VIAJES POR EL MUNDO (27) : COIMBRA

 

“Cuando al acercarme en tren se me apareció  la visión  panorámica  de Coimbra, trepando sus casas por la colina en que se asienta y dominada por la Universidad a que hace cabeza su torre —escribía Unamuno —, la saludé como a una vieja conocida. Es una torre académica, no una torre eclesiástica, la que corona la ciudad, académica también, de Coimbra. Ninguna de sus catedrales, ni la vieja ni la nueva, se destaca a lo lejos. (…) Coimbra cabe decir que concentra la historia toda legendaria  y poética de Portugal; Coimbra ha sido la iniciadora de sus movimientos espirituales.(…) Visitando la Universidad, ahora en verano, a principios de agosto, cuando arrastran los primeros exámenes de prueba de curso y los bedeles, con sus ociosos espadines al cinto, bostezan en los bancos del patio, no cabe darse cuenta de lo que este hogar intelectual de Portugal es en tiempo de estudios, cuando pululan por las rúas y cruzan con   ojos cazadores los estudiantes en pelo, con sus negras levitas, alborotada la melena al aire y su flotante capa, llevando en la mano la “seventa”, los apuntes o una carta de amor.

(…) Coimbra, Coimbra, tierra de encanto,, vivero de la poesía de un pueblo que vive por el amor y por el amor muere, Coimbra posada como una paloma junto al Mondego, ¡qué remanso en la corriente!”

 


 

(Imágenes—1- Coimbra- premium/2- Universidad de Coimbra)

VIAJES POR EL MUNDO (12) : COIMBRA

 

 

“Nada más curioso que la indumentaria de los estudiantes de Coimbraescribe la Duquesa de Abrantes a principios del siglo XlX -. Consiste en una a modo de sotana de paño negro, llamada “tabis”” que no tiene mangas, se ata por detrás con cordones y se abrocha por delante con dos hileras de botones, muy juntos, que llegan desde el cuello hasta los zapatos. Por encima de esa prenda se ponen otra, también larga y de paño negro, pero de mangas anchísimas.

Cada alumno lleva en la mano una bolsita de tela negra que contiene un pañuelo y uva caja de rapé, pues en la época a la que me refiero, la costumbre de aspirarlo se había transformado en un vicio, así en los hombres como en las mujeres, y sin distinción de edad. En cualquier reunión se veía a una tercera parte de los concurrentes llevándose a la nariz el rapé.

Los estudiantes, hiciera calor o frío, no llevaban ninguna clase de sombrero. Únicamente los profesores y algunos graduados podían usar un bonetito negro.

El tal ropaje, aunque era de un paño muy liviano, de una lana fina, resultaba verdaderamente incómodo. Pero no había más remedio que usarlo, y cualquier estudiante, por encumbrada que fuera su familia, que saliese con traje diferente de su casa, se veía castigado con una fuerte multa.

El señor de Pombal me dijo que su padre, el “gran marqués”, había intentado abolir esta vestimenta, pero que le demostraron que era la màs económica para toda la gente universitaria.

(…) Por todas partes en Coimbra se ven casas de recreo, quintas, monasterios y hasta fábricas, rodeados de olivos, de naranjos, de árboles cuyo porte elegante realzan todavía más el verdor de su bella hojarasca y el brillo resplandeciente  de sus frutos. El hermoso ciprés de Portugal se une a todos los árboles de Europa, que admiramos en las magníficas florestas de la Baja Sajonia, para formar en torno  a Coimbra parajes encantadores y bordear el Mondego, cuyas aguas lamen las murallas de la ciudad y se deslizan por el angosto pero fertilísimo valle en que se asienta Coimbra“.

 

 

(Imágenes -1-Coimbra- potugal Premium/ 2- universidad de Coimbra)