ROMA CHE LA PIU BELLA

 

 

“Recuerda ahora aquellas efigies tumbadas: emperadores, pontífices. Sueños horizontalmente dormidos en San Pedro, en Santa María la Mayor, en iglesitas diminutas o en basílicas amplias. De nuevo rostros y gentes que había visto en Roma  a lo largo de siglos y en donde el tiempo ha ido recogiendo pliegues de togas en cada dinastía hasta dejar esas cortas chaquetas de azul vivo y botones de nácar que cruzan en automóviles la esquina de via Condotti o de via Frattina. El tiempo no había logrado suprimir  el boquiabierto asombro de las máscaras trágicas y cómicas, asomadas a los mosaicos de las villas y reproducidas ahora en discusiones callejeras por Monte Sacro o por Pietralata. El tiempo lo había bañado y lavado todo: sirenas y faunos, caballos, una hoja seca de laurel, tritones y gruesas matronas, hierbas contra los puentes y columnas derribadas a punto de transformarse en cal…

Ahora, cerca del Pantheón, sonó una guitarra y un acento  fuerte y dulce cantó en dialecto romano:

”Roma che la piu bella

Roma che la piu bella

sei der monno…

io canto sto stornello

io canto sto stornello

e te co manno…”

José Julio Perlado —( “El viento que atraviesa”)

 

 

(Imágenes—1- Piazza del Popolo- segwayfuncome/ 2-Constante Moyaux- Roma vista desde la villa Medicis- 1863)

VIAJES POR EL MUNDO (5) : ROMA

 

Roma-ybyuu- plaza Navona. digilander libero it

 

«El primer día de mis paseos a través de Roma, una tormenta y un aguacero diluviano me tuvieron bloqueado durante dos horas; bastante lejos por detrás del palacio de Venecia, cerca de los muelles del Tíber, bajo el porche de un antiguo palacio dividido en apartamentos. Veía a las amas de casa, con su pan bajo el brazo, su tartera en la mano, cerrar sus paraguas bajo la inmensa bóveda y después sacudir sus chanclos antes de desaparecer en la penumbra de las escaleras de mármol que se elevaban solemnes y pinas como si hubieran conducido al Hércules Farnesio o  al Laooconte. E imaginaba el frescor tenaz del verano, pero también la incomodidad sepulcral del invierno bajo los techos con frescos y en las escaleras a la Piranesi barridas por corrientes de aire. La ciudad moderna no es la única que se las apaña mal que bien en un lugar tiránicamente dispuesto para otra, también sus habitantes parecen flotar en las parcelaciones de los palazzi, como damnificados a los que se reubica en un castillo sin heredero o una abadía en desuso».

 

Roma- nhyu- Antonio Joli- Dorotheum Vienni

 

¿Cómo imaginar que Roma, hace solo siglo y medio, conoció el tipo de silencio que sigue siendo el de los barrios de las afueras de Venecia en temporada baja? Los grabados y las pinturas románticas nos muestran la cúpula de San Pedro, aunque encuadrada desde bien cerca, medio escondida aún por grupos de árboles del campo…en el lindero de la ciudad, como podía estarlo, en París, el Arco de Triunfo durante su construcción. Las ruinas desbordaban por todas partes la escasa densidad urbana, unían el Foro, el Coliseo y las Termas con el campo de los puentes en escarpe, de las tumbas y de los acueductos. A poca distancia de su embajada, en sus escapadas nocturnas, Chateaubriand escuchaba cantar al ruiseñor «en un estrecho valle balaustrado de cañas».  El estupor del campo repleto de ruinas penetraba por todas partes en una aldea letárgica, desconectada desde hacía tiempo de cualquier uso del tiempo laborable y que ya no escuchaba tocar las horas sino en los relojes de los conventos y los siglos».

Julien Gracq – «Roma» (Confluencias)

 

ciudades.-yt789.-Roma.-Constante Moyaux.-vista desde la Villa Médicis en 1863

 

(Imágenes.- 1.-plaza Navona- Carlo Bossoli –digilander libero it/ 2.- Antonio Joli- Dorotheum -Viena/ 3.-Constant Moyaux– vista desde Villla Medici- 1863)

VELOCIDAD DE LA ESCRITURA

En 1681 Madrid tenía cuarenta teatros, se conocen los nombres de más de 2000 actores, se ha calculado que se escribieron y se representaron en el Siglo de Oro 30.000 comedias. En el centro de todo esto aparece Lope de Vega – «Monstruo de la Naturaleza«, como le llamó Cervantes – que en 1635, al acabar su vida, se le atribuyen 1800 comedias y más de 400 autos, además de 431 comedias profanas. Ya aludí en Mi Siglo a su producción en 1618: había escrito 800 comedias y en treinta y un meses 127 comedias más, es decir, más de una por semana. Lope había señalado:  “Dadme cuatro bastidores, cuatro tableros, dos actores y una pasión“ y también su conocida frase, “más de ciento, en horas veinticuatro, pasaron de las Musas al teatro“.

Es la velocidad de la escritura. Velocidad unida a la calidad profunda, algo insólito en la literatura. Ahora que en Madrid se representa una vez más «El castigo sin venganza» las palabras convocan a las pasiones y las frases nos acercan a los paisajes. Ramón Gómez de la Serna en su biografía de Lope recuerda que « no sólo es pintor de retratos de cuerpo entero, sino gran paisajista, y en sus poesías hay arrroyos sonoros y álamos erguidos y álamos que hacen arco, viéndose muchas veces la villa de Médicis como fondo de sus soledades, esas soledades a las que ve y vicia«.

Con esa calidad unida a la velocidad trepidante define Lope en muy pocos rasgos la comedia:

«¿Ahora sabes, Ricardo,

que es la comedia un espejo

en que el necio, el sabio, el viejo

el mozo, el fuerte, el gallardo,

el rey, el gobernador,

la doncella, la casada,

siendo al ejemplo escuchada

de la vida y del honor,

retrata nuestras costumbres,

o livianas o severas,

mezclando burlas y veras

donaires y pesadumbres?

(…)

Pues no ignores

que no quieren los señores

oir tan claras verdades».

Seguían el vuelo en el aire de las palabras aquellos espectadores, muchos de ellos de pie, en los patios de los corrales de comedias. Iban y veían,  o imaginaban que venían y que iban, las pasiones embozadas en los versos, tapadas las intenciones por gritos y ademanes, acompañados de pasos sobre el tablado y saliendo y entrando a derecha e izquierda entre las cortinas. La imaginación corría las cortinas y de repente se revelaba un espacio que era parte del vestuario, y que se empleaba para simular una cueva o cárcel  o para introducir en una tercera entrada al tablado trastos escénicos, sillas, una mesa, una cama. La imaginación unida a la realidad veía de pronto una nube que se empleaba mucho en comedias de santo, para subir un alma al cielo, o dejar descender a la Virgen o a los ángeles. Luego la realidad  se hermanaba otra vez con la imaginación y toda la cosmovisión del siglo XVll se presentaba en movimiento físico, juego de palabras y de gestos que caminaba y actuaba y recitaba en aquellos teatros construidos sin techo y donde las representaciones se hacían a plena luz del día.

Y allí estaba, en el centro, el autor, escribiendo con la velocidad de su calidad estos versos:

«Tú me engañas, yo me abraso;

tú me incitas, yo me pierdo;

tú me animas, yo me espanto;

tú me esfuerzas, yo me turbo;

tú me libras, yo me enlazo;

tú me llevas, yo me quedo;

tú me enseñas, yo me atajo,

porque es tanto mi peligro,

que juzgo por menos daño,

pues todo ha de ser morir,

morir sufriendo y callando«.

(Imágenes:-1.-Drago Persic.-Engholm Galerie.-artnet/2.-1.-corral de comedias de Almagro.-wikipedia/ 3.-corral de comedias.-wikipedia)