AGUA, ¿DÓNDE VAS?

 

 

“Agua, ¿dónde vas?

Riyendo voy por el río

a las orillas del mar.

Mar, ¿adónde vas?

Río arriba voy buscando

fuente donde descansar.

Chopo, y tú ¿ qué harás?

No quiero decirte nada.

Yo… ¡ temblar!

¡Qué deseo, qué no deseo,

por el río y por la mar!

(Cuatro pájaros sin rumbo

en el alto chopo están.)

Federico García Lorca“Canción”

 

(Imágenes—1- Kane  Gledhill/ 2-gektograf)

SOBRE EL AGUA : (2) : LA VOZ DEL RÍO

 

 

ríos- bgt- río Ësera- pont camí de la Font- wikipedia

 

“Yo soy la  sangre de la Litera va diciendo al pasar el río Ésera, nacido entre los ventisqueros de Benasque y la Maladeta, en el Pirineo -, pero no corro por sus venas, y por eso La Litera agoniza ; yo soy el rocío de la Litera, que ha de esmaltar de flores sus campos y mantener en ellos una primavera eterna, pero me apartan de allí porque no humedezca sus noches estivales, y por eso las flores de la Litera son abrojos y sus campos, abrasados desiertos africanos, donde sólo pueden vivir tribus de negros sometidos a ignominiosa servidumbre…”

Así va hablando el agua, así habla la voz del río, que Joaquín Costa nos entrega “como emocionado cántico a la tierra y al patrimonio regado que acabó siendo la esencia de su pensamiento“, tal como nos lo recuerda Jaime Lamo de Espinosa en su “Joaquín Costa” (Eumedia). Y Jaime Lamo añade que esa voz del río “es el corazón, el alma de Costa. El río desborda los límites geográficos territoriales, para impregnar la fuerza del agrarista Costa“.

 

paisajes.-4iuu.-ríos.-Kane Gledhill.-Australia

 

El río nos sigue hablando:

“Yo soy el oro de la Litera, con que ha de recogerse el pagaré, cancelar la hipoteca, alzarse el embargo, recobrarse el patrimonio regado con el sudor de tantas generaciones de trabajadores heroicos, pero no hacen nada por acuñarme – sigue diciendo el río -, y la Litera sigue gimiendo oprimida bajo una montaña de pagarés, de embargos y de hipotecas, cada vez más alta; yo soy el camino por donde han de volver los tristes emigrantes de la Litera a sus despoblados hogares, pero corro de espaldas a ella, y por eso los emigrantes cuanto más caminan, creyendo llegar, se encuentran más lejos; yo soy la libertad y la independencia de la Litera, pero no tengo voz en sus hogares ni en sus comicios, y por eso La Litera es esclava…

 

ríos- ung- río Esera- summitpost org

 

(…) Recogedme, sigue diciendo en su infatigable canturía el río Ésera (continúa la voz de Costa) ; no seáis ciegos, ni desmañados ni cobardes; recogedme a mí, recoged a mi compañero el río Ara, recoged a nuestro hijo común el Cinca; derramaros por un sistema arterial de venas y brazales a través de vuestros campos, de vuestros olivares, de vuestras dehesas, de vuestros despoblados y páramos, y veréis resucitada la edad aquella en que los santos hacían milagros y florecían las varas secas y llovía maná y se multiplicaban a ojos vistas los panes y los peces. Lss aldeas ascenderán a categoría de villas; las villas se harán ciudades; Barbastro se convertirá en una pequeña Zaragoza; Monzón adquirirá las proporciones de Lérida (…) ”

Así hablaba el río.

Así de vez en cuando habla el agua.

 

ríos- yuj-Benasque- commons wikimedia

 

(Imágenes.- 1.-río Ésera-pont camí de la Font/ 2.-Kane Gledhill/ 3.-río Ésera- summitpost org/ 4.-Benasque- comns wikimedia)

 

HE CONOCIDO RÍOS

“He conocido ríos:

He conocido ríos antiguos como el mundo y más viejos que el

flujo de la sangre en las venas.

Mi alma se ha vuelto profunda como los ríos.

Me bañé en el Eúfrates cuando los amaneceres eran jóvenes.

Construí mi choza junto al Congo y me meció hasta dormir.

Vi el Nilo  y levanté las pirámides sobre él.

Oí el canto del Mississippi cuando Abe Lincoln bajó a Nueva Orleáns,

y vi su fondo de barro volverse de oro en el ocaso.

He conocido ríos:

Antiguos, oscuros ríos.

Mi alma se ha vuelto profunda como los ríos”.

Langston Huges.- “El negro habla de ríos”

(Imagénes.-1.- Kane Gledhill.-thelog.pp.ua/ 2.-Ruth Hallensleben.-yama-bato)

AVANZABA DE ESPALDAS AQUEL RÍO …

“Avanzaba de espaldas aquel río.

No miraba adelante, no atendía

a su Norte – que era el Sur.

Contemplaba los álamos

altos, llenos de sol, reverenciosos,

perdiéndose despacio cauce arriba.

Se embebía en los cielos

cambiantes

del otoño:

decía adiós a su luz.

Retenía un instante las ramas de los sauces

en sus espumas frías,

para dejarlas irse – o sea, quedarse -,

mojadas y brillantes, por la orilla.

En los remansos

demoraba su marcha,

absorto ante el crepúsculo.

No ignoraba al mar ácido, tan próximo

que ya en el viento su rumor se oía.

Sin embargo,

continuaba avanzando de espaldas aquel río,

y se ensanchaba

para tocar las cosas que veía:

los juncos últimos,

la sed de los rebaños,

las blancas piedras por su afán pulidas.

Si no podía alcanzarlo,

lo acariciaba todo con sus ojos de agua.

¡Y con qué amor lo hacía!”

Ángel González .- “Prosemas o menos“.-1985

(Imágenes :1.- John Atkinson Grimshaw.- 1873/ 2.-John Martin.-“El Bardo”.-1817.-Laing Art Gallery.-Newcastle)

EL AÑO EN QUE MURIÓ FRANCO

Anoche, al oir que un juez deseaba comprobar de modo documental si había muerto realmente Franco, abrí  la novela que escribí hace años contando todo aquello y estuve leyendo largo rato:

“Era el principio de la parálisis. La cuarta lágrima negra había salido de Peña Urbión, en los confines de la provincia de Logroño con la de Soria, y metiéndose en aguas del río Duero por un cauce tortuoso, profundo y difícil, había recibido por su derecha al río Pisuerga y al río Esla, y por su izquierda al río Eresma y al río Tormes. Pero al ir a entrar en Portugal para buscar el Atlántico en Oporto, la lágrima negra se detuvo en la frontera, como si no supiera qué iba a pasar en España, si merecía la pena seguir o quedarse. La quinta lágrima negra bajó por la cuna del río Miño desde la laguna de Fuenmiña, en la provincia de Lugo, recibió al río Sil y pasó por Orense, pero cuando estaba ya siguiendo el borde de la raya portuguesa para desembocar junto a Caminha, en el Atlántico, se quedó inmóvil en la frontera, palpitando igual que un párpado. Era el principio de una parálisis que afectó a todas las lágrimas negras que viajaban por los ríos, un embotamiento que se transmitió al vuelo de los pájaros trigueros abandonando los hilos del teléfono, una morosidad en las alas de la alondra, un sosiego en el tamborileo del pico picapinos y una calma en el concierto del petirrojo. Durante muy largos meses las aves y los pájaros de las tierras españolas emprendían el vuelo en el aire y quedaban suspendidos en una indecisión de plumaje, sin saber si avanzar o retroceder, mirando a todos lados, sin atreverse a preguntar ni saber adónde dirigirse.

Aquel entumecimiento del país lo notó también en sus manos el viejo Tesifonte Morerías. Mientras los atentados querían precipitar la historia, mientras el cuadro de La prisa en el Prado quedó convertido en un bloque helado de lentitud, las manos vendadas del anciano Tesifonte fueron descubiertas una tarde por sus hijos. Felipe Argirión y Benito José se acercaron y vieron que las venas habían estancado la sangre y que las líneas de las palmas habían rejuvenecido tanto que las rayas ya no existían y la piel era la de un niño. Un día después murió Franco. Un día después murió el viejo Tesifonte. Un día después todas las lágrimas negras desembocaron en el mar. (“Lágrimas negras”.-Ediciones B.-1996, pág 200)

Luego cerré  mi novela “Lágrimas negras”  y apagué la luz.

(Imagen: foto: Man Ray.-bbc.co.uk)