VIEJO MADRID (73) : LA TRASHUMANCIA

 

 

“Los madrileños de mi edad, sin salir de la capital – recuerda Corpus Barga en “Los pasos contados”-, presenciábamos todos los años el desplazamiento vertical de Castilla, pasaba por la Puerta del Sol y ya no tenía nada de nomadismo, era trashumante y estaba tan bien regulado como la circulación de los ferrocarriles. Por el centro de Madrid había una cañada, la calle de Alcalá y en los meses de trashumancia, en primavera y en otoño, los señoritos madrileños que iban a la cuarta de Apolo (el último sainete con  música  de los cuatro que daba todas las noches el teatro Apolo, la catedral  de ese que llaman género chico y era el postrer eco del teatro español popular) y luego a Fornos, se asomaban de madrugada a la puerta de este café, que estaba en la esquina de las calles de Alcalá y Peligros, para reírse viendo cómo corrían y qué buscaban al pasar por allí con sus rebaños, los zagales y los rabadanes, toda la jerarquía complicada de los pastores.

 

 

El paso nocturno de los ganados trashumantes era el motivo de una fiesta callejera (…) Los rebaños entraban en Madrid por el puente de Segovia y subían por la cuesta de la Vega a la calle Mayor. Los faroles municipales que vistos desde abajo parecían pocos, menos numerosos y menos brillantes que las estrellas, en la calle Mayor, aunque las luces de la ciudad de entonces parecerían ahora apagadas, deslumbraban a los pastores, excitaban a los mastines y amedrentaban a los carneros más que a las ovejas. Ellas eran las que parecían mantener el movimiento continuo del rebaño, estar acostumbradas a la noche artificial, ser las trasnochadoras. En la calle Mayor, del café de las Platerías salían ya los parroquianos a contemplar a los montaraces y generosamente se sacaban del bolsillo los terrones de azúcar que los cafés madrileños, también con generosidad, daban siempre de propina y querían con su dulzura  atraer a los perros albarraniegos; los mastines abrían sus fauces sangrientas enseñando las sanguijuelas que atrapaban en los arroyos, las mujeres chillaban, los parroquianos generosos desistían, excepto alguno, sin duda comerciante, que continuaba ensayando toda clase de tretas habituales en las relaciones cada vez más estrechas de hombre a perro, con el designio secreto, nada generoso pero natural en un comerciante precavido, de llevarse un buen guardián para su tienda. Alguna chulapa acariciaba con entusiasmo a un corderillo  y, en tal caso, nunca faltaba un chusco que hacía reír a los papanatas exclamando: “A ver si nos lo sirves en una fuente con muchas patatas”.

(…) El rebaño bajaba y subía a lo largo de la calle Alcalá, escoltado por los rudos mastines, seguido por los finos borriquillos cargados con las alforjas, las mantas, las trébedes, los calderos, los cuernos de aceite, y salía de Madrid cruzándose con el sol mañanero que por las Ventas del Espíritu Santo empezaba a ejercer su oficio de vendedor ambulante de rayos y dardeaba los ojos de los pastores ciegos”.

 

 

(Imágenes -1-trahumancia.- el país– el mundo- 20 minutos)

VOY A DORMIR

 

 

“Dientes de flores, cofia de rocío,

manos de hierbas, tú, nodriza fina,

tenme prestas las sábanas terrosas

y el edredón de musgos escardados.

Voy a dormir, nodriza mía, acuéstame.

Ponme una lámpara a la cabecera;

una constelación, la que te guste:

todas son buenas; bájala un poquito.

Dejame sola: oyes romper los brotes…

te acuna un pie celeste desde arriba

y un pájaro te traza unos compases

para que olvides…Gracias. Ah, un encargo:

si él llama nuevamente por teléfono

le dices que no insista, que he salido…”

Alfonsina Storni– “Voy a dormir” – ‘Las grandes mujeres”

(Imagen – Andrew Wyeth)

REESCRIBIR Y CORREGIR

 

 

A la pregunta que se le hizo a Isak Dinesen sobre si reescribía muchas veces sus cuentos, contestó : ” Oh, sí, lo hago, lo hago. Es infernal. Una y otra vez. Pues sólo si uno es capaz de imaginar lo que ha ocurrido…, de repetirlo en la imaginación, verá las historias, y sólo si tiene la paciencia de contárselas y volvérselas a contar ( yo me las cuento y me las vuelvo a contar), será capaz de contarlas bien”.

“Yo no escribo borradores. Escribo la página uno muchas, muchas veces y luego sigo con la página dos. Amontono  hoja tras hoja  – decía a su vez Anthony Burgess – y cada una en su estado definitivo. La revisión la hago en cada página, no por capítulos ni por el libro entero”. Alberto Manguel recordaba también el método de Kipling, que escribía todo, volvía al principio de la página  y, con la tinta más negra, se ponía a tachar todo lo obvio.

(Imagen: –  María Gato -2002-art space virginia miller galleries coral gables – Miami- artnet)

RECONOCIMIENTO A UN MAESTRO

 

“Querido señor Germain – (le escribe Albert Camus el 19 de noviembre de 1957 a su maestro en Argel, Louis Germain)

Esperé  a que se apagará un poco el ruido que me ha rodeado todos estos días antes de hablarle de todo corazón. He recibido un honor demasiado grande, que no he buscado ni pedido ( el Premio Nobel). Pero cuando supe la noticia, pensé primero en mi madre y después en usted. Sin usted, sin la mano afectuosa que tendió al niño pobre que era yo, sin su enseñanza y su ejemplo, no hubiese sucedido nada de todo esto. No es que dé demasiada importancia a un honor de este tipo. Pero ofrece por lo menos la oportunidad de decirle lo que usted ha sido y sigue siendo para mí, y de corroborarle que sus esfuerzos, su trabajo y el corazón generoso que usted puso en ello continúan siempre vivos en uno de sus pequeños escolares, que, pese a los años, no ha dejado de ser su alumno agradecido. Lo abrazo con todas mis fuerzas”.

(Imagen -Albert Camus)

VIEJO MADRID (72) : BODEGONES DE PUNTAPIÉ

 

 

“Como refugio natural de la población equívoca y de acarreo de Madrid, y también de menestrales y artesanos – cuenta Deleito y Piñuela hablando de la mala vida en la España de Felipe lV -, eran famosos algunos ventorrillos, tabernas y bodegones de los arrabales y extramuros, correspondientes a la actual barriada de Lavapiés, donde abundaban espacios despejados que servían de solar,  especialmente dominical, a las clases humildes de la Corte. También existían los llamados bodegones de puntapié en los sitios céntricos, incluso en la Puerta del Sol. Uno de los más célebres por sus escándalos, era el situado en lo alto de la calle de la Montera, modesto artefacto de tablas, perteneciente a un Juan Rana. Allí se despachaban panecillos, molletes, garrapiñas de chocolate, arenques, jaleas, mermeladas y otros tentempiés, y se bebía aguardiente y bebidas imperiales, a cuyo reclamo acudían remendados hidalgos, capigorrones, ex soldados de Flandes, barateros, y toda suerte de rufianes de alquiler, que pasaban allí día y noche trasegando, y en espera del mejor postor para los oficios de su daga o su espada. De allí salían choques a cada paso con las rondas de alguaciles, el alcalde de noche y los soldados en activo, siendo frecuente que corriese la sangre por el llanado arroyo de la Montera, y que menudearan los homicidios”.

 

 

(Imágenes-1-Alcazar deMadrid- siglo XVll- Pinterest/ 2-Madrid siglo XVll- biblioteca virtual Miguel de Cervantes)

“PROFESIONALIZACIÓN” Y CREATIVIDAD

 

 

“¿Estamos verdaderamente seguros de que el objetivo principal de la enseñanza en las escuelas secundarias  debe ser la “profesionalización?” – escribe Nuccio Ordine enClásicos para la vida” (Acantilado)-. Privilegiar este aspecto “profesionalizador” significa perder por entero de vista la dimensión universal de la enseñanza. Reducir la formación educativa a la mera adquisición de un “oficio” acabaría por matar cualquier posibilidad de animar a los estudiantes a cultivar su espíritu de manera autónoma y a dar libre curso a su curiositas.

No se trata de una preocupación que incumba sólo a quienes militan en el campo de las ciencias humanas. Basta con releer el pasaje de un grandísimo científico, Albert Einstein, para percatarse del grave peligro que corremos.

”La escuela debe siempre plantearse como objetivo – dice Einstein enMis ideas y opiniones” – que el joven salga de ella con una personalidad armónica y no como un especialista. En mi opinión, esto es aplicable, en cierto sentido, incluso a las escuelas técnicas, cuyos alumnos se dedicarán a una profesión totalmente definida. Lo primero debería ser, siempre, desarrollar la capacidad general para el pensamiento y el juicio independientes y no la adquisición de conocimientos especializados”.

 

 

(Imágenes -1-Antonio Mancini – 1875- galería  nacional de arte moderna/ 2– Rimma Gerlovina and Valery Gerlovin- artnet)

UN LIBRO COMO UN HACHA

 

 

“Si el libro que estamos leyendo no nos despierta con un puñetazo en la crisma, ¿para qué lo leemos? ¿Para que nos haga felices, como tú escribes? Dios mío, también podríamos ser felices sin tener libros y, dado el caso, hasta podríamos escribir nosotros mismos los libros que nos hicieran felices. Sin embargo, necesitamos libros que surtan sobre nosotros el efecto de una desgracia muy dolorosa, como la muerte de alguien al que queríamos más que a nosotros, como un destierro en bosques alejados de todo ser humano, un libro ha de ser un hacha para clavarla en el mar congelado que hay dentro de nosotros. Eso creo yo”.

Franz Kafka – (carta  a Oskar Pollak del 27 de enero de 1904)

“Yo no tengo interés alguno por la literatura, lo que ocurre es que consisto en literatura, no soy ninguna otra cosa ni puedo serlo”. ( carta a Felice Bauer del 14 de agosto de 1913)

 

 

(Imágenes – 1- Franz Kafka- czech tv/ 2- Franz Kafka – El Mundo es 1)

VIAJES POR ESPAÑA (17) : LA ALHAMBRA

 

 

“Este palacio, aunque no muy grande – escribe el veneciano Andrea Navagero en suViaje por España” (1524- 1526) – es una edificación admirable con maravillosos jardines y sistemas de agua corriente, el más bello que existe en España. Tiene varios patios, todos con agua abundante, pero uno en particular con una acequia en el centro y repleto de espléndidos naranjos y arrayanes. Allí se encuentra una logia, que ofrece una panorámica hacia el exterior, y está situada bajo unos arrayanes de una altura tan impresionante que, prácticamente, se elevan hasta el balcón. Son tan frondosos, todos con copas igual de altas, que parecen un corredor cubierto de verde. El agua fluye por todo el palacio y, si se quiere, también por las habitaciones, algunas de las cuales son adecuadas para una exquisita estancia veraniega”.

 

 

(Imágenes- La Alhambra- turismo de Granada)

ARCIMBOLDO

 

 

“Las Cabezas Compuestas de Arcimboldo (algunas de ellas se están exponiendo actualmente en el Bellas Artes de Bilbao) participan del tenor del cuento de hadas: de sus personajes alegóricos – como así quiso recordarlo Roland Barthes-.  Arcimboldodecía Barthes –  convierte la  pintura en un lenguaje en toda regla: dota a la pintura de una doble articulación. Sus cabezas se descomponen (…) Una concha sirve de oreja, un montón de peces forman el Agua, el Fuego se convierte en una cabeza envuelta en llamas. Arcimboldo encripta: encriptar significa al mismo tiempo ocultar y no ocultar; el mensaje está oculto en cuanto el ojo es desviado del sentido general por la atracción del detalle : ve primero, las frutas o animales amontonados; sólo gracias a un esfuerzo de distanciamiento, cambiando el nivel de percepción, capta otro mensaje (…)

 

 

“Oficialmente, Arcimboldo era retratista del emperador Maximiliano. Su actividad, sin embargo, abarcó mucho más que la pintura: compuso blasones y armas ducales, dibujó cartones para vidrieras y tapices, decoró cajas de órganos, e incluso inventó un método de transcripción musical, gracias al cual “una melodía podía representarse con pequeñas  manchas de color sobre el papel”; pero, sobre todo, se dedicó a entretener a los príncipes, inventando trucos, organizando divertimentos, creando juegos. Sus Cabezas Compuestas, que durante veinticinco años propuso a la corte de los emperadores de Alemania, no eran, en definitiva, sino un juego de salón”.

 

 

David Larkin, autor de “Arte fantástico”, incluye a Arcimboldo entre los “disidentes visionarios”, aquellos que optan por transmitir lo que sentían visualmente : fantasías en el arte, espejos de espejos; aquellos dedicados a la comunicación de lo inexplicable, y el pintor alemán Thomas Hafner confesaba : “yo no encuentro nada fantástico en el arte así llamado; éste es un aspecto de la realidad en busca de cordura más allá de los límites normales. Creo que el arte fantástico está emparentado con el sueño protector, que prolonga el sueño curativo y encuentra símbolos que convierten el terror en admiración, extrañeza y hermosura”.

Pero indudablemente son las extrañas Cabezas Compuestas de Arcimboldo los que le han hecho famoso y su obra fue muy valorada por los surrealistas que lo consideraban predecesor suyo.

 

 

(Imágenes.-1-Arcimboldo -slideshare/ 2-Arcimboldo- La Primavera- museo de Bellas Artes de San Fernando- Madrid/ 3-Arcimboldo-caminoverde/ 4-Arcimboldo- Flora-wikart)

PARA LOS NIÑOS

 

 

“Las altas colinas, las cuestas,

de estadísticas

están ante nosotros.

La subida escarpada

de todo, sube,

sube, mientras todos nosotros

bajamos.

El siglo que viene

o el siguiente,

dicen,

habrá valles, pastos,

nos podremos encontrar allí en paz

si llegamos.

Para subir estas cumbres venideras

uns palabra para ti, para

ti y para tus hijos;

estad juntos

aprended las flores

id ligeros”.

Gary Snyder – “La isla de la tortuga” ( traducción de José Luis Regojo)

(Imagen –Fernand Khnopft)

CÉZANNE VISTO POR RENOIR

 

“De quien guardo el recuerdo más vivo – le decía Renoir a Ambroise Vollard – es de Cézanne. No creo que, en toda la historia de los pintores, se encuentre un caso semejante al de Cézanne. ¡ Haber vivido sesenta y seis años y, desde el primer día que sostuvo un pincel, permanecer tan aislado como si estuviera en una isla desierta! Y también, junto a ese amor apasionado por su arte, una tal indiferencia por su obra una vez hecha, si es que tuvo la oportunidad de “realizarla”.

 

 

Cézanne era un gran artista, un gran hombre, un gran buscador. – le decía también Renoir  a Walter Pach -. Estamos en un período de buscadores más que de creadores. Amamos apasionadamente a Cézanne por la pureza de su ideal. Nunca le pasó por la cabeza otra idea que la de hacer arte. No tenía en cuenta el dinero  ni los honores. A Cézanne lo que le ocupaba era siempre el cuadro venidero – hasta el punto de que concedía poca importancia a lo que ya había hecho (…) Cézanne era un hombre de grandes cualidades y de grandes defectos. Sólo que cualidades y defectos no tienen ninguna importancia. Lo que cuenta es siempre esa pasión del artista, que te arrastra con él”.

 

 

(Imágenes-1- Cézanne- autorretrato/ 2- Cézanne – fumador – foto  state – Hermitage museum/3- Renoir- autorretrato)

CARMEN DE BURGOS

 

 

Carmen de Burgos – a la que ahora la Biblioteca Nacional dedica una exposición – fue una persona de gran cultura, defensora de la justicia social y de la igualdad de la mujer. Fue la primera mujer redactora de un periódico con columna fija y en 1909 se convirtió también en la primera mujer corresponsal de guerra. Trabajó igualmente como maestra y pedagoga, y defendió la necesidad de la educación de la mujer, la injusticia de unas leyes que la discriminaban y promovió ante las mismas puertas del Congreso su derecho al voto.

Los temas de sus numerosos artículos fueron muy variados: costumbres y tradiciones, la vida doméstica, la pobreza y la política. Colaboró en publicaciones diversas: La España Artística, La Educación, La Correspondencia de España, El País y ABC entre los principales periódicos. Fue redactora de El Heraldo y El Nuevo Mundo de Madrid. Aparte de su amistad con los principales miembros de la generación del 98 y del 27, su relación amorosa con Ramón Gómez de la Serna duró años y con el autor de las greguerías compartió sentimientos y trabajo.

 

 

Conoció a Gómez de la Serna en 1908 cuando ella era profesora de Literatura en la Escuela Normal de Madrid. Había casado muy joven y enviudó muy pronto. Gómez de la Serna tenía veinte años y Carmen de Burgos diez años más. Ramón – en palabras suyas en Automoribundia – decía de ella: “Hermosa, andaluza, noble, en la plenitud de sus treinta años, quiere luchar como mujer y escritora contra los prejuicios y realizar en las novelas los idilios a los que se opone la vida (…) Nos conminábamos – prosigue Ramón – para no hacer ninguna concesión: todo, la vida o la muerte, a base de no claudicar. Pensábamos seguir, pasase lo que pasase, el escalafón rígido y heroico de ese vivir… Aquella unión hizo posible la bohemia completa, establecida en el más noble compañerismo (…) Ella de un lado y yo del otro de la mesa estrecha escribíamos y escribíamos largas horas y nos leíamos capítulos, cuentos, poemas en prosa. Se discute, se rectifica, se quiere ir más allá, se tiene fe en un porvenir que tardará años en despuntar”.

 

 

En la revista Prometeo Ramón hizo de ella una semblanza: “Colombine – tal era su seudónimo – es Aspasia y María de Magdala, es Penélope, es Proserpina, es María de Médicis, es María Antonieta, es Nelly, que acompaña al forzado Dostoievski…” y en 1923, cuando Ramón redacta su primera autobiografía en La Sagrada Cripta de Pombo se vuelve a evocar su relación con Colombine: “Desde 1909, hay todas las tardes de mi vida un consuelo suficiente de la más pura camaradería. Me refugio para seguir trabajando en casa de mi querida amiga Carmen de Burgos. La existencia de mi credulidad literaria de hace unos años sólo lo ha hecho posible el compartir las tardes de una mujer independiente, despejada de pedantería y de puerilidad; mujer sensata, afanosa, de naturaleza admirable. Ni entrometida, ni impertinente, ni redicha”.

Habían comenzado su relación en el estudio que Carmen de Burgos tenía en la calle de Serrano y que el propio Ramón en julio de 1909 y en esas páginas de Prometeo quiso describir algo fantásticamente: “Es un gran salón pintado de azul, que se abre a una azotea sobre el paisaje, cuyo telón de fondo es el Guadarrama; un gran salón cubierto de tapices gobelinos, tamizando el sol por vidrieras representando escenas de Rubens, colgado de obras de arte, vaciados de Benvenuto, de Donatello…; iluminado por pensiles árabes, con bojes en las esquinas, bargueños, gárgolas y un sillón abacial del siglo XV rematado en lo alto por una fina crestería”.

 

 

Pero Carmen de Burgos, que no poseía una fortuna y que como recuerda Gaspar Gómez de la Serna en su Ramón, tenía que defenderse ayudando sus limitados ingresos de maestra con lo que sacaba de traducciones sin fin, tuvo que trasladarse a la calle de Divino Pastor, y allí se reunían todas las tardes bajo la luz de la lámpara común, uno a cada lado de la mesa de trabajo – Ramón y Colombine – a escribir y escribir hasta la alta noche. En la madrugada volvía Ramón a su casa y toda esa relación de amores y quehaceres el autor de las greguerías la quiere confesar en Pombo señalando que “sólo ante esta mujer he podido respirar libre, sin el tropiezo terrible de un espíritu cegado, sin sentirme mediatizado…, sin tener que recurrir sólo a la galantería… y sin necesitar simular esa otra cargante galantería literaria que necesitan las literatas usuales”.

Luis S. Granjel, en su Retrato de Ramón, cuenta – como también lo hacen otros biógrafos – la variante que modificará esas relaciones entre Gómez de la Serna y Carmen de Burgos y que tiene como centro a la hija de Colombine, Carolina de Burgos Seguí, a la que el escritor intenta imponer como actriz en el reparto de Los medios seres, una obra de Ramón, y que a la vez será el núcleo de un idilio que provocará la huida del autor de las greguerías a París. Tras esos episodios la unión entre Colombine y el escritor quedará dañada. Aunque aún se vean de vez en cuando, Gómez de la Serna conocerá tiempo después a Luisa Sofovich, volverá de Buenos Aires casado con ella, y en sus Memorias Ramón hablará de aquella situación, a su vuelta a Madrid, donde “se me presentó – dice- una situación confusa con algo de temor, más que por mí por ella (“Colombine”) ,temiendo esas venganzas que no dudan”.

La muerte de Carmen de Burgos en la noche del 9 de octubre de 1932 también será evocada por Ramón porque aquel día había concertado el escritor la habitual entrevista dominical con ella “en que me leía sus memorias con páginas llenas de lágrimas que no podía leerme a mí precisamente”.

Pero Carmen de Burgos – aparte de su vida íntima – ha dejado valiosos testimonios literarios y periodísticos. Sus Viajes por Europa – Suiza, Dinamarca, Suecia, Noruega – publicados en la editorial Sanz Calleja en 1917, y sus Confesiones de artistas (1916), entre ellas las entrevistas con Rosario Pino, Catalina Bárcenas, Margarita Xirgu, María Guerrero, Carmen Cobeña, Leocadia Alba o Loreto Prado entre tantas más revelan todo el interés por el diálogo, la curiosidad de mujer a mujer, siempre con un estilo ameno y penetrante, hilvanando el periodismo con la literatura.

 

 

(Imágenes-1-Carmen de Burgos- yorokobu/2.- Carmen de Burgos-infoLibre/ 3- Carmen de Burgos- ondeando/ 4.- Ramón Gómez de la Serna- el mundo/ 5- Carmen de Burgos- por Julio Romero de Torres- Wikipedia)

SOBRE LA REPETICIÓN

 

 

“Llegará un día en que todos los libros posibles estarán escritos, puesto que el número de palabras es finito. En lugar de decir “¿Qué libro escribiré?”, un autor se preguntará “¿Cuál de los libros escribiré?”. Esta idea de Lewis Carroll ha hecho dar vueltas a Alberto Manguel sobre el tema de la repetición.”Parecemos condenados a la repetición –dice Manguel -. La repetición nos gusta. De niños pedimos  que nos lean una y otra vez el mismo cuento exactamente de la misma manera.  De adultos, aunque nos declaramos apasionados por la novedad, buscamos los mismos juguetes a los que nos hemos habituado, en su mayoría bajo la apariencia de adminículos diferentes, con la misma desconcertante determinación con la que votamos a los mismos políticos bajo la apariencia de máscaras diferentes.

 

 

(…) ¿ Hay peligro de estancamiento en la repetición? No lo creo.  Cada vez que repetimos una historia, inevitablemente añadimos algo a las repeticiones anteriores. Cada historia está compuesta de capas de narraciones y segundas narraciones, y cada  vez que pensamos que estamos repitiendo como un loro una anécdota conocida, las palabras se despojan de sus plumas y hacen crecer otras para la ocasión. La ley de Pierre Menard, según la cual cada texto se vuelve un texto diferente con cada nueva lectura, se  aplica a la totalidad de la literatura (…) La constancia que buscamos en la vida, la repetición de historias que parecen asegurarnos que todo seguirá siendo como lo fue antes y lo es ahora son, como sabemos, ilusorias. Nuestro destino (según lleva siglos diciéndonoslo Ovidio) es el cambio, nuestra naturaleza es cambiar y cada historia que contamos  y cada historia que leemos  son como el río de Heráclito, una metáfora que (también ) seguiremos repitiendo”.

 

 

(Imágenes-:   Benny Andrews– 1991- artnet)

AMOR DE VIRTUD

 

 

“La alondra es un pájaro del que se dice – escribe Leonardo da Vinci– que, llevado ante un enfermo, si éste ha de morir, le da la espalda y no le mira en ningún momento; y , si el enfermo hubiera de salvarse, este pájaro no aparta de él la vista, más aún, es la causa por la que desaparece toda enfermedad.

De forma semejante, el amor de virtud no mira nunca algo vil, ni triste; por el contrario, constituye siempre su morada en cosas honestas y virtuosas, y regresa siempre al corazón gentil, a semejanza de los pájaros en los verdes bosques sobre las floridas ramas; éste demuestra más su amor en las adversidades que en las prosperidades, haciendo como la luz, que resplandece más al encontrar un tenebroso lugar”.

 

 

(Imágenes -1- alondra/ 2-Tiffany Chung 100 Thompson Gallery – artnet)

VIAJE POR ESPAÑA (16) : VIAJE DE VIAJES

 

 

“Está por hacer – recuerda Sánchez Cantón en susItinerarios de arte” – un “Viaje de viajes” que describa a España con noticias sacadas de todos ellos; el retrato no saldría fiel, pero sí muy divertido. Para dibujar el mapa podría servir el barón de Rosmithal, que vio a Inglaterra en la ría de Vigo, y para hablar de las modas, nadie mejor  que madame D Aulnoy, la cual refiere que las “niñas bien” de San Sebastián, en el reinado de Carlos ll, llevaban al paseo cerditos a guisa de perros falderos.

No eran tan amenos los “Viajes” del siglo XVlll; pero sus pretensiones de seriedad hacían más dolorosas para los españoles las críticas y las leyendas que difundían (Mister  Clarke se admiraba de que no le entendiesen cuando preguntaba algo en francés o en latín por los caminos de España. Swinburne perdió durante dos días a su ayuda de cámara porque le habían encerrado para peinar la peluca de una imagen de la Virgen; “Fígaro” cuenta cómo cerca de Zaragoza hay una gran taberna servida por monjes bernardos, y describe así un dormitorio de madrileños acomodados : “ El amo duerme sobre un banco; madame, en el mismo o sobre otro; los hijos, sobre una estera; los criados, en el suelo; por el verano en el patio, y cuando es invierno, en la caballeriza”)

 

 

Se comenzó a estudiar nuestra tierra, nuestra historia y nuestro arte. Fue forzoso recorrer España para bien conocerla, y “viajes” son muchas de las empresas memorables de entonces – El “Viaje botánico” de Cavanilles, el “Viaje literario a las iglesias de España de Villanueva, el “Viaje” de Ponz.

Una nota esencial diferencia a estos viajeros de los “pelegrinos curiosos” anteriores: los anhelos devotos de otras épocas se truecan en ansias de averiguar y en deseos de ver. Tiene el castellano palabra definidora de estos “peregrinos laicos”, la registra el Diccionario académico, mas nunca fue usual. Tres son las causas que mueven a viajar: necesidad, oficio y gusto. Se llama “viajero” el sujeto de la primera acción; “viajante”, el de la segunda, y el de la tercera, “viajador”, vocablo que debiera difundirse para destierro de “turista”, que es feo galicismo.

El viajador español por excelencia del siglo XVlll fue don Antonio Ponz”.

 

 

(Imágenes-1- Pejman Shoajei/ 2- Slim Aarons 1965/ 3- Monet -1864)