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Posts Tagged ‘reloj de arena’

 

 

“Tengo debilidad  por los calendarios, por los diarios, por los relojes, por los de sol, por los de arena, por las fases de la luna y hasta por las visitas cada setenta y cinco años del cometa Halley, en un afán de tener la percepción clara del paso del tiempo, de organizarlo para asirlo de alguna forma – escribía Augusto Monterroso enLa letra e”-.

Por otra parte, esta “Agenda” de la editorial Katún que me han enviado cuenta con ciertas características que la hacen notable: relación de los libros publicados, a veces con la fotografía del autor o de la autora, que inspirarán en su oportunidad el deseo de que ese día transcurra más rápido o menos rápido, según de quien se trate (…)

 

 

Y una más que me inquieta: el día, de trece horas a partir de las ocho de la mañana, está aquí dividido en veintisiete segmentos de media hora y cuatro milímetros cada uno, relación espacio – temporal que me hace preguntarme si cada lapso debo llenarlo con algo distinto o si es válido dedicarlos todos a una sola cosa o, mejor, a no hacer nada mientras los espacios se van llenando de nada o de pequeños actos inocuos como ver las nubes o contestar una llamada telefónica imprevista de veintiocho minutos.”

 

 

(Imágenes – 1- reloj de 1806- museo doorzoeck – nederland/ 2- reloj de arena- 1776-forun horlogerie suisse/ 3- reloj de arena- Ambrogio Lorenzetti – siglo XlV)

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tiempo.-56IIH.-por Ed Ruscha.-1988.-Jealus Gallery.-London.-artnet

 

  

                        EL  MOMENTO  PRESENTE

 

“Doctor, entonces, ¿sabe lo que me pasa? Que no vivo el presente, me refiero al minuto, al segundo, al estar aquí, en esta consulta, en este diván. No le veo. ¿Oigo su voz? No, hace tiempo que no oigo su voz. ¿No me habrá usted dejado solo? No, no ha podido dejarme. No puedo incorporarme para verle. Sé que está ahí detrás, o al otro lado, no lo sé bien. Veo su sombra. Me imagino que veo su sombra. ¿Está usted ahí, verdad doctor? Bueno, pues le decía que no vivo el tiempo presente, por ejemplo ya no vivo esto que le acabo de decir ahora sobre la sombra, es otro segundo el mío, mientras le estoy hablando quisiera estar ya incorporado en este diván, quisiera levantarme, pero si me incorporo o me levanto ahora, en cuanto esté ya levantado, ya querré estar en el vestíbulo y pagarle a la enfermera, salir, pero mientras le esté pagando a la enfermera esta sesión de hoy ya querré estar bajando las escaleras, aunque en las escaleras, doctor, me pasa siempre la misma cosa, ya se lo comenté, que estoy queriendo llegar al portal, el otro día, por ejemplo, tuve que tener mucho cuidado con mis piernas, sí, mis piernas se precipitan y desean salir enseguida del portal, en todos los portales me ocurre lo mismo, que no resisto un segundo en el portal, ese momento de estar en el portal ya no lo vivo, porque lo que deseo es pisar ya la acera de la calle, y nada más pisarla, lo que quiero es echar a andar rápidamente, las piernas (y también la cabeza) me empujan siempre a caminar muy deprisa, tengo ya que cruzar, nunca vivo el momento presente, nunca lo vivo, me agobia el momento presente, cuando cruzo la calle ya me veo al otro lado, pero cuando he llegado al otro lado tengo otra vez que echar a andar muy deprisa, porque ya me veo en casa, sí, deseo estar en casa, deseo llegar a casa, aunque en casa ya sé lo que me pasará, cenaré muy deprisa, nunca me entero de nada, a veces aguanto un momento ante el televisor, tampoco puedo ver la televisión mucho tiempo porque mientras la miro estoy pensando ya en la hora de dormir, naturalmente no puedo vivir con nadie a causa de todo esto, nadie podría vivir conmigo, pero en cuanto apago la luz en la cama, apenas un minuto,tiempo.-539P.-por Steve Miller.-Galerie Albert Benamou.-París.-artnet.-ASIATISCHE KUNTER ya duermo deprisa, lo noto, sé que no es así porque me pongo trampas a mí mismo, ya se lo dije, le hablé el otro día de las comprobaciones, de mi reloj, me pongo en la mesilla el reloj y al día siguiente compruebo que he dormido, cinco, seis horas he dormido, me lo dice el reloj, siempre me hablaron los relojes, a veces al oído, cuando escuchaba su tic-tac en aquella relojería de que le hablé, oía el tic-tac del reloj y entonces no salía del momento presente, era otra época, otra fase como diría usted, no es como ahora, que ahora sí quiero huir del momento presente, pero entonces no podía salir de él, hubiera venido a verle entonces para contárselo todo pero no me dejaba aquel momento presente, el tic-tac de aquella caja del reloj antiguo, me quedaba oyendo aquel tic-tac en el oído, era un reloj plano, redondo, de bolsillo, de una tapa muy suave y plateada, yo lo sacaba de la vitrina de la relojería y no hacía mas que acercármelo al oído para oir el tic-tac, aquellas ruedecillas que giraban, los muelles, los tornillos, las piezas de acero que parecían moverse muy deprisa pero para mí muy despacio, yo no podía salir de aquel momento presente, no podía actuar, me quedaba paralizado, el dueño de la relojería me regañaba por mi lentitud pero es que yo no podía ir más deprisa, tardaba mucho en cerrar aquella tapa del reloj, luego mi mano iba también muy despacio hacia la vitrina, mi brazo se extendía, era el momento presente de mi brazo con el reloj en la mano, yo no quería llegar a la vitrina, no quería pasar al momento siguiente, no quería vivirlo, mi brazo se extendía y mi mano abría al fin la vitrina e iba colocando el reloj muy, muy lentamente. Ahora me pasa, doctor, todo lo contrario. Creo que me falta ajuste con el tiempo, estoy desajustado. No vivo el presente, ya no estoy en la relojería, corro y corro por la calles, no tengo trabajo. Le he dicho que me ate de algún modo a este sillón porque si no no podría contarle lo que me pasa. Tengo ganas de huir, no me detengo en ningún sitio, envidio a las personas que viven los momentos presentes y los futuros, miro a esas gentes paradas en los semáforos, esperando a cruzar, sin precipitarse ni detenerse. Nunca he podido ser como ellos. Que sepa que en cuanto me suelte, doctor, saldré disparado y nunca sé dónde acabaré esta noche ni adónde iré”.

José Julio Perlado: del libroConsultas” (relato inédito)tiempo.-88.-Nueva York -estacion central 1960.-foto Neil Libbert.-Michael Hoppen Gallery

(Imágenes:- 1.-“Reloj de arena”.-Ed Ruscha.-1988.-Greenfield Sacks Gallery.-artnet/ 2.- self-portrait vanitas.-Steve Miller.-Galerie Albert Benamou.-artnet/ 3.-Grand Central Station.-New York,.1960.- foto: Neil Libbert.-Michael Hoppen Gallery)

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