LONDRES, INGLATERRA

 

 

El día en que se va el Reino Unido  de la Unión  Europea, repaso visiones de Londres reflejadas en el interesante libro de Ignacio Peyró, “Pompa y circunstancia”:  “A una ciudad de tanto teatro , de Shakespeare a Scaramouche, le va bien la imaginación dickensiana, que equipara su historia a “una espectacular obra de teatro en la que los actores son los grandes y los humildes; los felices y los desdichados; los sabios y los ignorantes; hombres y mujeres que de verdad vivieron y  murieron.” Dickens no vio en plenitud el altiplano gozoso del Londres victoriano e imperial, el burbujeo de gozo y lujo del Londres eduardiano; echamos de menos su pluma para narrar el Londres acosado por el “Blitz”, el despertar de la posguerra, la crisis de los sesenta. Destino perpetuo “para turistas ricos”, el Londres de hoy, sufriente con bombas y atentados, exitoso en sus Juegos, se apega con pasmosa fidelidad a su mudanza. Morand entronca su camino con el de los propios ingleses : salvarán el genio de su capital en la medida en que ellos sepan conservar sus propias virtudes.

 

 

Londres creció porque supo engullir y atraerse lo mejor de Inglaterra —ya Defoe dijo que todo el reino manda a Londres sus provisiones y sus gentes —, pero también porque supo ofrecerse como patria de todos los exilios: ha sido nido sucesivo de hugonotes, judíos, pakistaníes, resistentes y expatriados de mil causas, de anticomunistas del Este a liberales españoles o nacionalistas griegos.

Algunos de estos recién llegados fueron egregios, como el Rimbaud que se acogía en el Museo Británico porque tenía calefacción y papel gratis. Todavía  hoy es difícil encontrar londinenses en Londres: todo el mundo ha sido acogido y rebautizado en una ciudad que, si ofreció licencia, es porque también fue siempre un lugar de libertad para los propios y los ajenos. Fueron muchos los profetas que encontraron en Londres un lugar para madurar sus utopías, pero no un lugar para llevarlas a cabo.

Estos son sabidurías de la vieja ciudad liberal, donde Boswell podía permitirse correrías inauditas  y — según Melville—uno lograba desaparecer como si se hallara en los mares del sur.

 

 

(Imágenes—1- Robert Frank – 1951/ 2- Grace Gollen/ 3-Giuseppe de Nitis)

LOS POETAS Y LOS ARMARIOS

interiores- nhu- espejos- prosperie- casa en Ronces- dos mil trece

 

¡…El armario está sin llaves!…¡Sin llaves el gran armario!

Solían mirar a menudo su puerta sombría y negra…

¡Sin llaves!…¡ Era extraño!… Se soñaba muchas veces

en misterios durmiendo entre sus flancos de madera

y se creía escuchar, en el fondo de la cerradura

abierta, un ruido lejano, vago y alegre murmullo.

(escribió Rimbaud)

Los objetos – los muebles; en concreto los armarios – han atraído a los poetas: el misterio de sus cajones vacïos o sus cajones de sueños ordenados y doblados. “En los estantes de la memoria y en los templos del armario”, quiso recordar sobre ellos Pèguy. “El armario – anotó Milosz – està lleno del tumulto mudo de los recuerdos”. André Bretón añadió su surrealismo :

” el armario està lleno de lienzos.

Hay incluso rayos de luna que puedo desdoblar”.

 

interiores- boun- Vilhelm Hammershoi- mil ochocientos noventa y siete

 

“Ordenamiento. Armonía

Montón de sábanas del armario

Lavanda en la ropa” (dijo Colette Wartz)

“El reflejo del armario antiguo

bajo la brasa del crepúsculo de octubre”, (evocó  Claude Vigée)

Anne de Tourville recordó también cómo la pobre leñadora “se había puesto otra vez a lustrar y los reflejos que jugaban sobre el armario le alegraban el corazón”.

Todo esto lo comenta Gastón Bachelard en su “Poética del espacio”  hablando de  cofres y cajones, y por supuesto de armarios. Armarios en espacios interiores de las casas que almacenan orden o desorden según el dueño. Armarios como grutas misteriosas donde conviven anillos, épocas, relojes, cintas, viejas fotografías, una factura inencontrable, dos pendientes, aquel regalo que no pudimos devolver, tres cartas amarillas, florecillas sin perfume, un broche, un retrato.

Bachelard nos recuerda que el espacio interior del armario es un espacio de intimidad, un espacio que no se abre a cualquiera.

Sólo los poetas se atreven a abrirlo y con sus palabras lo traspasan.

(Imágenes.-1 -Prosperie- 2013/ 2.- Vilhelm Hammershoi- 1897)

 

EL GENIO ADOLESCENTE

Como recordé en Mi Siglo hace ya bastante tiempoGoethe escribe su gran obra a los 82 años, Cervantes acaba el Quijote a los 68, Tiziano pinta su último cuadro a los 98, Miguel Ángel termina frescos a los 71,  Verdi compone obras célebres a los 74 y Haendel escribe otra gran obra suya a los 72. Pero en el otro extremo de la vida, al principio, –  al inicio del arco de la vida – se abre 

igualmente “el genio adolescente” que, entre muchas otras personalidades, congrega a escritores, pensadores, músicos y pintores muertos antes de los 4o años, dejando cada uno de ellos una obra cuajada y enormemente valiosa a pesar de su juventud. Pascal, Leopardi y Chopin fallecen a los 39 años, Pushkin, Caravaggio, Rafael, Rimbaud y Van Gogh mueren a los 37, Toulouse-  

Lautrec, Purcell y Watteu a los 36, Mozart y Modigliani a los 35, Kleist a los 34. La evolución del genio en Rimbaud comienza a los 15 años y Jacques Brosse junto a Yves Fauvel que han estudiado a estos personajes en “Le génie adolescent” (Stock) se aventuran a decir que Mozart tuvo sus primeros brotes de creación a los 3 años y a los 7 surgieron ya en Chopin las primeras manifestaciones de lo que un día sería.

“El mundo es joven – escribía Emerson -: los grandes hombres del pasado nos llaman así afectuosamente. También nosotros deberemos escribir Biblias para unir de nuevo los cielos y el mundo terrenal. El secreto del genio consiste en no sufrir que exista ninguna ficción para nosotros; en verificar todo lo que sabemos“.

“Todas las épocas son iguales – recordó William Blake -, pero el genio está siempre sobre su época”.

(Imágenes.- 1.-Lord Byron.-por Max Beerbohm/ 2.-Toulouse-Lautrec y su amigo Maurice Guibert/ 3.-“Requiem” de Mozart.-Lacrymosa.- inconclusa.-bellswithin/ 4.-muerte de Pushkin.-por Dmtro Belysukin/5.-manuscrito de Chopin.-ejercicios de piano de la mano de su hermana mayor/ 6.-Rafael.-posible autorretrato en su adolescencia.-wikipedia)

FANTIN-LATOUR, NATURALEZAS VIVAS Y MUERTAS

 

Madrid es una ciudad agradable, llena de distracciones. -le escribía Edouard Manet a su amigo Henri Fantin-Latour en mayo de 1865 –El Prado, un paseo delicioso, con muchas mujeres hermosas con mantilla, cosa que constituye un espectáculo originalísimo“.

Ahora, en ese mismo madrileño paseo del Prado, en el Museo Thyssen-Bornemisza, casi ciento cincuenta años después, aparecen las flores de Fantin-Latour, flores traídas del Museo de Grenoble, de Lisboa, de Lille, de Londres. Naturalezas muertas con sus colores vivos, grupos de flores abiertos al color.Fantin-Latour.-FF.-White and Pink Mallows in a Vase.-1895Fantin-Latour.-HH.-Petunias.-1881.-State Hermitage Museum

FANTIN-LATOUR.-WRT.-Rosas.-1928.-Museum Syindicate

Estas flores iban por los campos, por las memorias, por la visión del pintor, y como en toda naturaleza muerta la vida de la flor está aquí parada en un instante, detenida en un instante perpetuo. La vanidad de los pétalos, el movimiento de los tallos, los vaivenes del aire suavizando el pincel antes de que se depositen  las flores en un jarrón, quedan quietos para siempre ante la mirada móvil, los ojos que giran sobre los matices, las pupilas que rozan a Fantin-Latour.

HENRI FANTIN-LATOUR.-Rincón de una mesa.-Verlaiine y Rimbaaud.-Paris.-

Y luego están las naturalezas muertas de los retratos vivos, el rincón de una mesa de poesía y alcohol, paraísos artificiales, iluminaciones, Rimbaud, Verlaine, una temporada en el infierno, poemas saturnianos, poetas malditos, palabras, palabras retenidas, Fantin-Latour detiene – como ha hecho con las flores -la fugacidad de las vidas, hace girar las existencias y las fija en el tiempo cero de la pintura, allí donde el ojo que venía de contemplar antes las flores contempla ahora esta naturaleza muerta de los que vivieron.

(Imágenes:-1,2 y 3: Fantin-Latour.-flores 1886,1895/4.- Fantin- Latour: “Un rincón de mesa” (entre otros, sentados, Verlaine y Rimbaud).-1872.-Músee d´Orsay)