EN VERANO, VIAJAR

 

 

«Viajar – dice Montaigne – me parece un ejercicio provechoso. El alma se ejercita continuamente observando cosas desconocidas y nuevas. Y no conozco mejor escuela para formar la vida, como he dicho a menudo, que presentarle sin cesar  la variedad de tantas vidas, fantasías y costumbres diferentes , y darle a probar la tan perpetua variedad de formas de nuestra naturaleza. El cuerpo no está ni ocioso ni agitado, y ese moderado movimiento lo pone en vilo. Aguanto a caballo sin desmontar – dice en 1580 en su viaje por Suiza y Alemania hasta Roma -, enfermo de cólico como estoy, y sin aburrirme, ocho y diez horas.

(…) No ignoro que, si lo tomamos al pie de la letra, el placer de viajar es prueba de inquietud e irresolución. Por otra parte, estas son nuestras características principales y predominantes. Sí, lo confieso, no veo nada, ni siquiera en sueños, ni con el deseo, donde pueda detenerme; sólo me satisface la variedad, y la posesión de la diversidad, si es que me satisface alguna cosa. En los viajes, me alienta hasta el hecho de poder parar sin perjuicio, y de tener donde distraerme cómodamente de ellos».

 

 

Antoine Compagnon, al evocar estas frases en «Un verano con Montaigne» (Paidos), recuerda que «la equitación le proporciona a Montaigne una «agitación moderada», hermosa combinación de términos para designar una especie de estado intermedio e ideal. Aristóteles pensaba caminando y enseñaba deambulando; Montaigne encuentra sus ideas trotando y cabalgando«.

 

 

(Imágenes -1-Nicola Simbari– 1968/ 2- Henry Moret- 1895/ 3-Gustave Moreau)

CABALLOS Y GATOS

 

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«Cuando observes moverse a los caballos – dice el gran escultor y dibujante Alexander Calder -, fíjate en dónde están las articulaciones, hacia dónde se mueven, qué tipo de articulaciones deben ser para permitir ese tipo de movimiento.

Fíjate en qué están haciendo las otras tres patas cuando una hace una cosa u otra, en qué hace la cola, en si la cabeza se mueve, en si el cuerpo está animado por algún movimiento. Estudia las diferentes formas de andar del animal, el paso, el trote, el galope. Por ejemplo, cómo el caballo cambia de uno a otro según su velocidad. Observa de cerca algunas estatuas ecuestres. ¿Todas las patas hacen lo mismo? ¿ O trotan las patas delanteras mientras las traseras están quietas?».

 

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«Recuerda que la «actividad» en el dibujo no se corresponde necesariamente a una actividad física. Un gato dormido tiene una intensa actividad.

Por cierto, los gatos son unos modelos excelentes. La silueta ágil y la ductilidad de los miembros felinos son mucho más gráciles que los movimientos más bruscos de otros animales. Con los gatos casi es posible saber en qué están pensando.

Si un gato está dormido, dibújalo completamente, voluptuosamente dormido, el vientre sostenido por el suelo, las patas inertes, los músculos caídos. Si está despierto y alerta, capta esa actitud; todos los músculos en tensión, las orejas tiesas, los ojos vigilantes, la cola en suspensión para asegurar el mejor equilibrio en caso de que le sea necesario saltar».

Alexander Calder – » Dibujando animales» (Elba)

(Imágenes.-1.-Rosa Bonheur.- posterluenoco/ 2.-Kellas Campbell)

A UN CABALLLO BLANCO

caballos-eghj- Giovanni Boldini - mil ochocientos ochentay seis

 

«¿Es un corcel lo que ha pasado ante mis ojos, o una estrella fugaz, que cruzó rápida como el relámpago encendido por la tormenta?

La aurora le prestó su disco como velo, y huyó con él, pues le convino a maravilla.

Siempre que corre es porque piensa que la aurora viene a reclamarle el préstamo; pero la aurora no le da alcance.

Cuando se lanza contra el enemigo, los luceros se cansan de seguirlo y las nubes le pierden el rastro.

¡Oh, prodigio! Si tiene el rango de los planetas, ¿cómo mancha sus patas en el polvo?

Mírale: con razón es macizo, pues su manto es como oro fundido.

El almizcle ha trazado sobre él una línea, tinéndolo de negro por encima de sus cuatro pezuñas.»

Ben Abi -L-Haytam.– de Sevilla (1232).- «A un caballo blanco con manchas negras en las patas«- traducción de Emilio García Gómez

 

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(Imágenes.-1.-Giovanni Boldini.-1886/ 2.-Hein Gorny-Bildarchiv)

EL CABALLO ALAZÁN

animales.-85gk.-caballos.-por Rosa Bonheur.-missfolly tumblr

 

«Era un caballo alazán con el cual se encendía la batalla como un tizón de coraje.

Su pelo era del color de la flor del granado; su oreja, de la forma de una hoja de mirto.

Y, en medio de su color bermejo, surgía en su frente una estrella blanca, como las níveas burbujas que ríen en el vaso de rojo vino».

Ben Jafacha, de Alcira.- poeta árabe- «El caballo alazán» (1058-1138) (traducción de Emilio García Gómez

 

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(Imágenes.-Rosa Bonheur)

 

HOJAS ANTIGUAS DE CALENDARIO (1) : CABALLOS

caballos-reedtt.- Henri de Toulouse Lautrec.- 1891

 

«Un buen jinete, para regir su caballo, ha de llevar riendas y espuelas, porque no le comprehenda la maldición del Cid. Buen jinete es el justo, que se tiene firme sobre los estribos de la virtud, mas par hacer gentilezas, ha de tener espuelas de confianza, que le animen y hagan salir del harón, y riendas del temor, que le detengan porque no se despeñe en el barranco de la soberbia.»

Alonso de Cabrera.-1609

 

 

dibujos.-6has.-atribuido a Diego Velázquez.-Apuntes de dos caballos en corveta, uno de ellos con jinete.-The British Museum

 

 

(Imágenes.- 1.- Toulouse- Lautrec/ 2.- dos caballos y uno con jinete – dibujo  atribuido a Diego Velázquez -The British Museum)

 

CABALLOS AL ATARDECER

Pirineo.-2.-Vall Fosca.-caballos salvajes.-valledeayoracofrentes

«Fue en uno de esos atardeceres cuando Daniel subió hasta la altura del valle. Pacían entre la arboleda jóvenes caballos: estiraban las cabezas, y sus figuras empezaban y acababan en dos flecos colgantes: era un pelo que lo rozaba todo pausadamente y que acompañaba al movimiento elástico de las patas blancas en los animales marrones, de las patas negras en los potros oscuros.

Pasaron por la carretera camiones cargados de madera; su ronquido agonizaba en cada cuesta, cesaba un segundo, tornaba luego a aparecer. Ahora, desde la altura, Daniel veía «El Cabañal» al fondo, con su techo de zinc, y más alla aún podía distinguir el pueblo echado sobre un verde que las nubes de lluvia parecían cubrir de una densa humareda. «Sí, ciertamente han pasado muchas cosas en poco tiempo», se dijo de repente casi febril. Abarcaba con la mirada las laderas violáceas y seguía el cruzarse de unas rayas rápidas y negras: pájaros que volaban hacia la laguna. Era aquel un horizonte de inmensidad y a Daniel casi no se le veía entre los árboles: así era de diminuto. Pero le agradaba ser testigo de aquel gran orden, el orden del campo, con sus leyes y con la maravillosa exactitud de la relojería de la naturaleza. Empezaba poco a poco a oscurecer. Como en un cuerpo humano, todos sus gestos -en las hojas, en la humedad, en los primeros hielos -, se iban marcando quisiera o no la tierra, señalándose por encima de todas las cosas. Era el ciclo del año, como en cada jornada esa tierra misma era obligada a aceptar otro ciclo pequeño: el cerrarse bajo esta noche que caía, para abrirse de nuevo en la mañana.

Fue Daniel descendiendo lentamente. Venía ahora un suave viento que lo atravesaba todo, un viento que no podía notarse. Bajando de aquellas cumbres, envuelto en sombras, se iban acercando a él las luces de «El Cabañal» y sentía que algo grande, sobre el valle, estaba escrito. Una escritura marcada de un solo trazo.

Entró luego en la finca. Estaba el fuego encendido en el vacío comedor. La chimenea iluminaba el hogar en circunferencia.

Fue entonces, sentándose ante el fuego y tomando el papel, cuando llevó a cabo aquella idea de contarlo todo que acababa de tener entre los árboles».

José Julio Perlado: «El viento que atraviesa«.-(Richard Grandío.-Oviedo, 1968)

EL AGUA, EL SOL, LA LUZ

Sorolla.-B.-cosiendo la vela.-joaquinsorolla y bastida. org

El agua, el sol, la luz, la jovialidad, la vida de la naturaleza en Sorolla, la fogosidad de su pincelada, la intensidad del blanco…Sorolla.-F.-el baño del caballo.-joaquin sorolla y bastida.orgEl caballo, el agua, el sol, la luz, los contrastes entre el mar y la tierra, los reflejos…sorolla.-D.-Madre.-1895.-joaquinsorolla y bastida.orgDe nuevo el blanco, el rostro, la maternidad, los grises, un poco de azul, el lecho luminoso…Sorolla.-C.-Triste herencia.-1899.-joaquin sorolla y bastida.org

La fijación de la luz, la captación, la blancura de una pintura que juega todos los matices lumínicos…, Sorolla desde el 26 de mayo hasta el 6 de septiembre en el Museo del Prado.

(Imágenes: 1.-«Cosiendo la vela»/-2.-«El baño del caballo»/.3.-«Madre»/ 4.-«Triste herencia»/ cortesía de www. joaquin-sorolla-y-bastida)

CABALLOS DE DEGAS

degas-3-foto-frank-horvat«Entre 1866 y 189o – cuenta John Berger -, Degas realizó una serie de pequeños caballos en bronce. Todos ellos revelan una observación intensa y lúcida. Nadie antes que él – ni siquiera Géricault – había representado los caballos con un naturalismo y una expresividad tan magistrales. Pero hacia 1888 tiene lugar un cambio cualitativo. El estilo sigue siendo exactamente el mismo, pero la energía es distinta. Y la diferencia es flagrante (…) Los primeros bronces son de caballos vistos, maravillosamente vistos, ahí fuera, en el mundo que pasa a nuestro lado, el mundo observable. En los últimos, los caballos no son sólo observados, sino degas-2-foto-frank-horvattambién temblorosamente percibidos desde dentro. El artista no sólo ha percibido su energía, sino que se ha sometido a ella, la ha sufrido, soportado, como si las manos del escultor hubieran sentido la terrible energía nerviosa del caballo en la arcilla que estaba manipulando».

Estamos lejos del ballet de medusas, de las bailarinas, de las catedrales de seda flotante de las que hablaba Válery. Estamos lejos de las largas cintas envueltas en ondulaciones, etéreas en sus movimientos, danzando entre la luz y la sombra de los escenarios de Degas. Ahora es el caballo, el trote y el ritmo del galope y también la quietud.degas-4-foto-horvatland

«La fecha de este cambio – sigue diciendo Berger en «El tamaño de una bolsa» (Taurus) -, coincide con su descubrimiento de las fotografías de Muybridge, que mostraban por primera vez en la historia cómo se mueven realmente las patas de un caballo al trote o al galope. Y su uso de estas fotos concuerda perfectamente con el espíritu positivista de la época (…) La naturaleza pasa de objeto a sujeto de la investigación. Las obras tardías parecen acatar todos los requisitos del modelo más que la voluntad del artista. degas-6-1860-metropolitan-museum

Pero tal vez, podríamos equivocarnos con respecto a la voluntad del artista. Por ejemplo, nunca esperó que sus esculturas se exhibieran: no estaban hechas para ser acabadas y presentadas al público. No era eso lo que le interesaba.

Cuando Ambroise Vollard, el marchante de los impresionistas, le preguntó que por qué no fundía en bronce algunas de sus pequeñas esculturas, él contestó que se sabía que esa aleación de cobre y estaño conocida como bronce era eterna y que nada odiaba más que lo que quedaba fijado para siempre. De las setenta y cuatro esculturas de Degas que existen hoy en bronce, todas menos una fueron fundidas después de su muerte. En muchos casos las figuras originales, modeladas en arcilla o cera, estaban deterioradas o medio deshechas. Otras setenta estaban demasiado estropeadas para poder salvarlas.

¿Qué podemos deducir de todo esto? Las estatuillas ya habían cumplido su objetivo. No eran bocetos o estudios preparatorios de otra cosa. Habían sido modeladas por ellas mismas, pero habían cumplido su objetivo: habían alcanzado su punto culminante y, por consiguiente, podían ser abandonadas».

Así quedaron aquellos caballos modelados en arcilla o en cera, estampas de animales que iban siendo creadas por las manos de Degas y que en su minuciosa menudencia, mientras eran trabajadas por los dedos, escuchaban quizá en el silencio del taller aquel  viejo himno de los indios de Asia:

«La cabeza corresponde a la mañana;

Los ojos representan el sol;

La boca abierta designa el calor natural;

El cuerpo entero representa todo el año;

Los miembros son las estaciones;

Las articulaciones indican los meses;

La carne sugiere las nubes;

La crin indica los árboles;

El lomo es el paraíso;

Los huesos son las estrellas fijas;

Los vasos sanguíneos significan los océanos;

El hígado y el bazo representan las montañas;

El bostezo es el rayo;

Sus espumarajos representan el trueno;

El sudor de su piel evoca la lluvia;

Y su relincho, la palabra».

(Imágenes: 1.-caballo encabritado.-cera roja.-foto Frank Horvat/ 2.-caballo al paso marcado.-cera roja.-foto Frank Horvat/ 3.-caballo encabritado.-cera roja.-foto Frank Horvat/ 4.-caballo en el abrevadero.-Metropolitan Museum)