LA CÁRCEL DEL “QUIJOTE”

 

 

“Véase, pues, a la boca de la calle de la Sierpe, por la parte de la plaza de San Francisco, junto a ella, la Cárcel Real de Sevilla, que campea más que otra casa y se deja bien conocer aún de los más extranjeros, así por el concurso de la gente innumerable que sin cesar entra y sale por su principal puerta a todas las horas del día y que la noche da lugar, como también por los letreros que tiene en su gran portada, con las armas reales y de Sevilla” – escribe Cristóbal Chaves en el siglo XVl -. Jean Canavaggio lo recuerda en su biografía de Cervantes y Rodríguez Marín, al estudiar esa cárcel, también comenta otros textos del XVl, en los que se describía que en esa cárcel donde estuvo Cervantes  y donde se engendró “El Quijote”, había “cuatro tabernas y bodegones, arrendados a catorce y quince reales cada día, y suele ser el vino del alcaide, y el agua del tabernero, porque nunca faltan bautismos prohibidos en toda ley”.

 

 

“También era muy provechoso  – sigue diciendo – el oficio carcelario de “animero”: al dar el mayordomo, llegada la hora de mediodía, las razones de pan a los presos pobres, entregaba para cada tres una hogaza de tres libras, y éstos, como carecían de herramienta con que partirla, habían de acudir para tal menester a uno de los cuatro presos llamados pomposamente “oficiales de contar raciones”, quien partía con un cuchillo la hogaza, pero no en tres partes sino en cuatro, tomando para  sí por trabajo tan exiguo una de las de en medio, a la cual llamaban “ el ánima” (…) Había también “tablas de juego alquiladas, y pagan un tanto al alcaide y sotoalcaide, y sobre el juego  suelen ser muy a menudo las pendencias”.

Otras de las distracciones eran “jugar a la justicia”: hacen un justificado, con su verdugo, escribano y alguacil, y también fingen uno que sea como padre carcelero, que confesaba y ayudaba a bien morir a los condenados a la última pena; y llevando al preso, lo van a ajusticiar entre dos, como si fuera en el jumento, y lo pasan por los corredores altos y bajos, y gritan :”Esta es la justicia que mandan hacer’, y luego las risotadas y alegrías como si no hubieran de venir a parar en semejantes veras, y no juegos…”

 

(… “bien como quien se engendró en una cárcel – escribe Cervantes en el “Quijote” –  donde toda incomodidad tiene su asiento y donde todo triste ruido hace su habitación”)

( en su memoria, este 23 de abril)

 

 

(Imágenes-1- Francisco de Goya – Don Quijote acosado por monstruos – the Brithis museum/ 2- Enric C Ricart – 1933/ 3- Cervantes – Juan de Jauregui- biografías y vidas)

AÑO DE CERVANTES (3) : EL TRAJE DE DON QUIJOTE

Quijote-obg- ikustraciób de Angeles Nestres

 

«Sayas de velarte – describe Cervantes el vestido de Don Quijote -, calzas de velludo para las fiestas, con sus pantuflos de lo mesmo, y los días entre semana se honraba con su vellorí de lo más fino». ¿Es preciso explicar cuáles eran estas prendas? Astrana Marín afirma que sí. y nos va diciendo que «el velarte, que lo había negro y azul, era un paño de capas enfurtido, de bastante buena calidad, que se vendía caro. Una capa del más modesto velarte valía dos o tres ducados. Este se llamaba veintidoseno de capas; pero había otro más fino y de alto precio, que le decían veinticuatreno, del cual sería, probablemente, el sayo de Quijada, pues los Quijadas eran familia de gran presunción en Esquivias. El velarte, paño de abrigo, no solían usarlo las damas de la Corte, por recio y pesado; pero las mujeres de pueblo confeccionaban con él mantos domingueros o de días de fiesta.

 

Quijote-ioRo- Robert Smitke- emblematica com

 

Las calzas –prosigue Astrana – eran de dos clases, de velludo (felpa o terciopelo), como las de Don Quijote en días señalados; o de gamuza, para andar por el campo; cubrían muslo y pierna y hacían las veces de medias y calzones. Los pantuflos «de lo mesmo» venían a ser como los chanclos de ahora, que ponían sobre los zapatos: calzado de abrigo para gente madura, de dos o más corchos. En cuanto al vellorí, era un paño entrefino, generalmente de Andalucía o Cuenca, de color pardo ceniciento. Se estimaba mucho el fabricado en Córdoba, de lana fina sin teñir.

 

Quijote-unu- taringa net

 

Esta indumentaria cambia de aspecto cuando Don Quijote, ya «secado el celebro«, decide emprender sus aventuras: ha de ir armado, como loa caballeros andantes. En efecto, limpió «unas armas que habían sido de sus bisabuelos que, tomadas de orín y llenas de moho, luengos siglos había que estaban puestas y olvidadas en un rincón«. Pero advirtió una gran falta: no tenían celada de encaje, sino morrión. Entonces hizo de cartones una especie de media celada que, encajada en el morrión, parecía celada entera. La probó con la espada, mas no la encontró resistente. En consecuencia, le puso unas barras de hierro por dentro, y, sin volver a probarla, la consideró » por celada finísima de encaje».

 Y vestido de esta guisa echó a andar por los campos de la novela.

 

Quijote- yu- taringa net

 

(Imágenes.- 1.-ilustración de Angeles Mestre/ 2.-Robert Smitke- emblemática com/ 3 y 4- Taringa)

LA COMEDIA DEL MUNDO

 

cueva de Montesinos-yewwx-Louis Surugue según Charles Coypel- Don Quijote conducido por la locura- mil setecientos veinticino

 

«Así es verdad – replicó don Quijote -, porque no fuera acertado que los atavíos de la comedia fueran finos, sino fingidos y aparentes, como lo es la misma comedia, con la cual quiero, Sancho, que estés bien, teniéndola en tu gracia, y por el mismo consiguiente a los que las representan y a los que las componen, porque todos son instrumentos de hacer un gran bien a la república, poniéndonos un espejo a cada paso delante, donde se ven al vivo las acciones de la vida humana, y ninguna comparación hay que más al vivo nos represente lo que somos y lo que habemos de ser como la comedia y los comediantes; si no, dime: ¿no has visto tú representar alguna comedia adonde se introducen reyes, emperadores y pontífices, caballeros, damas y otros diversos personajes? Uno hace el rufián, otro el embustero, este el mercader, aquel el soldado, otro el simple discreto, otro el enamorado simple; y acabada la comedia y desnudándose de los vestidos de ella, quedan todos los recitantes iguales.

– Sí he visto – respondió Sancho.

-Pues lo mismo – dijo don Quijote – acontece en la comedia y trato de este mundo, donde unos hacen los emperadores, otros los pontífices, y finalmente todas cuantas figuras se pueden introducir en una comedia; pero en llegando al fin, que es cuando se acaba la vida, a todos les quita la muerte las ropas que los diferenciaban, y quedan iguales en la sepultura».

Miguel de Cervantes.- «Don Quijote de la Mancha».- capítulo Xll- Segunda Parte

 

Quijote-nio- lasdoscastillas net

 

(Imágenes.- 1.-Louis Surugue según Charles Coypel- 1725/ 3.- El Quijote-lasdoscastillas.net)

LA TUMBA DE M.C.

 

 

Quijote-yvvb-Willam Strang-mil novecientos dos

 

 

«Puesto ya el pie en el estribo le escribe Cervantes a su protector, el conde de Lemos el 19 de abril de 1616 -, con las ansias de la muerte, gran señor, ésta os escribo. Ayer me dieron la Extremaunción, y hoy escribo ésta; el tiempo es breve, las ansias crecen, las esperanzas menguan, y, con todo esto, llevo la vida sobre el deseo que tengo de vivir…»

Cuando el neerlandés Cees Nooteboon se asoma al convento de las Trinitarias en la madrileña calle de Lope de Vega y pregunta a unas monjas: «¿Está enterrado aquí Cervantes le contestan: «Sí, pero no está aquí». Luego insiste: «¿Hay tumba por lo menos?». «No, en realidad tampoco hay tumba».

 

Quijote-vhe- Michael Kenna- mil novecientos noventa y seis

 

Nuevamente en estos meses se indaga dónde puede estar la tumba de Cervantes y vuelven a visitarnos en el tiempo las últimas horas del autor de El Quijote. Vive ese año el escritor en un modesto piso de la calle del León, esquina a la de Francos, casa propiedad de su amigo el clérigo conquense, licenciado

 

Quijote-ybb-Enric C Ricart- mil novecientos treinta y tres

 

Francisco Martínez, que moraba también allí. Estaban a su lado cuando murió, su esposa Catalina y este amigo Martínez. Y posiblemente le visitaron en aquellos momentos, así lo dice Astrana Marín,  los poetas don Francisco de Urbina y Luis Fernández Calderón, escritores sin relieve, pero los únicos de que hay noticia tuvieran buen recuerdo entonces para Miguel, presintiendo su fama inmortal. Urbina declaró en su epitafio:

«Caminante, el peregrino

Cervantes aquí se encierra;

su cuerpo cubre la tierra,

no su nombre, que es divino.

En fin, hizo su camino;

pero su fama no es muerta,

ni sus obras, prenda cierta

de que pudo a la partida,

desde esta a la otra vida

ir, la cara descubierta».

Y así fue Cervantes, «a cara descubierta, como a tercero que era«(acompañado de los terciarios de San Francisco),  aquel sábado 23 de abril de 1616 hasta el convento de las Trinitarias donde aún no han encontrado sus restos.

 

convento de las Trinitarias- Madrid- wikipedia

 

 

(Imágenes.-1.- William Strang– 1902/2.-Michael Kenna– 1996/ 3- Enric C. Ricart- 1936/ 4-convento de las Trinitarias- Wikipedia)

 

 

 

EL AÑO DEL «QUIJOTE» (1) : EL TRAJE DE SANCHO PANZA

Quijote- nff- Sancho Panza- estatua en Madrid- L Coullaut- mil novecientos treinta

 

«Abarcas que cerraban pies, algunas veces envueltos en peales – nos cuenta Astrana Marín en sus «Cervantinas» -; sayo jironado, caperuza peor que la del bobo, cuello basto y camisa de estopa, zurrón, tosco pellico y zamarro adobado con miera. Sancho vestía como todos los labradores manchegos de la época, aquellos labradores cuyo estado no podía ser más pobre, miserable y abatido, que hasta el nombre sonaba mal, pues era lo mismo que pechero, villano, grosero o malicioso». Esta es la habitual vestimenta de Sancho Panza a lo largo de los caminos, a la sombra de Don Quijote. Figura ejemplar, tan rica en enseñanzas y a la que Luis Morales Oliver en su «Sinopsis de Don Quijote» (Fundación Universitaria) dedicó detallado  análisis: este escudero de barriga grande, talle corto y zancas largas, de barbas espesas y aborrascadas, enemigo de la caza de montería, al que le gusta comer sin ceremonias, templado en el beber, de fácil dormir, de espíritu hogareño, testarudo, contrario al pelear, atento al rucio, de buena amistad, fiel a su amo, de gratitud a ultranza, de agradable convivencia, que padece pesadumbres, que admira a su señor, lo ensalza y lo alaba, de consejos prudentes, de afectuosidad acendrada y tratamiento filial, cumple en 2015 cuatrocientos años – porque los cumple la Segunda Parte de la gran novela – y su figura se agiganta en la cercanía.

 

Quijote-unnnb- Sancho Panza- cabinetmagazine org

 

( Imagenes. 1 . -Sancho Panza – estatua en Madrid – L Coullaut – 1939/ 2 -cabinetmagazine. org)

 

COMPONER HISTORIAS

lectura-roew-por-frederick-carl-frieske-1934-artnet«En efecto, lo que yo alcanzo, señor bachiller – leía con atención aquella muchacha sentada en la silla, con la puerta abierta de su librería por si alguien pasaba -, es que para componer historias y libros, de cualquier suerte que sean, es menester un gran juicio y un maduro entendimiento. Decir gracias y escribir donaires es de grandes ingenios: la más discreta figura de la comedia es la del bobo, porque no lo ha de ser el que quiere dar a entender que es simple. La historia es como cosa sagrada, porque ha de ser verdadera, y donde está la verdad, está Dios, en cuanto a verdad; pero, no obstante esto, hay algunos que así componen y arrojan libros de sí como si fuesen buñuelos».

Miguel de Cervantes: «Don Quijote de la Mancha», Segunda Parte, capítulo tercero)

(Imagen: «In the Library» (1934).-por Frederick Carl Frieseke.-artnet)