SOBRE LA MELANCOLÍA ( y 2)

mar-trec- playas- Peder Severin Kroyer

 

Sentados ante el mar de San Sebastián, en el Coloquio «Psiquiatría y sociedad», me seguía diciendo el profesor y psiquiatra alemán  Hubertus Tellenbach hablando de la melancolía: » Existe una investigación en varios países en donde se descubre que  no aparecen tantos melancólicos, porque la vida es más amable y gozosa. En Santiago de Chile, y en la ciudad de Concepción, por ejemplo, es muy difícil encontrar gente que tienda a la melancolía, puesto que la vida está más acomodada por las fiestas, etc, es decir, por la alegría y el gozo. No tienen necesidad de trabajar demasiado, y aquí la melancolía es muy rara. En la ciudad de Concepción existen virtudes sobre todo muy seductoras. En nosotros suele haber una psicosis de alcoholismo, pero en Chile hay sobre todo psicosis de alucinación. Aquí  se encuentra a las mujeres como el centro de la familia, y entonces en cuanto un hijo o un marido bebe, esta persona se siente enfrentada con la conciencia representada por la mujer. En nuestra sociedad el hombre se siente presionado por el trabajo casi mecánicamente, y no posee las fiestas primitivas de antes, tanto las fiestas en la Iglesia como las de la contemplación de la naturaleza y de la cultura.

 

mar- yre- Jamie Wyeth

 

Tanto psiquiatras americanos como japoneses han llegado a decir que no es posible para cada hombre acabar por sí sólo en la melancolía. Ellos no presuponen una cierta estructura, que a veces arranca de la familia y de cuestiones genéticas, por las cuales se puede llegar a la melancolía. Esto es un error de muchos psiquiatras. No es posible que un hombre en particular llegue a ser melancólico. Es una cierta estructura la que puede llegar a ser melancólica. El número de melancólicos está determinado por las estructuras. Es la industrialización y una situación patológica que, junto a la estructura, crea los melancólicos. Es mi respuesta: ya que el número de melancólicos ha de ser siempre limitado. Los melancólicos son una consecuencia de la sociedad enferma. Si destruimos la industrialización, los hombres tendrían un mal de fondo, pero es muy importante decir que la estructura està dañada.

Si se trata la melancolía con medios antidepresivos, es posible que ésta desaparezca en  la primera etapa. Si uno está satisfecho con esta etapa, en esta persona los síntomas pueden volver en un año o dos; si han desaparecido los síntomas por completo es perjudicial movilizar las posibilidades de la personalidad respecto a la estructura melancólica. Hace falta decirle al paciente que permanezca tranquilo, que no se preocupe excesivamente por las responsabilidades, que no hace falta que todo esté excesivamente arreglado.

Dios no es una computadora. Que permita que su hija siga su vida y no fuerce una simbiosis cuando su hija se case, que deje que su hija realice su vida, puesto que el tipo melancólico es el que marca la situación de la melancolía. Si la hija se casa, la simbiosis entre la madre y la hija se rompe en parte y la melancolía de la madre comienza.

Hay otra cosa aún: si se encuentra en la estructura normal la responsabilidad por la culpa, y se tiene la obsesión de estar enfermo; si es una mujer de su casa y se obsesiona con que todo esté bien y perfecto, puede tender a la melancolía y caer en la hipocondría fundamental. Si alguien tiene esa personalidad temerosa, puede llegar a transformarse en una realidad melancólica».

 

mar- utr-conchas - Max Ernst

 

(Imágenes.- 1.- Peder Severin Kroyer/ 2.- Jamie Wyeth/ 3.- Max Ernst)

SOBRE LA MELANCOLÍA (1)

 

figuras-ttvvb-Barnett Newman- mil novecientos cuarenta y nueve

 

«Es necesario explicar que hay esquizofrénicos que han sido muy buenos vividores en la escuela – me decía el psiquiatra alemán Hubertus Tellenbach en 1975 -, y un día comienzan una evolución en la cual ellos no encuentran «el gusto» de trabajar. Quieren ser como los «hippies». Únicamente gozan de la vida de una manera apasionada, pero no desean el rendimiento. Pero ante nuestra sociedad, que es una sociedad de rendimiento, mi proposición es la siguiente: dejarles hacer lo que deseen. Por ejemplo, un estudiante de Medicina que ha triunfado en los exámenes, se ha transformado en un esquizofrénico, entonces no desea en absoluto continuar sus estudios de Medicina y lo que desea es transformarse en un mero trabajador de la agricultura. Mi propuesta es dejarle hacer lo que él quiera, no intentar conducirle hacia el rendimiento.

 

figuras-unree-Sohan Qadri- dos mil siete

 

En cuanto a la estructura de la personalidad melancólica es una estructura en torno al rendimiento. Ellos se encuentran en las fábricas, en los despachos y trabajan tan bien e incluso mejor que la normalidad. Pero cuando el hombre se encuentra enfermo, un trabajador, por ejemplo, está bien asegurado por la Seguridad Social y abre sus ojos y piensa que puede ganar dinero sin trabajar: este hombre se encuentra bajo la depresión de no poder trabajar. Es en nuestra civilización, en la cual se trabaja como máquinas – entre computadoras y datos -, donde se descubre las condiciones más aptas para que existan tipos melancólicos. Si se encuentran en el trabajo, pero no rinden suficientemente, se hallan en una situación preparada para la melancolía. Por ejemplo, en un empleado que ha llegado a tener más responsabilidad, es decir, que puede ser de categoría superior, su responsabilidad aumenta, y entonces no puede aceptar un fracaso, o sea, la culpa. En ese momento de su ascenso, él puede transformarse en un melancólico. Sin esa situación creada, él no llegaría a ser un melancólico. Por tanto, si la industtrialización sigue elevándose, cada vez habrá más melancólicos».

 

figuras-jnn-Felix De Boeck

 

(Imágenes- 1-Barnett Newman- 1949/ 2.-Sohan Qadri- 2007/ 3.-Felix de Boeck)

MI DÍA ES DESORDENADO Y ABSURDO

 

mujer-rttgg-belleza- Mark B Anstendig

 

«Mi día es desordenado y absurdo:

al mendigo pido pan,

al rico le ofrezco una limosna.

En la aguja enhebro un rayo de luz,

al ladrón le doy la llave,

con polvos blancos encubro mi palidez.

El mendigo no me da pan,

el rico no acepta mi dinero,

el rayo no pasa por la aguja.

El ladrón entra sin llave,

y la tonta llora a lágrima viva

ese día sin gloria, día inútil».

Marina  Tsvetáieva  (julio 1918)

(Imagen.-Mark B Anstendig)

LA CABEZA DESCUBIERTA Y EL VESTIDO

mar-bbvvn- sombreros- René Magriite- mil novecientos sesenta y cinco

 

«El rey Agesilaova contando Montaigne en sus «Ensayos» – observó hasta la decrepitud la norma de vestir igual en invierno que en verano. César, dice Suetonio, marchaba siempre al frente de su ejército, la mayoría de las veces a pie, con la cabeza descubierta, hiciera sol o lloviese, y lo mismo se cuenta de Aníbal. Un veneciano, que ha permanecido allí mucho tiempo y acaba de regresar, escribe que en el reino de Pegú hombres y mujeres llevan las demás partes del cuerpo vestidas, pero los pies siempre desnudos, incluso a caballo. Y Platón da el consejo extraordinario, para la salud de todo el cuerpo, de no llevar ni en los pies ni en la cabeza otra protección  que aquella que la naturaleza les ha puesto. Aquel a quien los polacos han elegido como rey después del nuestro, que es en verdad uno de los más grandes príncipes de nuestro siglo, nunca lleva guantes, ni se cambia, pese al invierno y el tiempo, el gorro que lleva bajo techo. Lo mismo que yo no puedo soportar ir desabrochado y desatado, los labradores de mi vecindad se sentirían trabados si fueran así. Varrón asegura que, cuando se nos ordenó tener la cabeza descubierta ante los dioses o el magistrado, se hizo más por nuestra salud y para fortalecernos  contra las injurias del tiempo que en consideración de la reverencia.

 

sombreros- mju- Eduardo Arroyo- mil novecientos setenta y cinco

 

(…) No sé quién le preguntó a uno de nuestros pordioseros, al que veía en mangas de camisa en pleno invierno no menos vivaz que uno que se arropara con pieles de marta hasta las orejas, cómo podía resistir.»Y vos, señor», repondió, «lleváis la cara descubierta; pues bien, yo soy todo cara»(…) Y sobre el asunto del vestir – sigue contando Montaigne -, el rey de México se cambiaba cuatro veces al día de atuendos, jamás los volvía a usar; empleaba sus desechos para sus continuas donaciones y recompensas. Tampoco  le ponían dos veces ningún vaso, plato o utensilio de cocina o de mesa».

 

gentes-nju- sombreros- Auguste Chabaud- mil novecientos ocho

 

(imágenes.-1- René Magritte/ 2- Eduardo Arroyo/ 3- Auguste Chabaud– 1908)

RICHARD FORD Y LA ESCRITURA

Ricard Ford - nny- Feria Internacional del Libro de Miami- dos mil catorce- wikipedia

 

«La mayor parte de los escritores escribe demasiado.- dijo en 1999 el recién galardonado con el Premio Princesa de Asturias de las Letras – Algunos escriben verdaderamente en exceso  a juzgar por la calidad de su obra acumulada. Nunca me he considerado un hombre destinado a escribir. Simplemente elijo hacerlo, a menudo cuando no se me puede persuadir de que haga otra cosa, o cuando me asalta una sensación desagradablemente pegajosa de inutilidad, no sé qué hacer y tengo tiempo libre, como cuando termina la Liga de Béisbol.

Diría que sólo en ese estado de reposo galvánico estoy preparado para abordar los grandes temas que la gran literatura requiere: las afinidades entre la felicidad y la desgracia, etc. Llámese a esto, si se quiere, mi versiòn de la inspiración, aunque es casi seguro que mi confianza en este protocolo me lleva incluso a escribir demasiado. Es difïcil escribir justo lo suficiente.

Es evidente que muchos escritores escriben por otras razones que el deseo de producir gran literatura para beneficio de los demás. Escriben como terapia. Escriben (con inquietud) para «expresarse». Escriben para poner orden en sus larguísimos días, o para escapar de ellos. Escriben por dinero, o porque son obsesivos. Escriben como un grito de ayuda o como un acto de venganza familiar. Etcétera, etcétera. Son muchas las razones para escribir mucho. A veces, eso funciona muy bien.

(…) Efectivamente, escribir puede ser complicado, agotador, aburrido, enervante, conducir al aislamiento o a la abstracción, entusiasmar fugazmente; se puede convertir en una tarea penosa y desmoralizadora. A veces produce recompensas. Pero nunca es tan duro como, por ejemplo, pilotar un L-1011 en el aeropuerto de  O `Hare una noche nivosa de enero o como una intervención de neurocirugía en la que hay que trabajar diez horas ininterrumpidas y es imposible parar una vez que se ha empezado. Si uno es escritor, puede parar en cualquier sitio y en cualquier momento sin que nadie se preocupe o ni tan sólo se entere. Además, podría incluso ser que, de hacerlo, los resultados fueran mejores».

 

Richard Ford-nji-theglobeandmail com

 

(Imágenes- 1.-Richard Ford en la Feria Internacional del Libro de Miami-2014/ 2.- theglobneandmail com)

NATALIA GINZBURG

 

ciudades.- iobr.-. ópera- Arnaldo De Lisio.- 1903

 

«Si tengo un abono para la ópera, voy a la ópera más veces al año. No entiendo la música, por eso no escucho. A menudo duermo, o pienso. Pienso en todas las óperas que he oído en mi vida. No escuchado, oído. Y quizá oído es también decir demasiado. Pienso en todas las óperas a las que he asistido, testigo inútil y perdido entre mis pensamientos. El Teatro de la Ópera, que frecuento desde hace tiempo, es un lugar en el que he dormido y pensado largo tiempo, un lugar muy familiar y, por consiguiente, muy hospitalario para mí.

Todas las veces me propongo escuchar, todas las veces decido que escucharé. Pero al cabo de poco, mi atención se desvanece. Hay unos breves instantes durante los que, de manera involuntaria y casi distraída, escucho, y en esos breves instantes, disfruto de los sonidos. La satisfacción de haber escuchado es tan grande, que me pierdo en su mar, y ya estoy de nuevo ausente.

 

Opera- nnbb- Jules- René Herve

 

(…) Se me preguntará entonces por qué he tenido abonos para la ópera. No lo sé. Ahora sé que la música es algo para mí definitivamente perdido. Así, estoy asombrada y perpleja por mi inferioridad respecto a los demás, porque el teatro entero parece escuchar aquel fragor y aquellos gritos y contemplar aquellas rocas espectrales y entender su lenguaje. A mí no me dicen nada, estoy casi siempre fuera de juego. Pero pienso que tal vez para los demás todas las óperas son como para mí «la bóveda negra», o como, en «Las bodas de Fígaro«, » Está usted servida, brillante señora», aria que me encanta y que me llevo a casa y repito hasta el infinito, y que cuando bebo Acqua Brillante sopla en mi memoria y me produce un escalofrío, un escalofrío de alegría que es, quizá, el amor por la música que hay en mí».

Natalia Ginzburg Nunca me preguntes» (1969)

(pequeña evocación de la escritora italiana cuando se cumplen cien años de su nacimiento)

 

baile.-tu8uuu.-danza.-Degas.-- la ópera de Meterbeer Robert Le Diable

 

(Imágenes- 1- Arnaldo de Lisio- 1903/2.-Jules René Herve/ 3.- Degas.- La Opera de Meterbeer Le Diable)

CLARA JANÉS

 

figuras- Wilhelm Sasnal- dos mil uno

 

«Desde aquella mañana

estoy corriendo

camino de Praga.

Se me caen los días de las manos,

me resbala la vida,

y siento

que el universo

recoge para mí sus estaciones,

el viento del otoño,

las nieves y los fríos del invierno

doblados como sábanas

en el armario oscuro

del devenir.

Busco en mi propia imagen la belleza de antaño,

y voy tirando al paso

los gestos que no tienen

la pura transparencia de la flor del almendro».

Clara Janés .- «Kampa» (1986)

( evocación de Clara Janès, que ayer pronunció su discurso de ingreso en la Real Academia Española)

(Imagen-Vilhelm Sasnal– 2001)

EL HABLA FEMENINA

 

mujer-nji- Pietro Antonio Rotari

 

«Hay ciertas lenguas, en el norte de Siberia, y también en el sudeste asiàtico – explicaba Steiner en una de sus entrevistas con Laura Adler (Siruela)  – en las que  existe un lenguaje para las mujeres y otro para los hombres. Quiere decir que las mujeres no pueden emplear ciertas formas sintácticas y deben conocer el vocabulario masculino para enseñárselo a sus hijos. Es una de las ironías de la injusticia de la condición femenina, que se encuentra realmente cristalizada allí, anclada en la forma.

 

mujer- nhu- Edward Robert Hughes

 

En nuestras lenguas ha habido milenios en los que las mujeres hablaban entre ellas. No se metían en las discusiones políticas, sociales o teológicas de los hombres. Las mujeres han tenido que desarrollar sus propios hábitos casi orgánicos de referencias, alusiones y comprensión. La entrada de la mujer en el discurso general es muy reciente. Yo mismo – recordaba Steiner – he llegado a conocer una Inglaterra – en Cambridge y Oxford – en la que después del postre las mujeres dejaban la mesa para ir a otra sala. Los hombres se quedaban juntos y se hablaba de política, de «cosas serias». Esa grotesca convención está desapareciendo en la actualidad, gracias a Dios. ¡Pero imagínese! Hay ciertos colleges de Oxford y Cambridge – la costumbre va desapareciendo poco a poco – en los que, cuando hay grandes celebraciones o cenas de gala, los hombres que van de etiqueta o con frac cenan en las grandes mesas del refectorio mientras que las mujeres están en una galería.

 

espejos- nuj- Christoffel Bisschop- mil ochocientos setenta y dos

 

El discurso femenino debe tener raíces muy profunda en la experiencia que la mujer vive con su hijo – que el hombre nunca puede compartir del todo (…) En gran medida la novela se ha convertido también en un territorio de las mujeres. Son ellas quienes la dominan. Y la novela es precisamente la forma multilingüe y políglota por excelencia, que pone en escena distintos niveles de discurso y de vocabulario. Virginia Woolf era perfectamente consciente de ello: escribió sobre el tema. Las grandes novelistas contemporáneas también han descubierto la incomprensión debida a la diferencia de género. En el fondo, nos comprendemos muy poco. De hecho, en los momentos esenciales de la comunicación suele haber diálogos de sordos, como suele decirse. Y en muchos hombres se da un sentimiento infantil («no me comprende»), una especie de resentimiento profundo ante el lenguaje femenino, que tiene cada vez más pujanza (… ) El ascenso de las mujeres tal vez traiga un discurso político y sociológico totalmente nuevo. ¡Será una gran aventura!».

 

nieve-nnhho-mujer- Christine De Grancy- mil novecientos noventa y seis

 

(Imágenes.- 1.-Antonio Rotari/ 2.-Robert Hughes/ 3.-Christoffel Bisschop– 1872/ 4.- Christine de Grancy– 1996)

HORAS NOCTURNAS EN EL ESCRITORIO

 

interiores-oi-mujer-Albert de Belleroche

 

«Horas nocturnas en el escritorio.

La página vacía – de un blanco incorregible.

Mimosas con aroma de Niza y sur ardiente,

y en el rayo de la luna un gran pájaro volando.

Trenzo apretado mi cabello para el sueño

-¡como si mañana necesitara trenzas! –

y ya sin tristeza miro por la ventana, más allá,

hacia el mar, hacia las pendientes arenosas.

¡Cómo un hombre tiene tanto poder

que ni siquiera pide ternura!

De cansancio ya no se alzan mis párpados

cuando oigo que pronuncia mi nombre».

Anna Ajmátova -(1913)

(Imagen.- Albert de Belleroche)

ROTHKO

Rothko- niun- naranja y amarillo- markrothko org

 

«Los cuadros deben ser como milagros», decía Rothko.

 

Rothko-uyn- guggenheim bilbao es

 

«Un cuadro no necesita que nadie explique lo que quiere decir. Si es bueno, habla por sí mismo».

 

Rothko- nyt- wikipedia org

 

«No era que yo hubiera eliminado la figura – seguía explicando Rothko – sino los símbolos de las figuras, y a su vez las formas de los lienzos eran sustitutos de las figuras».

 

Rothko- nhu- brigadaestudio com

 

Ante la biografía de Mark Rothko vuelvo a leer los comentarios que hiciera Philip Ball en «La invención del color«:»Rothko creaba sus carmines mezclando ultramar sintético, azul cerúleo, blanco de titanio y dos colores orgánicos modernos: rojo de naftol y rojo de litol. El primero ha perdurado; el último es tremendamente volátil a la luz, y se ha desvanecido como la peor de las lacas medievales».

 

Rothko - rew- stampsy com

 

El propio Rothko – también recuerda Ball – a veces no sabía cuándo una obra debía ir al derecho o al revés hasta casi terminarla, e incluso entonces podía cambiar de opinión. Es muy probable que Rothko ni siquiera supiese cuáles eran los colorantes de sus rojos. La conservadora Elizabeth Jones hablaba de la indiferencia de Rothko hacia los materiales: » cuando se le acababa la pintura – decía- bajaba a Woolworth’ s y compraba más pintura, no sabía de qué tipo era». El propio Rothko declaraba que no sentía especial interés por el color, sino que, según explicó, no tenía otra opción que emplearlo como vehículo. «Dado que ya no hay línea – dijo el pintor-, ¿ qué otra cosa queda para pintar? (…)  A mí no me interesan las relaciones de color ni de forma ni de ninguna otra cosa. Sólo me interesa expresar emociones humanas básicas: tragedia, éxtasis, perdición y cosas así».

 

Rothko- ytrg- etc cmu edu

 

(Imágenes.- 1.-naranja y amarillo- markrothko org/ 2.-guggenheim – Bilbao/ 3.- Wikipedia org/ 4.-brigadaestudio com/ 5.-stampay org/ 6.-etc cmu edu)

SECRETOS DEL IDIOMA (4) : LA LENGUA DEL PUEBLO

 

pueblos.-5gedd.-Bruno Barbey.-Obidos.-Portugal.-1999

 

«El labrador, el campesino de cualquier país de vieja civilización habla bien, le gusta hablar bien, admira al que habla bien. – recordaba Pedro Salinas en su «Defensa del lenguaje»- Cuando conversa con un hombre de la ciudad, se nota que habla despacio, con cuidado, pensando en las palabras que va a decir, para que el cortesano no le haga de menos por su torpeza. Hay en el hombre de pueblo y de campo una sensibilidad para la calidad del lenguaje muy superior a la del obrero fabril de la ciudad. El pueblo percibe que el lenguaje del hombre tiene destinos más altos: dar forma a su pensar y a su sentir frente a las realidades mayores, el bien, el mal, la vida, la muerte, el amor. Y se ha creado su poesía, su refranero y su cancionero. Porque necesita sentir y saber, y ya que no tiene acceso a Sócrates o a Petrarca, se crea él su lírica en los cantares, su filosofía en los refranes.

 

pueblos.-47hy.-gentes.-Gianni Pistarà.-1979

 

El pueblo mismo es el que así nos apunta, a través de los siglos, a la necesidad en que está el hombre de sacar la lengua en su labor servicial, humilde, de cada día, y lanzarla a otras aventuras en busca de supremos valores del pensamiento y del corazón. De suerte que aceptar normas y jerarquías de valor en el uso de la lengua no es más que obedecer a una tendencia vital visible en cualquier ser humano que no sea un inconsciente o un cínico: aspirar a lo mejor. Por eso la base de toda acción sobre el lenguaje ha de asentarse en esa convicción de que en la lengua, como en todo, hay valores preferibles, es menester elegir y no vale escudarse en la pasiva postura de que todo da lo mismo».

 

pueblos-ybbgy- gentes- Josef Koudelka

 

(Imágenes.- 1- Bruno Barbey– Portugal/ 2 Gianni Pistará/ 3- Josef Koudelka)

ESCRIBIENDO UN LIBRO

 

jardines-noio- Jack Butler Yeats- mil novecientos cincuenta

 

«Cuando uno está escribiendo un libro vienen frecuentemente hacia ese libro miles de hojas revoloteando. Sueños, preguntas, encuentros, lo que he hecho y oído en el día de ayer o de hoy y también lo de hace años. Vienen volando rapidísimas estas hojas, cada una desde un sitio distinto de la imaginación, de la memoria, del recuerdo, vienen sin ser llamadas, y se van pegando apretadas y urgentes unas contra las otras sobre esta página que estoy escribiendo ahora en el Botánico de Madrid, sentado en el banco de esta pequeñísima y oculta glorieta y ante una fuente, y estas hojas y recuerdos revolotean, se congregan, se amontonan con un ligero polvillo en torno al banco, a mis pies, en el centro de Madrid.

 

jardines-dryyn-Sergei Arsenevich Vinogradov- mil novecientos trece

 

Mientras pienso en todo esto repaso «Relámpagos», el libro que estoy escribiendo: lo releo, lo corrijo, voy colocando cada cosa en su sitio. Joan Miró daba una vuelta cada día por su estudio mallorquin y retocaba aquí y allá cuadros anteriores, terminaba una pincelada, añadía un color. Aquí, entre flores y caminos de estos setos tan cuidados, entre tantos aromas y colores, me siento a releer este libro que va creciendo y expandiéndose cada vez con ramajes diversos, igual que lo hace la variedad de plantas que me rodean. De vez en cuando levantó la vista de la página y miro hacia el gran edificio con su pared de ventanas que cierra uno de los extremos del Botánico y pienso en la excelente vista que supongo tendrán aquellos altos dormitorios y comedores al contemplar desde arriba este campo de flores, estos espacios limpiamente trazados. Y los árboles. La visión que tendrán de estos árboles. Recuerdo aquella visión que yo tuve en los montes de Galicia, hace años, cuando levantaba también mi mirada desde el interior del automóvil. Durante mucho tiempo los automóviles han sido mi despacho. En ciudades y en campos. En Galicia, por ejemplo, solía conducir muy despacio por un camino de robledales  y castaños hasta encontrar un mismo lugar como refugio. Recuerdo que brillaban gotas de lluvia en los helechos y allí permanecía largas horas estudiando y escribiendo junto a cortezas agrietadas y hojas verdes y oscuras.

 

jardines.-rrvff.- Robert Gallon.-1897

 

Un día, escuchando en el coche la voz de Cortázar que hacía años llevaba guardada en mi grabadora, aún me parecía ver su alta figura cuando tuve el encuentro con él en Madrid un año antes de su muerte. «Un cuento – me había dicho entonces y ahora le escuchaba – es como andar en bicicleta. Mientras se mantiene la velocidad el equilibrio es muy fácil, pero si se empieza a perder velocidad al final, pues es un golpe para el autor y para el lector». Me impresionaba escuchar de nuevo su voz, una voz cadenciosa, deslizando las erres y las eses, pero como me impresiona siempre oir la voz de alguien que ya no está con nosotros. La voz humana es algo muy profundo, singular, muy personal, con sus timbres y tonos únicos, algo que al menos para mí, me conmueve más que una fotografía».

José Julio Perlado ( del libro inédito «Relámpagos»)

 

jardines-ynnbb- Max Liebermann

 

(Imágenes.- 1.-Jack Butler Yeats– 1950/ 2.-Sergei Arsenevich Vinogradov– 1913/ 3,. Robert Gallon. 1887/ 4.-Max Lieberman)

UN OFICINISTA

 

oficina- nht- drafthouse com

 

«Un oficinista es una persona entre los dieciocho y los veinticuatro años. Los hay mayores, aunque no los tomamos en cuenta aquí. Un oficinista es formal, tanto en su indumentaria como en su estilo de vida. Los informales los soslayamos. De esta última clase, dicho sea de paso, hay poquísimos. Por lo general el oficinista no manifiesta el menor gracejo; si lo hiciera, sería un oficinista mediocre. Un oficinista se permite muy pocos excesos; por lo general no es de temperamento fogoso; por el contrario, posee laboriosidad, tacto, capacidad de adaptación y un sinfín de cualidades tan excelsas que un hombre tan humilde como yo no osa mencionarlas, o apenas se atreve. Un oficinista puede ser una persona muy cordial e intrépida. Conozco a uno que en un incendio desempeñó un papel destacado en las tareas de salvamento. En un abrir y cerrar de ojos, un oficinista deviene en un salvador, por no decir en un hèroe novelesco. ¿Por qué los oficinistas se convierten tan raramente en héroes en las novelas? Es un craso error, que hemos de reprochar seriamente a la literatura patria. Tanto en la política como en los asuntos públicos la formidable voz de tenor del oficinista resuena menos que nada. ¡Sí, que nada! Hemos de subrayar algo por encima de todo: ¡los ofinistas son de temperamento rico, espléndido, original, magnífico! Rico en todos los sentidos, espléndido en muchos, original en todo y por descontado magnífico.

 

oficina- mui- El proceso- Orson Welles- mundodvd com

 

Su talento para la escritura convierte fácilmente a un oficinista en escritor. Conozco a dos o tres cuyo sueño de convertirse en escritores ya se ha cumplido o está en vías de cumplirse. Un oficinista es más un amante fiel que un  bebedor de cerveza fiel, de lo contrario, lapidadme. Posee una especial inclinación para el amor, y es un maestro en toda suerte de galanterías. En cierta ocasión oí decir a una señorita que preferiría casarse con cualquiera antes que con un oficinista, porque eso solo significaba un acopio de miseria. Yo digo, sin embargo, que esa chica debe haber tenido mal gusto y peor corazón todavía. Un oficinista es recomendable desde todos los puntos de vita. Apenas hay criatura de corazón tan puro bajo el sol. ¿Acaso un oficinista asiste complacido a reuniones subversivas? ¿Es por ventura tan desordenado y altanero como un artista, tan avaricioso como un campesino, tan arrogante como un director? Director y oficinista son dos cosas diferentes, unos mundos tan distantes  entre sí como la Tierra y el Sol. No, el espíritu de un oficinista de comercio es tan blanco y pulcro como el cuello alto que lleva, y ¿quién ha visto a un oficinista con otro atuendo que no sea un impecable cuello alto? ¿Quién?, me gustaría saber».

Robert Walser– «Desde la oficina» (Siruela)

 

gentes-vyee-vida cotidiana.ciudades- Paolo Nozolino

 

(Imágenes.-1.-drafthouse com/ 2.- El Proceso- Orson Welles- mundovd com/3.-Paulo Nozolino)

ESCRIBO PARA SOBREVIVIR

 

escribir- eder- Erik Johansson

 

«¿Por qué escribo?

Escribo,

porque sin las palabras perdería

el universo,

escribo,

para estar allí

escribo por cólera, por desesperanza,

y por felicidad,

escribo, porque pongo mi confianza

en la realidad de la lengua,

escribo porque soy capaz de decir

«toc»,

escribo mis libros como las cartas

a unos destinatarios que no conozco,

pero que me gustaría conocer,

escribo solo  para no estar solo,

por lo tanto, para sobrevivir».

Peter Härtling

(Imagen.- Erik Johansson)

SECRETOS DEL IDIOMA (3) : LAS LEYES DE LA GRAMÁTICA

 

objetos..- 56ggh.- tijeras.- Richard Diebenkorn

 

«Así pues, como el albañil y el mecánico, el arquitecto y el ingeniero necesitan saber los nombres de los materiales de los trabajos que efectúan; la clase o calidad de dichos  materiales, la fortaleza  o resistencia de los mismos y la aplicación que debe dárseles en las obras que hacen o en los edificios que construyen, así también el periodista o el escritor – así lo recuerda Alejandro de Roda Berdejo en «La pureza del idioma» -; lo mismo que el que corrige pruebas de periódicos o de libros y los traductores de estos han de saber, igualmente, los nombres y el valor gramatical de las palabras que emplean en sus respectivos trabajos literarios; las reglas importantísimas de clasificación de las palabras; el oficio que cada una de estas representa en la oración, en la cláusula o en el período y especialmente el significado o acepción que a cada vocablo, dicción o palabra corresponde.

 

objetos.-49uuj.-Man Ray

 

¿Qué diríamos de un director de un taller de ebanistería, por ejemplo, si de ese taller viéramos salir o se vendieran para el público muebles de elevado precio que, a pesar de su perfecta construcción y ricos materiales, estuviesen salpicados de manchas y deterioros? Lo mismo ocurriría al ver un traje lleno de manchas al sacarlo de la sastrería. Pues así como el traje y el mueble pierden su valor por las faltas indicadas, de igual manera se desvirtúa el periódico mejor redactado y el libro de màs interesante contenido, si en las páginas de los mismos encontramos las aludidas faltas gramaticales o barbarismos repugnantes.

Las leyes de la gramática son materiales que, mezclados con los de la retórica y con los de la métrica, forman un conjunto de tal naturaleza que, transformándose en riquísimo manantial, brotaron y brotan del mismo como efluvios, a la manera de aluvión de perlas preciosas, verdaderas joyas literarias que hicieron inmortales a sus sabios autores».

(Imágenes.- 1- Richard Diebenkorn/ 2.- Man Ray)