INNUMERABLES JARDINES

 

jardines.- 6yhyu.- flores.- Theodore Earl Butler

 

Londres tiene casi cuatro millones de jardines. Inglaterra es un jardín, escribía Kipling –  así lo recuerda Ignacio Peyró en «Pompa y circunstancia» (Fórcola), el Diccionario sentimental de la cultura inglesa -. «La comparación del jardín inglés con la jardinería francesa sigue siendo un lugar común. Frente a la domesticación absoluta de la naturaleza por parte de los franceses, los ingleses preferirán su recreación. Frente a la simetría, la línea y la perspectiva, amarán la irregularidad, la curva y el marco. Frente al grand projet y el orden supremo, el apego a una belleza aparentemente casual, accidental, sobrevenida, natural, con su punto de «magnífico descuido», como decía la jardinera Vita Sackville-West. Así, mejor el culebreo de un arroyo que un canal rectlineo, mejor un boscaje de robles que una sucesión de setos recortados».

 

jardines.- 44rtty.- Spencer Gore .-inglés 1909.- 1878-1914

 

Es la «creación artificiosa del desdén»- no menos costosa, por cierto, que las grandes allées a la francesa, ni menos cercana a la mano del hombre». Peyró pasea sobre la piel de la Historia acompañado de célebres autores que glosaron de mil modos los jardines. George Orwell, por ejemplo, afirmaba que una de las cosas que más sorprendía al recién llegado al país era el amor tan ubicuo por las flores; Francis Bacon veía en el jardín el más puro de los placeres de los hombres y el doctor Johnson lo juzgaba como el entretenimiento de la razón».

 

 

jardines-uybb-dormir- Felice Casorati- mil novecientos trece

 

 

Umberto Eco en su «Historia de la Belleza»  recuerda que el jardín inglés “no crea de nuevo, sino que refleja la belleza de la naturaleza, no encanta en exceso, sino con la composición armoniosa de los escenarios”. Numerosas opiniones en torno a jardines y diversas visiones ante jardines  innumerables. Cuando en Francia Octave Mirbeau se acerca al otoño que rodea a la casa de Monet en su retiro de Giverny describe cómo «las anémonas del Japón, con actitudes litúrgicas, balancean sus corolas esbeltas y blancas igual que cofias; los flox sonríen, cándidos corimbos, con la multitud de sus ojillos ingenuos;

 

jardines.-67ddc.-Pierre Auguste Renoir

 

 

los gladiolos rezagados despliegan sus suntuosos cálices y tienden sus cuellos liliáceos hacia el vuelo enamorado de las abejas. Y, en el aire lleno de todos estos reflejos, de todos estos estremecimientos, de todos estos pólenes, los vertiginosos girasoles hacen girar sus discos amarillos, llamean y rutilan, y las altas matas de los harpalium vierten el oro continuo de su inagotable floración».

 

Z 115

 

(Imágenes.-1-Theodore Carl Butler/ 2.-Spencer Gore- 1914/ 3.-Felice Casorati- 1913/4- Pierre Auguste Renoir/ 5-Wilhelm Kühling)

ORILLAS DEL SUEÑO

sueño.-99y.-Carl Holsoe

 

 

«Cada noche, antes de dormirme, pueblo de aspectos deleitosos, tomados de la mejor realidad, las orillas del río de mi imaginación, para que su encauzado sueño las refleje, las complique, y se las lleve al infinito, como un agua corriente. Sí, ¡qué anhelo de no derramar en la aurora torvas aguas luctuosas de pesadillas de la ciudad comercial, de la octava avenida, del barrio chino, del elevado o del subterráneo; de aclarar, como a un viento puro de otras partes, su carmín humoso y seco, con la brillante transparencia de un corazón puro, libre y fuerte! ¡Qué ganas de sonreír en sueños, de ir, alegremente, por estos trozos negros de camino oscuro de la noche, que van alternando con los de luz, del día, a la muerte – ensayos breves de ella -; de tener blanca, azul y rosa la vida que no está bajo la luz y el poder de la conciencia; de no ir por el subsuelo de la noche en tren una vez más, ni tan aprisa, sino en veneros de diamante, ¡y lentamente!»

Juan Ramón Jiménez.«Orillas del sueño»«Diario de un poeta recién casado»

 

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(Imágenes- Carl Holsoe/ 2.-Andrew Wyett)

 

 

 

¿DE DÓNDE VIENE LA ENTREVISTA?

escritores.-tbhhn.-Truman Capote

 

«Se dice que la entrevista periodística – y así lo conté en «Diálogos con la cultura» – tuvo su inicio cuando James Gordon Bennet publicó en 1836 una crónica inventando la técnica de las preguntas y respuestas, tal como suelen contarse en las audiencias judiciales. Aquellas preguntas a una tal Rosina Townsend, de Nueva York, indagando sobre un crimen sensacionalista, no sólo lograron que toda la ciudad hablase del asesinato, sino que probaron la inocencia del joven acusado, quien estaba a punto de ser condenado. Truman Capote, más de un siglo y medio después, quiso acercarse a otros asesinos – Dick Hickock y Perry Smith -, hasta estar presente incluso en su ajusticiamiento ; durante varios años estuvo preparando de manera intermitente su relato, basado en hechos reales, que tituló «A sangre fría» y que Tom Wolfe encuadraría dentro del llamado Nuevo Periodismo. Pero hasta 1966 en que aparece esta historia verídica y recreada, el arco de las entrevistas periodísticas se remonta a muy diversos momentos: así, según ciertos textos, la primera «interviú» que registran los anales norteamericanos la llevó a cabo el «New York Herald» con Garrit Smith, con motivo de la incursión de John Brown sobre Harper Ferry. Algún autor, sin citar la fuente, indica que la primera entrevista fue la que le hiciera Greely al líder mormón Brigham Young.

 

periodismo-ggbbn oriana fallaci- oriana-fallaci com

 

Ahora nuevamente se habla del arte de la entrevista. En la Historia quedan los Diálogos del portugués Francisco de Holanda con Miguel Angel y hay que recordar también los lejanos diálogos de Platón con Sócrates. Diversos ensayos han aludido igualmente a que ya antes de Platón, los poetas de Siracusa Sofrón y Epicarmo habían desarrollado una técnica de exposición de posiciones filosóficas a través de piezas teatrales de dos o tres actores. Luciano de Samosata escribió los diálogos «De los Dioses, de la Muerte«, y, ya centrándonos en la literatura española, algún estudioso ha señalado que «el advenimiento del diálogo es tardío en nuestros clásicos y hace su aparición en «La Celestina», ya que los diálogos del «Corbacho» son, a juicio de Menéndez Pidal, «discursos familiares». Si Erasmo contribuye a popularizar el modo clasicista del diálogo y si «el diálogo no prospera plenamente en Europa hasta después de la Revolución Francesa, lo que se denomina como diálogo periodístico nace a finales del siglo XVlll».

Personalmente quienes me han enseñado más sobre el diálogo periodístico han sido Oriana Fallaci en su prólogo a «Los antipáticos» y Manuel del Arco contestando a Salvador Paniker. «Una cosa importante – dijo Del Arco  en esa ocasión sobre la entrevista – es que no pretendo lucirme; pretendo que se luzca el personaje, porque cuanto mejor es una respuesta mejor me queda la pregunta. Yo nunca pongo zancadillas a nadie. Hago preguntas con intención; no con buena ni mala intención, sólo con intención. Soy periodista y pienso: si ahora no hago esta pregunta, el lector, no me lo perdonaría. Y tengo el valor de hacer la pregunta».

(Imágenes.-1.-Truman Capote/ 2.-Oriana Fallaci)

 

EL LENGUAJE DE LAS COSAS

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«Los objetos son con frecuencia la referencia más recurrente en el transcurrir de nuestras vidas – recuerda Deyan Sudjic en «El lenguaje de las cosas» -; los usamos para que nos definan, para que emitan señales sobre quiénes somos y quiénes no somos. A veces son las joyas las que juegan ese papel, en otras ocasiones son los muebles de nuestros hogares, las pertenencias más personales o las prendas que vestimos». Cuenta también Sudjic que el diseñador alemán  Dieter Rams dedicó ingentes esfuerzos y mucha paciencia para diseñar objetos perfectos, capaces de de escapar a las modas y resistir el paso del tiempo. Soñó con objetos que resultaran intemporales tras haber quedado despojados de lo superfluo. Creó la calculadora perfecta, con los ángulos redondeados, las teclas más pulcras y la más limpia secuencia de funciones operativas (…) Pero las radios, las calculadoras y los tocadiscos de Rams fueron suplantados no solo por nuevos modelos, sino por categorías de objetos totalmente nuevas.

 

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Los novelistas nos han entregado muchas veces el mapa de los objetos que, en el fondo, es el mapa de una época y de una sociedad. Balzac, por ejemplo, había conseguido reproducir tantos objetos familiares en sus novelas, abarcándolo todo con tal exhuberancia descriptiva a través de innumerables catálogos y listas que a veces todo ello obstaculiza su narrativa. Y sin embargo nos deja una minuciosa fotografía de la vida parisina en el XlX. El mobiliario de una casa en Balcac lo revela todo. Si los sillones, por ejemplo, aparecen desparejados es que esa familia ha tenido reveses de fortuna. Balzac se interesa mucho mas por los objetos deteriodados que por los objetos nuevos. Los objetos son los huesos del tiempo. En la novela del siglo XVlll los objetos son datos, pero en el XlX los objetos  – y sobre todo, los muebles – son uno de los puntos de referencia seguros.  Proust nos muestra igualmente el universo de las modas y de los objetos con enorme precisión. Georges Perec en el siglo XX nos habla a su vez de los objetos de su mesa de trabajo: el secante, el metro plegable, la taza de café,un portalápices de vidrio, tres cajas de madera torneada, una gran caja de cigarros (sin cigarros, pero llena de objetos pequeños), una espiral de acero donde se pueden deslizar las cartas en espera, un mango de puñal de piedra tallada, cuadernos, múltiples instrumentos o accesorios de escritura…

 

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Los objetos – en ocasiones, aquellos cachivaches que acompañaron a la vida cotidiana en muchos siglos -forman parte de nuestro escenario. El lenguaje de las cosas ilustra nuestro lenguaje interior: el orden ordenado y el desordenado orden que tanto conocemos y por el que discurrimos cotidianamente en nuestro oficio.

 

Volare Digital Capture

 

(Imágenes.-1.-el confidencialdigital/ 2.-Augustin Luis/ 3.-Carlo Bugatti.-1902/ 4.-George Richmond- 1950)

LA AVENTURA DE OÍR

libros-bnnu-lectura- Montserrat Gudiol

 

«Para el niño pequeño – escribió Ana Pelegrín en “La aventura de oír” -, la palabra oída ejerce una gran fascinación. La palabra y su tonalidad, su ritmo, los trazos afectivos que teje la voz cuando es temperatura emocional, calma, consuelo, ternura, sensorialidad latente”. Las modulaciones de voz, el tono persuasivo en el narrador, el agudo y tembloroso de un personaje, el agudo y tímido de otro, el tono medio, grave,  de un tercero, todo eso nos va introduciendo en el secreto de una historia cuyo misterio se abre gracias a la lectura en voz alta. Pero no solamente el niño recibe ese secreto. Recuerda Umberto Eco en el prólogo a “Mi Dante” de Roberto Benigni – el episodio-espectáculo que duro  trece días seguidos en la Plaza de Santa Croce, en Florencia, donde cinco mil personas escucharon recitar versos de la  “Divina Comedia” – que en el siglo XlX, cuando hacían furor “Los misterios de Paris» de Sue o “El conde de Montecristo” de Dumas, la mayoría de los apasionados del género no sabía leer, y se reunian al caer la tarde en el patio o en la calle para escuchar al intelectual de turno, al portero o a algún comerciante que sabía contar cuentos, tal y como ahora uno se sienta delante de la televisión a escuchar a Benigni. En diversas publicaciones de prestigio se ha alabado el “saber decir» del actor italiano recitando a Dante. “Fue como escuchar una música sublime”, señalaba “Sunday Telegraph”; “Su entusiasmo es adictivo, incluso contagioso – decia otra revista – cada frase, cada palabra traducida es una invitacion al desafío de aprender”.

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En “La Historia de la lectura” – el volumen dirigido por Giuglielmo Cavallo y Roger Chartier -, al hablar de la Grecia clásica, se recuerda que lo escrito estaba incompleto sin la voz, es decir, que lo que se había redactado debía ser apropiado después por una voz con el fin de realizarse plenamente. El escritor contaba con la llegada de un lector dispuesto a poner su voz al servicio de lo escrito con miras a distribuir su contenido a los transeúntes, a los “oyentes” del texto. «Contaba con un lector que seguiría el paso obligado de la letra. Leer era, pues, poner su propia voz a disposición de lo escrito (en último término, del escritor) La voz del lector se sometía, se unía a lo escrito. Ser leído era, por ende, ejercer un poder sobre el cuerpo del lector, aun a gran distancia en el espacio y el tiempo. El escritor que lograba hacerse leer actuaba sobre el aparato vocal del otro, del que se servía, aún después de su muerte, como instrumento vocal, es decir, como alguien a su servicio, como de un esclavo».

 

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Es muy interesante ese sentido del “aun después de su muerte”. Después de la muerte de Quevedo, de Góngora, de Cervantes, después de la muerte de Herman Melville o de León Tolstoi, por poner algunos  ejemplos, la voz de quien lleva la lectura en voz alta arrastra los sentimientos íntimos  de esos autores, los eleva en el aire, los conduce gracias a la expresividad, los precipita o los retrasa según las velocidades del ritmo de lectura, y  he aquí que el oído que escucha va inflamando enseguida a la mente, despierta aún más a los sentidos, y uno, a través de la lectura en voz alta, entra emocionado por los pasillos de los sueños de Quevedo o por las galerías deslumbrantes de los bailes de Tolstoi en “Guerra y Paz”, Después de la muerte de muchos escritores, éstos se hacen, pues, muy «vivos» en sus obras gracias a la voz. Celebres escritores se han formado en su infancia en el cauce de la lectura en voz alta. El escritor hindú V.S. Naipul cuenta cómo su padre le leía párrafos de «Oliver Twist” o los cuentos de  Charles Lamb, pero también cómo en el colegio el profesor Worm se sentaba “y  nosotros–dice – nos colocábamos a su alrededor, de pie, intentando guardar silencio. Él miraba el libro de  Collins Classics que, curiosamente, entre sus gruesas manos parecía un libro de oraciones, y nos leía a Julio Verne como si rezara”.

 

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Tal es el dominio de la voz, el encantamiento de la pronunciación, los frutos de una recitación en prosa o en verso. No todos los escritores afamados han sabido leer bien sus propios textos. En el Museo de la Voz, por ejemplo, puede escucharse a famosos autores españoles incapaces de leer bien lo que escribieron de modo admirable y en cambio oímos, profunda y melódica, la voz de Baroja acunándonos con su cántico al viejo acordeón. Pero no tienen por qué ser los escritores quienes siempre se lean a sí mismos. Hay recitales sorprendentes de autores y tambien hay intervenciones de lectores exquisitos. La voz en la lectura en voz alta es como un tapiz de las mil y una noches de la literatura que tomara impulso sobre la memoria, sobrevolara los tejados de la imaginación, evolucionara por encima de los oídos, de las mentes y de las conciencias. Es la voz la que despierta a los textos, las voces de los diálogos , los ahogos de las exclamaciones, la curiosidad abriendo interrogaciones, el manso pasear de la prosa sobre el silencio. Es la voz la que hace sonora a la palabra escrita, palabra nacida en el secreto de la creación y resucitada gracias a la voz.

José Julio Perlado

(Este texto ha sido publicado en el blog trapezidetana.com de Tana Sanz. Tana Sanz me pidió esta colaboración y con mucho gusto se la he remitido. Tana Sanz junto a Isabele Méndez llevan adelante un proyecto para fomentar la lectura en voz alta, proyecto al que le deseo un futuro excelente)

 

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(Imágenes.-1.-Montserrat Gudiol/ 2.-Yun Yee Kim/ 3.- Su Blackwell- / 4.-Jean Baptiste Huynh/ 5.-Su Blackwell)

 

 

HOJAS ANTIGUAS DEL CALENDARIO (5) : MATERNIDAD

 

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«Así como la madre que anda al juego de amor con su niñecico, y se le esconde un poquillo, y le deja andar derramadito, mirando por ella y congojadito de que no la halla, que después que vee al niño que se ensaña por aquel momento que le fatigó, se arroja a él a brazos abiertos, y tomándole en ellos, francamente le da el pecho, y el beso, no se dando a manos a satisfacelle el momento pasado».

Antonio Alvarez, 1595

 

maternidad.-rtunn.-Charles Gates Sheldon.-1889-1960

 

(Imágenes.-1.-Nnmandi Okonkwo/ 2.-Sir William Rothenstein– 1910)

TRIUNFANTES Y OLVIDADOS

 

 

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» Ese perro que va detrás del catafalco de Mozart camino del cementerio vienés de San Marx, ese perro al que no acompaña nadie más que la nieve desangrada y aguada de los días precedentes, el viento, la lluvia y el aguanieve del otoño de 1791 (Mozart fue enterrado el 6 de diciembre), ese perro tiene nombre de olvido.

El olvido suele ir cabizbajo, escurridizo, sacudiéndose las pulgas, aterido por las inclemencias de las costumbres, tímido, escuálido, a veces hosco, presto a escabullirse por entre las piernas de los acontecimientos, huidizo, oteando el aire para saber por dónde pueda escapar, las orejas gachas, el rabo flácido. Es tambien perro de pocas ambiciones, último sacristán en la procesión de las esquelas, animal mudo, pardo, silente y negruzco.

El olvido se diluye tras el eco del último aplauso, aplacado el fervor, disueltos los manifestantes: las calles vuelven a la rutina y los homenajes concluyen; entonces el olvido se amansa y queda emboscado bajo el vaivén de las banales conversaciones hasta lograr que ya nadie hable de él, del olvido, porque él nunca tiene nombre, carece de nombre, no hay por qué olvidarse del olvido sino de los recuerdos de la vida, esas chispas que aparecen aquí y allá y que son sofocadas por los invisibles pisotones de la nube del olvido.

 

periódicos-yqqaq-Maynar Owen Williams

 

En 1916 Juan López Núñez publicó en Madrid, en la Imprenta Renacimiento, un curioso libro titulado Triunfantes y olvidados (episodios de la historia desconocida). Por allí desfilan ilustres desconocidos cuya fama y dinero los enalteció un día y la pala del olvido, unas veces con violencia y otras con displicencia amorosa, los convirtió en nada, polvo que eres, ni siquiera polvo enamorado. Allí se encuentra, por ejemplo, D. Manuel Fernández y González, prolífico novelista del XIX, al que el editor Guijarro en la calle de Preciados pagaba mil reales diarios que el escritor iba a cobrar personalmente. Apartaba de los mil reales un duro ‑destinado a su esposa‑ y con el resto, y a lomos de su jaca Pastora, llegaba a comer al Café Imperial, en la Puerta del Sol, para cenar después en el Café Inglés. Esta vida “ilustre” y reconocida por el público quedó sin público y sin lustre el 6 de enero de 1888, en la calle Amor de Dios de Madrid (dejó en herencia seis reales, que se encontraron en su chaleco) y su cadáver fue depositado para su velatorio en el Salón de Actos del Ateneo.

Cuenta tambien López Núñez otras vidas muy diversas. Por ejemplo, la de Pelayo del Castillo , o la de Carlos Rubio, o la de Emilio Carrere. Fueron existencias bohemias, cercadas muchas de ellas por el hambre, algunas bien regadas de alcohol, otras embozadas solamente en capas y sombreros de deambular nocturno, adormiladas en divanes de tertulias, febriles los ojos, los sueños aspirando a la gloria. Pero la gloria siempre ha sido efímera y ascender a ella ha supuesto con frecuencia resbalar y enderezar tropiezos, procurar no perder el equilibrio del sentido de la vida, huir de nieblas y no caer en añoranzas. Todo esto para muchos es muy difícil. Sus límites a veces nos provocan asombro. Al bohemio Pelayo del Castillo, por ejemplo, un empresario sin escrúpulos le propuso escribir todas las semanas una comedia en un acto o una novela sin que apareciera jamás su nombre y a cambio le pagaba el hospedaje. El escritor aceptó. Todos los días, antes de comer y de cenar el poeta debía leer a su editor una o varias escenas en las que había trabajado durante la mañana o la tarde. ¿Qué fue entonces la gloria para este hombre? Un auténtico misterio y una cadena de esclavitud. Su facilidad para escribir la usurpaban otros que firmaron sus obras y que a su manera “triunfaron”.

 

periódicos-vvgu-Herbert List

 

Emilio Carrere por su parte escribió una novelita en El Cuento Semanal titulada El dolor de llegar. ¿Qué es llegar?, se preguntaba. ¡Llegar!… ¡Llegar! “Usted que ha llegado…”, le decían y le siguen diciendo las gentes al presuntamente triunfador. Se congregan los aplausos ante él y le tienden autógrafos, vitorean su nombre y llenan las plazas de “operación triunfo”. La operación triunfo para muchos, entre ellos para Galdós, era necesariamente seguir escribiendo. Cuando va a verle “El Caballero Audaz” para entrevistarle, el autor de Fortunata y Jacinta tiene setenta y dos años y se encuentra casi ciego: “¿Pero usted, don Benito ‑le dice el periodista‑, después de sus cien libros y de sus numerosas obras de teatro; después, en fin, de medio siglo escribiendo, supongo yo que no trabaja por necesidad, sino por placer, por crear…?”. Y Galdós le contesta: “¡No, amigo!… A pesar de toda mi labor pasada, si en el presente quiero vivir, no tengo más remedio que dictar todas las mañanas durante cuatro o cinco horas y estrujarme el cerebro hasta que dé el último paso en esta vida”.

Así ocurre con muchos. La supervivencia ‑y más aún el olvido‑ acecha continuamente al triunfo y le da pequeñas dentelladas y le acosa susurrándole que pronto va a desaparecer. Y es que a veces el triunfo es tan solo espuma, y la espuma se derrama, y debajo queda únicamente el esfuerzo, en ocasiones un esfuerzo sin triunfo, esfuerzo muy paciente y tenaz, un bien hacer a quien no le importará jamás el olvido.

 

periódicos-ddccv- Henri Charles Guerard

 

Si ahora paseara por las calles de nuestra sociedad el gran Jorge Manrique y hojeara tranquilamente periódicos antiguos y se topara de pronto con grandes e ilustres periodistas hoy olvidados, sin duda meditaría en sus murmullos: “¿Qué fue de tanto galán / qué fue de tanta invención como trajeron? / ¿Qué fue de Bonafoux, de Urgoiti, de Araquistain / qué fue de Cañamaque o de Arconada / qué de Lerroux o de Cansinos Assens?”. Y siempre añadiría con sus Coplas: “fueron sino devaneos / ¿qué fueron sino verduras de las eras?”.

No, no fueron devaneos. Quedó su trabajo, más útil aún que la estela de su triunfo.

Si paseara luego el gran Jorge Manrique por el salón de los pasos perdidos de la política, ¿qué diría? Y si lo hiciera por las artes, por las letras, si se asomara a la penumbra teatral de los camerinos, ¿no preguntaría?: “¿Qué fue de Rivelles, de Lemos, qué de Rodero?”.

Y con estas y otras reflexiones a poco se nos escapa el entierro de Mozart que ya avanza. Detrás de esa música sublime del cementerio vienés de San Marx sigue silencioso y solitario ese perro único.»

José Julio Perlado

 

perros-ubbb- Emil Nolde- mil novecientos dieciseis

 

(Imágenes.- 1.-Kazuhiko Tanaka– pinterest/2.-Maynar Owen Villiams/3.-Herbert List/ 4·Henri Charles Guerard– artoftheprint. com/5- – Emil Nolde- 1916)

CARICATURAS

 

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Hablando de uno de los mas grandes caricaturistas que han existido –Honore Daumier, que firmó más de cuatro mil caricaturas –, Baudelaire escribía: «Como artista, lo que distingue a Daumier es la seguridad : dibuja como los grandes maestros; su dibujo es generoso, fácil, de continua improvisación y, sin embargo, nunca es «chic».  Su memoria privilegiada y casi divina le proporciona los modelos . Todas sus figuras tienen aplomo, y sus gestos son verdaderos, tiene un talento para la observación tan certero que no encontramos una sola cabeza reñida con el cuerpo que la soporta. A tal nariz, tal frente, tal ojo, tal pie, tal mano. Es la lógica del sabio trasladada a un arte ligero, fugaz, que lucha contra la movilidad misma de la vida».

 

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En estos tiempos en que se debate sobre caricaturas resuenan las palabras de Gutiérrez Solana hablando de Daumier: » Este caricaturista – dice – es uno de los mas grandes artistas franceses; es el mas creador y literario, es el Balzac del lápiz; pero la mayoría de las veces lo supera por ser mas conciso. Por sus dibujos va desfilando toda la vida francesa de su época : los mercados cuando se abren, las limpiezas de Paris casi al amanecer, los trasnochadores, las escenas callejeras, el organillero, el carnicero, los políticos, los burgueses, la vida del teatro.

 

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Unas veces exagerado, otras deforme; pero siempre grande y humano. Yo le veo con su cara rasurada, envuelto en su abrigo, con sus melenas blancas y rebeldes bajo las alas de su enorme sombrero de copa, su traje algo aviejado, con su cartera debajo del brazo, llena de dibujos inmortales, camino de su casa; ya anciano, cargado de hombros y cansado, después de una noche de insomnio y trabajo en una redacción de un periódico de Paris, entrar en una modesta casa, donde una portera, casi centenaria, acaba de abrir el portal y empieza a hacer la limpieza. Daumier habla bondadosamente con ella, se interesa por su salud y comienza la subida de una interminable escalera. Ya, por fin, llega el gran artista, busca en el bolsillo del paletó la llave, la introduce en la cerradura con el pulso algo temblón, y después de cruzar un pasillo lleno de cuadros – unos con cristal y otros clavados

 

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con chinches -, llega a una pequeña habitación, deja la cartera sobre una mesa, se desnuda rápidamente y se mete en la cama. Un gato negro, que es el único que le espera, salta sobre el y se acurruca a sus pies. Daumier le llama por su nombre y le acaricia las orejas; luego, se duerme».

 

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(Imágenes .- dibujos de Daumier -oldbookillustrations. com)

 

EL AÑO DEL «QUIJOTE» (1) : EL TRAJE DE SANCHO PANZA

Quijote- nff- Sancho Panza- estatua en Madrid- L Coullaut- mil novecientos treinta

 

«Abarcas que cerraban pies, algunas veces envueltos en peales – nos cuenta Astrana Marín en sus «Cervantinas» -; sayo jironado, caperuza peor que la del bobo, cuello basto y camisa de estopa, zurrón, tosco pellico y zamarro adobado con miera. Sancho vestía como todos los labradores manchegos de la época, aquellos labradores cuyo estado no podía ser más pobre, miserable y abatido, que hasta el nombre sonaba mal, pues era lo mismo que pechero, villano, grosero o malicioso». Esta es la habitual vestimenta de Sancho Panza a lo largo de los caminos, a la sombra de Don Quijote. Figura ejemplar, tan rica en enseñanzas y a la que Luis Morales Oliver en su «Sinopsis de Don Quijote» (Fundación Universitaria) dedicó detallado  análisis: este escudero de barriga grande, talle corto y zancas largas, de barbas espesas y aborrascadas, enemigo de la caza de montería, al que le gusta comer sin ceremonias, templado en el beber, de fácil dormir, de espíritu hogareño, testarudo, contrario al pelear, atento al rucio, de buena amistad, fiel a su amo, de gratitud a ultranza, de agradable convivencia, que padece pesadumbres, que admira a su señor, lo ensalza y lo alaba, de consejos prudentes, de afectuosidad acendrada y tratamiento filial, cumple en 2015 cuatrocientos años – porque los cumple la Segunda Parte de la gran novela – y su figura se agiganta en la cercanía.

 

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( Imagenes. 1 . -Sancho Panza – estatua en Madrid – L Coullaut – 1939/ 2 -cabinetmagazine. org)

 

LA INTELIGENCIA Y LA COMPASIÓN

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«No  creo haber escrito nada – decía Monterroso -, ni un sola línea, que no nazca del sentimiento, principalmente el de la compasión. La inteligencia no me interesa mucho. El hombre, tan fallido en su capacidad organizativa, en su capacidad de comprensión, me da lástima; yo me doy lástima. Pero siento que hay que ocultarlo y por eso muchos de mis personajes están disfrazados de moscas, perros, jirafas o simples aspirantes a escritores. ¿ Qué he hecho para que mis dos o tres lectores supongan que pretendo ser intelectual y que he dedicado mi vida a burlarme de ellos, de los demás, cuando en realidad lo que me producen es una profunda simpatía y los amo? (…) Pero insisto: la mayoría de las veces la compasión, la ternura, son pudorosas. De ahí que en muchas ocasiones prefieras  reírte, o hacer como que ríes, en vez de adoptar la actitud mesiánica de un personaje de Dostoievski e hincarte ante tu vecino y pedirle perdón por quererle tanto».

 

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(Imágenes.-1.-Augusto Monterroso- rtv es/ 2.-dibujo de Monterroso.-cervantes. es)

IONESCO Y SU «RINOCERONTE»

Ionesco-bbnn- wikipedia

 

 

«El teatro es para mí – dice Ionesco en boca de uno de sus personajes en «La improvisación del alma» – la proyección sobre la escena del mundo interior: es en mis sueños, en mis angustias profundas, en mis deseos oscuros, en mis contradicciones interiores, que, por mi parte, me reservo el derecho de tomar como materia teatral. Como yo no estoy solo en el mundo, como cada uno de nosotros, en lo más profundo de su ser, es al mismo tiempo todos los otros, mis sueños, mis deseos, mis angustias, mis obsesiones no me pertenecen a mí solo; esto forma parte de una herencia ancestral, un depósito muy antiguo, que constituye el dominio de toda la humanidad. Es, por su diversidad exterior, lo que reúne a los hombres y constituye nuestra profunda comunidad y el lenguaje universal».

 

escritores.-yubnnm.-Ionesco en su domicilio de rue de Rivoli.-ina.fr.

 

Ahora, nuevamente, se representa en Madrid «Rinoceronte» al que me he referido aquí en varias ocasiones. En su «Teatro y antiteatro» Ionesco quiso señalar: «La angustia se transforma frecuentemente en libertad; pero nada tiene más importancia al exterior que la emergencia del ser, sorprendente consciencia de nuestra existencia en una luz de aurora, en una libertad reencontrada; nosotros estamos asombrados de ser, en este mundo que parece ilusorio, ficticio», Y refiriéndose a » Rinoceronte» comentó: «Un tema resalta sin duda en «Rinoceronte», y es el de la reprobación del conformismo (…) El conformismo tiene mala prensa. Cada uno considera que «los otros» son conformistas, pero no él mismo».

 

escritores.-0ij.-Ionesco

 

» Para mí un autor – había escrito Ionesco en sus «Diarios» – es el que piensa al escribir sus dramas o sus comedias, igual que el filósofo piensa cuando filosofa. Al mismo tiempo, la obra dramática es como una reflexión sobre la obra dramática en general. El diálogo y el movimiento del teatro son su manera propia de explorar la realidad, de explorarse a sí mismo, de comprender y comprenderse».

 

escritores.-8gt55.-Eugene Ionesco.-Gjon Mili.-1971.-LA VIDA

 

(Imágenes.- Eugene Ionesco en 1993- wikipedia/2.-Ionesco en 1964- Norbert Perrau/ 3-Ionesco/ 4.-Ionesco en familia en 1971- Gjon Mili)

TALLER DE ESCRITURA JJ PERLADO EN 2015

figuras-ybbnn-berrymetal

 

Tras el Curso anterior, se abre nuevamente el Taller de escritura online JJ Perlado

del 1 de febrero al 31 de mayo de 2015

Precio  450 euros

 

¿Qué es el taller de escritura?

¿Qué es el taller de escritura?

Un espacio donde estimular la creatividad, ampliar la imaginación, aprender a ver de una forma nueva lo que nos rodea, enriquecer la mirada sobre personajes y cosas, descubrir dónde reside el germen de una idea, aprender a desbloquearse como creadores, aunar la inspiración con la disciplina y el trabajo, perfeccionar el estilo, habituarse a crear personajes y a desarrollar situaciones, construir historias, ejercitarse bien sea en el cuento, en la novela o en la poesía. El taller abarca dos clases – totalmente separadas – de cursos:

  1. La escritura creativa (relato, cuento, novela, poesía)
  2. La escritura interpretativa ( la reseña, el artículo, la crítica, la entrevista periodística)

Toda la información en: http://www.tallerescriturajjperlado.com/

La matrícula se encuentra abierta.

(Imagen. -berrymetal)

 

EL CABALLO ALAZÁN

animales.-85gk.-caballos.-por Rosa Bonheur.-missfolly tumblr

 

«Era un caballo alazán con el cual se encendía la batalla como un tizón de coraje.

Su pelo era del color de la flor del granado; su oreja, de la forma de una hoja de mirto.

Y, en medio de su color bermejo, surgía en su frente una estrella blanca, como las níveas burbujas que ríen en el vaso de rojo vino».

Ben Jafacha, de Alcira.- poeta árabe- «El caballo alazán» (1058-1138) (traducción de Emilio García Gómez

 

caballos-bbbbn-Rosa Bonheur-

(Imágenes.-Rosa Bonheur)

 

MUSULMANES Y LITERATURA

escritores- essc- Salman Rushdie- galleryhip com

 

«Hablando de la comunidad musulmana… – le confesaba Salman Rusdhie a Juan Ramón Iborra en 1999 -Debo decir que una de las cosas a las que me he dedicado en los últimos dos meses ha sido a realizar muchas lecturas públicas (…) Y una de las cosas que más placer me ha proporcionado de estos actos, ha sido observar la cantidad de personas de origen indio que acuden entre el público. Y también, cuando la gente se me acercaba para que firmase uno de mis libros, la cantidad de nombres musulmanes que había. Eso me demuestra algo que siempre he sentido y que creía que había que demostrar públicamente: que no era cierto que, de pronto, todo el mundo musulmán me rechazó (…) Si se fija en los ataques que han surgido del mundo islámico contra los escritores en los últimos años, no sólo en Irán sino también en Egipto, Argelia, Turquía, en todas partes, Pakistán, Bangladesh, siempre se les acusa de lo mismo: de insultar al islam. Todos los escritores que han sido atacados por un Estado o por cualquier grupo de fundamentalistas son acusados de insultar al islam. Es la acusación estándar. De ahí que rechace esa acusación, por mi parte y por la de todos los demás, porque simplemente se reduce a una forma de decir: «Cárgate a ése».

 

escritores-ewwss- Kenizé Mourad-revistaenie clrin com

 

Un año antes, en 1998 -también en declaraciones a Iborra -, decía Kenizé  Mourad : «Yo me dedico ahora principalmente a  Oriente Medio, a esos países musulmanes donde se han cometido tantos errores, donde hay tantos grupos extremistas, abominables, que lo hacen todo mal. Pero lo terrible es que se suele confundir a esos extremistas musulmanes con los musulmanes en general y con los pobladores de esos países. Y en lugar de ayudar a los moderados, los confundimos con los otros. Decimos : «¡ Están todos locos, todos unos destructores, unos fanáticos!».

(Imágenes.-1.-Salman Rushdie.-galleryhipcon/ 2.-Kenizé Mourad- revistaenie. clarin)

EN SUEÑOS

dormir-bbgguu-sueños- Wladyslaw Slewinski

 

«Soñé que estaba buscando algo

guardado o perdido tal vez en algún lugar

bajo la cama, bajo las escaleras,

en mi antigua dirección.

Revolvía en armarios, cajas y cajones

llenos en vano de objetos sin objeto.

Sacaba de las maletas

años y viajes pasados.

 

dormir-sueños- Eugene Carrière- wikigallery org

 

Sacudía de los bolsillos

cartas secas y hojas no para mí.

Recorría sofocada

mis estancias y distancias

de quietudes e inquietudes.

Quedaba atascada  en túneles de nieve

y desrecuerdo.

Me enredaba en espinosos arbustos

y conjeturas.

Apartaba el aire

y la hierba de la infancia.

Intentaba llegar

antes de que cayera el ocaso del siglo,

el telón y el silencio.

Y al final dejé de saber

qué era lo que tanto buscaba.

 

sueños.-98hn.-rosabasurto com

 

Me desperté.

Miré el reloj.

El sueño había durado apenas dos minutos y medio.

Estos son los trucos a los que está obligado el tiempo

desde que comenzó a toparse

con cabezas dormidas».

Wistawa Szymborska.- «En sueños»– «Hasta aquí».- (traducción de Abel Murcia y Gerardo Beltrán)

(Imágenes.-1.-Wladyslaw Slewinski/ 2.-Eugene Carrière– wikigallery. org/ 3.-rosaburto)

EN TORNO AL VALS

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«Africano de sangre caliente, rebosante de vitalidad – describía Heinrich Lambe a Johann Strauss padre en 1833 -, inquieto, tosco, apasionado (…) nos exorciza los espíritus malditos que tenemos metidos en el cuerpo (…) Típicamente africana es también su manera de dirigir las piezas de baile que compone; brazos y piernas se le descoyuntan cuando desata la tormenta de sus valses (…) Es un hombre que podría ser un verdadero peligro si se propusiera manipular las ideas de  Rousseau».

 

Strauss-unnn- Johann Strauss hijo-wikipedia

 

Johann Strauss hijocomo así lo recuerda William M. Johnston al analizar «El genio austrohúngaro» (KRK) – tuvo una vida que fue fiel reflejo de su Viena adorada y hacía alarde de sus propias excentricidades. Temía más que nada en este mundo olvidarse de una melodía antes de pasarla al papel – en una ocasión, un tema que había escrito en una sábana acabó en la lavandería, perdido para siempre-. Tenía miedo también de viajar en tren, y solía trabajar por la noche hasta muy tarde, descansando solamente para escribir de vez en cuando unas palabras tiernas a su mujer.

 

Johann Strauss (son) Statue in Stadtpark, Vienna, Austria

 

«El vals – glosa Johnston – arrulló a los vieneses cuando los músicos de Strauss jugueteaban con sus melodías (…) Había algo de embriagador en eso de dar vueltas como un remolino durante varios minutos, a menudo entre los brazos de alguien desconocido (…) Paradójicamente, con sus rápidos pasos, esta danza parecía detener el tiempo; con su vivacidad, suspendía el ánimo».

 

música.-44v.-Johann Strauss ll y Johannes Brahms.-awesomepeoplehangingouttogether

 

Cada año, el día uno de Enero, el mundo se asoma a los valses de Viena. ¿De dónde vienen estos valses? Roland de Candé en su Diccionario de la Música comenta que el origen de la palabra vals es muy poco clara. Se supone que viene de Alemania, y que su denominación puede provenir del equivalente alemán del latín «volvere«, es decir, volver sobre sí mismo. Su aparición, parece ser que fue en Baviera entre 1765 y 177o.

Mozart, Beethoven, Shubert, y más tarde, Brahms escribieron pequeñas piezas encantadoras – y así lo recuerda Candé – en un estilo «naif», tierno y alegre. Pero es poco a poco en Viena de manera especial cuando esta danza se hace más suave y más brillante, con un primer tiempo bien marcado y de esta forma va adquiriendo una característica altura gracias a las obras maestras de los Strauss, padre e hijo.

Célebres valses han irrumpido en la literatura. Igualmente en el cine. Visconti escogió un vals inédito de Verdi para «El Gatopardo» y Lampedusa, narrando la danza del príncipe Salina con Angelica, escribe que «a cada vuelta que daba le caía un año de los hombros: pronto se encontró como si tuviese veinte, cuando en aquella misma sala bailaba con Stella, cuando ignoraba todavía lo que eran las desilusiones, el tedio y todo lo demás. Por un instante aquella noche la muerte fue de nuevo, a sus ojos, «cosa de los demás».

(Imágenes.-1.-Johann Strauss padre- wikipedia/ 2.- Johann Strauss hijo – wikipedia/ 3.-el rey del vals- Viena- wikipedia/ 4.-Johann Strauss hijo y Brahms- wikipedia)