PASEANTES DE MUSEOS

 

Ahora, con la pandemia globalizada, la preocupación de los directores de museos en todos los países lógicamente se ha acentuado en busca de espectadores del mundo. Los pasos de los paseantes de las salas se han reducido enormemente  y la contemplación de las obras intenta hacerse a través de métodos distintos, trasladando, en la medida de lo posible, las artes y los artistas hasta la intimidad de los hogares ¿ Los turistas, entonces, visitaban hasta ahora colecciones o  visitaban recintos? Es una pregunta que se han hecho muchos observadores, y que entre ellos se la quiso plantear también Félix de Azúa en su “Diccionario de las artes”. “Los turistas—afirmaba Azúa—no ven piezas maestras de todos los tiempos o las vanguardias del siglo XX, sino “el Guggenheim”, el Reina – Sofia – de Nouvel” o la “Tate Modern”

 

“La última vuelta de tuerca se produjo cuando, a mediados del siglo XX, los museos pasaron a ser centros turísticos de notable interés económico y, por lo tanto, anexos a la ingeniería del ocio, el turismo y la diversión. (…) Los técnicos del ocio deberían considerar seriamente — opinaba Azúa —la posibilidad de mantener vacío alguno de estos edificios para aproximarse a una representación artística y apropiada de nuestra actual apetencia de museos entretenidos. Se cumpliría entonces la función mágica de las artes, su capacidad para ser “obra” sin estar presentes, en tanto que espacio sagrado donde “se produce” lo artístico. (…) En los espacios vacíos del arte, la presencia del paseante sería la obra de arte misma., como el silencio es música en las composiciones de Cage o las páginas en blanco son obra en el catálogo de Klein. De ese modo, las artes se habrían arrancado la última máscara y mostrarían un rostro sin rasgos, mondo, liso, un enorme huevo asombrosamente coincidente con el espíritu del tiempo.”

Mientras tanto, en esta transformación total que estamos viviendo estos meses en el mundo, los pasos de los paseantes imaginarios por los museos online nos transmiten un sonido distinto.

 

(Imágenes—1-Pere Borrell -1874/ 2- Eliot Erwitt/ 3- museo Sorolla en Madrid)

YO HE NACIDO EN UN DÍA AZUL

 

pintores-nnhu- Yves Klein- la ola- museoreinasofia es

 

«Nací el 31 de enero de 1979. Un miércoles. Lo sé porque en mi espíritu, el 31 de enero de 1979, es azul. Los miércoles son todos azules (…) Amo la fecha de mi aniversario porque cuando visualizo los nombres que la componen, veo sus formas lisas y redondas, como guijarros sobre una playa.

(…)

Tengo mi percepción de las palabras y del lenguaje – sigue diciendo el escritor británico Daniel Tammet-. La palabra escala, por ejemplo, es azul y brillante, mientras que aro es blanca y blanda. La palabra jardín es amarilla y la palabra pena es blanca con puntos azules. Hay investigadores que han propuesto la hipótesis de que el color de las palabras depende de su letra inicial, algo que en

 

habitacion azul-foros elpais.

 

general es cierto en lo que a mí me concierne. Yogurt es amarilla, video es violeta (…) La palabra blanco es azul, mientras que naranja es clara y luminosa como el hielo. El color de la palabra vino está muy bien evocado por el francés vin, que es violeta. Percibir los colores y las texturas de cada palabra permiten a mi memoria retener mejor los hechos y los nombres».

Cuando Tammet nos habla de que él «ha nacido en un día azul», ese azul nos lleva de algún modo a la interpretación que de los azules de Picasso quiso hacer Jung cuando habló de que en ellos «reina el azul de la noche, de la luz de la luna y del agua, y también el azul del inframundo egipcio«. Los años de miseria de

 

Picasso- bbgy- mendigos junto al mar.-mil novecientos tres

 

 

Picasso quedan envueltos en su época azul y los días trágicos de Hiroshima quedan envueltos en las siluetas azules de Yves Klein, siluetas azules recortadas contra un espacio de un azul más oscuro, sus miembros extendidos recordando las blancas formas fantasmales de la víctimas vaporizadas por la bomba atómica, en palabras de Philip Ball. 

 

Yves Klein-nhy-- Hiroshima- artiblart com

 

El azul y Klein han ido siempre juntos desde la niñez. «Cuando yo era aún adolescente – recordaba Klein -, en 1946, yo quería poner mi nombre al otro lado del cielo durante un fantástico viaje «realístico- imaginario». Aquel día, mientras estaba tumbado en la playa de Niza, sentí mi odio hacia los pájaros que volaban de aquí para allá en mi bello cielo azul sin nubes, ya que ellos estaban intentando hacer agujeros en la más bella y la más grande de mis obras».

 

Yves Klein- bffr-museo nacional de Arte Reins Sofia

 

(Imágenes.- 1.- Yves Klein- museoreinasofia/ 2.-foros el país/ 3.-Picassso.-mendigos junto al mar- 1903/4.- Yves Klein.- «Hiroshima»-1961/ 5.- Yves Klein.-museo Reina Sofía)