EL DÍA

 

 

“Las muchachas vuelven de la cancha de tenis con la barbilla erguida.

El polvo de agua se irisa encima de los taludes cubiertos de césped.

Un tordo se acerca con pasos menudos para permanecer inmóvil.

Arden los troncos de los eucaliptos con la luz del día.

Los robles perfeccionan la sombra de su fronda de mayo.

Es lo único. Es lo único digno de ser tema de un canto : el día.”

Czeslaw Milosz– «A través de nuestra tierra»

(Imagen-Felix Vallotton)

MUNDO MICROSCÓPICO

 

 

“Allí donde el estanque

se mantiene cubierto de verde,

allí invisibles

en el verdín flotante,

deambulan millones.

También en todo líquido,

ya sea de gusto ácido,

fuerte o suave,

abundan las formas diversas.

Tampoco la lúcida corriente

ni el aire puro,

aunque parezcan

un vacío transparente,

vacíos de ellos.

 

 

Hay incluso animales

en los animales,

en infinita sucesión descendente;

y todos tan delicadamente ordenados

que si se pierde

la más pequeña de las especies

todo se perturba.

Cosas más extrañas que esto

el cristal indagador confirma,

y brinda al curioso escenas asombrosas

de vida diminuta; que oculta

bondadosa SABIDURÍA

a los ojos y los oídos del hombre,

porque si de pronto

los mundos encerrados en mundos

fueran empujados a la luz,

se hiciesen visibles a la vista aguda

y audibles al siempre atento oído,

el manjar selecto,

las más frescas viandas

y los más claros vinos,

rechazaría como detestables,

y en lo más profundo de la noche,

cuando el silencio duerme,

por todas partes le aturdiría el ruido”.

James Thomson ‘The Seassons” , 1730

 

 

( Imágenes-1-Anna Atkins/ 2- Otto Piene – 1978/ 3- Constantin Korovin – 1912)

VIAJES POR EL MUNDO (15) : CONSTANTINOPLA

 

 

“Sin duda habrá oído usted hablar – le cuenta el escritor polaco Jean Potocki a su madre en el siglo XVlll – del cuidado que en Constantinopla se tiene con los perros y los gatos que pueblan las calles de esta ciudad. Pero esos animales no son los únicos que tienen derecho a la generosidad de los turcos. Un infinito número de tórtolas y palomas torcaces que viven libremente bajo los tejados, se acercan a las barcas cargadas de grano y parecen exigir con altivez su derecho, que por lo general se fija en una medida por barcaza.

 

 

Las aves acuáticas, de las que está cubierto el canal, apenas se apartan cuando el remo está a punto de tocarlas, y sus nidos son respetados, incluso por los niños que, en cualquier otra parte, serían sus enemigos naturales. En fin, la mutua confianza restablecida entre el hombre y los animales parece, de vez en cuando, devolver al observador a la infancia de la naturaleza; pero sin duda lo que acabará conquistándola en favor de los turcos, es su respeto por los árboles; cortarlos es un crimen enorme, que hace murmurar a todo el vecindario, de modo que nada hay que no se haga para evitarlo. He visto a menudo tiendas levantadas alrededor de un gran plátano que salía por encima del tejado y lo cubría con su follaje, o muros atravesados por una rama que no habían podido decidirse a cortar. Los viejos árboles están en su mayoría rodeados por una terraza que sirve para contener sus raíces. Los jóvenes tienen un abrigo de estera, y todo ello en terrenos que no pertenecen a nadie.”

 

 

(Imágenes-1- Walter Leistikow/ 2- Lesser Ury- 1909/ 3- Gustav Klimt- detalle del árbol de la vida – 1909)

“LOS CUADERNOS DE MALTE LAURIDS BRIGGE”

 

 

”Cuando leemos “Los cuadernos de Malte Laurids Brigge” – anota la gran crítica francesa Claude- Edmonde Magny – nos parece una obra que se puede escribir con total facilidad y naturalidad, y que Rilke sólo tuvo que volcar, sin modificación, la angustia experimentada al pasear por las calles de París. Pero olvidamos el esfuerzo interior que necesitó  para arrancarse la angustia que se le pegaba a la carne, proyectarla fuera de él y poder, finalmente, mostrar a plena luz su ansiedad, porque él la había puesto completa en las cosas, en el olor de las patatas fritas, del yodoformo y de la angustia que emanaba de la calle del Val-de-Grâce, habiéndola objetivado y como materializado en los cuchitriles reventados de la calle de Seine, con sus papeles pintados colgando.

 

 

(…) Para Rilke era más difícil escribir “Los cuadernos de Malte  Laurids Brigge” que cualquiera de los poemas que bosquejaba en un cuadernillo, concreción surgida espontáneamente de las profundidades del ser. Rilke escribe a Rodin:” Al escribir poesía uno siempre recibe ayuda, e incluso se deja llevar por el ritmo de las cosas exteriores; porque la cadencia lírica es la de la naturaleza: el agua, el viento, la noche. Pero para ritmar la prosa hay que adentrarse en sí mismo y encontrar el ritmo anónimo y múltiple de la sangre…”. Y ese ritmo “anónimo y múltiple “ no es el del hombre individual, subjetivo, atiborrado de sus pequeñas particularidades y preocupado por el dilema de su diferencia: es el del ser, que al final alcanza la “pureza del corazón”.

 

 

(Imágenes -1- Rilke – wikipedia/ 2- París – Willy Ronis. 1959- afterimage gallery – artnet/ 3- París- boulevard Montparanase – 1925- Eugene Atget)

BAJO LA LUNA DE AGOSTO

 

 

“bajo la luna

de agosto

del año 1004

lady murasaki

escribió aquí

las historias de genji

puedes verla

esplendor de seda

—kimono blanco

violeta y verde —

en el acto de :

mujer- mariposa

posada junto al borde

de su tintero”.

Haroldo de Campos – “genji monogatari” – “ Crisantiempo” ( traducción de Andrés Sánchez Robayna)

(Imagen -Shibata Zeshin – japoneses art)

LORCA Y NUEVA YORK

 

 

“No he querido hacer una descripción por fuera de Nueva York; como no la haría de Moscúconfesaba Lorca en una entrevista en 1933 -. Son dos ciudades sobre las que se vierte ahora un río de libros descriptivos. Mi observación ha de ser, pues, lírica. Arquitectura extrahumana y ritmo furioso, geometría y angustia. Sin embargo, no hay alegría, pese al ritmo. Hombre y máquina viven la esclavitud del momento. Las aristas suben al cielo sin voluntad de nube ni voluntad de gloria. Nada más poético y terrible que la lucha de los rascacielos con el cielo que los cubre. Nieves, lluvias y nieblas, subrayan, mojan, tapan las inmensas torres; pero éstas, ciegas a todo juego, expresan su intención fría, enemiga de misterio, y cortan los cabellos a la lluvia o hacen visible sus tres mil espadas a través del cisne suave de la niebla.

 

 

Ejército de ventanas, donde ni una sola persona tiene tiempo de mirar una nube o dialogar con una de las delicadas brisas que tercamente envía el mar, sin tener jamás respuesta…¡Pero hay que salir a la ciudad! Hay que vencerla, no se puede uno entregar a las reacciones líricas sin haberse rozado con las personas de las avenidas y con la baraja de hombres de todo el mundo. Y me lancé a la calle. Y otro día me encuentro con los negros. En Nueva York se dan cita las razas de toda la tierra ; pero chinos, armenios, rusos, alemanes, siguen siendo extranjeros. Todos menos los negros. Es indudable que ellos ejercen enorme influencia en Norteamérica, y pese a quien pese, son lo más espiritual y lo más delicado de aquel mundo ( …) Yo quería hacer el poema de la raza negra en Norteamérica y subrayar el dolor que tienen los negros de ser negros en un mundo contrario; esclavos de todos los inventos del hombre blanco y de todas sus máquinas, con el perpetuo susto de que se les olvide un día encender la estufa de gas, o guiar el automóvil, o abrocharse el cuello almidonado, o clavarse el tenedor en un ojo. Porque los inventos no son suyos…”

 

 

(Imágenes -1- Nueva York – Andreas Feininger- 1946- artnet/2- Nueva York – 1911- foto National Gallery – New York Times/ 3- Nueva York – 1942 – master of photography)

SERGIO PITOL

 

“Desde hoy a las tres de la tarde, ayer a las cuatro y media  –confesaba Sergio Pitol en “El arte de la fugahablando de su vida cotidiana en Barcelona -, lo que definitivamente es anormal. Trabajo hasta las dos de la mañana  y luego paso cinco o seis horas completamente tenso, insomne, sin poder siquiera leer. El tiempo, de este modo, se me deshace en las manos, un desperdicio que me recuerda mis peores épocas, las más dilapidadas que he vivido, y las supera (…) Me siento enfermo, preguntaré por un médico que no resulte demasiado caro (…) ¿No es una locura  seguir en Barcelona, en este cuartucho, en este barrio infecto, y ahogado por las deudas?” . Un mes después, en agosto de 1969, escribe: “la pésima luz, el ruido del barrio, las noches de insomnio, el desorden de horario, la espera angustiosa del cartero, han sido cotidianos durante estos meses. Un día me fue ya imposible trabajar. Todo me dolía. Me acosté con fiebre muy alta y la sensación de tener una piedra en el estómago”.

 

 

Acaba de morir Sergio Pitol del que Bolaño evocaba: “ su lejanía jalonada por múltiples viajes y errancias a lo largo y ancho del planeta, o su presencia que de golpe constatamos que es una ausencia, han dado como resultado una figura que si bien es admirada por los pocos que tenemos la fortuna de frecuentar su obra, también resulta desconocida para la mayoría , una sombra enorme a la que se le reconocen ciertos méritos, pero a la que se esquiva como a un erizo en medio del camino”.

Juan Villorro ha elogiado “El arte de la fuga” recordando que es “una autobiografía de sus viajes y sus lecturas, una obra mayor, capaz de otorgar coherencia retrospectiva a las narraciones previas de Pitol (…) En “El arte de la fuga” el tiempo regresa con el rostro ambivalente de la ficción memoriosa, que indaga los posibles desarrolllos del pasado. “ El arte de la fuga” es el sitio de extravío de un autor que aspira a ser narrado por sus textos”.

En ese libro Pitol escribió:” la memoria trabaja con la misma lógica oblicua y rebelde de los sueños”.

Sergio Pitol: Descanse en paz.

 

 

(Imágenes-1- Sergio Pitol – chilango times/ 2-Sergio Pitol- El Universal/ 3- Max Ernest- le vaisseau)

LA PÁGINA EN BLANCO

 

“La página en blanco del escritor, o también su pantalla blanca, es un lugar común en la práctica literaria. E incluso puede quedar muy artística y más aún al día siguiente de un gran éxito. Recuerda a la depresión postparto, análoga a aquella de la madre al día siguiente del alumbramiento. Esto sirve para todos los creadores. Woody Allen, que había caído en depresión la única vez que le vi – recordaba Pierre Assouline -, había encontrado una solución que él había transformado en sistema : mientras montaba su nueva película, trabajaba ya escribiendo la siguiente. Así no existía ningún espacio en blanco en su vida cotidiana: ninguna respiración que pudiera favorecer el tener problemas. Los escritores deberían aprender de esto. Les haría economizar medicinas. Éste es por otra parte mi caso desde que tuve la ocasión de tener aquel encuentro en donde el cineasta me confesó su truco. Hay gentes para quienes las partes muertas son precisamente la muerte”.

(Imagen – bibliotheque tumblr 1)

ESCRITORES Y AJEDREZ

 

 

”  La mirada de los filósofos atraviesa la opacidad del mundo- recordó Italo Calvino – , supera su espesor carnoso, reduce la variedad de lo existente a una telaraña de relaciones entre conceptos generales y fija las reglas del juego por las que un número finito de peones que se mueven sobre un tablero de ajedrez agota un número tal vez infinito de combinaciones. Llegan los escritores, y las abstractas piezas de ajedrez , los reyes, las reinas, los caballlos y las torres son sustituidas con un nombre, una forma determinada, un conjunto de atributos reales o equinos y en el lugar del tablero se extienden polvorientos campos de batalla o mares agitados; y así las reglas del juego saltan por los aires y un orden distinto de los filósofos se va abriendo camino paulatinamente. Es decir, quienes descubren estas nuevas reglas del juego son nuevamente los filósofos, que se toman la revancha demostrando que la operación llevada a cabo por los escritores es reducida a una operación.”

 

 

(Imágenes -1- Man Ray – autorretrato junto al ajedrez – all- art-org / 2- Luigi Chessa- 1921)

ELLA ESTÁ DE PIE SOBRE MIS PÁRPADOS

 

 

“Ella está de pie sobre mis párpados

con sus cabellos en los míos,

tiene la forma de mis manos,

tiene el color de mis ojos,

se ha sumergido en mi sombra

como una piedra en el cielo.

Ella tiene los ojos siempre abiertos

y no me deja dormir.

Sus sueños a pleno día

evaporan los soles,

me hacen reír, llorar y reír,

hablar sin tener nada que decir”.

Paul Éluard “La enamorada” – “Capital del dolor” ( traducción de Eduardo Bustos)

(Imagen -Henri Matisse – 1920 -artnet)

CORRECCIONES Y ESCRITURA

 

 

“Recuerdo una exposición de manuscritos de Balzac y de Proust en Montevideole decía Onetti a Ramón Chao – Los manuscritos de Proust son laberínticos; cambiaba, añadía doscientas palabras cada vez y de un golpe. Balzac, en cambio, cambiaba una sola palabra, pero en cada frase. Borges decía que había que cambiar ocho veces. Bueno, seguramente era una “boutade”. Para mí fue admirable el que Borges superara la ceguera y siguiera escribiendo, mal o bien. Digo mal o bien porque sus últimas cosas no me gustaron. Pero por lo menos el hombre siguió vivo, cosa que yo no sé  si haría si me quedara ciego. Yo no podría dictar, como hacía él. Para mí, escribir es ver el bolígrafo, o esta pluma estilográfica, dibujando, ver cómo pongo la barra a la efe. Para mí es un placer sensual ver cómo he dibujado la página (…) Anatole France corregía siete veces. Tenía la manía del “queísmo” : quitar todos los qués superfluos. Después se dedicaba a los adjetivos. Yo lo admiro mucho, me parece que ha escrito páginas muy bellas. Al principio yo releía a veces lo que acababa de escribir, pero sin prestar mucha atención, porque tenía miedo a romperlo todo. Después aprendí : lo dejo como queda y jamás releo lo que he publicado, para mí se murió, se acabó. Porque a veces, si por casualidad agarro un libro cualquiera de Onetti y leo al albur, me pueden ocurrir dos tipos de desgracias. Decirme a mí mismo: “Pero qué animal, Onetti; qué lástima, si lo hubieses trabajado mejor, con más paciencia ; aquí hay tanta cosa que mejorar o para embellecer”. Otras veces lo abro igualmente y me digo: “Pero qué  bien escribió esto Onetti; nunca más va a poder escribir así.” Y lo tiro, derrotado por la propia obra.”

(Imagen – Harriet Backer – la biblioteca de Thorvad Boeck)

SONREÍR EN UN BLOG (10) : UN SABIO DE LA INDIA

 

 

“Un hombre sabio de la India – contaba Woody Allen –  apostó con un mago a que éste no le encantaría, pero el mago dio unas palmaditas en la cabeza al hombre sabio y le convirtió en una paloma. La paloma salió entonces volando por la ventana hacia Madagascar e hizo que le enviasen el equipaje.

La esposa del hombre sabio, que había presenciado esto, preguntó al mago si era capaz de transformar objetos en oro, y,  en caso de que así fuera, si podía convertir a su hermano en tres dólares en efectivo, para que el día no fuese completamente perdido.

El mago respondió que para aprender tal encantamiento era necesario viajar a los cuatro confines de la tierra, pero que esto debía de hacerse fuera de temporada, porque tres de los confines suelen hallarse completos.

La mujer reflexionó por un instante y prefirió entonces realizar una peregrinación a La Meca, olvidándose de apagar el horno.

Diecisiete años después retornó, tras platicar con el Gran Lama, e inmediatamente se dedicó a obras de beneficencia.

( Este relato pertenece a una serie de mitos hindúes que explican por qué tenemos trigo.)

(Imagen -Jim Tsinganos)

HISAE Y LA TRISTEZA

 

 

“Comenzó Hisae unas clases especiales al aire libre frente al lago dorado. Reunió primero a todos los niños que se iban acercando a ella y, colocándolos en amplios círculos, les empezó a explicar la pequeña historia de lo que estaba sucediendo, y a la vez la gran historia de Japón. La curva de los ojos infantiles era la misma curva de sus piernas dobladas en el suelo, y todos la escuchaban absortos a cuanto decía su maestra. Levantaban sus cabezas hacia ella pero Hisae se las hacía bajar obligándoles a mirar directamente al agua. El lago era un espejo y el espejo, como sucede en tantos países de Oriente, es la Historia. “Si os asomáis a él veréis la Historia”, les decía Hisae. Les fue ilustrando sobre cosas del pasado para distraerlos de cualquier guerra y escogió para ello las estaciones del año, explicando cómo éstas suscitaban sentimientos y cómo el otoño, por ejemplo, evocaba la tristeza. Ningún niño conocía aún la tristeza y uno preguntó cómo era y en el agua apareció una hoja de melancolía transformada en montaña de nieve. “La tristeza, les explicó Hisae, son vuestras despedidas, el acabarse de las cosas.” Los niños no entendían demasiado todo aquello y Hisae les hizo fijarse aún más en el agua: allí asomaban los colores del otoño, unos tintes rojos en las ramas del arce y en las que el viento agitaba poemas prendidos en las ramas. “Cuando seáis mayores, les dijo Hisae, leeréis esos poemas que ahora veis flotando y entenderéis qué es la tristeza. Pero ahora fijaros solamente en lo rojo, en la belleza de lo rojo, en ese color otoñal. Vosotros no podéis ver vuestro corazón porque miráis hacia el lago, pero ahora también vuestro corazón es rojo, siempre será rojo, aunque menos rojo que estas ramas del arce, y vuestro corazón aún no conoce la tristeza”.

José Julio Perlado( del libro “Una dama japonesa”) ( relato inédito)

 

 

(Imágenes -1-Estampa japonesa-art1/ 2- Ogata Korin – El dios del viento y el dios del trueno – wikipedia)

VIEJO MADRID (77) : PUERTA DE HERNANI

 

 

“¡Qué sereno — y nervioso — este tránsito de la calle de Alcalá — adoquín y polvo obligado por el riego, estrépito, contacto, acritud de toda clase de carne que va a los toros — al Retiro, Puerta de Hernani! escribe Juan Ramón -. En un punto, pisando ya despacio la limpia tierra igual, dura y húmeda del gran jardín, un derramado telón celestial parece que nos divide la hora (…) Todo lo feo se queda rápidamente atrás, en arrollada y jadeante vida muerta; y el frente de nuestro ser se sume, ávido y pálido, en la tranquila belleza.

—Entretiempo. Los chorritos, a media agua diaria, de la baja fuente, que un cerco de celestillas orla de finas miradas azules, lustran, verdineándola alegremente, la alcachofa de granito; y el ámbito agradable, pulverizado del agua de iris, contagia un poco de un sonriente escalofrío. El viento suave se entra por los árboles — por el alma — y le quita su color al sol posado; y las acompasadas hojas infinitas son sólo, en sus grandes ramos mecidos, de pura luz verde oro.

Primera parada inmortal. ¡Lo que se ve por una hoja encendida — hoja  de ninguna parte, hoja universal, hoja mía — en estas tardes equívocas de entretiempo!”.

(Imagen – El Retiro – Puerta de Hernani- una ventana desde Madrid)

EL REY Y EL LAVATORIO DE LOS PIES

 

 

“ En la tarde del Jueves Santo – escribe Gutiérrez Solana en “Madrid, escenas y costumbres”  – se hace en Palacio la ceremonia del lavatorio de pies a los pobres. Con capas, bastón y sombrero de copa entran en Palacio. Los pobres se sientan en sillas bajas, se quitan las botas y se arremangan los calzoncillos. El Rey se sirve de una jarra y una jofaina, en la que meten los miembros, ya lavados de antemano con estropajo, y después se los seca con una toalla. A los mendigos favorecidos con este acto de humildad se les regala el traje, que acaban de estrenar para presentarse en Palacio, y se les obsequia con un cesto de comida y una bota de vino a cada uno.

(…) El Viernes Santo el Rey suele conceder el indulto a varios condenados a garrote o a la horca (…) En la mañana del viernes, muy temprano, bajan largas filas de romeros por la Plaza de Oriente, camino de la Princesa, a la Cara De Dios, al final de la plaza de los Afligidos, y entran en la capilla del Príncipe Pío en la que se venera la Santa Faz.

En la plaza, puestos de vino y de rosquillas; las mujeres, con mantones de Manila; las buñolerías y el vocear de los vendedores con mostradores de tijera con aleluyas y cromos de la Cara De Dios; los monigotes de cartón, las banderas y los globos, el tránsito y la aglomeración de gente dura hasta el mediodía, en que empieza a sentirse el cansancio”.

 

 

(Imágenes – 1-Palacio Real- skyscrapecit/ 2- Palacio Real – 1887 – donado por Santiago Saavedra – archivo)

DUELO A GARROTAZOS

 

 

La pintura  “Duelo a garrotazos de Francisco de Goya estaba situada en la sala del piso superior deLa Quinta del Sordo”, la casa adquirida por el pintor en febrero de 1819 en las proximidades del río Manzanares, vivienda ubicada cerca del actual paseo madrileño de Extremadura, entre las calles de Doña Mencía y Juan Tornero, posiblemente demolida en torno a 1913. Esta pintura, hoy en El Prado, ha sido motivo permanente de importantes interpretaciones. Valeriano Bozal resume que “ningún autor moderno ha comprendido esta escena como la representación de una anécdota singular, como una pintura costumbrista”. Unos autores aluden a  la fatalidad de la muerte, otros mencionan la discordia humana que sólo se soluciona con la muerte. La brutalidad de la acción se funda en la naturaleza irrevocable del duelo: hundidos en la tierra, ninguno de los contendientes  puede distraerse o intentar escaparse, están condenados a matarse.”Creo que “Duelo a garrotazos” – sigue diciendo Bozal – es una reflexión sobre el enfrentamiento trágico más que una representación de éste o aquel enfrentamiento concreto de gañanes.

 

 

Goya ha respetado la verosimilitud indumentaria, mucho más detallada y reconocible que en otras obras; ha aumentado la escala de los protagonistas, trayéndolos a primer término, y ha contrastado la brutalidad de la acción con la belleza del paisaje. Uno de los más hermosos paisajes del artista aragonés es marco para una acción brutal  de desenlace fatalmente conocido. Las dos figuras destacan sobre el horizonte, cada vez más claro. Nunca se había presentado con tanta dureza el espíritu de discordia. Sin embargo, ningún rasgo específico, ninguna anécdota invita de forma precisa a interpretar la pintura como símbolo de la discordia o enfrentamiento político en abstracto. El enfrentamiento político cabe bajo esta discordia más general que es,  por ello mismo, más fatal y enconada”.

Desde el punto de vista estético se ha destacado por otros autores que “las dos figuras que pelean están trabajadas a través de una gama de grises y blancos dejando traslucir los colores que aplica Goya en el fondo compuesto a través de azul celeste, blanco de plomo, azul grisáceos y verdes mezclados con ocres. Y destaca el detalle de la pequeña montaña trabajada en ocres verdes y sobresaliendo una tierra  rojiza”.

Uno sale de esta escena sumido en una larga meditación.

 

 

(Imágenes.-1- Duelo a garrotazos – Museo del Prado/ 2- Francisco de Goya- wikipedia/ 3- Goya- autorretrato)