cine
EL SILENCIO ANTES DE BACH
SACRIFICIO
SEIS MESES / OCHO 1/2
Hace ahora cuarenta y tres años – en la mañana del 24 de febrero de 1965 – estuve en Roma con Federico Fellini que rodaba en aquel momento «Giuletta de los espíritus«. La entrevista con el célebre director italiano la recogí en mi libro
Se le ve que Fellini – escribí entonces -, recostado en este sillón, mira los exteriores del bosque donde Giulietta Masina está bajando del árbol, descendiendo de la casa de ramas, descubriendo con ojos de payaso el suelo. El despacho en que charlamos huele a bosque, el bosque huele a decorado, los decorados los clavan los carpinteros, a los carpinteros los pagan los productores. Huelen los productores a bosque, esperan en la sombra, con sus puros habanos encendiendo sortijas en la oscuridad, a que nosotros terminemos. Suena el teléfono. Fellini se levanta, habla, cuando vuelve dice que Giulietta de los espíritus quiere tenerla montada pasado mañana.
LA ERA DE LA SOSPECHA
CÓMO SE VENDE UN CANDIDATO
EL NADADOR

He vuelto a leer El nadador de John Cheever. Me he tirado de cabeza en el relato del gran escritor norteamericano y he seguido las brazadas que daba Neddy Merrill desde la piscina de los Westerhazy hasta la de los Clyde. Me he olvidado un poco de la película de Burt Lancaster en 1968 cuando el filme perseguía a la literatura y he cruzado todo el condado nadando, atravesando las edades, atravesando las fatigas, el agua rodeándome los brazos y olvidándome a cada movimiento de lo que ocurrió ayer, nadando hacia el futuro. «Acaudalados hombres y mujeres se reunían junto a sus aguas color zafiro – me iba diciendo Cheever conforme nadaba -, mientras serviciales criaturas de blancas chaquetas les servían ginebra fría». He cruzado la piscina de los Bunker y la piscina pública de Lancaster. Otro novelista americano, Nelson Algren, nadando a mi lado, me decía entre brazada y brazada: » Cheever es el único escritor norteamericano del que puedo leer un relato en el New Yorker sin tener que pasar las hojas para identificar al autor».
EL MISTERIO PICASSO
Cuando Picasso pinta un pájaro su mano traza el ojo que nos mira, ese ojo del animal sorprendido al ver que estamos entrando en el sagrado recinto de la creación. En el verano de 1955 el director de cine Henri- Georges Clouzot logró que Picasso accediera a pintar bajo los focos, rodeado de cámaras, técnicos y ayudantes, yendo y viniendo con su pequeño cuerpo bronceado, desnudo de cintura para arriba, la mirada fija en el trazo seguro e inesperado, el pulso firme sobre los cuernos de un toro o sobre el cálido plumón de una paloma que con sólo un rasgo rápido y preciso se transformaba en la mejilla de una mujer. 2008
COLOQUIO CON LA MADRE
A veces no hay que decir mucho más en este blog. Subir por una calle muy empinada de Agrigento, en Sicilia, y entrar por las imágenes de los hermanos Taviani a través de su película Kaos hasta «la villa del caos«, entre Agrigento y Puerto Empédocles, en donde nació Luigi Pirandello un día de junio de 1867. Allí, en lo profundo de un viejo caserón, la madre del gran dramaturgo espera a su famoso hijo para contarle una vez más la historia que él no consiguió escribir, una historia de velas y de música, el azul del mar, la infancia, una isla inesperada y los recuerdos dejándose caer hasta la orilla del baño."NOSTHALGIA"
Casi al fnal de la gran película «Nosthalgia» de Tarkovski, un hombre intenta proteger la llama de su vela encendida atravesando el agua con enorme cuidado, amparando la luz del menor vientecillo, cobijando en el cuenco de su mano ese pálpito luminoso, la idea interior, sus convicciones, la pequeña lengua dorada que crece iluminando su vida. Es una secuencia memorable. Al hombre, una levísima ráfaga de viento, apenas un soplo, le arrebata la luz, la devora, y en una imagen de admirable belleza el hombre vuelve atrás decidido, y retornando al punto de partida, recomienza otra vez su peregrinación. Enciende su vela por segunda vez y recorre de nuevo lentamente el pasillo del agua, el agua estancada de las costumbres y de las tentaciones, sus pantalones avanzan mientras se empapan de húmedas distracciones, sus manos – ahora las dos – cubriendo el cuerpo de la llama. Aún se apaga la vela por tercera vez y es la tenacidad del hombre la que vemos en la pantalla, en la vida, la tenacidad de una existencia que recomienza impasible con el chasquido de su voluntad encendiendo la vela nuevamente y floreciendo la llama diminuta, una llama tan frágil que las manos y los ojos y el corazón la protegen y cubren mientras vuelve a avanzar muy despacio, casi temblorosamente, en un prodigio de inestabilidad, en un ejercicio de inaudito equilibrismo sobre las aguas.HACER COMPRENDER, HACER SENTIR, HACER VER (2)
Y para celebrar también estos tres meses de blog que se cumplen mañana he invitado a ver conmigo «Apocalypse Now» al mismo Conrad. Sentado en su butaca ha mirado de reojo la película y luego hemos hablado de su prólogo a El negro del «Narcissus«. Hay que tener – me ha aconsejado sobre el quehacer artístico – un esfuerzo sincero para llevar a cabo esta obra creadora, para caminar por esta vía todo lo lejos que sus fuerzas le permitan, sin dejarse abatir por las vacilaciones, el cansancio o los reproches, es la única justificación valedera del que trabaja en una obra de imaginación. Y a aquellos – ha continuado – que, en la plenitud de una sabiduría que busca un provecho inmediato, exigen que se les consuele, divierta o dé ejemplo, cuando no que se les mejore, anime, asuste, violente o deleite sin demora, deberá, si es de conciencia clara, responder lo siguiente: «El fin que me esfuerzo por alcanzar, sin otra ayuda que la palabra escrita, es haceros comprender, haceros sentir y, ante todo, haceros ver. Esto, y sólo esto; simplemente. Si lo consigo, aquí encontraréis, con arreglo a vuestros merecimientos, ánimo, consuelo, terror, deleite, todo lo que puede complaceros, y acaso también ese atisbo de la verdad que olvidásteis reclamar».HACER COMPRENDER, HACER SENTIR, HACER VER (1)

Para celebrar los tres meses de este blog que se cumplen mañana me ha acompañado esta tarde la mirada del coronel Kurtz al final del río de lecturas y cine, corriente arriba en una patrullera, dejando atrás la Caballería Aérea con su carga de aspas y de espuma en «La cabalgata de las Walquirias», mi habitación oliendo a humo, fuego y gasolina.
SOLARIS
BALLET DE MEDUSAS
ARTE Y DINERO
Decía Paul Auster hablando de Antonioni y de Bergman al comentar sus muertes, «que habría sido trágico que hubieran empezado a dirigir ahora porque nadie habría financiado sus películas (…) Ahora nadie se atreve realizar cine como arte. Todo está inspirado por el deseo de hacer más y más dinero. El dinero lo ha contaminado todo, incluido el arte, que se ha convertido en una simple mercancía. La mayoría de las películas se realiza sólo por eso; no para explorar el mundo, sino para entretener a la gente dos horas y ganar tanto como sea posible».






