LOS “PAPARAZZI”

fotografía-rrfiih- paparrazi- Greta Garbo en el club Saint Germain- París- mil novecientos cincuenta y dos- foto Georges Dudognon

“Una tarde en Via Veneto – contaba Federico Fellini – me quedé fascinado observando a un grueso señor con bigote negro que bebía agua mineral, sentado en una mesita del café de París, disfrutando del fresco en compañía de una especie de diosa Pomona; era el ex-rey de Egipto, Faruk. Observé el movimiento de los fotógrafos alrededor de su mesa y me di cuenta de que disparaban flashes cada

fotografía-eectt -Marlène Dietrich con un fotógrafo en el aeropuerto de Orly- París mil novecientos setenta y cinco- foto Daniel Angeli

vez más cerca, para irritarle. Al final, Faruk dio un salto y se levantó enfadado, la mesita se volcó y empezó a llegar gente en su ayuda, mientras que los flashes se multiplicaban.

Pasé varias veladas con los fotógrafos de via Veneto (….) para que me revelaran los trucos de su profesión. Cómo cercaban a la presa,  intentando

fotografía-rrdv-paparrazi- fotógrafos espeando a Anita Ekberg- mil novecientos cincuenta y ocho- Centro Pompidou de Metz

ponerla nerviosa, cómo preparaban los reportajes hechos a la medida para las distintas revistas. Eran historias divertidísimas, de largas esperas, de fugas rocambolescas, de dramáticas persecuciones. Una noche incluso quise invitar a cenar a todos los fotógrafos que me encontré y he de admitir que, lanzados

fotografía-rrrnu--paparazzi- Diana y Marilyn- dos mil- Allison Jackson

por los alcoholes del vino, me contaron también patrañas”.

fotografía-rrfn-paparazzi -Centro Pompidou de Metz

Susan Sontag, al hablar también de los paparazzi en “Cien años de fotografía italiana”, quiso evocar a esa “jauría de periodistas, paparazzi, de pie, densamente apiñados, agobiados, que empujan, toman sus imágenes a la fuerza. (¿Hay alguna suerte de justicia en el hecho de que la palabra internacional para designar a los fotógrafos depredadores que asaltan a sus célebres objetivos sea italiana?)

fotografía- eewws- Woddy Allen en las Tullerías- París- octubre mil novecientos noventa  y cuatro- foto Pascal Rostain- Buno Mouron

Ahora, muchos de esos enfoques y ángulos que dieron la vuelta al mundo en distintas revistas se reúnen en el Centro Pompidou de Metz ofreciendo en un amplio abanico sus exclusivas.

(Imágenes.-1.-Greta Garbo en el club St Germain- 1952- Georges Dudognon/ 2.-Marlene Dietrich ante un fotógrafo en el aeropuerto de Orly- 1975- Daniel Angeli/3.- esperando a Anita Ekberg- 1958- Centro Pompidou de Metz/ 4.-Diana y Marilyn.-2000- Allison Jackson/ 5.- Jaqueline Onassis- 1971- Ron Galella/ 6.- Wody Allen en las Tullerías- 1994- Pascal Rostain)

GIULIETTA DE LOS ESPÍRITUS

“Al Fellini auténtico lo había visto pasar en 1963 por una Via Veneto auténtica, no por el escenario construido para la Via Veneto ficticia en donde se rodó La dolce vita. Ahora, en los estudios  Rizzoli, en ese 24 de febrero de 1965, estaba Federico Fellini ante mí con la gabardina puesta, ultimando sus asuntos para marcharse. ¿Se acordaba? Sí, se acordaba de mí. Se despoja de la gabardina: nos hemos quedado solos en este despacho.

Me habla Fellini de su resistencia a los periodistas. De su resistencia a las preguntas. Le recuerdo que él fue periodista. Hace un gran esfuerzo por concentrarse, por salir de esa película que ahora está rodando, Giulietta de los espíritus. Se le ve que Fellini, recostado en este sillón, mira los exteriores del bosque donde Giulietta Masina está bajando del árbol, descendiendo de la casa de ramas, descubriendo con ojos de payaso el suelo. El despacho en que charlamos huele a bosque, el bosque huele a decorado, los decorados los clavan los carpinteros, a los carpinteros les pagan los productores. Huelen los productores a bosque, esperan en la sombra, con sus puros habanos encendiendo sortijas en la oscuridad, a que nosotros terminemos. Suena el teléfono. Fellini se levanta, habla, cuando vuelve dice que Giulietta de los espíritus quiere tenerla montada pasado mañana.

Hablamos de la libertad. Condena las dictaduras y defiende la libertad de expresión en el juicio, en el pensamiento, en la cultura. Su discurso es el discurso de la libertad. Está recostado en su butaca, su grueso cuerpo envuelto en un chaleco, en una chaqueta, se ha vuelto a poner encima un impermeable. Tiene los ojos grandes y blandos, la voz que oí por teléfono aguda y atiplada, ahora se ahonda algo más y es un poco más grave. Llovía fuera, en Roma, cuando llegué, y quizá Fellini note la lluvia en este cuarto, la libertad hincha y encoge estas paredes, y en algún sitio, tal vez los hombres de los efectos especiales estén volcando cubos de lluvia sobre esta habitación hasta que salga agua por el auricular del tegiulietta-de-los-espiritus-1léfono.

Soy un periodista español que en esta jornada de frío y lluvia está ante el director de Las noches de Cabiria mientras Giuletta Masina sube y baja asombrada de cómo asombra Federico, cómo dirige, el bosque de los espíritus es real y la casa encantada de Giulietta cuelga entre las ramas de los árboles, los árboles los sostienen los decoradores, los decoradores irán a cobrar semanalmente a la cola de los comparsas, esperarán ante la ventanilla donde vuelan los billetes de banco que reparten los productores, esas calvas orondas, brillantes, lustrosas, los ojos cegados por el incendio de los habanos, los habanos que crujen mientras hablamos Fellini y yo en este despachito”. (“Diálogos con la cultura”, págs 175-176)

(En estas semanas en las que se evocan en muchos sitios – entre ellos en el Círculo de Bellas Artes de Madrid – los quince años de la muerte del director italiano, este pequeño recuerdo de aquella inolvidable entrevista que mantuve con él)

(Imágenes: Marcello Mastroianni y Claudia Cardinale en  “8 1/2”, de Federico Fellini/  Giulietta Masina en el cartel de la película “Giulietta de los espíritus“)