LAS ARRUGAS DE LA CIUDAD

Más de una vez he hablado aquí de la historia de los sin historia escrita – (dibujada) – en las paredes.

Párpados, arrugas, pesadumbres, aceptaciones, marcas…Pensamientos, recuerdos, visiones, pupilas…

Ojos intentando penetrar en el exterior, procurando comprender el mundo…

Pero el exterior muestra las arrugas de la ciudad insomne, rendida de cansancios, fatigas interiores…, vida de calles en soledad o en multitud…

Se yerguen rostros en piedra, retocan sus rasgos los dibujos…, las miradas de las fachadas nos observan…, son ciudades cansadas -igual que los objetos -, ciudades a las que las guerras o las convulsiones les han arrancado la piel, ciudades devastadas, reconstruidas, vueltas a devastar… vueltas a construir…,  y nunca se sabe bien si las arrugas de los hombres han envejecido a esas ciudades o las arrugadas ciudades están envejeciendo al hombre que las mira.

(Imágenes.-1.-JR- JR José Parla.-La Habana.-2012/ 3.-JR.-Las arrugas de la ciudad.-Shanghai.-2010/ 3.-JR- JR  Liu Bolin.-Nueva Yorh.-2012/ 4.-The Vrinkles of the City.-Shanghai 2010.- Massive Attack / JR à la Gallerie Perrotin.-directed by Guillaume Cagniard.-by Social Animals)

MATISSE Y EL ESFUERZO

Ahora que se habla tanto de la cultura del esfuerzo – más bien de la falta de cultura del esfuerzo – viene a la memoria la carta que Henri Matisse enviara a Henry Clifford en febrero de 1948 hablándole de la facilidad y de la dificultad en la pintura:

“Siempre he tratado de ocultar mis esfuerzos – le confesaba Matisse -, deseando que mis obras tuvieran la ligereza y la alegría de la primavera, que no hace imaginar a nadie el trabajo que ha costado. Así, temo que los jóvenes, al no ver en mi trabajo sino la aparente facilidad y el descuido en el dibujo, lo  utilicen como pretexto para dispensarse de algunos esfuerzos que creo necesarios”.

“Este trabajo lento y fastidioso – continuaba Matisse – es indispensable. Si los jardines no hubieran vuelto a su mejor momento, pronto no servirían para nada. Primero hemos de limpiar, y después cultivar, cada palmo de terreno en cada estación del año. Cuando un artista no sabe preparar su período de florescencia con un trabajo que no presente sino un lejano parecido con el resultado final, su futuro es problemático; cuando un artista recien llegado no siente la necesidad de volver a la tierra de vez en cuando, empieza a andar en círculo y a repetirse, hasta que su curiosidad queda extinguida a fuerza de repetición”.

“Creo que el estudio del dibujo es absolutamente esencial. Si el dibujo pertenece al espíritu y el color a los sentidos, es preciso dibujar antes, para cultivar el espíritu, y ser capaz después de llevar el color por caminos espirituales. Esto es lo que quisiera poder gritar, bien alto, cuando veo el trabajo de estos jóvenes, para los que la pintura no es ya una aventura, y cuyo único objetivo es una primer exposición individual, que les lance en el camino del éxito”.

“Sólo después de varios años de preparación – seguía aconsejando Matisse en esta carta -, el joven artista debiera atreverse a tocar el color, no como descripción sino como medio de expresión íntimo. (…) Empleará entonces el color con discernimiento. Lo colocará de acuerdo con un dibujo natural, no formulario y enteramente oculto, que surgirá directamente de sus sentimientos; eso es lo que le permitió a Toulouse Lautrec exclamar, al final de su vida, “¡por fin!, ya no sé dibujar“.

“El pintor principiante cree que pinta de memoria – termina Matisse -. El artista que ha acabado su evolución cree también que pinta de memoria. Sólo este último tiene razón, porque su preparación y su disciplina le permiten recibir impulsos que es capaz de disimular, al menos en parte”.

Ahora que se habla tanto de la falta de la cultura del esfuerzo, estas frases de Matisse sobre la severa preparación necesaria para lograr- en la pintura como en la vida – cualquier buen resultado, hacen pensar profundamente. De modo irónico él concluía  en otra ocasión: “Quien decide vender su alma a la pintura, haría mejor empezando por morderse la lengua”.

(Imágenes:-1.-Matisse, 1946.-Museo de Arte Moderno,.-Centro Pompidou.-Olga `s Gallery/2.-El mantel.-Armonía en rojo.- 1908 -Leningrado.-Ermitage/3.-Interior.-con jarrón etrusco.- 1940.-The  Cleveland Museun of Art.-Olga `s Gallery/4.- La lección de pintura.-1919. Edimburgo.-Scottish National Gallery of Nodern Art/5.- Lección de música,,1917.-Merion.-(Pennsylvania) Barnes Foundation/6.-Henri Matisse.-The New York Times)

VERANO 2010 (3) : JORGE LUIS BORGES

“No son más silenciosos los espejos

Ni más furtiva el alba aventurera;

Eres, bajo la luna, esa pantera

Que nos es dado divisar de lejos.

Por obra indescifrable de un decreto

Divino, te buscamos vanamente;

Más remoto que el Ganges y el Oriente

Tuya es la soledad, tuyo el secreto.

Tu lomo condesciende a la morosa

Caricia de mi mano. Has admitido,

Desde esa eternidad que ya es olvido,

El amor de la mano recelosa.

En otro tiempo estás. Eres el dueño

De un ámbito cerrado como un sueño”

Jorge Luis Borges : “A un gato“.- escrito para “La Nación“.-Buenos Aires, 1971.

(Imagen: Kaleidoscope Cats L.- Louis Wain.-(1860-1939).-Peter Nahum &-Leicestergalleries/ 2.-Louis Wain.-wikipedia)

SONREIR EN UN BLOG (3) : LA PLUMA ESTILOGRÁFICA

En varias ocasiones he querido incluir en Mi Siglo diversos textos para sonreir en un blog: páginas de Perec, de Cortázar, de Jardiel Poncela. El humor, de cuando en cuando, es beneficioso mezclándolo con tanto comentario de temas.

El humorista español Jardiel Poncela al hablar del origen de las cosas explica del modo siguiente el nacimiento y  evolución de la pluma estilográfica y su relación con los talleres de escritura:

“El origen de la pluma estilográfica – escribe – se pierde en esa oscuridad oliente a queso de Gruyère que se denomina noche de los tiempos.

Parece ser que en la Edad de Piedra no se conocía la pluma estilográfica y, cuando el hombre deseaba expresar su pensamiento por medio de la escritura, cogía a un amigo por los pies y golpeándole rítmicamente contra una piedra, grababa en esta piedra una serie de hendiduras, muescas, abolladuras y anfractuosidades, que constituían otros tantos signos del alfabeto primitivo.

Más tarde el amigo fue sustituido por un pincel hecho con rabos de animales, y los golpes en la piedra pasaron a ser pinceladas dadas con dichos rabos, previamente mojados en materias colorantes.

Los rabos de animales que se preferían para este trabajo eran los de vaca, ternera, buey o toro, aunque estos últimos resultaban muy difíciles de adquirir, sobre todo cuando quería quitársele el rabo al toro estando vivo.

De suerte que, después de una larga práctica, llegaron a utilizarse excllusivamente como pinceles rabos de vaca. Esto obligó a montar verdaderos talleres de escritura, donde, en grandes cuencos de piedra toscamente labrada, yacía la tinta – mezcla de líquidos diversos, tales como agua, aceites de animales, saliva, etc, y de sustancias colorantes – y donde en grandes montones se veían multitud de rabos, arrancados a vacas de todos los tamaños: desde vacas de diez arrobas hasta vacas de tres pesetas ( a seis reales cada uno y lo que se gane a medias).

Cuando una muchacha de aquella época quería escribir a su novio o cuando un chico que estaba haciendo el servicio deseaba escribir a sus padres, se veían obligados a acudir a los talleres de escritura, donde, previo el pago de quince cocos o de una piel de mamut, les eran escritas las cartas que ansiaban en una piedra del tamaño del ruedo del Coliseo romano, solo que sin leones.

Este sistema de escritura era, naturalmente, muy molesto, pues no todos los que deseaban escribir podían acudir a los talleres y, además, no todos tenian los quince cocos que solía costar el encargo.

Después de muchos años de sufrir las molestias de dicho sistema, en el año 3228 ( antes de J.C,), un tío pulpo, denominado Chau-Cha, que estaba empleado en uno de los talleres de escritura, tuvo una feliz ocurrencia, que fue ni más ni menos que inventar la pluma estilográfica.

Considerando que el traslado de los cuencos de pintura y de los rabos de un lado a otro era faena erizada de dificultades, y comprendiendo la necesidad de convertir la escritura, hasta entonces inmóvil, en algo positivamente trasladable, Chau-Cha ideó, en primer lugar, utilizar el rabo de vaca sin cortarlo de su sitio y, acto seguido, tuvo la inspiración de hacer lamer carbón a la vaca cuyo rabo pensaba utilizar.

El resto ya os lo podéis suponer.

Al poco tiempo de lamer carbón, la vaca empezó a dar leche negra, y así que hubo logrado esto último, Chau-Cha cogió a la vaca por un cuerno y salió andando.

De esta manera, cuando el ingenioso muchacho quería escribir, se limitaba a arrimar a la vaca de espaldas a una piedra, la ordeñaba, mojaba el rabo en la pintura que producía la misma vaca, y dale que te pego, dale que te pego, en un momento se escribía diez canteras de mármol.

La pluma estilográfica ( es decir, el instrumento para escribir) trasladable de un lado a otro quedaba inventada.

Pronto la invención se extendió por todo el mundo existente entonces.

Y el llegar de aquella estilográfica primitiva a las que usamos nosotros ahora ha sido – sencillamente – una cuestión de perfeccionamiento, ya sin importancia”.

Enrique Jardiel Poncela: “Para leer mientras sube el ascensor” (Aguilar)

(Imágenes:-2.- caricaturas de Charles Addams– Museo de la ciudad de Nueva York.- foto permiso de Tee y Fundación de Charles Addams.-The New York Times/.-2.3 y 4.-caricaturas de Charles Addams.-foto permiso de Tee y Fundación Charles Addams.- The New York Times)

DIBUJOS BAJO EL COLCHÓN

Escondidos bajo un colchón para protegerlos, con herramientas apiladas en su mesita de noche, recluido en un espacio compartido en un rincón del pabellón en el De Witt State Hospital en Auburm, California, el artista autodidacta mejicano Martín Ramírez fue trabajando sus dibujos durante quince años y ahora se exponen en Madrid, en el Reina Sofía hasta el 12 de julio. Ramírez, que a veces mostraba sus rollos acabados en la puerta del porche del pabellón, colgándolos de las bisagras, no podía imaginar que un día caminara el mundo entero por los apretados senderos de estas múltiples líneas flexibles componiendo espacios creadores y atisbando rendijas por donde escapar.

Escapaba él a su modo de la enfermedad.”Las palabras lograrán aliviar la mente infeliz y podrán abatir la negra melancolía“, había dicho Horacio. No sólo las palabras, también el arte, también la pintura. Martín Ramírez trabajaba toda clase de materiales para realizar su obra: notas de las enfermeras, hojas de cuadernos, vasos de papel, sábanas de papel para camillas, periódicos, revistas, y luego con ceras aplastadas, lápices de colores y pintura de base acuosa que aplicaba con un palillo -así reza el programa que presenta la exposición -, adhería todo ese material con pegamento casero, que a su vez fabricaba con almidón de patata, masa de pan y su propia saliva. Enfermedad y arte, como he dicho alguna vez en Mi Siglo, se hermanaban en esa tarea y los motivos se multiplicaban.

Como señala Philip Sandblom en “Enfermedad y creación” (Tezontle),” algunos de los enfermos que tienen talento se convierten en verdaderos artistas. Por medio de su obra nos invitan a explorar su mundo interior, fantástico, y totalmente ajeno al nuestro, ya sea deprimente o angustiado. Esteart brut“,” esta visión sin elaborar”, ha atraído el interés de psiquiatras e historiadores del arte por igual y hasta, como recuerda Michael Thévoz, se le ha asignado un museo“.

(Imágenes:-Martín Ramírez: 1.- Signature motif.-1954.- Guggenheim Museum.- -The New York Times/2.-Nunca se termina un viaje.-American Folk Museum/3.-Man at Desk.-Colección of Stephanie Smither.-The New York Times/4.-ciervo sentado con rostro abstracto.-1950-1963.-Centro Reina Sofía)

BRONZINO Y LAS EDADES DEL HOMBRE

La cabeza de niño dibujada por Agnolo Bronzino en 1527 , aún no lleva consigo – como todas las cabezas de niños del mundo – ni ocupaciones ni preocupaciones. Toda la mirada está vuelta hacia arriba, hacia su madre – cualquier madre del mundo – que le explica la vida desde la altura y la dulzura, le explica el tráfico de los carruajes y a la vez las estrellas del cielo y a la vez los porqués que todo niño pregunta.

La cabeza de hombre que Agnolo Bronzino dibuja en 1550 ha pasado ya la crisis de la pubertad; también las  primeras experiencias; su mirada no ve cuanto aún le queda:  la crisis de las experiencias segundas y terceras, la crisis de la comprensión vital, la última del desasimiento. (Bronzino precisamente será uno de los que contestará a la primera encuesta que sobre arte se haga en el mundo –  el primer “cuestionario” en el siglo XVl que enviará por carta Benedetto Varchi  a varios artistas-; Miguel Ángel responderá a esa “encuesta” en 1549, Vasari lo hará en 1547, Benvenuto Cellini en 1546.-Así lo recordé en “Diálogos con la cultura“)

La cabeza de mujer que Agnolo Bronzino dibuja en 1542 acaso quiera cruzarse con la cabeza del hombre anterior, acaso quiera compartir con él su vida. Sonríe sin revelar nunca su edad. Espera sin duda el amor, sueña con la maternidad, no ama la soledad, intuye la entrega total aunque nadie le ha hablado de ella, tampoco nadie le ha hablado del nido vacío.

La cabeza del hombre sentado que Agnolo Bronzino dibuja en 1535 ve pasar las edades que vivió, todas las tardes que consumió el horizonte, aquellas nostalgias, aquellas ilusiones, lo que consiguió y lo que aún aguarda, y sobre todo aquella vida sin edad, la mirada vuelta hacia arriba, su mirada mirando a la madre que desde la altura y la dulzura le iba explicando los colores del cielo y cómo rodaban los  carruajes en la noche.

(Pequeño recordatorio de la actual exposición sobre los dibujos de Bronzino en el Metropolitan Museum de Arte de Nueva York)

(Imágenes:– dibujos de Bronzino: 1.-cabeza de niño de pelo rizado mirando hacia arriba.-1527.-Dresde/ 2.-cabeza de joven.-1550-1555.-Museo J Paul Getty de los Ángeles/ 3.-mujer sonriendo.-1542-43.-Louvre/ 4.-estudio para un Retrato de un hombre sentado.-1535.-Disegni degli Uffici.-Florencia)