CIUDADES LITERARIAS : FAROLAS, SOMBRAS Y ADOQUINES

 

 

“Existen tres elementos sin los cuales resulta imposible pretender que una ciudad sea literaria. Las farolas, los adoquines y las sombras deben darse conjuntamente en este orden –  así lo cuenta Nuria Amat en su interesante libroViajar es muy difícil”- . Las sombras a las que me refiero – comenta – pueden ser de personas o bien de apariciones fantásticas (…) Según Bioy, el puente Alsina de la ciudad de Buenos Aires aparece, por su aspecto, el más insignificante de todos los puentes de la ciudad fantasma. La visita cotidiana que Borges y Bioy solían hacer a este puente lo transforma en maravilloso. Más conocido para el lector corriente deben de ser el barrio de Palermo, el cementerio de la Recoleta, el parque Lezama, la Boca, Adrogué, o aquella esquina de las calles Belgramo y Pichincha (…) Nunca estuve en la calle Maipú pero me basta con escribir ahora esta palabra para ver el mundo, la puerta, la escalera y el apartamento del número 994 donde vivía Borges.

 

 

A diferencia de las sombras, las farolas son unas cajas de vidrio dentro de las cuales se pone una luz (…)  El colmo de las farolas de las ciudades literarias es el Faro o Pharo de Alejandría, situado en la isla del mismo nombre que linda con el puerto de la ciudad. El fuego del Faro de Alejandría ilumina día y noche la Biblioteca. Da luz al conocimiento. Los primeros escritores de Occidente disponían entonces de este instrumento imprescindible para acompañar sus noches.

 

 

Por lo que respecta a Tánger, cuando el que pasea por sus calles cree haber tropezado con un bulto móvil, se lleva la sorpresa de encontrarse con una  farola, y viceversa. Las farolas se confunden con las chilabas oscuras y blancas del hombre encapuchado. Pero las farolas tangerinas tienen fama de dar una luz muy escasa, al contrario de las petersburguesas. En San Petersburgo las farolas son exuberantes y están preparadas para engañar tanto a escritores adultos, como a adolescentes aprendices del estilo literario.

 

 

Si las farolas constituyen la parte blanca de la noche de los escritores, los adoquines conforman la parte negra. El suelo adoquinado de las calles concede al escritor, o a su sombra, particularidades interesantes. Gracias a ese variado crucigrama del suelo que cada paseante literato pisa una y otra vez se consigue por fin una mejor o peor literatura. Depende del adoquinado. James Joyce, por ejemplo, las noches en que no estaba ebrio, salía a caminar por las calles de la ciudad vieja de Trieste en busca de sus mejores frases. Se sabe por testimonios dignos de crédito que Joyce repetía una frase previamente concebida a la espera de que sus pasos la perfeccionaran o bien la condujeran al siguiente párrafo. Por su parte Pessoa bajaba en Lisboa por la rua dos Douradores hasta el café Brasileira, en el Chiado. Pessoa vivía prácticamente en este barrio donde las calles se distinguían por sus adoquines bicolores, ajedrezados y minúsculos, muy semejantes a mosaicos bizantinos”.

 


 

(Imágenes- 1-Brassai/ 2- André Kertész/3-San Petersburgo- 1869- Wikipedia/ 4-calle Mayor- Madrid- 1954/ 5-Niels Fisher)

VIAJES POR EL MUNDO (13) : NUEVA YORK

 

 

Nueva York no es joven – decía Paul Morand – ; es más vieja que San Petersburgo. Su aventura será la nuestra. Defendernos contra las novedades de Broadway es rechazar ese orden establecido de antemano que se llama porvenir. “En suma – me decía Cocteau -, vas a Nueva York a que te lean el porvenir en la mano.” Exactamente. Y después a aplicar en Europa lo que allí he visto para poder predecir. Hay algunos que afirman que Nueva York no tiene nada de original. Mientras consigue tenerlo hay una arquitectura , unas maneras, un concepto de la vida puramente neoyorquinos, que trastornan al mundo. Se olvida demasiado que Nueva York ha sido lo que son, lo que fueron Londres o París; hace veinte años se veían aún amazonas en Central Park; la Prensa comenzó allí en el siglo XVlll, al mismo tiempo que comenzaba en Fleet Street la de Londres. Fue la Inglaterra industrial de comienzos del siglo XlX la primera que contaminó a una América todavía agrícola; por eso es injusto hacer responsable únicamente a ésta de nuestras desdichas y apartarnos de Nueva York como de un lugar espantoso, extraño.

(…) El plano de Manhattan está dibujado por el destino. Los límites estrechos de la isla le han encuadrado para siempre. Se estira hasta crujir. Sus metros, sus líneas aéreas, sus restaurantes y sus teatros están atestados, y, sin embargo, él aumenta. Nunca se os niega  la entrada en un vagón o en un autobús; hay siempre sitio para los últimos que llegan. “País elástico”, escribía Dickens. El salvajismo  de los indios, la crueldad de los piratas españoles, el misticismo de los cuáqueros, la anarquía de los irlandeses, la poesía de los soñadores alemanes de 1848, el nihilismo eslavo, Nueva York ese gran laboratorio, ha ensayado todo lo bueno y lo malo; ha reducido eso a pólvora, haciendo con ello el orden y la riqueza americanos. Se imprime allí, se expresan sus habitantes en veinticinco lenguas, y, sin embargo, todo el mundo se comprende. Nueva York es rico. Duerme sobre el oro del mundo encerrado tras unas gruesas cerraduras.”

 

 

(Imágenes- 1-Nueva York- André Kertész- 1952/ 2 -Nueva York- Vivian Maier-1955)

FICCIÓN DE LIBROS Y ESCRIBAS

 

libros-itre-Wolfang Suschitzky-- Londres- mil novecietos treinta y site

 

«Como los escribas continuarán, los pocos lectores que en el mundo había van a cambiar de oficio y se pondrán también de escribas. Cada vez más los países serán de escribas y de fábricas de papel y tinta, los escribas de día y las máquinas de noche para imprimir el trabajo de los escribas. Primero las bibliotecas desbordarán de las casas, entonces las municipalidades deciden (ya estamos en la cosa) sacrificar los terrenos de juegos infantiles para ampliar las bibliotecas. Después ceden los teatros, las maternidades, los mataderos, las cantinas, los hospitales. Los pobres aprovechan los libros como ladrillos, los pegan con cemento y hacen paredes de libros y viven en cabañas de libros. Entonces pasa que los libros rebasan las ciudades y entran en los campos, van aplastando los trigales y los campos de girasol, apenas si la dirección de vialidad consigue que las rutas queden despejadas entre dos altísimas paredes de libros. A veces una pared cede y hay espantosas catástrofes automovilísticas. Los escribas trabajan sin tregua porque la humanidad respeta las vocaciones, y

 

libros-bgxx-André Kertész

 

los impresos llegan ya a orillas del mar. El presidente de la república habla por teléfono con los presidentes de las repúblicas, y propone inteligentemente precipitar al mar el sobrante de libros, lo cual se cumple al mismo tiempo en todas las costas del mundo. Así los escribas siberianos ven sus impresos precipitados al mar glacial, y los escribas indonesios etcétera. Esto permite a los escribas aumentar su producción, porque en la tierra vuelve a haber espacio para almacenar sus libros. No piensan que el mar tiene fondo, y que en el fondo del mar empiezan a amontonarse los impresos, primero en forma de pasta aglutinante, después en forma de pasta consolidante, y por fin como un piso resistente aunque viscoso que sube diariamente algunos metros y que terminará por llegar a la superficie. Entonces

 

mar-nnhu.- olas- Hans Bohrdt

 

muchas aguas invaden muchas tierras, se produce una nueva distribución de continentes y océanos, y presidentes de diversas repúblicas son sustituidos por lagos y penínsulas, presidentes de otras repúblicas ven abrirse inmensos territorios a sus ambiciones etcétera. El agua marina, puesta con tanta violencia a expandirse, se evapora más que antes, o busca reposo mezclándose con los impresos para formar la pasta aglutinante, al punto que un día los capitanes de los barcos de las grandes rutas advierten que los barcos avanzan lentamente, de treinta nudos bajan a veinte, a quince, y los motores jadean y las hélices se deforman. Por fin todos los barcos se detienen

 

mar-vvggu-barcos-Leon Spillaert- mil novecientos cuatro- Offa Gallery -Bégica

 

en distintos puntos de los mares, atrapados por la pasta, y los escribas del mundo entero escriben millares de impresos explicando el fenómeno y llenos de una gran alegría. Los presidentes y los capitanes deciden convertir los barcos en islas y casinos, el público va a pie sobre los mares de cartón a las islas y casinos donde orquestas típicas y características amenizan el ambiente climatizado y se baila hasta avanzadas horas de la madrugada. Nuevos impresos se amontonan a orillas del mar, pero es imposible meterlos en la pasta, y así crecen murallas de impresos y nacen montañas a orillas de los antiguos mares. Los escribas comprenden que las fábricas de papel y tinta van a

 

escribir-nhy-Isidro Ferrer

 

quebrar, y escriben con letra cada vez más menuda, aprovechando hasta los rincones más imperceptibles de cada papel. Cuando se termina la tinta escriben con lápices etcétera; al terminarse el papel escriben en tablas y baldosas etcétera. Empieza a difundirse la costumbre de intercalar un texto en otro para aprovechar las entrelíneas, o se borra con hojas de afeitar las letras impresas para usar de nuevo el papel. Los escribas trabajan lentamente, pero su número es tan inmenso que los impresos separan ya por completo las tierras de los lechos de los antiguos mares. En la tierra vive precariamente la raza de los escribas, condenada a extinguirse, y en el mar están las islas y los casinos o sea los trasatlánticos donde se han refugiado los presidentes de las repúblicas, y donde se celebran grandes fiestas y se cambian mensajes de isla a isla, de presidente a presidente, y de capitán a capitán».

Julio Cortázar.- «Fin del mundo del fin».-«Historias de cronopios y de famas»

 

escribir-uttb- Kagit Gemi

 

(Imágenes.- 1.-Wolgang Suschitzky/ 2.-André Kertész/ 3.-Hans Bohrdt / 4.-Leon Spilliaert– 1904/ 5.-Isidro Ferrer/ 6.- Kapita Gemi)

NUEVO CURSO DEL TALLER DE ESCRITURA J J PERLADO

café-nnyyess-escribir-André Kertész

 

Tras el Curso anterior, se abre nuevamente el Taller de escritura online JJ Perlado dividido en dos turnos:

del 1 de 0ctubre de 2014 al 31 de enero de 2015

y

del 1 de febrero al 31 de mayo de 2015

El alumno decide cuál de los dos turnos le resulta más conveniente.

Precio de cada turno 450 euros

 

¿Qué es el taller de escritura?

¿Qué es el taller de escritura?

Un espacio donde estimular la creatividad, ampliar la imaginación, aprender a ver de una forma nueva lo que nos rodea, enriquecer la mirada sobre personajes y cosas, DESCUBRIR dónde está el germen de una idea, aprender a desbloquearse como creadores, aunar la inspiración con la disciplina y el TRABAJO, perfeccionar el estilo, habituarse a crear personajes y a desarrollar situaciones, construir historias, ejercitarse BIEN sea en el cuento, en la novela o en la poesía. El taller abarca dos clases – totalmente separadas – de cursos:

  1. La escritura creativa ( RELATO, cuento, novela, poesía)
  2. La escritura interpretativa ( la reseña, el artículo, la crítica, la entrevista periodística)

Toda la información en: http://www.tallerescriturajjperlado.com/

La matrícula está abierta.

 

Experimentelle Fotografie by Halke, Hajek

 

(Imágenes.-1.-André  Kertész/ 2.-Heinz Hajek-Halke)

VIEJO MADRID (47) : LIBRERÍAS DE VIEJO

 

 

Le libraire, 1948
«Cuando comenzaba a estudiar Medicina – decía Baroja en 1918  -, conocía el plano de las librerías de viejo de Madrid con detalles. De entonces acá ha cambiado la geografía y el personal de esas librerías de lance. Yo solía charlar mucho con un viejo que tenía su puesto en la calle de Capellanes, en un esquinazo que hacía esta calle que ahora se llama Doña Mariana de Pineda, cuando era un callejón estrecho» Lo va contando así en «Las horas solitarias» y sus pasos y paseos, llenos de observación, nos llegan hasta hoy. » En las covachuelas de la iglesia del Carmen prosigue -había también un librero de viejo, un hombrecillo flaco, de lentes, con unas barbuchas medio rubias, medio blancas. Había también puestos de libros en la iglesia de Santo Tomás y en la de 

 

libros.-55g.-Brassaï

 

San Luis (…) Hoy ha cambiado un tanto la geografía de los libreros madrileños de lance. El mas fuerte de todos y el que tiene quizá mas libros es García Rico, de la calle del Desengaño. Al frente del establecimiento está Ontañón, que es un burgalés del valle de Mena, que tiene una memoria y unos conocimientos bibliográficos tremendos. La librería de García Rico ha sustituido a la de Vindel , desde que se retiro éste. Vindel era un mozo de cuerda del Rastro, que no sabia leer, y a fuerza de paciencia y de suerte se hizo rico. El caso suyo parece que es el modelo ideal de los libreros de viejo.»

 

ciudades.-98h.-París.-libros.-Yvon Quai Malaquais.-1920
Azorín, otro gran buscador y merodeador de libros de lance, evoca once años después, en 1929, en «Andando y pensando»,  sus paseos parisinos por los libreros del Sena. » El público que compra libros viejos, en París o en Madriddice -, es el mismo. Los vendedores son los mismos. Los mismos tipos raros y extravagantes – entre esta fauna de compradores – en Madrid y en París. Las mismas manías, artimañas, preferencias y supercherías (…) » Los libros se gastan» , nos decía en cierta ocasión el gran librero- anticuario D. Pedro Vindel. El libro se gasta, y en España se gasta más que en ningún otro país. En España – causa bochorno decirlo -, en muchos pueblos apartados, viejos, históricos, se enciende todas las mañanas el fuego con hojas de libros antiguos. Todavía no han pasado por esos caserones de las históricas y solitarias ciudades los bibliófilos (…)

 

libros-bgxx-André Kertész

 

Los libreros de París arreglan y componen el libro antes de entregarlo al comprador, lo limpian, lo encuadernan primorosamente, lo acicalan y después piden por él tres veces más que pediría un librero de Madrid (…) Daos una vuelta por las librerías de viejo: vereis palpablemente cómo la literatura es especulación mental de minorías selectas, y cómo son las minorías selectas las que crean, a la larga, los valores literarios, y no las grandes masas de lectores: grandes masas que son las que leían estos millares y millares de libros anodinos, deleznables.»

(Imágenes.- 1.-Adolfo Kaminsky- París 1948/ 2.-Brassai/ 3.-Yvon- quai Malaquais- 1920/ 4. – André Kertséz)

 

LOS DEDOS DE LAS MANOS

manos.- 4rty.- Alberto Durero.- 1506

«En las culturas del Sahara, a cada dedo corresponde una cualidad humana, un rasgo de vida, de destino y memoria. El primero es siempre, lógicamente, de introducción. Es el dedo de las explicaciones, tantas veces no pedidas pero dadas con desenfado, con ganas de desplegar intenciones y goces. El dedo gordo o pulgar es en algunas tribus de África símbolo de voluntad, de intención, a veces de fuerza. Muchas veces se le llama el dedo del destino, sobre todo porque el destino de muchos hombres ha sido determinado cuando el poderoso pone su dedo gordo hacia abajo. Pero también se le llama destino porque se supone que en él se combinan la voluntad del hombre para sostener las cosas o soltarlas y las diversas capacidades que al hombre le han dado los dioses; el camino que le han trazado se dibuja en su huella digital.

manos.-985ff.-foto por Nicholas Nixon.-2002.-artnet

El dedo índice, el segundo de la mano, tiene en muchas culturas, y tal vez en todas, la función de señalar, indicar, decidir. En el norte de África se le considera el dedo del equilibrio, del juicio justo. Es el dedo al que más se relaciona con la vista, por su poder de señalar, de asentir o negar (…) También se le relaciona con el silencio, con la capacidad de abstenerse y, en general, con todo lo que sea domino de sí mismo. Tal vez por contraposición, es también el símbolo de todo lo que a uno lo rebasa: el dedo que marca el límite. Y más allá, lo  ilimitado.

manos.-4ggvv.-Claude Cahun.-1939

En el dedo cordial  o mayor se supone que reposan las cualidades que definen y afirman una personalidad ( …) Es el más adelantado de los dedos y por lo tanto se le atribuyen cualidades de búsqueda, tanto interna como externa. Es por eso el dedo del espíritu, del alma, y a la vez el de la aventura, del riesgo, de la incertidumbre. Es símbolo de las pruebas, los obstáculos que el hombre debe vencer para lograr su meta; tocar con el nudillo del dedo cordial en las puertas del paraíso. (…)

manos-rthh-André Kertész- manos de mi madre- mil novecientos diecinueve

El dedo anular, el cuarto de la mano, es el que tradicionalmente lleva los anillos. Entre ellos el del matrimonio, y es por tanto el dedo del vínculo (…) En las culturas donde los anillos son muy significativos, un dedo anular sin anillos es signo de imposibilidad, de confusión o de rechazo de las maneras colectivas. Algunos lo llaman el dedo solar y en varias sectas africanas se le relaciona con el centro de círculos concéntricos. (…)

England, 1922

El dedo meñique es el quinto y más pequeño (….) Simboliza el gusto por la música, por las historias sagradas y los cuentos (…) Algunas culturas lo llaman el hijo de los otros dedos, y se dice que él puede jugar y disfrutar mientras los otros gobiernan, trabajan, pelean. Se le considera el dedo de los apetitos, pero también de la magia, los deseos secretos, los poderes ocultos, la adivinación (….)

Alberto Ruy Sánchez.- «De cuerpo entero»

manos.-6gg.-Riccardo Moncalvo.-Il gesto.-1937.-daringtodo com

(Imágenes.-1.-Alberto Durero– 1506/ 2.-Nicholas Nixon– 2002/3- Claude Cahun– 1939/ 4.-André Kertsész.-las manos de mi madre- 1919/ 5.–E. O. Hoppé-1922/ 6.-Riccardo Moncalvo- «Il gesto» -1937.-collezione della Fondazione di Venezia.-archivio Italo Zamier)

RELOJES Y TIEMPO

tiempo.-cfuu.-André Kertész.-1938

«En casa hay un reloj relativamente antiguo – recordaba Josep Pla en sus «Notas del crepúsculo«(Espasa) – . Es un reloj de caja, muy alto, que colocaron junto a la chimenea y que mis antepasados compraron en Perpiñán a principios del siglo pasado. (…) Cuando el reloj tocaba las horas, lo hacía con un timbre muy mecánico y rápido que parecía un clarinete. Era un ruido tan amarillo como el dorado brillante del péndulo. El paso del tiempo que iba marcando era tan fulminante que parecía directorial. Era el camino de la muerte, señalado de forma indefectible. Yo hubiera preferido un timbre más apagado. Es por todo ello que, al quedarme solo en casa, ya no se le dio más cuerda.

tiempo.-78hnm-Jorge Macchi

En el dintel de la puerta de mi dormitorio – proseguía Pla – hay un  reloj suizo redondo, que fue propiedad del hermano de mi padre, el señor Esteve Casadevall. Si la forma exterior del reloj de caja corresponde a una casa de campo, este redondo tiene un aspecto burgués mucho más acentuado – y, seguramente, fuera de lugar –. La circunferencia exterior está rodeada por otro círculo de madera ondulado y lujoso, muy bien hecho. Dentro de este círculo exterior  hay muchas imágenes de paisajes. ( …) Alrededor de esta faja de paisajes se encuentra la cara de la máquina – que es la habitual -.  En la superficie de la cara hay dos agujeros que sirven, con la llave correspondiente, uno para poner las manecillas en su lugar, y el otro para darle cuerda. Mi madre

tiempo.-t4ffb.-Claire Yaffa

se encargaba de estas tareas, y fue ella quien me dijo un día, tras setenta años de darle cuerda, que el reloj no funcionaba…» Y así  continúa  Pla, minucioso y certero, su literatura de observación – muy distinta a la literatura de invención- y a la que alguna vez me he referido aquí. Es la pupila de Pla (también como relojero de la literatura) la que observa en este caso los objetos del Tiempo. Observa, desmenuza, hace surgir poco a poco la evocación de su infancia. La sucesión de relojes que aparecen en las páginas de este libro se une a la acumulación de muebles y enseres que pueblan su casa.  ¿Y cómo lo hace? «Escribir pausadamente – utilizando a veces pausas muy largas – ( revelaba )  es lo que yo he hecho. En mi caso, fumar ha consistido en encender el cigarrillo

tiempo.-r3de.-Edward Hopper

hecho por mí ( liándolo yo mismo) tantas veces como el cigarrillo se ha apagado. Durante esos intervalos he procurado encontrar un adjetivo o ligar una frase. He gastado una enorme cantidad de cerillas. (…) Ahora me ordenan que deje de fumar. Muy bien. Intentaremos dejar de fumar: la decisión es difícil, pero intentaremos dejar de fumar. Ahora bien, ¿cómo quedará mi literatura sin pausas, más bien meditada, aun habiendo alcanzado cierta facilidad, esa literatura que ustedes creen que es espontánea pero no lo es? – en realidad, es todo lo contrario -; ¿cómo quedará mi literatura, abandonada a los adjetivos espontáneos, es decir, profundamente repetidos, vulgares y adocenados? Pero no hay más remedio: la arteriosclerosis no tiene entrañas.»

tiempo.-5gvbb.-Jerry N. Uelsmann.-all-art-org

Y Pla añade: «Sobre el Tiempo, nadie sabe nada. San Agustín – hombre muy importante – escribió en un libro unas palabras sobre el Tiempo, inolvidables. Dijo que él » dejaba de concebir el tiempo tan pronto como dejaba de reflexionar sobre sí mismo.» Y  Paul Valéry  agregó: » San Agustín sabía qué era el tiempo cuando no pensaba en él y dejaba de saberlo cuando pensaba en él.»

(Imágenes:- 1.- André Kertész.- 1938/ 2.- Jorge Macchi.- artnet/ 3.- Claire Yaffa.– swipelife.com /4.- Edward  Hopper/ 5.- Jerry N Uelsmann.- all- art-org)

OFICIO DE LECTOR

lectura.-7jjn.-André Kertész.-1959

«El autor sólo escribe la mitad del libro, de la otra mitad debe ocuparse el lector«. Con esta cita de  Joseph Conrad se abre el excelente volumen de Caballero Bonald «Oficio de lector» (Seix Barral), cálido repaso a las lecturas de toda una vida, lecturas que cabalgan entre la inquietud y la quietud. Inquietud siempre de leer, quietud del remanso y la distancia. Francine Prose, confiesa en «Cómo lee un buen escritor» (Ares y Mares) una

lectura.-yunm.-Andre Derain.-1935 reflexión ante sus clases de escritura creativa: «Tengo estudiantes ahora que nunca leyeron nada, y yo no puedo entender por qué quieren escribir«. Y Darío Villanueva, al comentar esta obra de Caballero Bonald, recuerda las palabras de Gabriel Zaid: «el problema del libro no  está en los millones de pobres que apenas saben leer y escribir, sino en los millones de universitarios que no quieren leer, sino escribir.»

lectura.-5ybbn.-Wilhelm Hammershoi

En más de una ocasión he hablado aquí de Caballero Bonald. Y en muchas más me he referido a la lectura. Es la defensa de la lectura, de la que hablaba Pedro Salinas en «El defensor». Leer por leer, lectores puros según el gran texto de Péguy . Nueva página inolvidable: la de Proust y la lectura en voz baja. Otra página más: Lectura a elefante. La atracción por la lectura la condensa Cervantes en El Quijote cuando dice: «Estando yo un día en el Alcaná de Toledo, llegó un muchacho a vender unos cartapacios y papeles viejos a un sedero; y como yo soy aficionado a leer aunque sean los papeles rotos de las calles...», y luego la lectura depurada, que se transforma al cabo de los años en reelectura, en acompañamiento de los

escribir.-4dwws.-lectura.-Christopher Thompson.-

maestros. «Aun soy capaz de sentir – dice Caballero Bonald sobre el Quijote – la emoción que me proporcionó ese acercamiento a la gran novela. (…) La lectura del Quijote siempre supone una nueva aventura, porque siempre proporciona al lector un rasgo, un matiz – literario, crítico, irónico, moral, paródico, sociológico – que a lo mejor no había sido descubierto hasta

lectura.-4bn.-Armand Schönberger.-1885-1974

entonces o no había sido apreciado del todo anteriormente. Ése es uno de los más sugestivos atributos de una de las grandes creaciones universales de la imaginación literaria».

Oficio de escritor, sí. Pero paralelamente oficio de lector, que hará al escritor enriquecerse cada día.

(En el día en que le entregan a José Manuel Caballero Bonald el Premio Cervantes)

lectura.-rtbbn.-Oficio de lector.-Caballero Bonald

(Imágenes:- 1.-André Kerstész.– 1959/ 2.-André Derain.-1935/ 3.-Wilhelm Hammershoi/ 4.-Christopher Thompson-Albemarle Gallery/ 5.-Armand Schönberger/ 6.-portada de «Oficio de lector»)

NANA DEL DESPERTAR JUNTO A LOS REYES

infancia.-8gtg.-foto André Kertész.-Minsiterio de la Cultura francesa.-photo mn fr

«Cuando miro tus ojos

se nublan de repente:

ciérralos, hijo mío,

todo ha pasado.

Duerme.

La noche sólo era

un espejo rompiéndose

y el mar no tenía fuerza

para juntarse.

Duerme.

La sombra había borrado

los cuerpos y en su inerme

desolación los hombres

mentían para entenderse;

una hormiga era un odio,

un ojo un continente

de terror.

No podía

la tierra con la nieve,

pero ahora el mundo empieza

a desmortalecerse,

cuando despiertes todo

habrá cambiado.

Duerme.

Las palabras tendrán

memoria y en el vientre

de la mujer, los hijos

brotarán de repente;

el sol irá escribiendo

tu nombre en las paredes

y el mar cabrá en la mano

de un niño alegre.

Duerme,

el tiempo se hará historia

cuando lleguen los Reyes».

Luis Rosales.«Nana del despertar junto a los Reyes».- «Retablo de Navidad».

infancia.-8juuj.-Jan Sluijters.-holandés.-1881-1957

(Imágenes.-1.-André Kertész–Ministerio de la Cultura Francesa/2.- Jan Sluyters)

PATIOS INFANTILES

«El niño casi siempre sabe a qué jugar, el problema es dónde – escribe la gran poeta Wislawa Szymborska en «Más lecturas no obligatorias» (Alfabia) -Dado que es prácticamente imposible hacer excursiones diarias fuera de la ciudad, solo nos queda el patio. Los urbanistas intentan que los patios sean espaciosos, estén llenos de parterres y que tengan un foso de arena. (…) Por desgracia, para realizar juegos infantiles es mucho más útil un espantoso cobertizo que el más hermoso de los jardines que no se pueda pisar. De igual

forma en casa: es mucho más interesante un desván atestado de cosas que un escondrijo casero ordenado con elegancia. En los edificios de nueva construcción ya ni siquiera hay desván. De igual forma queda eliminado el misterioso sótano, y la llave que lo abre está bien guardada, porque todas las madres quieren que sus hijos vuelvan a casa tan limpios como se fueron. Por lo

que volvemos de nuevo a los patios. Antaño eran abominables angosturas tapiadas, pero los Sioux del vecindario hacían la asamblea en el patio y ese día solo una casa escuchaba su sonido infernal. Hoy son patios interiores comunitarios ceñidos por coronas de bloques de pisos en donde los cuatrocientos vecinos oyen la algarabía a la vez. Por lo que se acalla a los niños. Los señores de la pradera están obligados a entenderse a media voz. Y si probaran de construirse una cabaña de ramas en ese hermoso patio o levantar un fuerte de tierra con un foso y atalayas, y después tomarlo al asalto, rápidamente se metería por medio la administración de los bloques».

En esos patios se ha jugado con maderas, cuerdas y palos durante años, las grupas curvadas de los niños agachados se han inclinado ante la sucesiva procesión de saltos impetuosos, las canciones recitadas  en corro han iluminado el anochecer:

«A la una, andaba la mula.

A las dos, la coz.

A las tres, los tres brinquitos de San Andrés: Pedro, Juan y Andrés.

A las cuatro, brinco y salto.

A las cinco, salto y brinco.

A las seis, cabeza buey.

A las siete, salto y planto mi gran caperucete.

A las ocho, lo recojo.

A las nueve, empina la bota y bebe.

A las diez, borriquito, borriquito es.

A las once, llaman al conde con campanillas de bronce».

(…)

Luego llega la noche. Pasan los días. Esas niñas y niños de los patios se refugiarán en las pantallas, se concentrarán en los móviles, casi vivirán en Internet.

(Imágenes: 1.-Alexis Perevoschikov/ 2.-Enzo Sellerio.-Sicilia,/ 3.-Robert Doisneau/ 4.-André Kertész.-1918/ Walter Mori.-1956)

EL MUNDO DEL SILENCIO

«La pérdida de de oído, la sordera, que en Roma se aplicaba irónicamente a los solitarios y apartadizos – nos recuerda Ramón Andrés en su magnífico libro «El mundo en el oído« – incide en una desconexión de la realidad inmediata, propicia el alejamiento y la nostalgia de un mundo perdido al que ya no es posible retornar».(…) Heidegger reparó en el hecho de que cuando decimos que no hemos oído bien, en realidad estamos señalando que no hemos «comprendido». (…) Resulta del todo natural que compositores como Ludwig van Beethoven o más tarde Bedrich Smetana, aquejados por la sordera, se sumieran en la melancolía».

Oliver Sacks ha querido acercarse y analizar el mundo de los sordos en «Veo una voz» (Anagrama) y ya en «Musicofilia» había relacionado sordera y música. «Incluso las personas que padecen sordera profunda – recordaba allí – podrían tener una musicalidad innata. Los sordos a menudo aman la música, y son muy sensibles al ritmo, que sienten en vibraciones, no de sonidos. La aclamada percusionista Evelyn Glennie padece una sordera profunda desde los doce años».

Ramón Andrés comenta muy bien el tema del silencio en un interesante video que recuerdo aquí.

Y el poeta y trapense Thomas Mertondesde la soledad de su Abadía de Getsemaní, en Kentucky, evocaba que «la humildad reza y halla el silencio a través de las palabras. Pero como es natural en nosotros pasar de las palabras al silencio, y del silencio a las palabras, la humildad es silenciosa en todas las cosas. Incluso cuando habla, la humildad escucha. ( …) Si derrochamos nuestra vida en palabras inútiles, nunca oiremos nada, nunca seremos nada y, finalmente, porque hemos dicho todo antes de tener algo que decir, nos quedamos sin habla en el momento de nuestra mayor decisión. Pero el silencio está orientado a esa declaración final».

(Imágenes.-1.-Giancarlo Rado.-el violonchelista.-facebook.com/ 2.-André Kertéstz.-Hungría 1916/ 3.- Thomas Merton tocando música.- 1968.-Ralph Eugene Meatyard.-metamuseum.org/ 4.-retrato de Thomas Merton cerca de la Abadía de Getsemaní, pintado por su amigo y biógrafo Ed Rice)

CHAGALL Y PARÍS

«Llegué a París como empujado por el destino. Afluían a mi boca palabras llegadas del corazón, y casi me ahogaba. Tartamudeaba. Las palabras pugnaban por salir al exterior, ansiosas de iluminarse con la luz de París, de engalanarse con ella. Llegué con los pensamientos y los sueños que no pueden tenerse más que a los veinte años, pero quizá esos sueños se han parado en mí para mucho más tiempo».

Así evocaba Chagall su vida y la rememoraba en 1943 en una conferencia que hacía revivir su pasado.»Normalmente, podría decirse – continuaba – que nadie va a París con el equipaje ya hecho. Se va allí deslastrado, para estudiar, y se regresa con el equipaje algunas veces. Ciertamente, yo podía expresarme en mi ciudad lejana y en el círculo de mis amigos, pero aspiraba a ver por mis propios ojos aquello de que había oído hablar tan lejanamente: esta revolución de lo visual, esta rotación de colores, que espontáneamente se funden uno con otro en un chorro de líneas pensadas, cual quería Cézanne, o en dominio libre, com lo ha mostrado Matisse. Esto es lo que no se veia en mi pueblo. El sol del arte no brillaba entonces sino en París, y me parecía y me sigue pareciendo que no hay mayor revolución de lo visual que la que encontré en 1910 al llegar a París».

«Los paisajes y las figuras de Cézanne, Manet, Monet, Seurat, Renoir, Van Gogh, el fauvismo de Matisse y de tantos otros me dejaron estupefacto. Me trajeron como un fenómeno de la naturaleza. Lejos de mi país natal, sus cercados se perfilaban en mi imaginación sobre el fondo de sus casas. Yo no veía allí ninguno de los colores de Renoir, sino dos o tres manchas sombrías. Y al lado de ellas se hubiera podido vivir una vida sin la esperanza de encontrar este lenguaje artístico libertado que debe respirar por sí mismo, como respira un hombre».

«No frecuenté en París ni academias, ni profesores. Los encontraba en la propia ciudad a cada paso, por doquier».

«Eran los tenderos del mercado, los mozos de café, los porteros, los campesinos, los obreros».

«En torno a ellos planeaba esta sorprendente «luz-libertad» que no he visto en ninguna otra parte».

«Y esta luz pasaba fácilmente por las telas de los grandes maestros franceses y renacía en el arte».

«Yo no podía por menos de pensar que esta «luz-libertad» sola más luminosa que todas las fuentes de luz artificial puede hacer nacer semejantes cuadros relucientes en los que las revoluciones de la técnica son tan naturales como la lengua, el gesto y el trabajo de los que pasan por la calle».

Luminoso Chagall. Maritain dijo de él en «Fronteras de la poesía» que » cada composición suya – verdadera descarga de poesía, misterio en la más sana claridad – tiene a la vez un realismo y un espiritualismo intenso. Le ocurre con sus juguetes, que los abre para ver qué tienen dentro. Y eso porque los ama. Sabe que en el cerebro de la vaca está sentada la granjerita, sabe que el mundo naufraga alrededor de los amantes, bucólico y desastroso. Se ha ganado la amistad de la creación, y pasea sus parejas por el cielo con el asentimiento de las aldeas. Uno se pregunta qué ciencia, segurísima y casi dolorosa de perspicacia, le permite ser tan fiel a la vida en tan completa libertad. No cabe engaño sobre el amor de las cosas, de los animales, de la realidad total, – amor demasiado nostálgico para ser panteista -, que anima y alimenta semejante ciencia».

(Pequeña evocación sobre Chagall  cuando se acaba de inaugurar una nueva exposición sobre su obra en Madrid)

(Imágenes.- 1.-Chagall: «El violinista».-1912-1913/ 2.-Marc Chagall.-1934.-por Horacio Coppola/ 3.-Chagall: París a través de la ventana.-1913.-Mueso Solomon R Gugenheim/ 4.-Chagall: sobrevolando Vitebsk/ 5.-Chagall en su estudio/6.-La Virgen de la Aldea.-1938-1942/ 7.-Marc Chagall yBella.- París 1933.- foto André Kertész/ 8.- «Soledad».-1933.-Museo de Arte de Tel Aviv.-regalo del artista.-1953/ 9.-Marc Chagall en 1965.-foto Yousuf Karsh)

LA NOCHE ES CÁLIDA Y CLARA

«La noche es cálida y clara y sin viento.

La luna como piedra blanca aguarda encima

de los tejados y sobre el río. Las calles están en silencio

y la luz de la esquina se refleja solo en las formas encorvadas de los coches.

Duermes. Y el sueño se adensa en tu cuarto

y en este momento nada te importuna. Jules,

se ha abierto una vieja herida y vuelvo a sentir el dolor.

Mientras duermes salgo a presentarle mis últimos respetos

al cielo que parece tan amable

y al mundo que no existe y que me dice:

«No te doy ninguna esperanza. Ni siquiera esperanza».

Calle abajo se oye a un borracho

que canta una canción irreconocible

y un coche a unas manzanas de distancia.

Cosas que pasan y no dejan huella,

y llegará mañana y el día después,

y todo lo que nuestros antepasados conocían

se lo ha llevado el tiempo. Han desaparecido

y sus hijos también, y también las grandes naciones.

Han desaparecido los ejércitos que levantaron nubes de polvo

y humo por toda Europa. El mundo está en silencio y no

los oímos. Cuando era niño, y pasó el cumpleaños que tanto

había esperado, me quedé en la cama, despierto y desdichado,

y muy entrada la noche, el sonido de alguien cantando

en un callejón, muriendo lentamente en la distancia,

me hirió, igual que ahora».

Mark Strand.-«Leopardi»

(Imágenes:- 1-Neujahrsnacht.-1905.- Niels Fisher/ 2.-André Kertész.-1925)

PAISAJE URBANO

«Largas calles sin rostro.

Hay cuerpos jadeantes

que parecen buscar

algo desonocido.

Van en serie empeñados

en ser iguales todos,

en fundirse en un solo

deambular con prisas.

¿Hacia qué? ¿Para qué?

¿Es estar en la luna

pisar este desierto

de hombres y edificios?

No hay oasis frondosos

donde la sed se apague.

Amar, correr, pasar

de un desamor a otro,

de soledades solas

a la atroz soledad

compartida entre varios.

¿Si lo arrasamos todo

quedará la semilla

de una ciudad de ensueño?»

Ernestina de Champourcín: – «Paisaje urbano«.-» La pared transparente» (1984)

(Imágenes: 1.- Michael Magill.- photographersgallery com/ 2.-André Kertész/ 3.- ucilito. deviantart. com)

DE LA SOLEDAD Y LA MULTITUD

 grandes audiencias.-foto.-Andrew Henderson.-The New York Times

Ahora que venimos del paisaje de la soledad y entramos en el tráfago de la gran urbe quizá haya que evocar aquellas palabras que sobre la soledad y el retiro escribió Baudelaire:

«Quiero, para componer castamente mis églogas,

dormir junto al cielo, como los astrólogos,

y, vecino de los campanarios, escuchar soñando

sus himnos solemnes llevados por el viento.

Las dos manos en el mentón, desde lo alto de mi buhardilla,

veré el taller que canta y que charla;

las cañerías, los campanarios, esos mástiles de la ciudad,

y los grandes cielos que hacen soñar de eternidad».

 ciudades.- 227.- París 1927.-por André Kertész.-Wach Gallery.-photografie.-artnet

Pero de la gran urbe y de su multitud escribieron también muchos autores. Escribieron de cuantos hombres y mujeres, al entrar en la ciudad – al hacerse ciudad -, se hacen necesariamente multitud, son multitud.  Mucha literatura ha ido glosando esa irremediable transformación:

«Cuántas veces por las Calles desbordantes ‑escribió Wordsworth, el gran poeta inglés, en El preludio, bajo el títuloResidencia en Londres”‑

he seguido el curso de la Multitud, diciéndome

que el rostro de los que pasan

a mi lado es un misterio.

Así he mirado, no he cesado de mirar, oprimido

por pensamientos acerca de qué y adónde y cómo,

hasta que las siluetas ante mis ojos se tornaron

procesión de aparecidos, como deslizándose

sobre montañas inmóviles, o apariciones en los sueños;

y así el lastre de toda vida conocida,

el presente y el pasado, la esperanza, el miedo, me rodearon.

Todas las leyes que gobiernan nuestros actos, pensamientos y palabras,

huyeron de mí; no las conocía, ni me conocían».

ciudades.-3302.-por Franco Donaggio.-Joel Soroka Gallery.-Aspen.-USA.-phosgrapie artnet

 

Un célebre cuento de Edgar Allan Poe, precisamente titulado «El hombre de la multitud«, nos sumergió de pronto en ese tema de la fascinación que para muchos ejercen las muchedumbres. Ciudades de desértico silencio nocturno son recorridas durante el día por muchedumbres incesantes.

 ciudades.-8.-foto Margaret Bourke- White.-Imagery Our World

Éste es, sin embargo, nuestro paisaje moderno. Entre edificios como fondo inamovible pululan sombras y pensamientos, marchan zapatos, prisas y neumáticos, y también preocupaciones, que hacen y deshacen sus redes de superficie, ninguna igual a la anterior, ninguna calle con el mismo color que la víspera, cada estampa de ciudad distinta, cada esquina singular. “No a todos les es dado tomar un baño de multitud ‑añadía también Baudelaire‑; gozar de la muchedumbre es un arte; y sólo puede darse a expensas del género humano un atracón de vitalidad aquel a quien un hada insufló en la cuna el gusto del disfraz y la careta, el odio del domicilio y la pasión del viaje.

Multitud, soledad: términos iguales y convertibles para el poeta activo y fecundo. El que no sabe poblar su soledad, tampoco sabe estar solo en una muchedumbre atareada. (…)

El paseante solitario y pensativo saca una embriaguez singular de esta universal comunión. El que fácilmente se desposa con la muchedumbre, conoce placeres febriles, de que estarán eternamente privados el egoísta, cerrado como un cofre, y el perezoso, interno como un molusco. Adopta por suyas todas las profesiones, todas las alegrías y todas las miserias que las circunstancias le ofrecen», acababa Baudelaire.

A veces, cuando vemos cruzar a muchedumbres, son simples soledades que vienen y van de acera a acera.

(«El artículo literario y periodístico.-Paisajes y personajes«.-págs 118-121)

(Imágenes.- 1.-foto de Andrew Henderson.-The New York Times/2.-París, 1927.-foto por André Kertérsz.-Wach Gallery.- Aron Lake.-USA -artnet/3.- Urbis 42.- foto de Franco Donaggio.-Joel Soroka Gallery.- USA-artnet/ 4.-.-Margaret Bourke-White.-Images  Our World)