MANCHAS EN LOS OJOS

 

 

“Desde mi casa, entre Maiano y Settignano dice  el historiador del arte Bernard Berenson enVer y saber” —, la vista se entiende por los campos situados a ambas  orillas del Arno y más allá, hasta donde las tierras se elevan y funden sutilmente con el cielo en el horizonte. Este panorama está constelado de manchas rectangulares de color blanco. Eso es todo lo que ven mis ojos. Pero yo sé algo que mis ojos no  me dicen : que se trata de cosas que no consigo reconocer debido a la lejanía. Mucho más cerca, a unos cientos de metros, veo masas de color verde, opacas, translúcidas o relucientes, puntiagudas o redondeadas, y, a modo de puntales de las mismas, formas aproximadamente cilíndricas , de color indefinido, entre marrón, verde o grisáceo. Desde mi más temprana infancia aprendí que eso eran árboles, y les adjudico troncos, ramas gruesas y delgadas y un follaje compuesto de hojas características de cada especie: encina, castaño, pino, olivo, aunque mis ojos no vean más que distintas tonalidades de verde.

 

 

Puede que me inquiete esta contradicción entre ver y saber, que me preocupe tener que interpretar todo lo que vemos a nuestro alrededor como objetos tangibles en un espacio conocido. Por eso me encantan los cuadros de un Van Eyck o de un Rogier van der Weyden o de su entusiasta seguidor , el Maestro de la Vida de la Virgen cuyas tablas se conservan en la Alte Pinakothek de Múnich, porque me permiten atravesar el espacio sin cansancio. Lo consiguen mediante el procedimiento, deliciosamente ingenuo, de ir reduciendo el tamaño de casas, árboles y figuras a medida que se alejan de nuestros ojos.”

 

 

( Imágenes— 1- Eduard Boss – 1904/ 2-Jozsef Rippl Ronai/ 3- arthur hacker)

CRISTINO DE VERA

 

 

“El ambiente, la luz de las islas, sí que ha influido en mi pintura – recordaba Cristino de Vera -. Mi primer viaje a la Península lo hice a los diecinueve años. Ya en ese tiempo dibujaba, pintaba. La luz cambiante de las islas, la observación de tonos y cosas, el primer muerto que vi – un compañero de la escuela, su tremenda sinceridad en el rostro -, las frutas de los mercados… mis largos paseos por La Laguna (nubes bajas) mis primeras observaciones de los cambios del mar, tierra, nubes… sin duda tienen una influencia definitiva en mi trabajo.”

 

 

Ahora Cristino de Vera expone en Madrid, en Caixa Forum. Su muestra la titula “Hacia el silencio”. Una depuración de años, una búsqueda interior a través de la pintura. “Me siento vinculado – proseguía el artista – a una forma de pensamiento que creo que es una constante en la historia de la pintura : el esfuerzo o la búsqueda de cierta belleza escondida que hay en todo, una cierta nostalgia por la muerte que podría estar con un expresionismo poético muy particular, un ansia en cada cosa de intemporalidad, un amor al reposo de las formas. El primer contacto con Zurbarán, su forma mística de transfigurar la luz…cierto enfoque de ver el cosmos en Van Gogh, la serenidad de Fray Angélico…la fuerza de un Van der Weyden, Van der Goes… todos estos grandes artistas creo que me han servido bastante para ir descubriendo y desarrollando mi propio estilo.

 

 

A mí me gusta  trabajar las cosas que ya en su realidad despiden una carga de humildad y sencillez… un cestillo, una rosa seca, un cráneo, una áspera mesa, una figura irradiada de blanca luz, unas florecillas. Decía Paracelso que “a veces en la más humilde de las cosas está encerrado todo el misterio del Universo”. Cuando pinto figuras o ventanas con fondo de cementerio… o figuras muertas sobre mesas, o en campo de flores, con fondo de galaxias…lo que a veces intento es que por medio de una limpia luz de estrellas, noche, luna o crepúsculo se mitigue el fondo dramático que la muerte encierra… y es cómo si llevase dentro de mí un cúmulo de cosas con mucha carga atormentada que me hacen a veces un ser muy inestable… por eso a veces en mi pintura hay aquello de que más carezco y amo, un mundo de paz, y humildemente pretendo que este mi trabajo pueda servir a algunos seres. Ya eso de por sí sería bastante.”

 

 

(Imágenes-: Cristino de Vera: -1-Lorenart/ 2-fundación Cristino de Vera/ 3-Caixaforun/ 4- elpais)

VAN DER WEYDEN

pintores-bvv-van dr Weyden- museo del Prado

 

El Descendimiento”, de Van der Weyden, – dice Eugenio D´Ors en susTres horas en el museo del Prado” -aparece ante nuestros ojos como una puerta triunfal, en la entrada de la pintura flamenca. Van der Weyden estuvo en Roma, y dicen que fue el primer artista flamenco cuyo mérito se vio reconocido por los italianos. Seguramente es, entre los suyos, el que mejor conserva el sentido clásico. Sus obras no están todavía demasiado lejos de la escultura. Tienen -acordémonos de Poussin, acordémonos de Mantegna – algo de bajorrelieves pintados.

En “El Descendimiento”, la estrecha agrupación de los personajes pone de manifiesto el carácter estatuario; pero todavía se percibe éste más claramente en otras tablas, que guarda también nuestro Museo, pintadas monocromamente, en grisalla”.

 

pintores-bggt- El Calvario- Roger van der Weyden- elonfidencial

 

 

Ahora, tras años de restauración, se expone en El Prado una obra importante de van der Weyden. Vasari en “Las Vidas” anota del pintor que viajó a Roma con motivo del jubileo y trabajó en Ferrara para Lionello de Este. Y Jacques Lassaigne, al hablar de la pintura flamenca, nos va contando que el pintor nació en 1399 en Tournai, en la calle Roc-Saint-Nicaise, y que era hijo del cuchillero Enrique de la Pasture y de Inés de Watrelos. En 1426 se casa con Isabel Goffaert. y ese mismo año es recibido con honores por el magistrado de Tournai con “dos veces cuatro lotes de vino”, o sea, el doble de lo que será ofrecido un año más tarde al ilustre Juan van Eyck.

Pero lo más importante no fue su vida sino sus obras. Lassaigne recuerda que “El Descendimiento” está considerada como una de las obras maestras del pintor. “El paisaje del Calvario ha desaparecido, la cruz queda reducida fuera de toda proporción para romper el efecto de horizontalidad de la composición. La escena resulta escultórica por el poderoso modelado de los volúmenes; cada figura está captada en una expresión personal y parece fijada en una instantánea, obedeciendo su agrupación a un ritmo de conjunto. El sentimiento plástico se traduce en la redondez de las mejillas, la nudosidad de las manos, la plenitud de los ropajes y los tocados” .

 

pintores-ngt-Rogier van der Weyden- grabado de Cornelis Cort- mil quinientos setenta y dos. wikipedia

 

(Imágenes. 1.-“El Descendimiento”- museo del Prado/ 2.-“El Calvario”- elconfidencial digital/ 3.-Rogier van der Weyden- grabado de Cornelis Cort- 1572- Wikipedia)

¡OH POBREZA DICHOSA! : NAVIDAD 2014 (2)

Navidad-buuyyu- Rogier van der Weyden- mil cuatrocientos cincuenta y cinco

 

“¡Oh pobreza dichosa que les cercaste! ¡Cuánto quisieras ser riqueza! Pero no le tengas envidia, que si fueras riqueza, no le tocaras. ¡Oh riqueza! ¡Cuánto mejor fuera ser pobreza, porque se sirvieran de ti! ¡Quién viera al ternísimo Infante que alienta a los polluelos de los cuervos desamparados de sus padres, esperecido de frío, encoger los pies y manos y hacer pucheritos con aquella boca de oro y de coral, y levantar el débil gemido, pidiendo a la Madre socorro y abrigo! ¿Qué lágrimas son ésas, alegría de los ángeles? ¿Cómo tiembla el calor de frío, la alegría llora, la gloria del Cielo gime…?”

Fray Alonso de Cabrera.- “Aleluya” en sus Sermones de Navidad.- siglo XVl

(Imagen.-Rogier van der Weyden- 1455)