VIAJES POR ESPAÑA (8) : PROCESIONES Y SAETAS

 

 

saetas-  Julio Romero de Torres- La saeta- mil novecientos dieciocho- wikipedia

 

«En realidad, Sevilla entera, con sus numerosas cruces e imágenes en la via publica, con los cortejos procesionales que la surcaban – cuenta Antonio Dominguez Ortiz al estudiar la ciudad de hace cuatro siglos, la Sevilla del siglo XVll -, era como un inmenso templo, en especial, en las ocasiones solemnes, de las que todavía es hoy ejemplo único su Semana Santa. Ya en el siglo anterior existían la mayoría de las cofradías que hacía estación en el XVll, y solo aparece en éste alguna que otra nueva: la de las Tres Caídas, fundada por los cocheros, la Expiración de Triana y el Desprecio de Herodes, pero fueron bastantes las que se fundieron o reorganizaron, como la del Calvario, que primitivamente había sido de mulatos. La orden dada en el sínodo de 1604 de que todas hicieran estación en la catedral, contribuyó mucho a regularizar sus desfiles, que antes se hacían de forma un tanto anárquica (…) Sabemos que había gran variedad de cofradías; que algunas se distinguían por su recogimiento, mientras que algunas otras, como la de las Negaciones de San Pedro, que entonces sacaban los estudiantes, no estaban exentas de jolgorio y travesuras juveniles.

 

saetas.-bbhy-El Sacri cantando una saeta- wikipedia

 

¿Se cantaban entonces saetas? Probablemente sí, aunque no en las procesiones de Semana Santa, sino durante las misiones, que en aquella centuria adquirieron auge extraordinario; famosas fueron, por ejemplo, las que dio en Sevilla el jesuita Tirso González; la de 1672 la dedicó a la conversion de los musulmanes que, como esclavos o moros libres, vivían en la ciudad. Se celebró en la Casa Profesa, y fueron tantos los que acudieron que los moros no cabían en el patio y corredores ni las moras en la iglesia. La aristocracia sevillana colaboró de forma increíble: caballeros y señoras los acompañaban a los sermones (…)  La saeta antigua (como las coplas de campanilleros) eran unas exhortaciones versificadas, breves y punzantes, como dardos o saetas, dirigidas al devoto y al pecador (…) Y precisamente fue en Sevilla (1683) donde el mercedario fray Gabriel de Santa María publicó su Predicador apostólico, donde aduce ejemplos de saetas misionales».

(Imágenes.- 1.-Julio Romero de Torres– 1918/ 2.-cantando una saeta- Wikipedia)

VIAJES POR ESPAÑA (7) : SEVILLA Y LOS SEVILLANOS

Sevilla.-788j.-Francois Bossuet

 

«Los hijos de Sevilla son despejados y no tan revoltosos como es fama. Puede vivir en Sevilla un forastero con quietud si su condición aborrece rencillas. – escribe Cristóbal Suárez de Figueroa, un vallisoletano que visitaba la ciudad en el siglo XVll – La gente menuda es algo traidora…Es gusto verles reventar de valientes…. Denota bravosidad (va contando con su forma singular de expresarse) quitar letras a las palabras, como Erez y arro por Jerez y carro…Admira la facilidad con que se embarcan, sin más recámara ni provisión que una camisa, para tan largo viaje como el de las Indias. Apenas se despiden de sus casas, pues con decir: «ahí me llego», parten para Tierra Firme.

 

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Enriquece la plebe poco, sea por sus gastos excesivos, o por hallarse ya disminuidos mucho los caudales indianos. Son casi todos los sevillanos de abundosas lenguas y como de sutiles imaginativas, prontos en el decir… , consideré despacio sus edificios, de menos perspectiva que provecho, por tener en el interior su más cómodo alejamiento; al contrario de Castillasigue narrando en «El Pasajero», en 1617 -, que pone casi todo su caudal en la apariencia. Abunda Sevilla de tratantes ricos, cuerdos no pocos en los gastos teniendo por locura el desperdicio de lo que se gana con riesgo. Desamparan raras veces la ciudad, ni se entremeten en más tráfagos que sus cargazones, haciéndolos advertidos varios escarmientos… sin que en tantos años de comercio se hayan visto apenas dos Corzos (…) Las sevillanas son aseadas y limpias, airosas y desenvueltas…trigueñas, de gentil disposición, de conversación agradable, atractivas hasta con la suavidad de su voz, por ser su pronunciación de metal dulcísimo.»

 

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El gran historiador Antonio Domínguez Ortiz, en «La Sevilla del siglo XVll«, comentando estos párrafos sobre una Sevilla todavía opulenta  y cosmopolita, anota que «Suárez de Figueroa, hombre de la Meseta como Cervantes, percibió como él que la originalidad de la sociedad sevillana estaba en su clase mercantil y en su plebe. La aristocracia de sangre y el clero, sometidos a las normas de rígidos estamentos, tenían que parecerse a los de otras ciudades.. En cambio, el mundo mercantil sevillano era algo sui generis, y también el elemento popular, desde los menestrales hasta el hampa.»

 

 

Sevilla-unn-genealogiasevilla wordpress com

 

(Imágenes-1.-Francois Bossuet/ 2.-cristofol. es/ 3-cardenalcisneros.es/ 4.-genealogiadesevilla.wordpress)

 

VIEJO MADRID (9): PALACIO DEL BUEN RETIRO

Retiro.-4.-17-8-2009Paseo por este Retiro madrileño de hoy, descendiente de aquel Buen Retiro de tantos espectáculos y acontecimientos. Avenidas desiertas bajo los árboles, soledad de paisajes que guardan aquí, cerca del Casón (que fuera pabellón de fiestas de aquel Palacio) el brillo de los maravedís que se gastaron, el sonido de las pompas, danzas, justas, reuniones literarias, comedias, banquetes y corridas de toros de aquellos carnavales de 1637. El 15 de febrero de aquel año – cuentan Jonathan Brown y J.H. ElliottUn Palacio para el Rey«) (Alianza) –Felipe lV (que había participado en un banquete en casa del banquero genovés Carlos Strata en su casa de la Carrera de San Jerónimo) acompañado por el Conde Duque de Olivares se encaminó al Retiro a a la luz de las antorchas. Quince cuadrillas de jinetes, vestidos de negro y plata, entraron en el coso a los acordes de la música; luego hizo su entrada el rey, también de negro y plata, y los jinetes se dividieron en dos grupos, uno encabezado por el rey y otro por Olivares. En este momento hicieron su aparición en el coso dos carros triunfales que arrastraban bueyes disfrazados de rinocerontes, situándose uno a cada lado del palco de la reina. Las diversiones prosiguieron durante tres horas y el coste de aquella fiesta ascendió a 70.000 ducados.

Retiro.-6.-17-8-2009

Luego paseo por la sombra y la luz de los recuerdos y entre las estatuas evoco aquellos fastos de luz artificial que en el Palacio del Buen Retiro hacían posible la representación nocturna de comedias. En mayo de 1633 – siguen contando los dos historiadores – el embajador Fulvio Testi fue invitado por el Conde Duque de Olivares a presenciar una comedia en el Retiro, «brillantemente iluminada con antorchas y lámparas de plata y con otras luces, todas de cera«. Le recibió el famoso portero de Olivares, Simón Rodríguez, quien le acompañó a un balcón de la estancia. Poco después llegaron el rey y la reina; sus majestades tomaron asiento bajo un baldaquino y las veinticuatro o veintiseis damas de honor se sentaron en dos grupos en el suelo. Cuatro enanos y bufones de cada sexo, ataviados a la antigua usanza de los reyes y reinas de Castilla, se sentaron a los pies de los tronos reales. Del lado de la reina, fuera del baldaquino y separada por un biombo dorado de las Indias, se sentaba la condesa de Olivares sobre cojines de terciopelo rojo, mientras que el Conde Duque, apoyado en la pared cerca de la puerta, tomaba asiento sobre un taburete del mismo color, tras una celosía dorada. El resto de las damas de la corte, «una multitud infinita«, acudió a ocupar sus sitios para descubrir que de ninguna manera había espacio para todas.

calle Alfonso Xll.-17-8-2009

Después salgo del Retiro, cruzo la calle de Alfonso Xll, abro el libro que llevo entre las manos: «España: tres milenios de Historia» (Antonio Domínguez Ortíz) (Marcial Pons). Leo: «Se comenzó el Retiro cuando su construcción sólo podía dar pábulo al chismorreo habitual; pero, al terminarse, ya las críticas eran más serias, porque en vísperas de los decisivos acontecimientos de 1640 el estado de la nación no permitía gastos superfluos. Los gastos ya triplicaban los ingresos ordinarios (…) Las Cortes, muy presionadas, votaban nuevos impuestos, pero como no era posible esperar a que produjeran los rendimientos esperados, se multiplicaban los arbitrios, los donativos supuestamente voluntarios, las ventas de vasallos, de cargos, de tierras baldías…Incluso se envió a la Casa de la Moneda para ser acuñada la mayor parte de la plata que existía en los reales palacios…»

Y así, leyendo y leyendo, me pierdo pensativo por el Madrid actual.

Palacio del Buen Retiro.-2.-atibuido a Jusepe Leonardo.-museo del prado

(Imágenes.-1-2-3-fotos JJP/ «El Palacio del Buen Retiro en 1636-1637».-atribuido a Jusepe Leonardo.-Museo del Prado)