad deben emanar de la vida doméstica.”

 

 

(Imágenes -1- comedor de Monet/ 2-Berthe Morisot)

UN NACIMIENTO

 


“Recuerdo perfectamente todo cuanto me ocurría cuando tenía pocos meses. Incluso me acuerdo con toda claridad del día en que nací. Y de los médicos que atendieron a mi madre y del olor del hospital… Me parece lógico que no se olviden esos días tan fundamentales para uno. Un bebé, por muy pequeño que sea, es un ser vivo y, como tal, su mente trabaja. Al no tener problemas ni otras cosas en que entretenerse, piensa en el ambiente que le rodea, y en lo que ve. Creo que jamás olvidaré la habitación donde pasé mis primeros días, ni mi cuna, ni, desde luego, cuando mi padre me cogía en brazos y me paseaba, diciéndome esas cosas tan bonitas que se dicen a los recién nacidos.”

Ray Bradbury

(Imagen — Berthe Morisot- 1872- coleccion m pontillon)