COSAS QUE PUEDEN HACERSE ESTOS DÍAS EN CASA (1)

 

 

 

“INSTRUCCIONES  PARA  DAR  CUERDA  AL  RELOJ”

 

”Allá en el fondo está la muerte, pero no tenga miedo — dice Cortázar —. Sujete el reloj con una mano, tome con dos dedos la llave de la cuerda, remóntela suavemente. Ahora se abre otro plazo, los árboles despliegan sus hojas, las barcas corren regatas, el tiempo como un abanico se va llenando de sí mismo y de él brotan el aire, las brisas de la tierra, la sombra de una mujer, el perfume del pan.

¿Qué más quiere, qué más quiere?  Átelo pronto a la muñeca, déjelo latir en libertad, imítelo anhelante. El miedo herrumbra las áncoras, cada cosa que pudo alcanzarse y fue olvidada va corroyendo las venas del reloj, gangrenando la fría sangre de sus pequeños rubíes. Y allá en el fondo está la muerte si no corremos y llegamos antes y comprendemos que ya no importa.”

Julio Cortázar —“Historias de cronopios y de famas”

(Imagen — reacrorplayes)

EL PASO DEL TIEMPO

 

 

“¿Cuándo me di cuenta por primera vez de que el tiempo “pasaba”?” . Esta pregunta se la hace Ionesco casi al principio de sus “Diarios”.  “El sentimiento del tiempo  —dice — no estuvo inmediatamente ligado a la idea de la muerte.  Por supuesto, a los cuatro o cinco años me di cuenta de que me haría cada vez más viejo, de que me moriría. Hacia los siete u ocho años me decía que mi madre se iba a morir un día y me trastornaba ese pensamiento.  Sabía que ella iba a morirse antes que yo. Sin embargo, aquello  se me presentaba como una interrupción definitiva del presente, porque todo era presente. Un día, una hora, me parecían largos, sin límite. No veía su final. Cuando me hablaban del año próximo tenía la sensación de que el año próximo no llegaría nunca. Hacia los once o los doce años, no antes, empecé a tener la intuición del final. A los nueve, a los diez años, cuando vivía en el Molino, todo era alegría y todo era presente.

 

 

Luego, de repente, se produjo como un cambio total ; era como si una fuerza  centrífuga me hubiese proyectado fuera de mi inmutabilidad, entre las cosas que van y vienen y que se van. Peor; fui yo quien, de repente, tuvo el sentimiento de que las cosas permanecían y que yo me alejaba de ellas. A los quince años, a los dieciséis, se había acabado; yo estaba en el tiempo, en la fuga y en lo finito.  El presente había desaparecido; ya no hubo para mí más que un pasado y un mañana, un mañana sentido ya como un pasado.

Intento, desde entonces, todos los días, asirme a algo estable, intento desesperadamente volver a encontrar un presente, instalarlo, ampliarlo. Viajo para volver a encontrar un mundo intacto sobre el que el tiempo no tenga poder. En efecto, dos días de viaje, el conocimiento de una nueva ciudad, contienen la precipitación de los acontecimientos. Dos días en un país nuevo valen por treinta de los que uno vive en su lugar habitual, recortados por la usura, deteriorados por la costumbre.  La costumbre pule el tiempo, resbala uno sobre él como sobre un suelo demasiado encerado. Un mundo nuevo, un mundo siempre nuevo, un mundo de siempre, joven para siempre, eso es el paraíso.”

 

 

(Imágenes -1-Steve Miller- galleros Albert Benamou- artnet/ 2-reaktorplayers/3-Ruscha Murayama- artnet)

EL VIEJO RELOJ DE MI PADRE

 

 

“En mi infancia —evocaba Ingmar Bergman —había en las revistas una especie de imágenes que consistían únicamente en cifras y puntos. Uno tenía que trazar líneas entre los puntos con un lápiz. Poco a poco aparecía un elefante, o una bruja, o un palacio. Yo dispongo de noticias fragmentarias, narraciones cortas, episodios aislados, ésos son los puntos numerados. Trazo mis líneas con la, tal vez, vana esperanza de que surja un rostro. ¿ Tal vez lo que diviso es una verdad sobre mi propia vida?¿ Por qué, si no, me empeño con tanto afán? El viejo reloj de mi padre hace tictac infatigablemente en su soporte sobre mi escritorio, lo cogí de su mesilla de noche cuando murió una tarde a finales de abril de 1970. El reloj hace tictac, tiene casi cien años. Un día se paró inexplicablemente. Yo me sentí angustiado, me imaginé  que mi padre desaprobaba lo que escribía, que declinaba esta tardía atención. Por mucho que atornillé, sacudí, hurgué y soplé, no hubo forma de que el segundero se pusiera en marcha. El reloj quedó depositado en una casilla aislada del escritorio, fue un pequeño divorcio. Yo iba a echar de menos el pulso del tictac y la discreta advertencia de que los días están contados. Y mientras, el reloj en su casilla, reflexionando. A la mañana siguiente abrí el cajón y miré, pero sin esperanza ninguna. El reloj marchaba con toda su alma. Tal vez fuera un buen augurio. Cuento esto como un episodio que haga sonreír. Yo, sin embargo, estoy serio.”

 

 

(Imágenes:  -1-reloj fabricado por tasma en 18o6- museo doorzoeck -het gehengen van nederland/ 2- reloj de arena – 1776- Forun horlogerie suisse)

EL PASO DEL TIEMPO

 

 

“Tengo debilidad  por los calendarios, por los diarios, por los relojes, por los de sol, por los de arena, por las fases de la luna y hasta por las visitas cada setenta y cinco años del cometa Halley, en un afán de tener la percepción clara del paso del tiempo, de organizarlo para asirlo de alguna forma – escribía Augusto Monterroso enLa letra e”-.

Por otra parte, esta “Agenda” de la editorial Katún que me han enviado cuenta con ciertas características que la hacen notable: relación de los libros publicados, a veces con la fotografía del autor o de la autora, que inspirarán en su oportunidad el deseo de que ese día transcurra más rápido o menos rápido, según de quien se trate (…)

 

 

Y una más que me inquieta: el día, de trece horas a partir de las ocho de la mañana, está aquí dividido en veintisiete segmentos de media hora y cuatro milímetros cada uno, relación espacio – temporal que me hace preguntarme si cada lapso debo llenarlo con algo distinto o si es válido dedicarlos todos a una sola cosa o, mejor, a no hacer nada mientras los espacios se van llenando de nada o de pequeños actos inocuos como ver las nubes o contestar una llamada telefónica imprevista de veintiocho minutos.”

 

 

(Imágenes – 1- reloj de 1806- museo doorzoeck – nederland/ 2- reloj de arena- 1776-forun horlogerie suisse/ 3- reloj de arena- Ambrogio Lorenzetti – siglo XlV)

ESTE VERSO ES EL PRESENTE

 

tiempo-nju- reloj y calendario del Ayuntamiento de Praga- wikipedia

 

“Este verso es el presente.

El verso que habéis leído es ya el pasado

–ha quedado atrás después de la lectura –.

El resto del poema es el futuro,

que existe fuera de vuestra

percepción.

 

 

Las palabras

están aquí, tanto si las leéis

como si no. Y ningún poder terrestre

lo puede modificar”.

Joan Brossa.- (traducción de Carlos Vitale)

 

tiempo- fees- Ladislav Postupa

 

(Imágenes.1.- reloj y calendario del Ayuntamiento de Praga- wikipedia/ 2.-Ladislav Postupa- artnet)

 

LIMPIAR EL TIEMPO

tiempo- nnbbh-Big Ben- elpais.es

 

Si, limpiar el tiempo. Sobre todo aquella escena en el hospital, cuando el tiempo no pasaba, usted miraba aquella puerta del quirófano que no se abría porque el tiempo parecía haberse incrustado entre las hojas y la bata de la vida y la muerte no salía a decirnos el resultado de la operación, allí estábamos tu madre y yo esperando a que corriera el tiempo y el tiempo no pasaba, el mismo hermano tiempo de los atardeceres en la playa, en los montes, un tiempo lento, inacabable, recuerdo que era un tiempo infinito, no nos queríamos ir porque el lomo del tiempo, al ser acariciado, nos traía toda la mansedumbre de las hojas y el brillo de las aguas cristalinas, un tiempo submarino también, un tiempo etéreo. Sí, hay que limpiar el tiempo. El tiempo curaba  el borde de las heridas, el paño del tiempo limpiaba con cuidado la cueva de las tristezas, parecía que no hubieran existido tristezas nunca. Luego, al ponerme las gafas se cumplieron las bodas de plata con el tiempo y al encorvar un poco mi espalda celebramos nuestras bodas de oro. Un tiempo dilatado también en la noche, tu y yo dormidos en el avión, manta de nubes en las rodillas, y el tiempo que viajaba al contrario, venía su motor en alas del océano y fue un tiempo de luces apagadas, ¿recuerdas?, un tiempo de sueños.

Pero lo importante fue al final. Cuando desperté y creí haberme quedado traspuesto muchos años de inviernos y de luchas, tantas vueltas en cama, tantos anhelos, frentes de sudorosa fiebre, y pregunté: ¿ ha pasado, en verdad, mucho tiempo?, y la voz a mi lado  contestándome: ” No. Es un puro espejismo. Usted ha vivido aún muy poco”.

 

Texto:  José Julio Perlado

(Imagen. limpieza del Big Ben .-elpais.es)

PORVENIR

tiempo.- 55ttyy.- 1worldglobes. com

“Te llaman porvenir

porque no vienes nunca.

Te llaman: porvenir,

y esperan que tú llegues

como un animal manso

a comer en su mano.

Pero tú permaneces

más allá de las horas,

agazapado no se sabe dónde.

… Mañana!

Y mañana será otro día tranquilo

un día como hoy, jueves o martes,

cualquier cosa y no eso

que esperamos aún, todavía, siempre.”

Ángel González.-“Porvenir”

(Imagen.-1worldglobes.com)