VERANO

«Vi un pavo real con la cola en llamas

Vi un cometa ardiendo que echaba ramas

Vi una nube envuelta en hiedra

Vi un roble que reptaba sobre la tierra

Vi una hormiga tragarse una ballena

Vi el mar rebosante de cerveza

Vi una hermosa copa de tres metros de altura

Vi un pozo lleno de lágrimas de tristura

Vi los ojos rojos de un fuego rugiente

Vi una casa más grande que el sol poniente

Vi la luna salir a mediodía

Vi al hombre que vio toda esta maravilla».

Anónimo.-«Vi un pavo real con la cola en llamas»

(Imágenes:-1.-lava.-foto Frans Lanting.-National Geographic Collection/2.-Donadl Sultan.-1983,.artnet)

LEYENDO A ROBERT WALSER

«En un bello y dilatado paseo se me ocurren mil ideas aprovechables y útiles. Encerrado en casa, me arruinaría y secaría miserablemente – escribe Walser en «El paseo» -. Para mí pasear no sólo es sano y bello, sino también conveniente y útil. Un paseo me estimula profesionalmente y a la vez me da gusto y alegría en el terreno personal; me recrea y consuela y alegra, es para mí un placer y al mismo tiempo tiene la cualidad de que me excita y acicatea a seguir creando, en tanto que me ofrece como material numerosos objetos pequeños y grandes que, después, en casa, elaboro con celo y diligencia».

Pasea uno con Robert Walser de forma extraordinaria gracias a la mano de Jürg Amann en «Una biografía literaria» (Siruela), donde textos esparcidos por el libro son como piedrecitas en el camino blanco del relato, una vida andando, una vida escribiendo – al final una vida en silencio -, piezas minúsculas recogidas aquí y allá por el biógrafo que van marcando idas y venidas del sendero.

«Al cabo de unos cinco o seis años, el artista, aunque descienda de campesinos – dice Walser hablando sobre Berlín en 1910 -, se sentirá en la gran ciudad como en su casa. Da la impresión de que sus padres vivieron y lo trajeron al mundo allí. Se siente comprometido, endeudado y hermanado con el singular estrépito, fragor y estruendo. Percibe el ajetreo y la agitación como una nebulosa y amada manifestación materna. Ya no piensa en marcharse de nuevo. Le vaya bien o mal, decaiga o progrese, lo mismo da, le «ha atrapado», está cautivo para siempre, le es impoible decir adiós a esta grandiosa agitación».

Es el poderío de las grandes ciudades fascinando siempre a los autores. Dublin en Joyce, Berlín en Döblin, Orán en Camus, Nueva York en Dos Passos.  En el caso  español, la llegada de Azorín a Madrid en 1896 supone que el ojo del escritor lo mire todo. Se ha abierto la plaza del Callao en 186o; se ha comenzado la construcción del barrio de Salamanca en 1863; se ha instalado el reloj de la Puerta del Sol en 1866; se ha inaugurado la primera línea de tranvías tirados por mulas en 1871; la nueva sede del Ateneo en la calle del Prado es de 1884; se ha proyectado la Gran Vía en 1886 y se han instalado los primeros teléfonos en 1887. El año en que Azorín llega a Madrid puede verse la primera exhibición del cinematógrafo y el primer automóvil en las calles de la capital. La intimidad – recordará luego el escritor en 1952 – irá dejando paso a la «universalidad, multiplicidad y facilidad».


Son las ciudades y los ojos de los artistas: los paseos de los escritores. Las ciudades apenas se mueven, pero los artistas se acercan a ellas hasta tocarlas, dibujarlas, escribir sobre ellas. Quedan sorprendidos, quedan cautivos, como confiesa Walser hablando de Berlín.

(Imágenes:-1.- Robert Walser.-lavozdegalicia/2.-Berlín en 1909.-wikimedia.org)

MODIGLIANI ENTRE CIRIOS

Rrecordaba Epstein que cuando visitó a Modigliani en 1912 el artista, en la noche, rodeaba a sus cabezas de cirios encendidos resaltando el contenido simbólico de sus hieráticas figuras. En Venecia, en 1902, ya había manifestado su «ardiente deseo de llegar a ser escultor«. «La única manera de salvar la escultura – había dicho – es empezar a tallar de nuevo«.

Por esta «Tête» se han pagado ayer 43 millones de euros en una subasta. Sesenta y cinco centímetros de altura, figura oval, ojos en forma de almendra, labios finos, cuello alargado. Hay una contemplación en ella, una espiritualidad que emana de la piedra. Se ha dicho que las cabezas de Modigliani son ídolos mudos, fascinadora solemnidad que enlaza con sus enigmas de estructura. Se ha recordado también que parecen pedazos arrancados a una arquitectura viva.

Escultura silenciosa la de ayer frente a los focos. Baja los ojos ante admiraciones y aplausos.

Y guarda para sí misma una misteriosa melancolía.

(Imagen.-«Tete» de Modigliani en la subasta de Christie`s, el 14 de junio.-foto AFP)

OCÉANOS DE COUSTEAU

Como en las listas que han confeccionado Perec o Umberto Eco así se eslabonaron uno tras otro en todas las aguas del mundo, sumando aletas a aletas y colores a colores, los diminutos caballitos de mar mecidos en las corrientes de Australia, los racimos y tentáculos de las medusas en Tasmania, el león marino de Steller en el Pacífico.

También los pingüinos bajo el agua en la Antártida, también la ballena jorobada de Stellwagen en el Atlántico.

Acudieron el pez payaso y la anémona, se sumaron los dientes de tiburones en la arcilla roja, los cienos blandos, los lirios de mar, la Manta en la Bahía Hanifaru.

También el ojo submarino del pez clown.

Y las especies de Florida.

Y las esponjas vítreas.

Y las algas azules,verdes, pardas y rojas.

Y las placas calizas.

Se añadieron al fin los camarones escondidos en la arena, los cuerpos bulbosos, las pequeñas esponjas, las conchas globulares, los leños flotantes, también los corales.

Como en las listas que han confeccionado Perec o Umberto Eco, los colores y las aletas, el movimiento y la quietud  – plantas y animales de todos los mares –  se congregaron allí para saludar a Jacques Cousteau cuando el pasado 11 de junio quiso bajar al mundo submarino para celebrar su centenario.

(Jacques Cousteau, 11 de junio 1910-2010)

(Imágenes:-1.-elpezpayaso y la anémona burbuja en la punta.-  Papua.-Nueva Guinea.-foto David Doubilet.-National Geographic/ 2.-pingüinos bajo el agua en la Antártida-foto Maria Stenzel.-National Geographic/3.-Manta Rayas, Bahía Hanifaru.-Maldivas.-foto Thomas Peshak.-National Geographic/4.-Clownfish Tomate.-foto David Doubilet.- National Geographic/ 5.-Manatí en Florida.-foto Yusuke Okada.-National Geographic/6.-camarones escondidos en la arena.-Florida.-foto Robert F. Sisson.-National Geographic/7.-Clownfish Skunk y anémona de mar.-Syechelles.-foto David Doubilet/8.-enjambre de medusas.- lagos marinos de Palau.-foto David Doubilet/9.-Jacques Cousteau.-wikipedia)

TORRENTE BALLESTER, 100 AÑOS

«Creo que mi situación puede resumirse así: lo que me falta es oficio – decía Torrente en 1969 – Tanto tiempo sin escribir y la improvisación con que lo hago me conducen a redactar una prosa vulgar. (…) Esto tendría un remedio: escribir todos los días y castigar la prosa. Castigarla buscando en ella una sencillez que no sea vulgar. (…) Creo que éste es hoy el problema; armarse de paciencia y hace como hace Z. : recopiar, y al recopiar, transformar. (…) Tengo que decir que todos estos días, no de una manera constante, pero sí frecuente, he andado pensando cosas de la Saga/Fuga, sin tomar notas, quizá porque todas las ocurrencias fueron nocturnas, o casi nocturnas, cuando no ocurrencias itinerantes. En todo caso, en momentos en que no tenía a mano aparato alguno para recogerlo».

Seis años después, en 1975,- después de haber publicado «Los gozos y las sombras«, «Don Juan» y la «Saga» entre otras muchas obras, le confesaba al magnetofón: «¡Dios mío, pensar que cada vez que me pongo a escribir una novela es como si fuese la primera…! ¡Que no me sirve de nada la experiencia!».

Son las idas y venidas del trabajo y de la inspiración en cualquier escritor y a las que, en el caso de Torrente, alguna vez me he referido en Mi Siglo. Son  hábitos, perezas, aspiraciones, disposiciones y voluntades. Son proyectos,  preocupaciones económicas y familiares,  soliloquios de creador.

Recuerdos que vienen a la memoria cuando Torrente cumpliría hoy los cien años: 13 de junio 1910-2010.

(Imagen.-Torrente Ballester.-fundacioncaixagalicia.com)

¿ QUÉ ES EL AZUL ?

«¿Qué es el azul? – se preguntaba Yves Klein .

«La profundidad se encuentra en el azul.- escribía Kandinsky .- El azul tiene el poderío de un sentido profundo. El azul es el típico color paradisíaco. Proporciona una sensación final de descanso. Cuando está a punto de hundirse en el negro, evoca un dolor que casi no es humano».

«El azul da a los demás colores su vibración», recordaba Cézanne.

«Del azul de la noche al azul del día – decía Pierre Cabanne hablando del Picasso de 1903 -; del azul del cielo al de la calle, los rostros, los ropajes; del azul de París al azul de Barcelona, las variaciones son apreciables: azul-gris, ocre-azul, azul-verde, azur».

Un azul aún no extendido totalmente.


Para llegar luego al intenso azul ultramar, el azul sobre azul en que el ojo se pierde.

«El azul es lo invisible hecho visible. No tiene dimensiones. El azul «está» más allá de las dimensiones de las que participan los demás colores», decía Klein.

(Imágenes.- 1.-Franz Marc.-caballos.-1911.-wikipedia/2.- Franz Marc.-caballos.-1911.-wikipedia/ 3.-Lyonel Feininger.-Stalling Boatd.-museumsyindicate/4.-Picasso.-El guitarrista ciego.- 1903.-Chicago.-Art Institute. Colección Bartlett -picassaweb. google/5.-Yves Klein.-fluctuat.net/6.-Yves Klein.-IKB 79.-1959.-TATE)

EL MOTIVO DEL TIEMPO

Cuando nos acercamos al cristal del tiempo las comisuras del espejo nos revelan aquel fino surco que quedó escondido el verano pasado, aquellla pequeña arruga trazada en la arena de la mejilla, mientras descansábamos al sol. Nunca suponíamos que el tiempo nos dejara una señal más, pero ahí está, curvada y minúscula, nos acercamos y alejamos de ella desde la edad, ladeamos un  poco los años bajo la luz, inclinamos ahora el rostro en la sombra, y sí, ahí sigue, el tiempo quieto, tiempo de hoy que está llegando ya a mañana, rúbrica de labios, beso extraño en la piel que nunca quisiéramos descubrir.

Luego, cuando levantamos la mirada hacia el tiempo, intentamos atrapar la medida del instante, pero el instante vuela, nunca lo alcanza la pupila, el instante va más veloz que la mirada, su interioridad es misteriosa, nadie la ha conseguido penetrar, el instante atraviesa la habitación sin parpadeo, cuando parpadeamos el instanté ya huyó.

Y después el tiempo juega con nosotros, el pasado nos contempla, el futuro nos inquieta, nos apremia el presente. El vuelo del tiempo cruza la habitación de la memoria entre olvido y recuerdo y apenas toca con sus alas el silencio.

(PhotoEspaña 2010 – del 9 de junio al 25 de julio en Madrid – presenta su Festival Internacional de Fotografía sobre el tema del tiempo)

(Imágenes:- 1- «Aliento»1995.- Oscar Muñoz.-INIVA, junio 2008.-Sicardy Gallery.-Houston -Volverse aire.-Círculo de Bellas Artes.-PhotoEspaña 2010.-elmundo.es/2.-«Retrato de Ellen Frank».-1929.-László Moholy- Nagy– Galerie Berinson.-Berlín-elmundo.es/ 3.-László Moholy- Nagy.-El arte de la luz.-Círculo de Bellas Artes.-PhotoEspaña 2010.-elmundo.es)

SCHUMANN, JUNIO 1810 – 2010

«Del viejo parque que te acogió amistoso

oyes niños y pájaros que silban en los setos.

Enamorado cansado de tantas etapas y heridas.

Schumann, soldado soñador decepcionado por la guerra«.

escribió Marcel Proust en Los placeres y los días.

«Mi música – señaló Robert Schumann – no es una necesidad de maniobra; el oficio no participa en ella, ha costado a mi corazón más de lo que pueda imaginarse».  Schumann no poseía un oído perfecto, tal como Mozart lo tenía; así lo dice  Oliver Sacks en su Musicofilia (Anagrama)  evocando también » el La agudo que el músico oía al final de su vida» y recordando asimismo cómo uno de los amigos de Clara Schumann «reveló un extraño fenómeno del compositor: que éste oía en su cabeza piezas musicales maravillosamente hermosas, ¡totalmente formadas y completas! El sonido es como metales lejanos, subrayado por las más espléndidas armonías».

Cerebro de Schumann, corazón de Schumann a los 2oo años de su nacimiento : 8 de junio 1810 – 8 de junio 2010.

(Imágenes.– 1- Robert Schumann.-Klassik-in- berlin-de/ 2.-Robert Schumann y Clara Schumann.-germanhistorydocs.ghi-dc-org)

CUADERNOS DE NOTAS

«Veo a nuestros ciudadanos, mujeres y hombres – quiso profetizar Leonardo en sus Cuadernos de notas -, atados fuertemente de brazos y piernas por gentes que no entenderán vuestra lengua. Y vosotros sólo seréis capaces de suavizar vuestras penas y vuestra pérdida de libertad con suspiros y lamentos, porque los que os aprisionan no os entenderán ni vosotros les entenderéis a ellos».

Son apuntes muy variados sobre arte, literatura y ciencia, filosofía y elementos de la naturaleza, vuelo y universo, cuyos manuscritos se guardan en la Biblioteca Ambrosiana de Milán, en la Laurenziana de Florencia, en la Royal Library de Oxford y en muchos otros lugares importantes. Cuadernos de notas de Leonardo da Vinci salpicados a veces de dibujos, como cuando habla, por ejemplo, de cómo la sonrisa favorece a la paciencia: » la paciencia – comenta Leonardo– nos ayuda contra los insultos, como los vestidos lo hacen contra el frío. Porque si te pones más vestidos cuando aumenta el frío, éste no puede hacerte daño. De la misma manera, aumenta tu paciencia con las injurias, y así no podrán perturbar tu espíritu».

Varias veces he hablado en Mi Siglo de diferentes cuadernos de notas. Importantes cuadernos de Henry James. Cuadernos de Irène Nèmirovsky. Cuadernos que aparecen en películas, como en «Buda explotó por vergüenza«. Cuadernos de Auster o de Tabucchi.

A Patricia Highsmith también he querido referirme en más de una ocasión y a su muy útil libro «Suspense« (Anagrama), que no se limita a comentar las experiencias de la novela de intriga sino a analizar las dificultades que conlleva todo proceso creador. Allí, entre consejos sobre «el primer borrador»o » el segundo borrador» y sobre las convenientes» revisiones» de textos, la autora del ciclo de Ripley recomienda «encarecidamente a los escritores  que lleven una libreta para tomar apuntes, pequeña si durante el día tienen algún empleo, grande si pueden permitirse el lujo de quedarse en casa. Incluso vale la pena anotar tres o cuatro palabras si sirven para evocar un pensamiento, una idea o un estado de ánimo. Durante los períodos estériles conviene que el escritor hojee estas libretas. Puede que de pronto alguna idea empiece a moverse. Quizás dos ideas se combinarán la una con la otra porque ya estaban destinadas a hacerlo desde el principio».

«La función de la libreta de notas – continúa Highsmith – consiste en parte en llevar un registro de cosas de este tipo de experiencias emocionales, aunque en el momento de anotarlas uno no sepa en qué narración o novela saldrán».

No todo se consigue llevando un cuaderno de notas y consultándolo de cuando en cuando pero sí puede ser instrumento conveniente para ayudar a nuestra creación.

(Imagen.-vista del conjunto de manuscritos de la familia Odier.-Bibliothéque Publique et Universitaire de Geneve.-(del libro «Un journal à soi: histoire d`une practique».-por Philippe Lejeune).-(Textuel)

ARAÑAS DE LOUISE BOURGEOIS

En 1928 Azorín estrenó en Madrid su trilogía «Lo invisible», compuesta por «La arañita en el espejo», «El segador» y «Doctor Death, de 3  a 5». La pequeña arañita de la muerte en el espejo de la vida no apartaba su sombra de ella, permanecía en la limpidez del cristal recordando siempre el fin.

En La arañita en el espejo, una mujer enferma espera impaciente a su esposo, que regresa de la guerra de África. Todo sugiere que el reencuentro no tendrá lugar: un mendigo adivina, en la tristeza de la joven, el reflejo de una enfermedad incurable, y la arañita en el espejo anuncia la proximidad de la muerte. Pero ésta no vendrá a llevársela, como ella supone. En realidad, a quien se ha llevado es al esposo, que nunca acudirá a la cita. Todos los personajes, excepto la esposa, conocen la fatal noticia y es que, obsesionada con su propia muerte, es incapaz de sospechar la de los demás.

Quizás estas arañas gigantescas de Louise Bourgeois plantadas en los espacios de algunas ciudades del mundo no representen a la muerte, pero las largas patas de las enormes esculturas imponen la amenaza de un misterioso y extraño poderío.

Las mujeres-casa de esta artista – dibujos o pinturas con cuerpo de mujer y cabeza convertida en casa, a veces llameante y transmitiendo ansiedad -, los ejes metálicos, sus piezas de materiales líquidos que dejaba solidificar, luego su trabajo con el mármol y el bronce, las tensiones reflejadas del cuerpo humano, la mezcla de rigidez y flexibilidad en muchas de sus obras, no harán olvidar a sus arañas multiplicadas, casi perpetuas.

Ella quedó prendida de su visita a las grutas de Lascaux donde el descubrimiento de las formas cóncavas dio un giro a su obra. Las concavidades y convexidades, las hendiduras, marcaron su trayectoria. Pero las arañas permanecieron en el aire.

Estaban allí – siguen estando – imperturbables, vigilantes, grandes arañas en el espejo de la vida.

(pequeña evocación de Louise Bourgeois, fallecida a los 98 años en Nueva York el 31 de mayo de 2010)

(Imágenes:- arañas de Louis Bourgeois en distintas ciudades del mundo)

LUIS ROSALES EN SU CENTENARIO (y 3)

«Me han dicho en mil ocasiones muchas de las personas que mejor me conocían y más me querían – me dice Luis Rosales en esta mañana de febrero de 1977 en su casa de Madrid – que ha habido siempre un gran divorcio, sobre todo en los últimos años, entre mi manera de ser y mi manera de escribir. Yo he sido un hombre sumamente alegre, ligado a la vida, con una capacidad de vivir la vida desde sus aspectos más pequeños, más cotidianos y recónditos, y vivirlos con intimidad, con deslumbramiento. Vivo deslumbrado, por ejemplo, con una ventana que estoy viendo infinidad de tardes…, con la conversación de los amigos…, infinidad de noches, infinidad de puentes entre la tarde y la noche… Y es curioso que una persona tan alegre cono yo durante años haya escrito una de las poesías más desengañadas que se han escrito en nuestro tiempo; por ejemplo, el que hasta ahora era el más reciente de mis libros: Como el corte hace sangre. Este libro es la aparición de lo que podíamos llamar el desengaño mayor o, como decía Machado, «la plazoleta del desengaño mayor«; pero hay otra aparición en el libro anterior, que es la ironía. El joven mira la vida con entusiasmo, con desengaño, con melancolía o con dolor, pero la vive siempre de una manera enteriza.

A partir de cierta edad, el poeta no puede vivir su vida de manera enteriza; está espejándose continuamente; está al mismo tiempo viviendo su vida y al mismo tiempo participando «críticamente» en ella. Eso es lo que da la ironía, ese desdoblamiento de la experiencia vital en tres planos, que son : la experiencia vivida, la participación en tu propia vida, y la crítica de tu propia vida y de tu propia participación…» (…)

«Pocos poetas – sigue diciéndome Rosales – agradecerán tanto como yo la asistencia del lector, lectores que han vivido y conformado de alguna manera su vida con alguna lectura mía. Me interesan los lectores y me interesa el lector personal. Pero interesándome tanto los los lectores y habiendo agradecido esa confirmación que han tenido ellos en mí, he de decir que yo no escribo para los lectores. Escribo por obligación ética, para cumplir un destino al cual estoy llamado; yo soy, irremediablemente, un escritor. Me han preguntado en alguna ocasión: «tú por qué tardas tanto en publicar tus libros?». Yo a veces he tardado diez años o quince años en publicar un libro, porque a mí lo que me interesa es escribirlos, no publicarlos. ¡Los libros están ahí! Si yo no los publico, otros lo harán por mí; si alguien tiene que leerlos, alguien los leerá; pero quiero separar por completo estas cosas. Primero, que para mí el lector es muy distinto del público; me interesan los lectores, a los cuales debo muchas de las alegrías que he tenido en la vida.

Y hay que hacer otra distinción. Yo escribo únicamente como un compromiso ético que tengo conmigo mismo, con mi tiempo y, naturalmente, con Dios. En esa última relación hay un Dios – para mí, Jesucristo – que es el Tú absoluto; ese Tú, para mí de alguna manera, es siempre el horizonte, hasta en los poetas más blasfemos. De ahí nace ese imperativo que yo siento al decir que escribo por una conformación interior mía que, en definitiva, es un compromiso ético».

(«Diálogos con la cultura«.-páginas 155 – 157)

Hoy, 31 de mayo, se cumplen cien años del nacimiento de Luis Rosales en la ciudad de Granada

(Pequeño homenaje y recuerdo al gran poeta español)

(Imágenes.-1.-Luis Rosales.-laopinióndegranada.es/ 2.-Luis Rosales con los Reyes.-larazón.es)

LUIS ROSALES EN SU CENTENARIO (2)

«Era poeta y odiaba lo impreciso«, escribió Rilke. Y con este verso, Luis Rosales recibe en el umbral de uno de sus más significativos libros, a ese lector que llama. ¿Cómo no ser impreciso con Rosales? ¿Cómo hablar – sin deshojar nada – con un poeta? Mil Rosales diversos y fundidos miran esa ventana, mil ventanas en una, cientos de atardeceres, tonos, matices…Sentado en lo sencillo – ese sillón, sofá, silencio… -, lo sencillo va entrando pleno de suavidad por la ventana. Lo sencillo es el aire, la luz, todas las luces; lo sencillo es este amanecer atardeciendo anochecido. Y es sencillo el cristal, y la palabra, y esos ojos recostados en vida que Luis Rosales adormece ante el vino del sol. El sol es bien sencillo. Y Rosales. Suave y sencillamente rico.

Ni una palabra más. ¿Cómo hablarle a un poeta? Dámaso Alonso, hace años, dibujó a pluma su retrato: «Luis Rosales: un hombretón cetrino, con unos ojos azules chiquitines, o que detrás de las gafas parecen chiquitines (porque son un poquito miopes). Lo cetrino diríamos que viene del terruño y que se pierde en no sé qué noche morisca de las Alpujarras; lo azul parece que selló o presagió la personalidad del poeta. El cual, con explicable coquetería, gusta de prolongar las dos chispas azules que lleva en la cara, con tejidos azules de su preferencia (corbatas, chaquetas). Es tan violento ese contraste entre lo bazo y lo azul, que casi lo temblaríamos.

¿Quién ha visto sin temblar

un hayedo en un pinar?».

Así escribe Dámaso de él. Pero pronto, al preguntarle yo de qué modo le ha influido Granada en su vida, Rosales me contesta:

«Decía Federico García Lorca una expresión acerca de lo granadino que yo considero sumamente interesante. Decía que «Granada era Castilla la novísima«; esto quiere decir que, de alguna manera, lo granadino es una forma si no «novísima», nueva, y si no nueva, «distinta» a lo castellano, pero en cierto modo ligado a ella. Siempre que se ha hablado en la poesía clásica y en la literatura clásica de lo granadino, se suele recordar un libro, un libro verdaderamente inolvidable, de Soto de Rojas ( 1584/1658), que se llama «Paraíso cerrado para muchos y abierto para pocos«. En este sentido, este libro, que podría ser el más reporesentativo de la lírica clásica granadina, sería como un conjunto de bodegones… como un conjunto de piezas pequeñas…; lo cotidiano, lo humilde, lo pequeño, han sido características sumamente importantes de la lírica granadina en un momento indudablemente de esplendor de ella, que es al que nos estamos refiriendo.

Es lógico que yo algo tendré de castellano «novísimo» y que algo tendré de amor a lo humilde y a las cosas concretas. Desde hace mucho tiempo creo, y lo he dicho – está al frente de uno de mis libros más importantes, Cervantes y la libertad – , un verso de Rilke ( que era un poeta que odiaba lo impreciso). Lo que un poeta odia más es lo impreciso. Por eso hay tan poca relación entre política y poesía».

En esta mañana de febrero en Madrid, en 1977, Rosales sigue diciéndome: «Cuando somos jóvenes nacemos insertados dentro de un mundo poético al cual pertenecemos. Este mundo poético nos da la voz. nos da la orientación y nos da una gama muy amplia de posibilidades dentro de las cuales nosotros tenemos que elegir. Hay momentos en que todo poeta se pregunta: ¿Qué es lo que quiero hacer?, y se pregunta sobre todo: ¿sé hacer lo que estoy haciendo? ¿sé hacer un poema?. Un poema es una cosa muy difícil de hacer -se le ha escapado como un suspiro en broma… un suspiro nacido de un hondo esfuerzo serio – Entonces, cuando yo me hice esa pregunta – que creo que me la hice alrededor de los treinta y un años, es decir allá por el año 41 -, yo hacía una poesía de joven. Al joven le interesa demostrar lo mucho que sabe…,al joven le interesa demostrar su brillantez…, al joven le interesa «enriquecer el estilo», etc (….) Pero los árboles no le dejan a uno ver el bosque… y el bosque no deja ver los árboles. En poesía ocurre lo mismo. Los versos no dejan ver el poema; generalmente lo ocultan. La multiplicidad de elementos que constituyen un poema, a veces dificulta la percepción de su unidad; hay muchas ocasiones en que no vemos la unidad del poema, porque nos quedamos prendidos en muchos de sus elementos constituyentes, y, en ocasiones, accesorios. Yo diría que en toda mi vida todo el despliegue y el desarrollo de esa vocación – que yo he tenido como muy pocas personas la habrán tenido nunca -, esa persecución y consecución de una vocación y de un destino ha consistido en eso: en esclarecerme, cada vez más, en qué consistía la unidad de un poema; es decir, en considerar al poema como un testimonio de mi vida y – desde el punto de vista estilísitico -, como una unidad orgánica que expresara una vida. Creo que de alguna manera yo nunca he podido hacer poesía, sino sobre mis experiencias, las personas que he conocido, las personas que he amado…».

Diálogos con la cultura«, páginas 143, 147,152)

(A Luis Rosales me he referido de un modo u otro varias veces en Mi Siglo)

(Pequeño homenaje y recuerdo al gran poeta, nacido en Granada el 31 de mayo de 1910, hace ahora cien años)

(Imágenes:-1.-Luis Rosales.-cervantesvirtual/ vista de Granada.-wikipedia/ Luis Rosales con diversos escritores y poetas: entre ellos, Gerardo Diego, Guillermo Díaz Plaja, Carlos Murciano, Jacinto López Gorgé y Ángel García López.-1975.- cervantesvirtual.com)

LUIS ROSALES EN SU CENTENARIO (1)

«Durante el embarazo, el corazón del niño es ya un galope»

«Primero fue como un deshojamiento

interno de tu carne, una frontera

de lo oscuro a lo claro, una escalera

de sangre, una palabra en movimiento

cada vez más pudiente, luego el lento

escalón de la vida; su primera

imprimación total sobre cera

virgen y su continuo crecimiento

que ya empieza a dolerte y ya te mide

con sus pies poco a poco y anda entre

la luz de nueve meses que es tu día

y te habla de ti misma y ya te pide

que no le desampares en tu vientre

no sabiendo que vive todavía».

Luis Rosales

(Poema que incluí al fin de mi conversación con él, en febrero de 1977. Apareció la entrevista en el dominical de ABC el 13 de marzo de 1977)

(De Rosales he hablado ya alguna vez en Mi Siglo)

( Ahora, el 31 de mayo, se cumplirán los cien años de su nacimiento en Granada)

(Imagen.-Luis Rosales.-secc.es)

SONREIR EN UN BLOG (3) : LA PLUMA ESTILOGRÁFICA

En varias ocasiones he querido incluir en Mi Siglo diversos textos para sonreir en un blog: páginas de Perec, de Cortázar, de Jardiel Poncela. El humor, de cuando en cuando, es beneficioso mezclándolo con tanto comentario de temas.

El humorista español Jardiel Poncela al hablar del origen de las cosas explica del modo siguiente el nacimiento y  evolución de la pluma estilográfica y su relación con los talleres de escritura:

«El origen de la pluma estilográfica – escribe – se pierde en esa oscuridad oliente a queso de Gruyère que se denomina noche de los tiempos.

Parece ser que en la Edad de Piedra no se conocía la pluma estilográfica y, cuando el hombre deseaba expresar su pensamiento por medio de la escritura, cogía a un amigo por los pies y golpeándole rítmicamente contra una piedra, grababa en esta piedra una serie de hendiduras, muescas, abolladuras y anfractuosidades, que constituían otros tantos signos del alfabeto primitivo.

Más tarde el amigo fue sustituido por un pincel hecho con rabos de animales, y los golpes en la piedra pasaron a ser pinceladas dadas con dichos rabos, previamente mojados en materias colorantes.

Los rabos de animales que se preferían para este trabajo eran los de vaca, ternera, buey o toro, aunque estos últimos resultaban muy difíciles de adquirir, sobre todo cuando quería quitársele el rabo al toro estando vivo.

De suerte que, después de una larga práctica, llegaron a utilizarse excllusivamente como pinceles rabos de vaca. Esto obligó a montar verdaderos talleres de escritura, donde, en grandes cuencos de piedra toscamente labrada, yacía la tinta – mezcla de líquidos diversos, tales como agua, aceites de animales, saliva, etc, y de sustancias colorantes – y donde en grandes montones se veían multitud de rabos, arrancados a vacas de todos los tamaños: desde vacas de diez arrobas hasta vacas de tres pesetas ( a seis reales cada uno y lo que se gane a medias).

Cuando una muchacha de aquella época quería escribir a su novio o cuando un chico que estaba haciendo el servicio deseaba escribir a sus padres, se veían obligados a acudir a los talleres de escritura, donde, previo el pago de quince cocos o de una piel de mamut, les eran escritas las cartas que ansiaban en una piedra del tamaño del ruedo del Coliseo romano, solo que sin leones.

Este sistema de escritura era, naturalmente, muy molesto, pues no todos los que deseaban escribir podían acudir a los talleres y, además, no todos tenian los quince cocos que solía costar el encargo.

Después de muchos años de sufrir las molestias de dicho sistema, en el año 3228 ( antes de J.C,), un tío pulpo, denominado Chau-Cha, que estaba empleado en uno de los talleres de escritura, tuvo una feliz ocurrencia, que fue ni más ni menos que inventar la pluma estilográfica.

Considerando que el traslado de los cuencos de pintura y de los rabos de un lado a otro era faena erizada de dificultades, y comprendiendo la necesidad de convertir la escritura, hasta entonces inmóvil, en algo positivamente trasladable, Chau-Cha ideó, en primer lugar, utilizar el rabo de vaca sin cortarlo de su sitio y, acto seguido, tuvo la inspiración de hacer lamer carbón a la vaca cuyo rabo pensaba utilizar.

El resto ya os lo podéis suponer.

Al poco tiempo de lamer carbón, la vaca empezó a dar leche negra, y así que hubo logrado esto último, Chau-Cha cogió a la vaca por un cuerno y salió andando.

De esta manera, cuando el ingenioso muchacho quería escribir, se limitaba a arrimar a la vaca de espaldas a una piedra, la ordeñaba, mojaba el rabo en la pintura que producía la misma vaca, y dale que te pego, dale que te pego, en un momento se escribía diez canteras de mármol.

La pluma estilográfica ( es decir, el instrumento para escribir) trasladable de un lado a otro quedaba inventada.

Pronto la invención se extendió por todo el mundo existente entonces.

Y el llegar de aquella estilográfica primitiva a las que usamos nosotros ahora ha sido – sencillamente – una cuestión de perfeccionamiento, ya sin importancia».

Enrique Jardiel Poncela: «Para leer mientras sube el ascensor» (Aguilar)

(Imágenes:-2.- caricaturas de Charles Addams– Museo de la ciudad de Nueva York.- foto permiso de Tee y Fundación de Charles Addams.-The New York Times/.-2.3 y 4.-caricaturas de Charles Addams.-foto permiso de Tee y Fundación Charles Addams.- The New York Times)

EMILY DICKINSON : LA GLORIA, LA MAÑANA

«La gloria es un algo brillante

y trágico, que en un momento

significa dominio,

y que calienta a un pobre nombre

que nunca sintió el sol,

devolviéndolo luego

dulcemente al olvido».

«¿Existe realmente una mañana?

¿Existe eso que llamamos día?

¿Podría verlo desde las montañas

si yo fuese tan alta como ellas?

¿Tiene pies, igual que los nenúfares?

¿Tiene, acaso, plumas como el pájaro?

¿Viene de famosos países

cuyo nombre, no obstante, nunca oí?

Oh, decidme – eruditos marineros,

hombres sabios del cielo,

decid, os ruego, a un peregrino,

dónde está ese lugar que llamamos «mañana».

Emily Dickinson: – «Obra escogida«.-Ediciones Torremozas.


(La gran poeta norteamericana  Emily Dickinson – como recuerdan en el apunte biográfico de su «Obra escogida» Ernestina de Champourcin y Juan José Domenchina «vegetó en su casa de Amherst (Massachusets) como un ser invisible – y rara vez audible – más de treinta años. Como prueba de singular aprecio, condescendía, de raro en raro, en otorgar la más extraña de las distinciones: algo que no se puede designar con el nombre de entrevista, ya que Emily, en su condición de interlocutora fantasma, permanecía en un pasillo próximo a un hall en sombra, es decir, no en la habitación inmediata al salón iluminado donde se hallaba el visitante, sino en los aledaños de la estancia contigua. Y fueron pocos los distinguidos con un tan condicionado modo de conversar«.) Aparte de las anécdotas sobre su vida, su gran poesía ha permanecido siempre. Si a su hermana Lavinia le entusiasmaban los gatos, Emily adoraba en cambio los pájaros y las flores, y precisamente sobre las flores: Emily Dickinson.-«La poesía de las flores»  está teniendo lugar una gran exposición en el Jardín Botánico de Nueva York del 30 de abril al 13 de junio)

«El mar pidió al arroyo: Ven ahora.

Dijo el arroyo: Déjame crecer.

Y el mar repuso: Entonces ya  serías

un mar. Y yo deseo sólo un arroyo. Ven.»

(Imágenes:-1.-Botánico de Nueva York.- foto EFE/2.-retrato de Emily Dickinson según aparece en Scol.wordpress/3.-manuscrito de Emily Dickinson.-emilydickson.org/ 4.-casa de Amherst, Massachusetts, donde vivió Emily Dickinson.-foto Nataniel Brooks.-The New York Times)