
En “La vida de Raymond Chandler“ escrita por Frank MacShane leo lo siguiente: Chandler “debía aprender a escribir como cualquier otra cosa” Como no tenía fe en ayudas externas, creía que “ a un escritor que no sabe enseñarse a sí mismo, tampoco pueden enseñarle los demás”. Siguió el mismo consejo que daría después a otros: “Analiza e imita; no es necesaria ninguna otra escuela” . Comparto su consejo: analizar primero, es decir, estudiar. Lo que él haría con su admirado Dashiell Hammett : estudiarlo. Todo lo que signifique “estudio” en cualquier aspecto — estudiar a los grandes pintores de las grandes épocas en los grandes museos, estudiar a los clásicos en la literatura, música, etc —, es decir, analizarlos, ver “cómo hicieron” lo que hicieron, me parece siempre acertado. Es el aprendizaje. Después viene la palabra segunda, no primera, que es “imitar” ; por tanto, tras el análisis y el estudio llega la posible imitación, porque esa imitación no es el final. En el caso de Chandler él estudia seriamente a Hammett en lo que él creía que podía aprender, y como ante los grandes cuadros suelen hacer los “aprendices“, él lo “imitó”. Pero poco a poco, uno va adquiriendo la personalidad propia, y en sus obras maduras el vigor y la fuerza de Chandler nada tienen que ver con Hammett. Ya no era sólo uno. Eran dos.
José Julio Perlado

imágenes-1- Chandler/ 2- Hammett- wikipedia