LA OTRA CARA DE LA MONEDA

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Copio de Cotizalia,  en donde escribe este artículo S. McCoy – que a su vez lo recoge Scriptor org – la visión de la otra cara de la crisis:

” Premisa principal: esta crisis va a traer mucho más bueno que malo a nuestro país. No les quepa ni la menor duda. (…)  El argumentario que les propongo es, seguramente, discutible, matizable; hasta censurable. O no. Pero en cualquier caso, pretende simplemente establecer un punto de partida, una primera toma de conciencia de la tarea tan apasionante que tenemos por delante: recuperar el valor de la sociedad como motor de cambio… a mejor, cosa que no siempre ocurre. El resto del discurso, a favor o en contra de esta modesta tesis, lo construirán ustedes con sus aportaciones, as usual. No se corten: valor y al foro, que es todo suyo.

¿En qué me baso? Miren ustedes, creo sinceramente que se va desmontar en España la fantasía que atribuía al “tener” el liderazgo en la escala de valores colectiva. (..) Era todo una gran mentira. Y esa constatación de la verdadera situación, y de su impacto sobre nuestras vidas, esa muerte de lo circunstancial y el reencuentro con lo esencial, va a traer consigo muchas y muy buenas consecuencias.

¿Cuáles? En primer lugar, una fulgurante recuperación de la austeridad como modo de vida. Es un concepto mucho más amplio que el de frugalidad, contención impuesta o no a la hora de tomar decisiones de gasto y/o consumo.(..)  La austeridad no es únicamente privación, sino que va más allá. Es reconocer el valor de las cosas, apreciar el esfuerzo necesario para obtenerlas y tener la disponibilidad de ánimo de conservarlas. Es, en definitiva, adecuar las necesidades de cada uno a los parámetros de la normalidad. Vivir según las propias posibilidades. Poner cada cosa en su sitio. (…)

En segundo término, va a resurgir la figura de la autoridad. (…) Políticos, medios de comunicación e incluso jueces han perdido, salvo contadas excepciones, su papel como tales a través del proceso de degeneración de intereses que ha contaminado su actividad en los últimos años. Estoy hablando, por el contrario, de esas figuras que tradicionalmente han contribuido a fijar la escala de valores de la sociedad. Padres y profesores, fundamentalmente. Volverá a estar de moda, como figura emergente en los próximos meses e incluso años, un monosílabo olvidado: no. El pilar de cualquier educación. Y se redescubrirá la libertad no como la posibilidad de elegir entre las múltiples alternativas que pueden determinar mi rumbo vital sino como la coherencia que se deriva de aquél que, sabiendo dónde quiere llegar, toma las decisiones correctas.

Por último, y estoy seguro que esto daría para una mayor profusión de ideas, la pérdida de la gravitación de la vida sobre la propia persona y la incapacidad de actuar sobre ella como el hombre quisiera, va a traer consigo una vuelta de la trascendencia. (…) Hay determinadas preguntas en el hombre que le persiguen desde que toma conciencia de su ser hasta que se muere, cuestiones que se ven periódicamente ahogadas por la apariencia de control sobre la propia vida (…) Y es que la dependencia es, sin duda, una puerta abierta a la trascendencia. Y la apertura madura a la trascendencia, en cualquiera de sus manifestaciones espirituales, supone una gota de agua adicional en el rescate de muchos valores que se encontraban acumulando moho en el trastero de la sociedad o que, presentes en el día a día, habían perdido su acepción original, manoseadas por intereses espúreos. (…)”.

Esperemos desde Mi Siglo que todo esto así suceda.

(Imagen: foto Moodaholic.-Imagery Our World)

 

CIENCIA FICCIÓN : EL ARTE DE LO OBVIO

“Casi toda la ciencia ficción es el arte de lo obvio. No es nada nuevo. – le dice Ray Bradbury a Lawrence Grobel (” Una especie en peligro de extinción” (Belacqua) -. La ciencia ficción es ficción realista, siempre trata de cosas posibles, nunca imposibles. La fantasía es el arte de lo imposible, donde puedes hacer que la gente cruce muros andando o viaje en el tiempo. Es imposible que un hombre salte desde un piso cuarenta y no se mate. Si aterriza vivo, estás escribiendo fantasía. Ahora bien, en una historia de ciencia ficción, puedes hacer que salte de un edificio y que en la caída encienda el propulsor que lleva a la espalda, cosa que no existía hasta mediados de los años sesenta. Lo veíamos en Buck Rogers cuando éramos niños, pero no creímos que lo veríamos en nuestro tiempo de vida. De repente, tenemos tipos con propulsores que vuelan por los cielos, desafiando la gravedad. El arte de lo obvio. Idea ficción.

Si retrocedemos en la historia y yo hubiera sido un cuentacuentos en el Bagdad de hace dos mil años, habría contado una cosa obvia: en algún lugar ahí arriba un hombre va a inventar una nueva ciencia. ¿Qué? La ciencia de los caballos, que no existía en el mundo. Y todo el mundo diría: “Oh, no, eso no va a suceder”. Pues bien, sí sucedió. “¿Y qué va a hacer ese hombre con ese arte?”. Bueno, se va a desarrollar el caballo persa con un jinete al lomo, y con ese caballo derrotaremos al Imperio Romano. Y todo el mundo diría: “No, eso no va a suceder”. Se hubieran reído del escritor de ciencia ficción que hubiera dicho eso en las calles de Bagdad. Era el maestro de lo obvio. Los demás eran maestros en ignorar lo obvio. Ahí no hay nada fantástico; vio cómo sucedió, los persas hicieron retroceder a los romanos. Eso es ciencia ficción.

Empieza en La República de Platón, en la que tomas una idea y la exprimes hasta que queda seca. Toda la filosofía es automáticamente ciencia ficción: la ciencia de pensar sobre cosas antes de que sucedan y tratar de hacer que sucedan mejor”.

Leo todas estas cosas saliendo del supermercado, bordeando los cajeros de los Bancos, esquivando en lo que puedo la crisis de la parálisis, y me detengo aún en la esquina escuchando a Bradbury: “Ha sido muy obvio – me dice – durante los últimos treinta años que cosas como las tarjetas de crédito se popularizarían en nuestra sociedad y harían lo que hacen. Pero nadie quería darse cuenta”.

¿Y qué hacen ahora las tarjetas de crédito?, me pregunto yo.

El arte de lo obvio.

No es fantasía,  no es el arte de lo imposible.

¿ Es que lo que está pasando es ciencia ficción?

(Imágenes: ilustración de Dimitry Maksimov.-design related/ transformaciones.-Archive Gunter-Zamp-Kelp-Berlin.-The Cold War`s  Influence on Art.- 1945-1970.-Photo Essays.-TIME)

CONFIANZA

Leo en Alberto Savinio: “Nueva enciplopedia” (Seix Barral):

En la habitación de uno de los mejores hoteles de Florencia encuentro (agosto,1944) el siguiente aviso, recientemente puesto allí: “Se aconseja no dejar los zapatos fuera de la puerta, y dárselos al personal de servicio”. En el armario de la misma habitación encuentro una percha fijada con un anillo metálico a la garra que la sostiene, evidentemente para que pueda resistir a la tentación del viajero que quiera llevársela en su maleta, de la misma manera que, en otro tiempo, en el bouillons Duval de París, los cubiertos estaban sujetos a la mesa por medio de sólidas cadenitas. Estas preocupaciones son producto del actual estado de guerra. ¿Las guerras, por consiguiente, las guerras, que matan a los hombres y esparcen ruina y desolación, y resucitan enfermedades muertas desde hacía siglos, y aun crean otras hasta entonces desconocidas, las guerras, por lo tanto, destruyen incluso ese mínimo de confianza en el prójimo que nos permitía dejar por la noche los zapatos fuera de la puerta, con la esperanza de encontrarlos, al día siguiente por la mañana, fieles y más relucientes? “.

¿ Todos estos recelos de los Bancos entre sí, las miradas de reojo de quienes piensan quizá conceder un crédito y quienes piensan acaso obtenerlo, las suspicacias de los consumidores ante los escaparates sin decidirse a entrar en los comercios, los carteles ofreciéndose en venta solares, balcones, ventanas y casas, ese remover de calderilla contada en los bolsillos, son preocupaciones del actual estado de paz? ¿Podemos dejar por la noche los zapatos a la puerta del día sin que mañana desaparezcan?

Miramos con desconfianza a la confianza que pasa  y no sabemos cuánto podremos aún confiar en ella.

(Imágenes: recesión 1958.-foto: Stan Wayman.-Time Life Pictures/ Getty/ Photo Essays.- TIME)

DÍA DE ACCIÓN BLOG CONTRA LA POBREZA

También pensaba yo hablar de otra cosa y hablo de ésta, me hago eco de ésta, el día – otro más – en que las palpitaciones del corazón económico del mundo van alocadas, como si el ritmo sólo pensara en sí mismo.

Aquí va nuevamente lo aparecido hoy, 15 de octubre, en Sriptor org y de lo que yo me hago eco.

Cuando despertó, la pobreza todavía estaba allí.

Header_logoHoy, día de Acción Blog contra la pobreza, tenía pensado escribir otra cosa, pero encuentro que es mejor remedar o retomar en esta clave el famoso microrrelato de Agusto Monterroso,”El Dinosaurio” (Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí”).

Como bien dice Lauro Zavala, es uno de los textos más estudiados, citados, glosados y parodiados en la historia de la palabra escrita, a pesar de tener una extensión de exactamente siete palabras…

Quizá por esto, merece la pena pensar hoy que de todos los que hoy escriban y lean blogs se puede decir esto:

Cuando despertó, la pobreza todavía estaba allí”

Esta es la cuestión: ¿podemos hacer algo más para paliar, para mitigar la violencia de la pobreza material, y también la intelectual, afectiva y espiritual que nos rodea, sabiendo que “desde el fondo de esta humanidad placentera y desesperada, sigue en pie una desgarradora petición de ayuda“? “.

(Imagen: Cartier Bresson.-Barcelona, 1933.- Fondation Cartier Bresson)

TOLSTOI Y EL DINERO

En medio de las turbulencias y tormentas monetarias leo estas frases de Tolstoi:

“Con arreglo a la definición más sencilla y más exacta, el dinero sólo es un signo convencional que da derecho o, más bien, medios de aprovecharse del trabajo ajeno. En su significación ideal, el dinero no debiera dar ese derecho o esos medios sino en un solo caso: cuando representa efectivamente trabajo propio; pero no puede ser así más que en una sociedad donde no exista violencia. Porque una vez que una sociedad cualquiera permita y hasta consagre la explotación, es decir, la posibilidad de aprovecharse del trabajo ajeno, esta posibilidad se expresa también por el dinero. (…)

Se vende el producto del propio trabajo pasado, presente o futuro; se vende algunas veces el alimento propio; pero en la mayoría de los casos, de ningún modo para adquirir un dinero que facilite el cambio. Lo mismo podrían hacerse los cambios sin dinero; pero este último se exige por fuerza como un medio de explotación.

Cuando un Faraón exigía que sus esclavos trabajasen, estos últimos le suministraban tan sólo su trabajo pasado o presente, y no su trabajo futuro.

Pues bien; desde que en el mundo existe la moneda, y desde que, como consecuencia de ella, se ha establecido el crédito, se ha hecho posible enajenar el propio trabajo futuro.

Por eso, gracias a la violencia que reina en nuestra sociedad actual, el dinero no representa más que una nueva forma de esclavitud impersonal, en lugar de la antigua esclavitud personal.

No digo que ese estado de cosas no fuera necesario para el desarrollo de la humanidad y para su progreso. Sólo trato de darme cuenta del papel que desempeña el dinero, y de ese error general en virtud del cual admitía yo, como todos los demás, que el dinero representa el trabajo.

Hecha la experiencia, he adquirido el convencimiento de que no representa el trabajo, sino que, en la mayoría de los casos, representa la explotación, la violencia o la complicadísima astucia que se funda en ella”.

(Imágenes: foto: Andreas Gursky.-Imagery Our World/ Tolstoi, por Repin (1887))

IDOLATRÍA DEL PODER Y DEL DINERO

Leo en Scriptor org  y aquí lo transmito:

“Decía entre otras cosas el Cardenal Juan Luis Cipriani, hablando a sus conciudadanos, que  la idolatría del poder y del dinero “está llegando a unos niveles en el mundo muy preocupantes”:

“Cuando se quiere tantas veces el dinero, es para el poder; y, tantas veces cuando se quiere el poder es para el dinero. Todo esto para imponer nuestro subjetivismo, soberbia y orgullo” (…).

En ese sentido, señaló que las crisis financiera de Estados no es por “deudas tóxicas” sino por corrupción, “porque ha hecho trampa el que tenía que evaluar una hipoteca; el que tenía que hacer un préstamo; el gerente general que tenía que hacer un estudio de flujos, finanzas, de préstamos y deuda; el que tenía que observar y regular para que no hubiera esa trampa; el secretario de tesoro que tenía que ver como estaba la situación del país; y, así, en el gran país de la economía, hay una gran cadena de corrupción”.

Barclayscernobbio Yo (y lo siento mucho por la “intelligentsia”, que a buen seguro tiene palabras para justificar lo que haga falta), me escandalizo hasta los tuétanos cuando leo hoy mismo, por ejemplo, que 80 bancarios del Barclays (uno de los bancos que ha sido ayudado con el dinero de los contribuyentes británicos)  han festejado a 100 clientes y sus partners, con un viaje y estancia “corporativo”, en Cernobbio, Villa dell’Este (Italia), con un gasto de medio millón de libras esterlinas”.

(Imagen: Bruce Museum in Greenwich.-things to see.-The New York Times)

¿ EL FIN DE LA PROSPERIDAD ?

“Qué sonido vibra alto en el aire

Rumor de maternal lamento

Qué hordas encapuchadas hormiguean

Por llanuras sin fin, tropezando en las grietas de la tierra

Cercados por el liso horizonte

Qué ciudad es esa sobre las montañas

Que se resquebraja y ajusta y estalla en el aire violeta

Torres que se derrumban

Jerusalem Atenas Alejandría

Viena Londres

Fantasmal”.

T.S. Eliot:The Waste Land”

Eliot ronda una vez más las sacudidas de la actualidad. El 29 de septiembre lo cité a propósito de la Crisis en Wall Street ( y por su parte también lo hizo Una temporada en el infierno). Hoy la crisis no está sólo en Wall Street sino que está extendida. La Revista Renacimiento, en su número 59-60, acaba de dedicar un monográfico a Eliot. Stephen Spender, en la intervención que sobre Eliot tuvo en Barcelona en 1988 y algunos de cuyos fragmentos se publican en este monográfico, habla de que “The Waste Land” “hacía referencia, como yo creo – dice -, a la idea del fin de la Civilización (…) Al final de los años veinte y principio de los treinta, parecía realmente pertenecer a esa serie de libros escritos en el caos de la época y que pertenecían a este fin de la Civilización Occidental”.

Estos días Time se pregunta -acompañando a esta fotografía de las colas del paro en el Chicago de 1931 – si esto es el fin de la prosperidad.

El fin. Todo el mundo habla del fin de algo.

Y todo el mundo dice que no estamos en el fin sino en el principio.

(Imágenes: Fráncfort-foto: Ralp Orlowski/Getty.-Time/ Chicago, 1931.-foto: Peter Macdiarmid/Getty.-Time)