LOS ESCRITORES Y EL CINE

 

cine.-77yhy.-Truffaut y Cocteau .- Cannes 1959

Sin duda para coincidir con el festival de Cannes, “Le Magazine Littéraire” dedica un número especial al cine de los escritores. Orham Pamuk, Simenon, Cocteau y muchos otros evocaron en su día recuerdos y eligieron sus películas. Desde “Stalker” a “Apocalypse Now”, desde “El salario del miedo” a “Orfeo negro“, desde “El Gatopardo” a “Muerte en Venecia“.

Los escritores quedaron fascinados por el cine y a su vez los directores cinematográficos se interesaron por apasionantes novelas.

 

escritores-unu- Le Clezio- latempestad mx

 

“¿Hace falta escoger entre escribir o filmar? – se preguntaba el francés Le Clezio en “Ballaciner”. En muchas ocasiones se han hecho las dos cosas. Malraux es cineasta y novelista, Bergman oscila entre el teatro y el cine,  más recientemente, está el caso del director de cine coreano Lee Chang-don. Cuando se le plantea directamente la pregunta, éste último reconoce que, para él, es una cuestión de eficacia. La novela, el teatro, están destinados a un público restringido. En el cine se llega a más espectadores. se tiene la sensación de ser más directo. La eficacia del cine viene de su inmediatez. Esta imagen en movimiento, estos personajes que encarnan las ideas o las obsesiones del realizador, que expresan la poesía, los dramas humanos, la inocencia, se encuentran en el momento mismo donde yo los veo en presente. No advierto su distancia, no adivino su alejamiento. Más aún, ciertos elementos del decorado, una marca de automóvil, una manera de vestirse, un cierto lenguaje, los sitúan en otro tiempo, pero el arte del realizador consiste en hacernos olvidar esta distancia.

 

cine.-556n.-Andrei Tarkovsky.- Staleker.-1979

 

Para mí, los argumentos a favor del cine son un elogio hacia la literatura. Lo que yo amo en los libros es que no me piden un esfuerzo. En primer lugar, para escribir. No tengo necesidad de productor, de realizador, de actores, técnicos, contables, banqueros. Me es suficiente con la esquina de una mesa, un cuaderno, una pluma, o eventualmente un  tratamiento de texto. Amo esta libertad de escritura, no dependo más que de mí mismo. Amo también todo esto cuando consulto mis libros. Si busco un poema, ahí está enseguida. Si quiero un drama, o los diálogos, las descripciones, el amor, ellos están  inmediatamente disponibles. Es suficiente con pasar las páginas y leer. Es suficiente con tomar otro folio y escribir.

 

cine- bttrra-Godard- Belín- FC Gundlach- mil novecientos sesenta y uno

 

Esta libertad no es solamente una libertad económica. Sería muy fácil decir que el cine es una industria y que por tanto necesita medios. Pero el cine contemporáneo ha demostrado que este argumento no es definitivo. Hoy se puede filmar en video, con una pequeña cámara. Se puede filmar en la calle, antes de que salga el sol, y no es necesario ningún protocolo de seguridad. Se puede filmar sin escenario, sin música, sin actores.

La libertad está en otra parte. En literatura, la libertad es poderse dirigir directamente a la fuente de las emociones, a la memoria, a la imaginación, es decir, al lenguaje. El cine es otra manera de hablar. Su lenguaje está hecho de imágenes, no se dirige a la misma parte del cerebro, no toca la misma memoria. En los libros yo encuentro una fascinación comparable a la del canto o de la música. Al mismo tiempo me siento transportado por la historia o las historias, o por los segmentos de historia que me narran, las palabras desarrollan en mí una especie de sueño sobre el lenguaje.

Esto que me da el cine es menos personal, menos profundo. Es diferente. Es un encantamiento. Una fascinación. Lo alto, lo bajo, lo profundo, el pasado, el futuro, lo verdadero, lo peligroso, lo repulsivo, lo dudoso… He aquí que somos transportados, desvestidos, encadenados, pero a la vez somos libres, conscientes, podemos levantarnos, levantar nuestra butaca, empujar la puerta, salir. Es un estado muy particular.

Se dice que el cine nos entrega todo, a veces simultáneamente, la risa y las lágrimas, las dos máscaras del teatro griego. Este poder sobre las emociones contrarias es sin duda lo que mejor define a este arte”.

 

cine- nuui- Ingrid Bergman- Casablanca- mil novecientos cuarenta y dos

( Imágenes. -1- Truffaut y Cocteau – Cannes 1959/ 2-Le Clezio – la tempestad/ 3- Stalker/ 4- Godard – FC Gundlach – 1961/ 5-Ingrid Bergman – Casablanca -1942)

ARTE Y DINERO

Decía Paul  Auster  hablando de Antonioni y de Bergman al comentar sus muertes, “que habría sido trágico que hubieran empezado a dirigir ahora porque nadie habría financiado sus películas (…) Ahora nadie se atreve realizar cine como arte. Todo está inspirado por el deseo de hacer más y más dinero. El dinero lo ha contaminado todo, incluido el arte, que se ha convertido en una simple mercancía. La mayoría de las películas se realiza sólo por eso; no para explorar el mundo, sino para entretener a la gente dos horas y ganar tanto como sea posible”.
Habría que añadir la pregunta sobre si algun editor se interesaría hoy por Kafka o por La muerte de Virgilio” de Hermann Broch, ese cántico a la lentitud de la escena clásica, el ritmo de las palas en el agua, el ir y venir de los recuerdos. ¿Alguien editaría hoy a Proust?. Camus dice que todo el arte de Kafka consiste en obligar al lector a releer. ¿Muchos releen  hoy?  También  Auster señaló  que a Shakespeare se le lee y relee. “Se puede pensar que ya está todo dicho sobre Shakespeare, pero es todo lo contrario: Shakespeare es inagotable. (…) Un cuadro genial no sufre ningun desgaste. Un buen libro no sufre ningun desgaste. Nunca se logra alcanzar el meollo. Esa es la razón por la que el libro puede ser una fuente de energía y representar una especie de reto durante siglos”.
Pero vivimos en la época del entretenimiento, las dos horas de superficialidad en la penumbra de un cine, el libro fácil y “encantador” (en el sentido de que “encante” a los  sentimientos), el libro o la película que no plantee la exploración del mundo sino tan sólo que invite a  un paseo agradable y sin preguntas, con un ritmo rápido que  -sobre todo, en el caso del cine – no deje tiempo para digerir e interiorizar.
“Lo más interesante sobre los libros -terminaba Auster– es que, probablemente, sean el escenario más íntimo donde la conciencia humana se puede expresar y encontrar”.
Hay que recordar todo esto cuando se miran a lo lejos esas grandes superficies de las aguas que vienen ya anunciando el otoño,  las  cubiertas de  novedades del próximo año , las grandes superficies de los títulos. Unos nos van a interesar, otros nos van a divertir, otros nos van a entretener. ¿Alguno nos llevará a pensar?
(Imágenes: “Blow-Up” de Antonioni (1966) / Paul Auster en Central Park.-sine.edu)