VERANO 2016 (2) : EL RÍO DEL OLVIDO

 

ríos-boyt- William Robnson Leigh

 

“No entiendo, no, por qué el río del olvido ha sido traído a esta tierra antigua, de tan sereno y apacible rostro. Comienzo por no entender – añadía Álvaro Cunqueiro  – por qué conviene a la economía de los humanos mitos el que haya un río, unas aguas lentas y oscuras, para olvidar. A mí nunca se me ha pasado por mientes beber vino para olvidar; si lo he bebido, habrá sido para todo lo contrario, para acercar aún más las islas de la nostalgia a mi corazón. Enrique von Kleist tenía una copa de plata que decía, en verso latino, “bebo porque así te veo”. Olvidar, desasirse hasta de la propia memoria, soltarse de sí mismo, es cosa que no comprendo que se desee. Se lo decía al Limia, siguiéndole el camino por más de una larga legua, para poder recordarlo un día. Para poder recordar la puente y los álamos y las junqueras. Filosofaba así camino de Ginzo, y me gustaba citar a Ulises, esa memoria errabunda y patética, dejando los ojos perderse por la abierta gándara. El camino por donde viajaba cruzaba unos liñares, medio encharcados por la lluvia, y en un prado vecino podía ver el negro ganado vacuno de la Limia. Llovía mansamente sobre Ginzo de Limia, y yo quise entrar en la iglesia de Santa Mariña a pedirle a la santa que me conservase la memoria, la memoria de la tierra y la memoria de la lengua con que contarla, la memoria de las mañanas y las tardes y esa otra memoria siempre fugitiva que los hombres llaman los sueños”.

(Imagen.-William Robinson  Leigh)