
Es útil verlo de vez en cuando para comprender de qué modo puede llevarse a cabo en el cine o en la literatura esa mezcla de pensamientos y deseos que se proyectan hacia el porvenir y al propio tiempo se apoyan en trozos del pasado. Yo a veces pienso en cosas mientras ando por las calles y pienso en escenas de mi vida de hace años en el Madrid de entonces, quizá en una noche de verano y en una conversación dentro de una casa, no sé si fue sí, y pienso en ello sin querer hacerlo, advirtiendo que todo es algo nebuloso e indefinible, que salta de repente sobre otros recuerdos míos y que se presenta a mi imaginación mientras sigo pisando otras calles y realizando otras cosas. Y pienso también en esa mujer de Hiroshima, mientras veo su película, cuando ella sueña con el París en el que vivirá dentro de poco tiempo, un París apagado, gris, desierto, en cuyas calles recordará la belleza de Hiroshima,y pienso que esa mujer a veces no sabrá cuál es su realidad, si camina por las calles de Hiroshima o de París, como me suele suceder a mí con el Madrid de antaño y con esta calle que ahora piso y que viene del cine y que va hacia la literatura.
José Julio Perlado
