EPITAFIO

 

d

 

“Escribió un drama: dijeron que se creía Shakespeare;

Escribió una novela: dijeron que se creía Proust;

Escribió un cuento: dijeron que se creía Chéjov;

Escribió una carta : dijeron que se creía Lord Chesterfield;

Escribió un diario : dijeron que se creía Pavese;

Escribió una despedida: dijeron que se creía Cervantes,

Dejó de escribir: dijeron que se creía Rimbaud;

Escribió un epitafio: dijeron que se creía difunto”.

(Epitafio encontrado en el cementerio Monte Parnaso de San Blas, S. B., recogido por Augusto Monterroso en “La letra e”)

(Imagen – Sarah Wilmer)

EL PASO DEL TIEMPO

 

 

“Tengo debilidad  por los calendarios, por los diarios, por los relojes, por los de sol, por los de arena, por las fases de la luna y hasta por las visitas cada setenta y cinco años del cometa Halley, en un afán de tener la percepción clara del paso del tiempo, de organizarlo para asirlo de alguna forma – escribía Augusto Monterroso enLa letra e”-.

Por otra parte, esta “Agenda” de la editorial Katún que me han enviado cuenta con ciertas características que la hacen notable: relación de los libros publicados, a veces con la fotografía del autor o de la autora, que inspirarán en su oportunidad el deseo de que ese día transcurra más rápido o menos rápido, según de quien se trate (…)

 

 

Y una más que me inquieta: el día, de trece horas a partir de las ocho de la mañana, está aquí dividido en veintisiete segmentos de media hora y cuatro milímetros cada uno, relación espacio – temporal que me hace preguntarme si cada lapso debo llenarlo con algo distinto o si es válido dedicarlos todos a una sola cosa o, mejor, a no hacer nada mientras los espacios se van llenando de nada o de pequeños actos inocuos como ver las nubes o contestar una llamada telefónica imprevista de veintiocho minutos.”

 

 

(Imágenes – 1- reloj de 1806- museo doorzoeck – nederland/ 2- reloj de arena- 1776-forun horlogerie suisse/ 3- reloj de arena- Ambrogio Lorenzetti – siglo XlV)