SOBRE LO POLICIACO

 


“Con el reciente fallecimiento de la escritora sueca de novelas policiacas Maj Sjöwall he recordado algunas obras suyas —- escritas en colaboración con Per Wahlöö —  que dieron sin duda un tono distinto al género  gracias, entre otras cosas, al empleo del humor rodeando a la figura central, el comisario Martin Berck, de la Brigada Nacional de Homicidios de Estocolmo.  Además de “El alegre policía”, tengo en la memoria ante  esta pareja de escritores su novela “La habitación cerrada” y de modo especial la titulada “Un ser abominable”,  libro construido en capítulos ordenados de manera casi cinematográfica, con  gran capacidad de suspense e  intriga, y presentada  en estilo breve, rápido y  muchas veces inquietante.
Martin Berck, y los inspectores Kollberg, Melander y Larsson, constituyen todo un mundo en donde los autores no se limitan al mero relato detectivesco  sino también a una narración crítica de trasfondo social.

 

Innumerables  son las consideraciones  que se han ido haciendo sobre la novela policiaca. “Asistimos —decía por ejemplo Thomas Narcejac al hablar de la lectura de este tipo de novelas — a una serie  de acontecimientos trágicos sin  saber siquiera qué relaciones tienen unos con otros… Se proyecta ante nosotros un film sin subtítulos. Se observan los gestos pero se ignora su sentido. Se comprueba que uno avanza entre sorpresa y sorpresa  y muchas veces sin comprender. La oscuridad reemplaza al misterio.”

De las muchas reflexiones surgidas sobre la novela policiaca — cada una a gusto de cada lector, que puede o no  estar de acuerdo  con ellas —, pueden elegirse algunas que reflejan puntos de vista  muy personales.  Así, por ejemplo,  ciertas  reglas redactadas por  el norteamericano S. S.  Van  Dine y que él formulaba de este modo:  1- la novela policiaca  es una especie de juego intelectual/ 2- El lector y el detective deben tener iguales posibilidades  para resolver el enigma/ 3- No debe haber ninguna intriga amorosa/ 4- El culpable debe ser descubierto por auténticas deducciones / 7–Una novela policiaca sin cadáver no puede existir/ 10- El culpable debe  ser un personaje importante de la novela/ 12- Debe haber un solo culpable al margen del número de asesinatos /17-El autor debe abstenerse de escoger al culpable entre los profesionales del crimen/ 18- Lo que se presenta como un crimen no puede acabar como un accidente o un suicidio.”

 

(Imágenes : 1—Luigi Corteggi/ 2- Roy Lichtenstein-1963/  3- Stanley Borack -1955)

EL PERSONAJE ASESINO

Al publicarse ahora los cuadernos de trabajo de Agatha Christie nos sorprende descubrir que – según ella confiesa – cuando se comprometía en la escritura de un libro, la mayor parte del tiempo ignoraba la identidad del culpable, una vez el asesinato tenía lugar. La novelista compartía la misma incertidumbre que sus lectores y avanzaba por las páginas de la ficción dotando a la historia de un poder de seducción más intenso.

Determinar quién ha sido el asesino – recuerda Roger Caillois en su “Sociología de la novela policial” – es una tarea sembrada de asechanzas. Uno no tarda en darse cuenta de que todos los personajes del drama tenían motivos iguales para matar, y equivalentes posibilidades de hacerlo. Entonces hay que dejarse guiar por otro procedimiento de discriminación. Las condiciones en que se realiza el homicidio suponen cierta psicología por parte del culpable. El detective vacila entre varios sospechosos; los somete a una prueba que los obliga a revelar su verdadero carácter”. Y Caillois pone dos ejemplos referidos al juego: en “El asesinato del canario” de S.S. van Dine, el detective adquiere una certeza moral durante una partida de póker; en “El asesino vive en el 21” de A. Steeman, se descubre la verdad jugando al bridge. “Dime como juegas – añade Caillois y te diré si has matado. Pues se juega del mismo modo que se mata: con prudencia o temeridad y arriesgando poco o mucho“.
Pero quienes juegan realmente entre las páginas y con las páginas del libro son los novelistas. Personajes planos o personajes redondos, puntos de vista cruzados, repetición, acumulación y transformación de detalles al construir y hacer andar al personaje, Cientos de caminos. Y sobre todo, en la novela policíaca, el elemento de sorpresa. “El elemento de sorpresa o de misterio -detectivesco, como se le suele denominar (decía Forster) – posee una gran relevancia en cualquier argumento, es una bolsa de tiempo, y no puede apreciarse sin inteligencia”.
(Imagen: Gregory Crewdson.- Imagery  Our World)