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Posts Tagged ‘William Ignatius Blemly’

 

 

”He de decir que más que el deseo de escribir “mi libro”, el libro equivalente a mí mismo, me anima el deseo de tener ante mí el libro que me gustaría leer, y entonces intento identificarme con el autor imaginario de ese libro aún por escribir, un autor que podría ser muy distinto a mí”.

Pronunciaba estas palabras Italo Calvino en una conferencia pronunciada en 1984 en Buenos Aires que él tituló “El libro, los libros”. Confesaba, como había hecho en otras ocasiones, sus audacias y sus limitaciones: “Publiqué recientemente en Italia  – decía- un libro hecho en su totalidad de descripciones. El elemento central de este libro es un personaje que se llama Palomar que sólo piensa a través de la observación minuciosa de todo lo que se presenta ante sus ojos: una iguana en el parque zoológico o los quesos en el mostrador de una tienda. El problema es que yo no soy lo que se dice un observador: soy muy distraído, estoy absorto en mis pensamientos, incapaz de concentrar mi atención en lo que veo. Por lo tanto, antes de escribir cada capítulo de este libro me veía en la necesidad de llevar a cabo una operación previa: ponerme a observar  cosas que había tenido ante mis ojos centenares de veces y registrar cada mínimo detalle para grabármelo en la memoria como nunca lo había hecho; ejercicio que puede ser extremadamente difícil cuando se trata, por ejemplo, del cielo estrellado de una noche de verano o de la hierba de un prado. Tenía que intentar transformarme a mí mismo, de algún modo, para poder parecerme al presunto autor de ese libro que quería escribir. De ese modo, escribir un libro se convierte en una experiencia iniciática y significa una continua educación de uno mismo, y ésa debería ser la meta de todo acto humano.”

 

 

(Imágenes -1- Chema Madoz/ 2- William Ignatius Blemy – metropolitan museum)

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libro.-5511.-por William Ignatius Blemly.-Metropolitan Museum of ArtAhora que están desiertas aulas y edificios y uno puede pasear tranquilamente sobre briznas de aire que rozan los campus sin alumnos, pasadas lecturas – como las sabias de Alejandro Lano hablando de la Universidad  -, me llevan nuevamente hasta la reflexión:

Heidegger solía citar el lúcido verso de Hölderlin: ” Donde está el peligro, allí surge también la salvación”. Ahora bien – recuerda Llano -,cuando el peligro no comparece, cuando uno se cree a salvo, la necesidad de salvación permanece oculta: donde no hay peligro, tampoco hay salvación. Y esto es quizá lo que sucede actualmente en muchas Universidades. Resulta muy significativo que los recientes diagnósticos de Alan Bloom y Alasdair MacIntyre, en los que se denuncian las ilusiones residuales de la educación ilustrada y liberal, apenas hayan encontrado eco en los ambientes académicos, tantas veces dominados por el activismo y la trivialidad.

Como ha dicho Robert Spaemann, la utopía está muerta. Pero ¿qué nos queda cuando lo que presuntamente sustituía a la religión se revela como ilusorio? O bien la vuelta al origen, el retorno al Dios vivo, o bien una radical antiutopía que niega cualquier dimensión transcendental del pensamiento humano. Richard Rorty, entre otros escritores relativistas, ha dibujado esta antiutopía: es el sueño de una sociedad liberal, en la cual han desaparecido todas las exigencias absolutas del conocimiento, la religión y la ética; en la cual sólo se consideran como verdaderos el placer y el dolor, sopesados según aquello que Amartya Sen ha llamado una “métrica mental”. No debemos tomarnos nada en serio: queremos sentirnos bien, y eso es todo. El lugar del nihilismo heroico de Nietzsche lo ha ocupado un nihilismo banal que, como también dice Spaemann, se llama a sí mismo “liberal” y a sus adversarios “fundamentalistas”. Para este nihilismo light, libertad significa multiplicación de las posibilidades de opción. Pero no deja emerger ninguna opción por la que valga la pena renunciar a todas las demás. Ya no hay lugar para el tesoro escondido en el campo, por el cual vende cuanto tiene quien lo encuentra.figuras.-9690.-por Junko Yoda.-2004.-Zabriskie Gallery.-photgrafie.-artnet

El relativismo escéptico de la cultura en apariencia dominante no sólo implica la muerte espiritual del alma, sino también de toda cultura vital, sin la cual la Universidad misma acaba por responder  a la fúnebre descripción que de ella hiciera Ortega y Gasset: ” Cosa triste, inerte, opaca, casi sin vida”. La Universidad que, desde hace ocho siglos, ha sido capaz de responder a los desafíos provenientes del exterior, se muestra ahora inerme ante la amenaza que brota de ella misma y que la está vaciando de su propio contenido. Estamos ante el fenómeno que los sociólogos actuales denominan “implosión”, es decir, explosión seca, hacia dentro, producida por un interno vacío. No se trata de un problema funcional; se trata de una decisiva encrucijada institucional. Lo que le sobra a la Universidad es organización; lo que le falta es vida. Lo que necesita es, con palabras de Karl Jaspers, “esa fuerza espiritual básica sin la cual son inútiles todas las reformas de la Universidad”.

Así voy pensando y rememorando lecturas por estos campus sin alumnos que ahora, por ser época estival, está visitando solamente la brisa.

(Imágenes: 1.-William Ignatius Blemly.-Metropolitan Museum of Art/ 2.-“Ice Floe”.-2004.- por Junko Yoda. –Zabriskie Gallery.-artnet)

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