SVETLANA ALEXIEVICH

 

Svetlana-nnu- Svetlana Alexijevich- eldiario es

 

“No se puede hacer un reportaje sobre Marte – quiso recordar el periodista Jesús Ceberio. Se podrán escribir miles de folios sobre el planeta, pero no un reportaje. Y no se puede hacer ese reportaje porque en Marte no hay personas, y sin seres humanos no hay tal. Sea personaje histórico, anónimo o famoso, genio o torpón, encumbrado o humilde, todo reportaje debe estar habitado por personas de carne y hueso”.

Hoy la Academia sueca acaba de encumbrar relevantes piezas de este género periodístico a la categoría de Premio Nobel de Literatura. Los avatares de nuestro siglo, tantas veces profundamente dramáticos, han sido retratados con ojo penetrante por Svetlana Alexievich con su obra polifónica, con sus “voces de Chernóbil“, y con tantas otras miradas que denuncian lo que nuestro mundo trata de ocultar bajo las bambalinas de la diversión y entre los intereses creados por la ligereza, la frivolidad y lo liviano.

Como Hersey en 1946 con su “Hiroshima”, ahora esta periodista y escritora bielorrusa se acerca a las cenizas de una época, hurga en los restos del gas y del fuego, acompaña a los supervivientes, añade la mezcla literaria y periodística de fusionar coros con su testimonio directo. Sin estos reportajes vividos alguien pensaría que la Historia es una mera ficción y que la verdad de las ocultas mentiras nunca se podría revelar.

Se ha recordado por grandes teóricos del periodismo que el reportaje apela a nuestro sentimiento tanto en su representación de los hechos como en sus deducciones y que la unión de los hechos y sus relaciones, de lo especial y lo general, de lo individual y de lo típico, de lo casual y de lo necesario, se presentan a la vez.

Estas deducciones a todo cuanto nos va contando esta escritora y periodista nos reafirman en la existencia de muchas zonas oscuras del mundo cuyas grietas apenas son rozadas en su realidad profunda por ese frágil vaivén de los telediarios.

(Imagen- Svetlana Alexievich-eldiario es)

VIAJES POR EL MUNDO (3) : UN TEATRO EN PARÍS

 

baile- danza.-5gyu.-Ximo Lizana

 

“Recuerdo ahora aquel teatro de París a media mañana, el patio de butacas vacío, los lujosos palcos desiertos, algunas luces, sin embargo, encendidas a pesar de la hora, no todas las arañas iluminadas, pero sí aquí y allá, desperdigadas, unas luces que hacían resaltar los dorados azules y las alfombras elegantes de los pasillos, y yo allí, sentado y solitario, en la cuarta fila del patio de butacas, situado en el centro, intrigado más que fascinado por aquel único bailarín que estaba ocupando el escenario, un gran escenario semivacío, siguiendo los movimientos de sus brazos y de sus manos, aquel bailarín espigado, de tez oscura, un flequillo remoloneando su frente, pero sobre todo, lo que más atrajo mi atención fueron su cintura y sus pies, sus manos en el aire, revolvía el aire, las palmas abiertas golpeándose rodillas y muslos, chasquidos, dedos sueltos ; calzaba estrechas botas puntiagudas y al bailar iba levantando espacios de polvo con el repicar de su taconeo en la madera, sonaba y resonaba la madera bajo las plantas de sus pies y las puntas de sus botas, se le veía repetir, ensayar, repetir, se corregía, no parecía contento con sus logros, estaba sudoroso y excitado con su simple pantalón vaquero y su torso desnudo, se erguía y doblaba y giraba, se inclinaba y se expandía al compás de la única guitarra desgarrada en un rincón, al aire de unas palmadas dadas desde la sombra, entre cortinas, sobre una silla.

Siempre me han interesado los ensayos. Los ensayos, los haga quien los haga, siempre son tentativas, esfuerzos continuados, uno parece que no sabe a dónde va y sin embargo los ensayos siempre marchan hacia un fin de manera constante, con tenacidad ciega, persiguen recomenzar una y otra vez, reemprender, superarse. En los ensayos se visten ropas informales en un clima de intimidad y de soltura y allí nadie nos ve porque sólo nos vemos nosotros”.

José Julio Perlado  (del libro inéditoRelámpagos”)

(Imagen.-Ximo Lizana)