VIAJE EN TORNO DE MI CUARTO

 

 

En estos días de confinamiento leo las páginas de Xavier de Maistre, un autor francés del siglo XVlll en su “Viaje  en torno de mi cuarto”: “He emprendido y llevado a cabo un viaje de cuarenta y dos días alrededor de mi cuarto.. El placer que encuentra uno en viajar por su cuarto está al abrigo de la envidia inquieta de los hombres; es independiente de la fortuna.

Tengo la seguridad de que todo hombre sensato adoptará mi sistema, sea cual fuere su carácter y cualquiera que sea su temperamento. Cuando viajo por mi cuarto, difícilmente sigo una línea recta; voy desde mi mesa hacia un cuadro colocado en un rincón; desde allí me dirijo oblicuamente para ir a la puerta; pero aunque mi intención al partir sea la de llegar hasta allí, si encuentro mi butaca en el camino, no titubeo entonces y me acomodo en ella inmediatamente.  Una butaca  es un mueble excelente, de la mayor utilidad para todo hombre meditativo. En las largas veladas invernales es a veces dulce y siempre prudente arrellanarse muellemente en ella, lejos del estrépito de las reuniones numerosas.

 

 

Detrás de mi butaca, yendo hacia el Norte, se descubre mi lecho, que está colocado al fondo de mi cuarto, y que forma la más agradable perspectiva.  Los olmos  que hay detrás de mi ventana fragmentan los rayos de sol de mil maneras y les hacen balancearse sobre mi cama. En este delicioso mueble que es mi cama es donde olvidamos durante una mitad de la vida las penas de la otra mitad.

Encantador país de la imaginación, que el Ser bienhechor por excelencia, ha concedido a los hombres para consolarles de la realidad. Me han prohibido recorrer una ciudad, ir a un punto determinado; pero me han dejado el Universo entero; la inmensidad y la eternidad están a mis órdenes.’

La imaginación no sabe nada de confinamientos.

 

 

(Imágenes— 1- Rebecca Šiknner- 2019/ 2- Stanislav  Yulianovich  Zhukovskyov/ 3-Sergei Vinogradov – 1919)

ESCUCHAR LOS RUIDOS

 

 

“Me siento en el silencio de la casa con el libro de  Peter Handke abierto sobre la mesa y me dispongo a escuchar los ruidos.  “El viento cálido arroja el polvo contra la ventana. — me va diciendo el escritor austriaco muy despacio —. Oigo el ruido de la cortina. Oigo el ruido de la arena que golpea los cristales. Oigo el ruido del armario abierto. Oigo el ruido de las mojadas hojas de los árboles. Oigo el ruido de los alambres estirados entre los álamos. Oigo el ruido de la llanta colgada en el granero. Oigo el ruido de las ropas mojadas que cuelgan en los alambres. Oigo el ruido de la puerta del granero que golpea contra la pila de leña. Oigo el ruido de un tren que pasa. “

 

 

Cierro el libro y  el silencio aparente de la casa domina sobre todos los ruidos. De vez en cuando cruje una madera. Esta tarde la dedicaré únicamente a oír y a escuchar, algo  que no hago nunca.  Ver qué me dice esta casa. Cerraré los ojos y concentraré mi atención en el rumor de los objetos tantos años viviendo conmigo. Esa  respiración de las cosas mudas que no están muertas y que tanta importancia tienen en la vida.’”

 

 

(Imágenes -1- Mateo Scherfenberg/ 2- Peter Handke- Wikipedia/  3-Rebecca Skinner -2019)