VIAJES POR ESPAÑA (23) : CAZAR EN GALICIA

 

 

 

“La mano llena de octubre va derramando, pródiga, los mejores ocres y oros de su paleta sobre la mancha abierta del paisaje – escribe José María Castroviejo -. Los viñedos, que guardan celosos el último racimo escapado a la vendimia, se visten de maravilla, robando su secreto a los lejanos pinceles del Tintoretto o el Veronés. El aire huele y sabe a mosto (…) El perro, nuestro nunca desmentido compañero, se acerca, cabeza al viento y tembloroso de emoción, a lo largo de un trigo de monte, hacia un “xestal” que corona cimero la colina.  Allí, estremecido y rígido a la vez, se clava de repente en el suelo apuntando las húmedas narices a las oscuras verdes ramas. “Entra…”, le decimos, dominándonos, pero con cierto temblor también en la voz. Se proyecta el can. Del “ xestal”, un fuerte vuelo de arrancada hace temblar el vacío. Un ave, retrasada, se eleva a su vez negra contra el sol, lanzando un cacareo chirriante, casi como un reto. El retumbo de los disparos, que quiebra los cristales de la mañana, suena casi como blasfemia. Bajo un aire de porcelana de estampa de cacería antigua, caen dos pájaros de pies rojos y plumas – pizarrosas, rojizas, castañas…- suaves como la seda: la hora de la perdiz ha sonado en el gran reloj del monte.

 

 

El fiel perro vuelve al poco tiempo portando con orgullo un magnífico macho. ¿Pero y la otra…? Más cerca que la primera se proyectó hacia el suelo como fulminada. Sí, aquí están las plumas, numerosas plumas en efecto, más la perdiz no se ve. Parece cosa de magia. “ ¡Anda, “Patrón”, anda!”. Y el ‘Patrón”, que iba como despistado, se orienta de pronto y parte como una flecha monte abajo. Se para, tuerce a la derecha; luego, bruscamente, a la izquierda, vadea un arroyo, se pierde en una robleda para aparecer, ¡ al fin!, con la otra perdiz, que había apeonado con la ligereza de un conejo, entregándonosla con orgullosa y alegre mirada de triunfador.”

 

 

( Imágenes-1-Emil Nolde- 1916/ 2- William Wegman/ 3.- Isaac Levitan)

ANIMALES, HISTORIA, LITERATURA

interiores-innju- perros- Andrew Wyeth- mil novecientos sesenta y cinco

 

 

“Los mejores animales de la literatura – comenta Ricardo Piglia enLos diarios de Emilio Renzi” – son los de Kafka:Investigaciones de un perro”,Josefina, la rata que canta“, “El mono que presenta su informe a la academia”. En verdad en Kafka los animales son intelectuales o artistas.  Mientras que el oso de Faulkner o la ballena de Melville son formas de la naturaleza bravía. Ahora bien, ¿ qué decir de los caballos que abundan en la literatura argentina?”. Animales célebres han poblado novelas y poesías. Biografías de perros han sido inmortalizados por Virginia Woolf o por Mujica Láinez, entre numerosos escritores.

 

perros-nnhh-William Wegman

 

Los perros, a su vez,  en la Historia han tenido muchas veces espacios sorprendentes. Cuenta Paul Morand y así lo evoca Ignacio Peyró enPompa y circunstancia” – que  un tal lord Egerton tenía  siempre la mesa puesta con doce cubiertos: para sus doce perros; por su parte, el excéntrico John-Jack-Mytton tenía dos mil perros, ante todo rehalas para la caza del zorro, y no pocos de ellos iban con librea y eran alimentados por su generoso dueño con filetes y champagne. Respecto a gatos, el más célebre de la historia de Inglaterra, según Peyró, fue el gato Hodge, tal como nos lo cuenta James Boswell: el gran doctor Johnson se aliviaba las melancolías jugando con él y se ocupaba personalmente de comprarle comida, no fuera que los sirvientes “tomaran en desagrado a la pobre criatura” y Johnson lo alimentaba con ostras, por entonces baratas.

 

animales.-89nn.-gatos.- Chefchaouen.-Marruecos - copia

 

Durante mucho tiempo los gatos han sido mirados en Europa como un animal negativo. Poco a poco se ha ido transformando en animal doméstico, después en compañero familiar de la vida cotidiana para llegar al fin a ser alguien en el que depositar cariño. Montaigne, La Fontaine, Montesquieu, entre muchos otros, han hablado de su gato y han procurado revalorizarlo. Aldous Huxley, cuando le pidió consejo un joven amigo para iniciar su carrera literaria, se limitó a decirle: “Si quiere usted escribir, tenga gatos”.

(Imágenes.- 1.-Andrew Wyeth- 1965/ 2.- William Wegman/ 3.- Chefchaouen– marruecos)