POSTALES

 

 

“Al elegir una postal – decía Ado Kyrou enLa edad de oro de la carta postal” -, el comprador se identifica un poco con el artista que la ha concebido. Mandar una postal que represente la vista de un paisaje donde uno se encuentra es una afirmación de las propias posibilidades de poder viajar y, por tanto, un símbolo de su estatus social. Al escribir cosas personales, sabiendo  consciente o inconscientemente que cualquiera puede leerlas, uno se da importancia saliendo del anonimato; de algún modo es como si nos publicaran. Hasta podríamos añadir cierto exhibicionismo: quien ama, quien odia, necesita gritar su pasión al mundo entero. Desde hacía siglos los hombres vivían esperando el momento de poder decir abiertamente “te quiero”. El éxito de la tarjeta postal se basa tanbién en el recuerdo que se desea perpetuar, el sueño que se puede adquirir a buen precio, y finalmente en la pereza, dado que una postal se escribe en menos tiempo que una carta, así como en la manía del  coleccionismo.”

 

 

Desde los comienzos del sistema postal se habían enviado por correo tarjetas ( quizá las más antiguas – señala Simon Garfield en su Curiosa historia de la correspondencia – sean las tablillas de Vindolanda). Su auge llegó sin embargo a comienzos del siglo XX. “La tarjeta postal  con imagen incluida – indica Garfield –  triunfó con la popularización de las vacaciones costeras ( el Museo y Archivo Postal Británico estima que entre 1902 y 1914 se enviaron cada año hasta 800 millones de tarjetas postales). Se contaba en ellas lo que siempre se ha contado en una postal: ojalá estuvieras aquí conmigo, hace un tiempo regular, besos para todos. Eran sin embargo un medio expuesto al ojo curioso, que podía leer su contenido en cualquiera de las etapas del viaje.

 

 

Ocasionalmente había que transmitir alguna intimidad, y para ello apareció un código basado en la forma de pegar el sello ( antes de 1840, ese código estaba formado por trazos o símbolos dibujados en  el sobre). Un sello colocado al revés en la esquina superior izquierda significaba, “Te quiero”. Un sello apaisado en ese mismo lugar significaba “Mi corazón pertenece a otra persona”. Un sello colocado al revés en la esquina superior derecha quería decir “No escribas más”. Colocado al revés, junto al apelllido, indicaba “Estoy comprometida”. Centrado, en el borde derecho: “Responde de inmediato”. Y en ángulo recto, en la esquina superior izquierda: “Te odio”.

Tiempos antiguos de la comuncación y de la correspondencia.

 

 

(Imágenes .-1-letralia/ 2- Madrid- 1892- filatelia digital/ 3-Huelva buena/ 4-pinterest)

TARJETAS DE SAN VALENTÍN

 

amor-rec- James Tissot

 

«En los Estados Unidos las llamadas «tarjetas de San Valentín» – cuenta Simon Garfield en su «Curiosa historia de la correspondencia» (Taurus) – eran ya conocidas antes de 1840 (ese año se enviaron 1.100 en Nueva York), pero en 1847 se mandaron  unas 3o.ooo. El 14 de febrero se convirtió en una celebración única, un día festivo postal (…) En la Gran Bretaña de mediados de la época victoriana y en Estados Unidos de antes de la guerra civil, la festividad de San Valentín llamó la atención sobre aspectos del sistema postal obviados hasta entonces: que podía utilizarse el correo para el ocio y la provocación, y que podía hacerse de forma más o menos anónima. El periódico Daily Evening News de San Francisco publicaba en 1855: «Cuando el cartero llama a la puerta, la mañana del 14 de febrero, el pecho de muchas doncellas palpita de amor y de curiosidad«. Era evidente que el correo había encontrado una nueva finalidad: prestar servicio al placer más puro y superfluo.

 

amor-noi- Ron Hicks

 

La popularidad del día de San Valentín ha sufrido altibajos. En 1958 en Estados Unidos se habían vendido treinta millones de «tarjetas de San Valentín» y tres años antes, en cambio, veintisiete millones en el Reino Unido. En 1962 volvió el sentimentalismo. Pero el atractivo de estas «tarjetas de San Valentín»así lo comenta Garfield – es que no dicen nada y a la vez lo dicen todo. No es necesario ser muy ducho en palabras de amor o anhelo para enviar una de ellas, hay alguien que lo es por nosotros, y que además ha impreso en la tarjeta un poema o la lustración de una rosa. En realidad, todo el trabajo lo hace el destinatario. El destinatario nunca tiene la obligación de contestar, simplemente tiene que apreciar el mensaje y quedar boquiabierto. No son realmente cartas de amor; en los tiempos que corren, ni siquiera dan para el preludio de una carta de amor. Las auténticas cartas de amor son algo diferente».

 

amor-unng- cielos- Angelo Morbelli- mil novecientos cinco

 

(Imágenes.- 1-James Tissot/ 2.- Ron Hjeks- vail international gallery/ 3.-Angelo Morbelli- 1905)

CORREO POSTAL Y CORREO ELECTRÓNICO

 

 

cartas-bbnu-postales. postal de Jean Cocteau a Pablo Picasso- mil  novecientos diecinueve

 

«Lo primero que muchos hacemos al levantarnos y justo antes de acostarnos – nos recuerda Simon Garfield en «Postdata» (Taurus) – es mirar el correo electrónico. Y repetimos varias veces a lo largo del día. La equivalencia, antiguamente, habría sido levantarse cada pocos minutos para ver si el cartero ha dejado algo en el buzón, una y otra vez. Los correos electrónicos, claro, nos siguen allá donde vamos. Tienden una línea de suministro vital y dan trabajo continuamente». En esta curiosa historia de la correspondencia Garfield evoca cómo el 29 de octubre de 1969 se intentó que dos ordenadores hablaran entre sí por primera vez en la historia. «Uno de los ordenadores estaba en la tercera planta de un edificio de

 

objetos.-986bgr.-leon y ordenador.-tomado de silhouettemasterpiecetheatre,com Blog

 

una universidad en Los Ángeles (…) El otro ordenador estaba a casi seiscientos kilómetros de distancia, en Menlo Park, cerca de San Francisco (…) ¿Qué se dijeron estos dos ordenadores? El plan consistía en que un ingeniero de la universidad de California en Los Ángeles introdujese la palabra LOGIN (inicio de sesión) letra a letra y un investigador en Melo Park recibiera la transferencia digital de cada letra en forma de código (… ) El resultado fue positivo; aunque solo se completaron dos letras con éxito – la L y la O -,  era suficiente. Los dos ordenadores habían dicho «L- O». En ese momento se inauguraba el lento declive del arte de la redacción epistolar».

 

pintores.- yyhhuuio.- Vicent Van Gogh.- cartas

 

Mirando hacia atrás en el tiempo, las impresionantes cartas de Van Gogh a su hermano Theo, las cartas de Tolstoi a Golzew, las de Wagner a Listz, la misiva de Abraham Lincoln al maestro de su hijo, el correo postal de Gandhi a Hitler, las cartas de Schiller a su novia Carlota, las de Mozart a su esposa Constanza y todas esas vocales y consonantes erguidas o torcidas,  la cursiva inglesa o la letra bastarda española, los secretos escondidos de la grafología, todo quedaba ya en la Historia como documentos a los que era muy difícil volver. Las aventuras de las cartas postales serán innumerables. En 1910, Valle-Inclán escribe desde Madrid a Luisa Díaz «En el momento de poner en el correo una carta para ti, echo de menos que no tiene el nombre de tu calle ni el número de tu casa. Te pongo estas líneas por si puedes hacer la reclamación. Mañana te volveré a escribir».

 

 

lectura-onnm-carta- Robert G Harris

 

En el correo electrónico las anécdotas también se sucederán. El símbolo de la arroba se ha usado en el ámbito del comercio y de las medidas desde al menos el siglo XVl, empleado por ejemplo para abreviar la cantidad de vino contenido en un ánfora. En 2012 el programador Ray Tomlinson, recuerda Garfield, entró en el Salón de la Fama de Internet porque había hecho mucho más que acelerar los mensajes a través de la frontera digital, transformando así nuestras vidas: también ideó un nuevo uso para @ . Tomlinson afirma que escogió ese símbolo rebuscando en el teclado, porque no se utilizaba para nada más. Pronto se convirtió en una forma universal de separar los mensajes personales y locales de los globales en una dirección de correo electrónico.

La arroba nos acompaña siempre. En abril de 2012 se estimaba que 1.900 millones de personas utilizan el correo electrónico y que enviamos unos 300.000 millones de correos electrónicos al dia ( unos 2,8 millones por segundo)

Es la nueva comunicación.

 

cartas-yrre-Vincent van Gogh

 

(Imágenes. – 1-carta postal de Jean Cocteau a Pablo Picasso- 1919/ 2.-  silhouettemasterpiecetheater com/ 3.-carta de Vincent van Gogh / 4.-Robert G Harris / 5.- carta de Vincent van Gogh)