PARA DESPERTAR A UNA ANCIANA

 

 

“La vejez:

vuelo de pajaritos

que pían

al rozar

pelados árboles

sobre la nieve tersa.

Los sacude

de aquí para allá

un viento obscuro —

¿Y qué?

Sobre varas ásperas

se posa la bandada,

la nieve

se cubre de cáscaras

de semillas,

un estridente

gorjeo de hartazgo

serena al viento.”

William Carlos Williams—“Para despertar a una anciana”

 

 

 

(Imágenes—1-Vivían Maier/2-Hengki Koentjoro)

LA POESÍA ES ASOMBRO

 

 

“Encuentro un significado más profundo —decía Pessoa — en el aroma del sándalo, en unas viejas latas que yacen en el montón de inmundicias, en una caja de cerillas en la cuneta, en dos papeles sucios que un día ventoso ruedan y se persiguen calle abajo, que en las lágrimas humanas. La poesía es asombro, admiración como la de un ser caído del cielo en plena consciencia de su caída y atónito ante las cosas. Como la de alguien que conociese el alma de las cosas y se esforzara por rememorar ese conocimiento recordando que no era así como las había conocido, no con esas formas y en esas condiciones, pero no recordando nada más.

 

 

Hay poesía en todo, en la tierra y en el mar, en los lagos y en las márgenes de los ríos. La hay también en la ciudad — no lo neguemos —, hecho evidente para mí mientras me encuentro aquí sentado: hay poesía en esta mesa, en este papel, en este tintero; hay poesía en la trepidación de los coches por las calles; en cada movimiento ínfimo, vulgar, ridículo, de ese obrero que, al otro lado de la calle, pinta el rótulo de una carnicería.”

 

 

(Imágenes—1-flores del desierto – Sueo Takano/ 2-Vivían Maier- Nueva York – 1955/3- Pessoa por José de Almada Negreiros)

CARAS

 

 

“Al atardecer se iluminaron en la plaza las caras de la gente

que no conocía. Miraba con avidez

las caras humanas: cada una era diferente,

cada una decía algo, quería convencer,

se reía, sufría.

Pensé que las ciudades no las construyen las casas,

ni las plazas o las avenidas, los parques, las anchas calles,

sólo las caras que se iluminan como lámparas,

igual que los sopletes de los soldadores que por la noche

reparan el hierro entre nubes de chispas.”

Adam Zagajewski – “Caras” – “Mano invisible” – ( traducción de Xavier Farré)

(Imagen – Vivian Maier)

VIAJES POR EL MUNDO (13) : NUEVA YORK

 

 

Nueva York no es joven – decía Paul Morand – ; es más vieja que San Petersburgo. Su aventura será la nuestra. Defendernos contra las novedades de Broadway es rechazar ese orden establecido de antemano que se llama porvenir. “En suma – me decía Cocteau -, vas a Nueva York a que te lean el porvenir en la mano.” Exactamente. Y después a aplicar en Europa lo que allí he visto para poder predecir. Hay algunos que afirman que Nueva York no tiene nada de original. Mientras consigue tenerlo hay una arquitectura , unas maneras, un concepto de la vida puramente neoyorquinos, que trastornan al mundo. Se olvida demasiado que Nueva York ha sido lo que son, lo que fueron Londres o París; hace veinte años se veían aún amazonas en Central Park; la Prensa comenzó allí en el siglo XVlll, al mismo tiempo que comenzaba en Fleet Street la de Londres. Fue la Inglaterra industrial de comienzos del siglo XlX la primera que contaminó a una América todavía agrícola; por eso es injusto hacer responsable únicamente a ésta de nuestras desdichas y apartarnos de Nueva York como de un lugar espantoso, extraño.

(…) El plano de Manhattan está dibujado por el destino. Los límites estrechos de la isla le han encuadrado para siempre. Se estira hasta crujir. Sus metros, sus líneas aéreas, sus restaurantes y sus teatros están atestados, y, sin embargo, él aumenta. Nunca se os niega  la entrada en un vagón o en un autobús; hay siempre sitio para los últimos que llegan. “País elástico”, escribía Dickens. El salvajismo  de los indios, la crueldad de los piratas españoles, el misticismo de los cuáqueros, la anarquía de los irlandeses, la poesía de los soñadores alemanes de 1848, el nihilismo eslavo, Nueva York ese gran laboratorio, ha ensayado todo lo bueno y lo malo; ha reducido eso a pólvora, haciendo con ello el orden y la riqueza americanos. Se imprime allí, se expresan sus habitantes en veinticinco lenguas, y, sin embargo, todo el mundo se comprende. Nueva York es rico. Duerme sobre el oro del mundo encerrado tras unas gruesas cerraduras.”

 

 

(Imágenes- 1-Nueva York- André Kertész- 1952/ 2 -Nueva York- Vivian Maier-1955)

EL LITERATO ENVIDIA AL PINTOR

 

 

“El literato envidia al pintor; le gustaría tomar apuntes, notas, pero está perdido si lo hace. Pero cuando escribe no hay un gesto en sus personajes, un tic o un acento que no le haya sido llevado a su inspiración por su memoria; no hay un nombre de personaje inventado bajo el cual no se puedan poner sesenta nombres de personajes vistos, de quienes uno fue tomado como modelo para una mueca; el otro, para el monóculo; uno, para la cólera, y otro, para el aparatoso movimiento del brazo. Y entonces el escritor advierte que si su sueño de ser pintor no era realizable de una manera consciente y voluntaria, se encuentra, sin embargo, con que lo ha sido y que también el escritor ha llevado consigo, sin saberlo, su libreta de apuntes.., pues movido por el instinto que había en él, el escritor, mucho antes de creer que lo sería algún día, omitía regularmente mirar tantas cosas que los demás tienen en cuenta, cosa que le hacía ser acusado por los demás de distracción y por él mismo de no saber escuchar ni ver, pero durante ese tiempo dictaba a sus ojos y a sus oídos que retuviesen para siempre lo que a los demás les parecería insignificancias pueriles, al acento con que había sido dicha una frase, el aspecto del rostro y el movimiento de hombros que había hecho en determinado momento tal persona, de la que quizá no se sepa nada más, hace ya muchos años de ello, y esto porque ese acento ya lo había oído o sentía que podría volver a oírlo, que era algo renovable y duradero; es el sentimiento de lo general el que en el escritor futuro elige por sí mismo lo que es general y podrá entrar en la obra de arte”.

Marcel Proust – “El tiempo recobrado”- “En busca del tiempo perdido”

 

 

(Imágenes- 1- Luke Fowler – 2001 – Nacional galleries of scotland/ 2- Vivian Maier)

EL DIARIO COMO ESPEJO

escribir-ubbg -Lucien Lévy- Dhurmer

“Amo los espejos – escribía en su Diario María Lenéru en septiembre de 1899 -, me gusta rodearme de ellos. Ante todo, multiplican la luz, pero los amo porque me encuentro en ellos. No escucharse ni hablar, no moverse ni respirar, con esbozos de soliloquios que nos llevan a esta preciosa conclusión: que el yo es la más intangible de las cosas fugitivas, y no es, evidentemente, más que una ilusión de hábito (… ) Yo digo : María, y estudio mi fisonomía como la de una extraña; pues nuestra experiencia nos enseña poco más o menos todo lo que sabíamos de nosotros”.

María Lenéru se mira en el espejo de la página y la página le va mostrando rasgos de su interioridad;  en su Diario habla también de sus manos.D´Annunzio dice – escribe ella en enero de 1900 – que la mano revela el cuerpo; en todo caso, revela el alma. Tengo, de modo absoluto, la superstición de la mano; no de sus líneas, como los quirománticos, sino de su forma. Jamás he hallado un

 

manos-uhtt- Hans Holbein- mil quinientos veintitres

 

ser simpático con manos horrorosas. La mano, que no es más que gestos, debe ser más plástica que el rostro; se es más responsable de sí misma”.

Las manos, pues, escriben sobre la superficie del espejo y el Diario, poco a poco, va surgiendo. Ahora ha publicado Anna Caballé  un interesante diccionario de Diarios españoles y en su espejo varios diaristas reflejan, cada uno a su modo, sus confesiones íntimas. Pero el espejo no siempre ahonda en la interioridad del

 

escribir-nnii-Isa Marcelli

 

escritor sino que se abre igualmente a las preguntas. En el Diario de Víctor Hugo del 25 de julio de 1847, anota la gran figura de las letras:”¿Cómo escribir, fríamente, cada día, eso que yo he aprendido o he creído aprender? ¿Y eso a través de las emociones, las pasiones, los asuntos, las preocupaciones, las catástrofes, los acontecimientos, la vida? Por otra parte, estar emocionado, es aprender. Es imposible, cuando se escribe todos los días, no hacer otra cosa que apuntar

 

escritores- bbvvu- Victor Hugo- foto de la Galería conremporánea, literaria,artística- wikipedia

 

mientras se hace camino aquello que nos ha impresionado. Eso es lo que yo he acabado por hacer”. “Cosas vistas” titula Victor Hugo su Diario y lo que él ve, por ejemplo, en el motín del 12 de mayo de 1839 en París es lo siguiente: ” Hace una media hora, seis o siete obreros jóvenes han venido hasta aquí cargando con fusiles que apenas sabían manejar. Eran adolescentes de catorce o quince años. Han preparado sus armas en silencio entre los vecinos y los transeúntes que miraban lo que hacían, luego han invadido una casa donde no vive más que una vieja y un niño pequeño. Allí han sostenido un asedio de algunos momentos. El tiroteo que he tenido que aguantar fue por causa de algunos de ellos que huían por la calle Saint- Claude”.

El espejo del Diario se hace aquí reportaje y el ojo de Hugo nos acerca a las calles -las entrañas – del cuerpo de la Historia.

 

 

espejos-rrbbyy- Vivian Maier- autorretrato- mil novecientos sesenta

(imágenes.- 1.-Lucien Lévy-Dhurmer/ 2.-Holbein- 1523/ 3.-Isa Marcelli/ 4.-Victor Hugo- Galería contemporánea, literaria, artística- Wikipedia/ 5.-Vivian Maier- autorretrato- 1960)

ESPEJOS

rostros.-tybn.-espejos.-Vivian Maier.-1950

“Espejos: nadie aún ha descrito, sabiéndolo,

qué sois en vuestro ser.

Vosotros, como intersticios del tiempo,

llenos sólo de agujeros de cedazo.

Vosotros, derrochadores aún de la sala vacía,

a la hora del crepúsculo, vastos como bosques…

Y la araña, como un ciervo de dieciséis cuernos,

pasa a través de vuestra impenetrabilidad.

A veces estáis llenos de pinturas.

Algunos parecen haber entrado en vosotros,

a otras tímidamente las mandáis pasar de largo.

Pero la más bella quedará, hasta que,

al otro lado, en la virginidad de sus mejillas

haya penetrado el claro, liberado Narciso.”

Rainer Maria Rilke.“Los sonetos a Orfeo”.– Libro ll.-soneto lll

interiores-rtyy-espejos- Laura Knight- mil novecientos veintidos

(Imágenes.-1.-Vivian Maier- 1950/ 2.-Laura Knight– 1922- pinterest.com)

¡SI YO PUDIERA, OH ALMA…

rostros.-rriu.-espejos.- Vivian Maier.-autorretrato.-1960

“¡Si yo pudiera, oh alma, tal como eres

captarte en el más puro espejo;

y todo lo que es únicamente tuyo

hacer que te encontrara como ajeno!

Sí, si recayera sólo desde estos ojos

una mirada, al tocarnos, al propio corazón:

temerosa te acercarías a la imagen sin nombre,

como a un enigma que implora solución,

para que uno en otro para siempre se calmara;

pero, ay, apenas te has reconocido a medias,

te desconoces, y te has apartado!”

Eduard Mörike.-“Margareta” (traducción José María Valverde)

paisajes.-67h.-gentes.-Hossein Zare

(Imágenes:-1.-Vivian Maier.- autorretrato.- 1960/ 2.- Hossein Zare)

EL ARTE DE TITULAR

“Las esposas felices se suicidan a las seis”, tituló García Márquez un artículo en febrero de 1982. Dos años antes, el 30 de diciembre de 1980, había encabezado sus líneas: “Cuento de horror para la Nochevieja”. Hacía pocas semanas que había escrito: “El cuento de los generales que se creyeron su propio cuento” y entre 1980 y 1984 los títulos luminosos se sucedieron: “Remedios para volar”, “La conduerma de las palabras”, “La desgracia de ser escritor joven”, “El campo, ese horrible lugar donde los pollos se pasean crudos”, “Un payaso pintado detrás de una puerta”, “El amargo encanto de la máquina de escribir”, “Los pobres traductores buenos”,”El avión de la bella durmiente”, “La penumbra del escritor de cine”, “La literatura sin dolor”, “Memorias de un fumador retirado”, “Estos ascensores de miércoles”, “No se preocupe: tenga miedo”, “Me alquilo para soñar”, “Un tratado para tratarnos mal”,”Náufragos del espacio”, “La historia vista de espaldas”…

Ahora que aparece un nuevo libro sobre el García Márquez periodista su arte de titular resplandece e igualmente sus precisos textos emotivos, como el que el escritor colombiano dedica en febrero de 1981 a María Moliner. “Su hijo Pedro me ha contado cómo trabajaba – descubre García Márquez en “La mujer que escribió un diccionario” -. Dice que un día se levantó a las cinco de la mañana, dividió una cuartilla en cuatro partes iguales y se puso a escribir fichas de palabras sin más preparativos. Sus únicas herramientas de trabajo eran dos atriles y una máquina de escribir portátil, que sobrevivió a la escritura del diccionario. Primero 

trabajó en la mesita de centro de la sala. Después, cuando se sintió naufragar entre libros y notas, se sirvió de un tablero apoyado sobre el respaldar de dos sillas. Su marido fingía una impavidez de sabio, pero a veces medía a escondidas las gavillas de fichas con una cinta métrica, y les mandaba noticia a sus hijos. En una ocasión les contó que el diccionario iba ya por la última letra, pero tres meses después les contó, con las ilusiones perdidas, que había vuelto a la primera. Era natural, porque María Moliner tenía un método infinito: pretendía agarrar al vuelo todas las palabras de la vida. “Sobre todo las que encuentro en los periódicos“, dijo en una entrevista. “Porque allí viene el idioma vivo, el que se está usando, las palabras que tienen que inventarse al momento por necesidad”. Sólo hizo una excepción: las mal llamadas malas palabras, que son muchas y tal vez las más usadas en la España de todos los tiempos. Es el defecto mayor de su diccionario, y Maria Moliner vivió bastante para comprenderlo, pero no lo suficiente para corregirlo.

(…) En 1972 fue la primera mujer cuya candidatura se presentó en la Academia de la Lengua, pero los muy señores académicos no se atrevieron a romper su venerable tradición machista. Sólo se atrevieron hace dos años, y aceptaron entonces la primera mujer, pero no fue María Moliner. Ella se alegró cuando lo supo, porque le aterrorizaba la idea de pronunciar el discurso de admisión. “¿Qué podía decir yo“, dijo entonces, “si en toda mi vida no he hecho más que coser calcetines? “.

Enamorado de las palabras, García Márquez se enamora a su vez de otra fiel enamorada de las palabras, empleando siempre su anzuelo del arte de titular.

(Imágenes.-1.- García Márquez/2.-Vivian Maier.-Chicago.-1950/3.-Louis Stettner.-Penn Station.-1958.- Museum of American Art.-Nueva York)

ROSTROS DE RILKE

“Todavía no había tenido conciencia del número de rostros que hay. Hay mucha gente, pero más rostros aún, pues cada uno tiene varios. Hay gentes que llevan un rostro durante años. Naturalmente, se aja, se ensucia, brilla, se arruga, se ensancha como los guantes que han sido llevados durante un viaje. Éstas son gentes sencillas, económicas; no lo cambian, no lo hacen ni siquiera limpiar. Les basta, dicen, y ¿quién les probará lo contrario? Sin duda, puesto que tienen varios rostros, uno se puede preguntar qué hacen con los otros. Los conservan. Sus hijos los llevarán. También sucede que se los ponen sus perros. ¿Por qué no? Un rostro es un rostro”.

“Otras gentes cambian de rostro con una inquietante rapidez. Se prueban uno después de otro, y los gastan. Les parece que deben de tener para siempre, pero apenas son cuarentones, y ya es el último. Este descubrimiento lleva consigo, naturalmente, su tragedia. No están habituados a economizar los rostros; el último está gastado después de ocho días, agujereado en algunos sitios, delgado como el papel, y después, poco a poco, aparece el forro, el no-rostro, y salen con él”.

Escribe esto Rilke casi al principio de “Los cuadernos de Malte Laurids Brigge“. Los rostros pasan ante él, pasan sobre la página, pasan sobre la acera. Es el 11 de septiembre de 1904.  Rilke camina por la rue Toullier y queda intrigado por el mapa de los rostros. Los rostros siempre han provocado interés en los escritores, en los artistas, en los pensadores. “Hay en el rostro una pobreza esencial decía el filósofo Emmanuel Lévinas y ya la comenté en Mi Siglo-. Prueba de ello es que intentamos enmascarar esa pobreza dándonos poses. El rostro está expuesto, amenazado, como invitándonos a un acto de violencia. Al mismo tiempo, el rostro es lo que nos prohíbe matar. (…) El rostro es lo que no se puede matar, o, al menos, eso cuyo sentido consiste en decir: “No matarás“.

Siempre el rostro.

(Imágenes:- 1.-Barnett Newman.-por Irving Penn– National Portrait Galleries/ 2. – foto Vivian Maier.-Chicagocom.-cortesía de la Fundación Maloof/ 3.-foto Vivian Maier.-Chicagocom.-cortesía de la Fundación Maloof)