BARJOLA Y LOS PERROS

 

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“Recuerdo cómo iba a mi lado caminando aquel día de 1980 el pintor extremeño Juan Barjola que una vez más insistía en llevarme hasta su taller, en la calle Amalarico, para que lo conociera. Yo le observaba a mi lado, observaba su largo cráneo, su bigote poblado, sus ojos apagados, casi sumisos. De vez en cuando, cruzaban por la acera, chocando casi contra nuestras piernas, olvidados y perdidos, unos perros. “De pequeño, me iba diciendo Barjola al mirarlos, yo dibujaba perros; el perro es un animal maravilloso que sufre mucho en soledad. La mirada de un perro cuando está enfermo, me decía el pintor, es una mirada triste, es una auténtica realidad. Generalmente, de pequeño, a mí lo que más me atraía era dibujar perros tal vez por ser los animales más humanizados”. Después hacía una breve pausa, caminábamos otro poco más, y Barjola proseguía : “Yo al principio viví en la Gran Vía, luego en Lavapiés . Después vine para acá. Pero todo esto está desconocido. Aún no hace mucho era casi una comunidad de chabolas”. Luego, recuerdo, que después de dar muchas vueltas por las calles entramos en aquel estudio suyo de tres metros por dos y medio y de pronto, nada más entrar, descubrí a diez criaturas colgadas en las paredes. Eran más o menos diez cuadros con ojos, bocas y cuerpos distorsionados.

 

 

Barjola me acercó una silla y me senté en ella, él se sentó a mi lado y enseguida me preguntó si yo estaba cómodo. Luego añadió : “este cuarto es estrecho pero tiene sabor. Aquí trabajo cuatro horas, muy pausadamente. Y el resto voy a recaudar datos para mi pintura, los encuentro por la calle, en el cine, en los libros”. Aquellas diez criaturas seguían mirándonos y yo observaba al padre de las criaturas cómo las contemplaba y también a sus hijos que rodeaban al pintor del paciente mirar y que mostraba tanta mansedumbre. “ A mí, continuaba Barjola sentado a mi lado, me gusta más el fondo que la forma, no creo que un pintor sea profundo por muy bellas que sean sus formas si su arte no tiene un mundo lleno de contenido. Por eso precisamente, por ser profundo el fondo y no la forma, Goya, proseguía diciéndome Barjola, adquiere cada día más vigencia. Si nos fijamos en sus aguafuertes y en sus dibujos, vemos que son concretísimos: en ellos está lo dramático y lo social”. En determinado momento me levanté y quise acercarme más a las pinturas para observarlas mejor. Barjola se levantó también de la silla y se puso a mi espalda. “ Lo difícil del arte, me seguía diciendo el pintor, es definir, y que esa definición atraiga siempre por su expresividad, su mundo dramático”. Me impresionó cómo destacaba allí entre todas las pinturas una “Tauromaquia”, la violencia de unos rojos sangrantes de picador con su cuerpo curvado pinchando a un toro negro. Y las manchas. Las posturas difíciles. Los amarillos, los rojos, los amplios horizontes extremeños, los marrones fríos y calientes de descampados de Madrid. Y sobre todo los perros. Especialmente unos perros descarnados ladrando a la luna. Sí, recuerdo aquella tarde, las dos sillas en el estrecho taller y los perros ladrando más allá de las paredes, ladrando a la luna con sus bocas abiertas, con los dientes blancos y separados, los cuellos estirados, unos perros lastimeros, solitarios, retorcidos, recuerdo aquella tarde en el taller del pintor  y el ladrido de los perros.”

José Julio Perlado – (del libro “Relámpagos”)- ( texto inédito)

 

 

(Imágenes – 1- Juan Barjola/ 2- Zdzislaw Bekinski/ 3- “Tauromaquia” – Barjola)

LOS QUAIS DEL SENA

 

 

“Me paseé por los quais del Sena. Cada cosa parecía en su verdadero lugar. La luz sobre el río, la belleza de las piedras, la armonía de cada forma ofrecida, de los álamos, de las fachadas, de los puentes… A cada paso, tenía la impresión, mirando mejor, de descubrir un nuevo detalle, tan perfecto como el anterior, el dibujo de una cornisa, un balcón de hierro forjado, el perfil de una chimenea, el vestido de una paseante, o tal libro raro que había buscado desesperadamente. Todo ello era de una belleza imperiosa  y vivísima casi insoportable».

Jean Clair.Breve defensa del arte francés»– 1989

(Imagen- París city visión)

CAMINAR Y ESCRIBIR

 

 

”Con objeto de hacer lo que haces, necesitas caminar. Andando es como te vienen las palabras, lo que te permite oír su ritmo mientras las escribes en tu cabeza. Un pie hacia delante, y luego el otro, el doble tamborileo de tu corazón. Dos ojos, dos brazos, dos piernas, dos pies. Éste, y luego el otro. Ése, y luego éste. El acto de escribir empieza en el cuerpo, es música corporal, y aunque las palabras tienen significado, pueden a veces tener significado, es en la música de las palabras donde arrancan los significados. Te sientas al escritorio con objeto de apuntar las palabras, pero en tu cabeza sigues andando, siempre andando, y lo que escuchas es el ritmo de tu corazón, el latido de tu corazón.”

 

 

Paul Auster compone estas frases en su “Diario de invierno”, pero su caminar persiste a lo largo de los libros. En las conversaciones que mantuvo con I. B. Siegumfeldt recogidas ahora en “Una vida en palabras”, vuelve a recordar que “caminando se establece un ritmo, una cadencia binaria, como con tantas cosas propias del cuerpo humano: dos ojos, dos manos, dos piernas, dos pies, y el latido del corazón, que es una especie de bum- bum, bum- bum. Caminar parece crear un ritmo conducente a la producción de lenguaje, en especial, por supuesto, poesía. En “Conversaciones sobre Dante”, Mandelstam argumenta que la poesía de Dante imita los ritmos del paso humano, para luego plantear esta bella cuestión: “Me pregunto cuántos pares de sandalias gastó Dante mientras escribía “La divina comedia”. Sólo a un poeta se le podría haber ocurrido algo así. Se agitan tantas cosas en mi interior cuando estoy escribiendo – añade Auster -que me resulta difícil estar mucho tiempo sentado. Me levanto y paseo mucho por la habitación, y simplemente eso, el hecho de andar, parece generar la siguiente andanada de palabras.”

 


 

(Imágenes -1- artexpertinc – 1958/ 2- Theodore Rousseau/ 3- Richard Long)

DOLOR DE LOS VIOLINES

 

 

¿Sufren los violines?, es la pregunta que quiere hacerse Alberto Savinio cuando comenta la vida de Antonio Stradivari. Antes evoca unas palabras de Charles Reade en 1874: » cuando un stradivarius rojizo redondea su perfil aterciopelado y el barniz del fondo, degradado por el desgaste, toma la forma de un triángulo impreciso, su efecto de luz y de sombra es a mi entender el summum de la belleza».

 

 

Pero la pregunta sigue en pie: ¿ sufren los violines? Savinio anota que » el dolor de los violines  inactivos, de los violines «encerrados en vitrinas», de los violines acostados como las condecoraciones del pobre tío coronel sobre un cojín de terciopelo, de los violines encerrados en sus casaquillas rojas, anaranjadas, pardas y con el arco al lado como la espada que se coloca al costado al caballero muerto – el dolor de los violines que ya no sienten el apoyo de un hombro agitado, de un pecho convulso, que no se sienten dominados, acariciados, rozados por los dedos de un Sarasate, que no se sienten recorridos por las melodiosas corrientes de un Bach, de un Mozart, de un Beethoven -, tal vez el dolor de los violines no llega a ser como el de Niobe, pero un proceso semejante de petrificación, o al menos de enfriamiento, sí que debe de pronunciarse en esos pobres.

Para que no «mueran de sonido», que los dignos de los stradivarius los retomen entre el hombro y el mentón».

 

 

(Imágenes-1- Edmund C Tarbell- 1890/2-Theo van Rysselberghr -1903 / 3- «Español ll» -Stradivarius- Palacio Real de Madrid)

BORGES Y EL AJEDREZ

 

juegos.-rtggb.-ajedrez.-Thomas Eakins.-1876

 

«En su grave rincón, los jugadores

rigen las lentas piezas. El tablero

los demora hasta el alba en su severo

ámbito en que se odian dos colores.

Adentro irradian mágicos rigores

las formas: torre homérica, ligero

caballo, armada reina, rey postrero,

oblicuo alfil y peones agresores.

Cuando los jugadores se hayan ido,

cuando el tiempo los haya consumido,

ciertamente no habrá cesado el rito.

En el Oriente se encendió esta guerra

cuyo anfiteatro es hoy toda la tierra.

Como el otro, este juego es infinito».

Jorge Luis Borges. – Ajedrez – “El hacedor” (1960)

(Imagen.- Thomas Eakins– (1876) – Museo metropolitano de Nueva    York

LA CÁMARA DE HACER POEMAS

 

 

Los fotógrafos españoles Oriol Maspons y Julio Ubiña realizaron para la colección “Palabra e imagen” de la editorial Lumen, en 1966,  el libro de fotografías “Poeta en Nueva York”, de García Lorca. Los dos fotógrafos se habían asociado en 1957 y construyeron juntos un excelente trabajo en equipo : Ubiña creando reportajes sobre Angola, el Congo y Oriente Medio, entre otros muchos países, y Oriol Maspons situado en 1964 por “Photography Year Book” entre los seis fotógrafos más importantes del momento fotográfico mundial. En la colección “Palabra e imagen” había aparecido ya un título de Maspons con textos de Miguel Delibes, “La caza de la perdiz roja” y el conjunto de Maspons/ Ubiña había publicado “Toreo de salón”, con textos de Camilo José Cela.

 

 

Ahora se abre una exposición en la Biblioteca Nacional sobre la relación entre fotografía y literatura – 60 “fotolibros poéticos” – como parte de PhotoEspaña y bajo el título “La cámara de hacer poemas”. Allí aparece, naturalmente, este libro de Lorca. Acompañando al texto del poeta, los dos fotógrafos captan los lugares de Nueva York de los que Lorca habla de modo específico y a la vez otras imágenes que son una interpretación libre del mundo y las sugerencias de los versos lorquianos. Maspons y Ubiña realizaron esas fotos en la ciudad de Nueva York en 1965 y, según los editores del libro, “procuraron captar en síntesis extraña lo que tenía de común la ciudad de 1965 con una ciudad y unos versos de treinta y cinco años atrás. Las fotos corresponden, pues, a Nueva York, pero a una Nueva York especial, una ciudad vista y extendida a través de unos poemas.”

 

 

(Imágenes- 1-portada del libro de Lorca/ 2- Nueva York – Oriol Maspons/ 3- Nueva York- Michael Magill)

BERGMAN, LA SOLEDAD, LOS SUEÑOS

 

 

“ Yo siempre he vivido – decía Ingmar Bergman – en el medio teatral, y el teatro siempre es una comunidad. Cuando se monta una obra, uno se siente,de la manera más extrema, parte integrante de esa comunidad. En el teatro, los actores jamás están sometidos al capricho de los directores. Por el contrario, en el teatro pueden oponerse, rechazar, rebelarse de una manera muy eficaz. Yo he sentido, sin embargo, la soledad de otras formas, pero nunca en el campo profesional. Conozco un gran director de orquesta que cierta vez hablaba precisamente de la soledad que sentía ante la orquesta.  Eso nunca me ha ocurrido, ni en el teatro ni en el plató, con los actores y los técnicos. Yo nunca he sentido nunca esa forma de soledad. En la vida privada, sí, y precisamente por ello siempre he vuelto al grupo, a la comunidad, aunque sea ilusoria.”

 

 

La publicación ahora del primer volumen de sus “Cuadernos de trabajo” (1957- 1972) nos presenta una vez más los altibajos interiores de Bergman, sus exaltaciones y depresiones. Soledad y sueños entre muchas otras cosas. Ya en una de sus primeras películas, “Buque para la India”, un personaje, Sally, decía: “ No puede uno quedarse solo, si no, da igual estar muerto”. Y el mismo Bergman confesaba: “Lo importante es no estar solo”.

 

 

En cuanto a los sueños, reconocía que “ningún arte, pintura y poesía incluida, pueden comunicar tan bien como el cine la naturaleza específica del sueño. Cuando la sala se queda a oscuras, y aparece ese cuadrado blanco y brillante, nuestra mirada se fija, está inmóvil, no oscila a derecha ni a izquierda, estamos sentados en un sillón y las imágenes se suceden ante nosotros, nuestra voluntad flaquea poco a poco, deja de funcionar progresivamente, cada vez somos más incapaces de seleccionar y situar los acontecimientos, nos vemos arrastrados a una ficción y todos participamos en un sueño. Y fabricar sueños, es una cosa bastante interesante. Yo sueño muchísimo. A veces recuerdo sueños y los anoto, cuando creo que son utilizables. Otras veces, cuando sueño, me digo:”!Oh, tienes que acordarte de este sueño para hacer un film.” Es una deformación profesional.”

(Imágenes -1- Fresas salvajes, de Bergman / 2- Jerry N Uelsman/ 3-Atkinson Grimshaw)

DEVUÉLVEME, MEMORIA PODEROSA

 

 

“Devuélveme, memoria poderosa

la conciencia profunda del instante.

Tocar la cantidad de esencia doble

y no dejar jamás de ser materia.

La posesión de límite que encierro

hacia un espacio sin final me lanza,

que es perfección, dominio, maravilla:

totalidad de ser únicamente.

Quédame, tacto. Sensación, procura

abrir tu eternidad en dos presencias”.

Jaime Siles – “Devuélveme, memoria prodigiosa” – “Canon” (1973)

(Imagen – Paul Klee – 1918)

COETZEE Y LOS LIBROS AUSENTES

 

 

“ Si nos olvidamos de todos los ejemplares del libro que uno ha escrito que van a desaparecer, que se van a convertir en pulpa porque no van a encontrar comprador, que alguien va a abrir para leer un par de páginas y luego olvidarlo y dejarlo a un lado para siempre, que van a ser olvidados en hoteles de playa o en trenes, si nos olvidamos de todos esos ejemplares perdidos – así lo va expresando Elizabeth Costello, el personaje creado por J. M. Coetzee -, tenemos que pensar que hay por lo menos un ejemplar que no solamente alguien va a leer, sino que lo va a cuidar, le va a dar una casa y un lugar en una estantería, que va a ser suyo a perpetuidad (…) Pero, por supuesto, el Museo Británico o ahora la Biblioteca Británica no van a durar para siempre. También se hundirán y acabarán en ruinas, y los libros de sus estanterías se convertirán en polvo. Y de cualquier modo, mucho antes de que eso pase, a medida que el ácido vaya royendo el papel, a medida que aumente la demanda, los libros feos y no leídos y no deseados serán trasladados a algún otro edificio y metidos en una incineradora, y todo rastro de ellos desaparecerá del catálogo principal. Después será como si no hubieran existido nunca.

 

 

He ahí una visión alternativa de la Biblioteca de Babel, más inquietante para mí que la visión de Jorge Luis Borges. No una biblioteca donde coexisten todos los libros imaginarios del pasado, el presente y el futuro, sino una biblioteca de la que están ausentes todos los libros que realmente fueron imaginados, escritos y publicados. Ausentes incluso de la memoria de los bibliotecarios. Ya no podemos confiar en que la Biblioteca Británica ni la Bibliteca del Congreso nos salven del olvido, no más que en nuestra propia reputación.”

Coetzee ha estado estos días en Madrid firmando ejemplares en la Feria del Libro y no sería extraño que, observando los estantes y las casetas, no haya querido dar una vuelta más a estos pensamientos.

 

 

(Imágenes – 1- Coetzee- nmopi/  2- biblioteca personal de Alberto Manguel- studio bibliográfico amuleto/ 3- biblioteca del palacio y convento de Mafra-  Lisboa – curious expeditions)

VIAJES POR ESPAÑA (23) : CAZAR EN GALICIA

 

 

 

“La mano llena de octubre va derramando, pródiga, los mejores ocres y oros de su paleta sobre la mancha abierta del paisaje – escribe José María Castroviejo -. Los viñedos, que guardan celosos el último racimo escapado a la vendimia, se visten de maravilla, robando su secreto a los lejanos pinceles del Tintoretto o el Veronés. El aire huele y sabe a mosto (…) El perro, nuestro nunca desmentido compañero, se acerca, cabeza al viento y tembloroso de emoción, a lo largo de un trigo de monte, hacia un “xestal” que corona cimero la colina.  Allí, estremecido y rígido a la vez, se clava de repente en el suelo apuntando las húmedas narices a las oscuras verdes ramas. “Entra…”, le decimos, dominándonos, pero con cierto temblor también en la voz. Se proyecta el can. Del “ xestal”, un fuerte vuelo de arrancada hace temblar el vacío. Un ave, retrasada, se eleva a su vez negra contra el sol, lanzando un cacareo chirriante, casi como un reto. El retumbo de los disparos, que quiebra los cristales de la mañana, suena casi como blasfemia. Bajo un aire de porcelana de estampa de cacería antigua, caen dos pájaros de pies rojos y plumas – pizarrosas, rojizas, castañas…- suaves como la seda: la hora de la perdiz ha sonado en el gran reloj del monte.

 

 

El fiel perro vuelve al poco tiempo portando con orgullo un magnífico macho. ¿Pero y la otra…? Más cerca que la primera se proyectó hacia el suelo como fulminada. Sí, aquí están las plumas, numerosas plumas en efecto, más la perdiz no se ve. Parece cosa de magia. “ ¡Anda, “Patrón”, anda!”. Y el ‘Patrón”, que iba como despistado, se orienta de pronto y parte como una flecha monte abajo. Se para, tuerce a la derecha; luego, bruscamente, a la izquierda, vadea un arroyo, se pierde en una robleda para aparecer, ¡ al fin!, con la otra perdiz, que había apeonado con la ligereza de un conejo, entregándonosla con orgullosa y alegre mirada de triunfador.”

 

 

( Imágenes-1-Emil Nolde- 1916/ 2- William Wegman/ 3.- Isaac Levitan)

EVOCACIÓN DE MONTMARTRE

 

 

Mientras Scott Fitzgeral o Hemingway adoptaron Montparnasse, muchos célebres pintores se refugiaron en Montmartre. El novelista, periodista y viajero Joseph Kessel escribía en uno de sus libros: «Hay un lugar al que algunos vienen de tiempo en tiempo, cuando están hartos del trabajo, de penas o de riquezas, el banquero de Nueva York en su despacho, el propietario argentino en su hacienda, el industrial alemán en su oficina, el comisario del pueblo en su celda. Este lugar, que el alejamiento, el recuerdo y  su renombre singular y magnético adorna todos los encantos y todas las luces, se llama Montmartre«.

«En ningún lugar del mundo – recordaba Francis Carco en 1910 – me he visto sorprendido por estos parajes desde que los vi la primera tarde. Me parecía que los conocía desde hace mucho tiempo. Los descubrí tal y como me los había imaginado y, aunque parezca que no soy justo, me orienté enseguida de tal suerte que en un instante adquirí la posesión de mí mismo y del barrio. Las gentes, en vez de expresarse en verso, lo hacen en argot. No deseo ver lo pintoresco, deseo conocer la verdad de estos hombres, traducir sus pensamientos, entender sus reacciones».

 

 

El pintor Georges Michel, del siglo XVlll,  desdeñaba los paisajes mitológicos o las vistas de Italia  y pintaba los molinos de Montmartre.  Primer artista que quiso residir allí, supo traducir el carácter patético de los paisajes de las afueras y aquella tierra dominada por unos cielos plomizos cargados de nubes. Dejó una visión de Montmartre al fin de aquel siglo como colina agreste, salpicada de numerosos molinos, jardines y viñas rodeadas de agua. Es ese Montmartre cuyo nombre ha sido muy discutido. Aseguran unos que viene de “Mons Martis” ( el monte de Marzo), otros quieren derivarlo de “Mons Martyrum” ( el monte de los mártires”) recordando que en tiempos de la ocupación romana,  en la colina se levantaban dos templos dedicados a los dioses  Marzo y Mercurio y a la vez mucho más tarde del testimonio del martirio de santos.

 

 

(Imágenes -1- Montmartre- 1930/ 2-Montmartre- 1947 – Paul Almasy/ 3- Montmartre 1955 – fotógrafo desconocido)

A ALGUNOS LES GUSTA LA POESÍA

 

 

“A algunos,

es decir, no a todos.

Ni siquiera a los más, sino a los menos.

Sin contar las escuelas, donde es obligatoria,

y a los mismos poetas,

serán dos de cada mil personas.

Les gusta,

como también les gusta la sopa de fideos,

como les gustan los cumplidos y el color azul,

como les gusta la vieja bufanda,

como les gusta salirse con la suya,

como les gusta acariciar al perro.

La poesía,

pero qué es la poesía.

Más de una insegura respuesta

se ha dado a esta pregunta.

Y yo no sé, y sigo sin saber, y a esto me aferro

como a un oportuno pasamanos.”

Wislawa Szymborska“Fin y principio” -(1993)-( traducción de Gerardo Beltrán, David A. Carrión Sánchez y Abel A. Murcia Soriano)

(Imagen – Wislawa Szymborska- canal cultura)

EL AUTOBÚS Y EL ESCRITOR

 

 

“Sabes que cuando visitas una ciudad o un país nuevo por primera vez lo ves todo con extraordinaria viveza – recuerda Dorothea Brande enPara ser escritor” -. Los enormes autobuses rojos cruzando Londres, por el lado contrario de la calle para cualquier extranjero que los vea por primera vez: pronto serán tan fáciles de esquivar como los autobuses verdes de Nueva York para los neoyorquinos, y tan poco maravillosos como el escaparate de la droguería por el que pasas todos los días camino del trabajo. Pero ese escaparate, ese tranvía que te lleva a la oficina, el metro abarrotado, puede parecerte más raro que el mismísimo Xanadú, si te niegas a darlo por visto. Cuando te subes al autobús, o caminas por la calle, dite a ti mismo que durante quince minutos percibirás y te narrarás a ti mismo todas y cada una de las cosas sobre las que se posen tus ojos. El autobús: ¿de qué color es por fuera? ( Y no sólo si es verde o rojo, sino si es color verde hierba o verde aceituna, colorado o burdeos.) ¿Por dónde se entra? ¿ Lleva conductor y revisor, o el conductor y el revisor son la misma persona? ¿ De qué colores es por dentro, en las paredes, en el suelo, en los asientos? ¿ Cómo son los carteles que tiene en su interior? ¿ En qué sentido están colocados los asientos? ¿ Quién está sentado delante de ti?  ¿ Cómo van vestidos los pasajeros, cómo se sientan, en qué postura están de pie, qué leen? ¿Duermen profundamente? ¿Qué sonidos oyes, qué olores te llegan, qué tienes en la mano, qué sensación te da, cómo es el tacto de ese abrigo que te ha rozado? Después de unos momentos puedes abandonar la percepción intensa, pero acuérdate de ponerla en marcha otra vez cuando cambies de escenario.”

El autobús había sido ya casi personaje en la sucesión de variaciones ofrecidas por Raymond Quenau en “Ejercicios de estilo”. Pero aquí es otra cosa : son las recomendaciones de siempre para poder escribir y describir: la mirada, la observación, los detalles, el esfuerzo intenso para contar algo haciéndolo único: desde Maupassant a Flannery O’Coonor, es el mapa de los detalles nacidos de una minuciosa observación que nos entrega una concreta visión del mundo.

(Imagen- Londres – Grace Gollen)

VIEJO MADRID (79) : ELOGIOS ANTES DE QUE FUERA CAPITAL

 

”La región de Madrid es muy templada y de buenos aires y limpios cielos – decía un natural de la Villa antes de que fuera capital -, las aguas muy buenas, el pan y el vino muy singulares de su propia cosecha, y en especial el tinto es muy famoso, y otros vinos blancos y tintos muy buenos, y muchas y buenas carnes de todas suertes, y mucha caza, y montería de puercos, y ciervos, y gamos, y corzos, y muchos y muy buenos conejos, y liebres, y perdices, y diferentes aves, y toros los más bravos de España, de la ribera del río Jarama a dos leguas de Madrid, y muchos caballos y mulas, y todos los otros animales y bestias que son muchas para el servicio de casa y de la agricultura, y además el pan que se dijo de su cosecha se trae de la comarca muy hermoso y blanco; y en grandes abundancias muchas legumbres de todas suertes, mucha y muy buena hortaliza de todas maneras, diversas frutas verdes y secas, de invierno y de verano, según los tiempos.

 

 

El queso de Madrid es de su tierra y es muy excelente, es del mismo pasto que el de la villa de Pinto, que es el mejor queso de España, y tal que no se puede decir mejor el Parmesano de Italia, ni el de Mallorca, ni los de Sicilia, y a todos hace ventaja. Finalmente, todo lo que es menester para alimentar la vida humana lo tiene aquella Villa, excepto pescado fresco de la mar, porque como es el más apartado pueblo de ella de España, no alcanza pescado fresco que de ella venga, excepto besugos en invierno por la diligencia de las recuas que los traen cuando es el tiempo de ellos, pocos días antes y después de Navidad, y es uno de los mejores pescados y más sabrosos del mundo, puesto que dura pocos días. También llegan congrios frescos y de los otros salados vienen muchos y muy buenos, así atunes, pulpos y pescados frescos, y sardinas, y vienen muchas truchas y salmones y muchas anguilas, y otros pescados de río, y de abundancia se traen muchos de escabeches y lenguados.”, escribía de Madrid antes de que se convirtiera en la sede de la Corte de Felipe ll.

 

 

(Imágenes -1-plano de Teixeira/ 2- madrid en 1965- donado por José Luis Berzal Pérez/ 3-Palacio Real -syscrapercit com)

BIBLIOTECARIOS DE BABEL

 

«Como los borgianos bibliotecarios de Babel, que buscan el libro que les dará la clave de todos los demás, oscilamos entre la ilusión de lo alcanzado y el vértigo de lo inasible. En nombre de lo alcanzado, queremos creer que existe un orden único que nos permitiría alcanzar de golpe el saber; en nombre de lo inasible, queremos pensar que el orden y el desorden son dos Palabras que designan por igual al azar.

También es posible – seguía diciendo Georges Perec en “Pensar/Clasificar”- que ambas cosas sean señuelo, engañifas destinadas a disimular el desgaste de los libros y de los sistemas.

Entre los dos, en todo caso, no está mal que nuestras bibliotecas también sirvan de cuando en cuando como ayudamemoria, como descanso para gatos y como desván para trastos,”

 

Estos días se vuelve una vez más a recordar a  Borges y a su biblioteca personal. “ El autor argentino – se ha escrito –  reverenciaba la literatura y entendía que el paraíso, de existir, sería algún tipo de biblioteca. La suya, en concreto, era un tesoro que todavía hoy puede disfrutarse y que se guarda en la Fundación Jorge Luis Borges: más de dos mil ejemplares ordenados a su capricho, que no era cronológico ni alfabético, y que contiene más títulos de filosofía y religión que de obras maestras de la literatura. Ahora, parte de ese patrimonio queda recogido en «La biblioteca de Borges» (Paripébooks), un libro elaborado por Fernando Flores Maio que reúne algunos de los ejemplares más queridos del escritor, con sus anotaciones personales.”

 

 

(Imágenes-1-Borges -Todo el- ac3b10/ 2-Borges – foto Sylvia Plachy – Nueva York – 1982)

LA POESÍA NO CUENTA CON NINGÚN ALIADO

 

“Salvo el futuro, la poesía no cuenta con ningún aliado.

Es en vano que alguien de paso nos regale una sonrisa de aprobación.

Es en vano que en algún pleno suenen las palabras del poeta

que justo porque sonaron en un pleno mañana las puede cuestionar cualquier persona.

Es en vano que al poeta le pidan su opinión en cada encuesta sobre la contaminación del aire.

Es en vano que los vecinos miren con envidia a la mujer del poeta.

Salvo el futuro, la poesía no cuenta con ningún aliado,

precisamente hoy, cuando estamos, sobre todo, privados de futuro”.

Izet Sarajlic. – “Palabras en el tiempo” -1967- “Después de mil balas”- traducción de Fernando Valverde y Branislava Vinaver

(Imagen -Max Ernst)