VIEJO MADRID (80) : LAS FERIAS

 

“En un principio las ferias de Madrid se celebraban en la puerta de Guadalajara para la comercialización de frutas; la compraventa de animales se llevaba a efecto en las puertas de Segovia y de la Vega. En el siglo XVl se trasladaron en torno a la Plaza Mayor, donde permanecerían también en el siglo XVll y con posterioridad se difundieron por distintos espacios en Madrid, llegándose a una cierta especialización. Así en 1790 se dice que en la plaza de Santo Domingo el comercio era de libros y almoneda de muebles viejos; en la calle de Tooedo se vendían telas, cuadros y vasijas de Talavera; en Carretas, géneros de algodón y lana, puntillas y encajes, en la Plazuela del Ángel y Santa Ana había tinglados de libros, cuadros, antigüedades, ropas y muebles; otros puntos de venta de muebles, cuadros, libros y multitud de objetos usados se localizaban en las plazas del Progreso, Antón Martín y Descalzas y en las calles de la Magdalena, San Bernardo y Segovia.

 

 

De de todas formas – sigue diciendo Florentino Lafuente en su bosquejo histórico -, el núcleo principal de las ferias se localizaba en la plaza de la Cebada. Ya en el siglo XlX el centro principal de las ferias se hizo itinerante y varió de escenario con gran facilidad. En 1809 se celebraron en el paseo del Prado, en 1813 volvieron a trasladarse a la plaza de la Cebada, en 1816 se situaron junto al convento de Santa Catalina, al año siguiente se asentaron en la calle de Alcalá, en 1834, se establecieron en el paseo de las Delicias, en 1839 recalaron en la Plaza Mayor, en 1846 regresaron a la calle de Alcalá y en 1858 se instalaron cerca de Atocha, frente a la verja del Jardín Botánico.

Pintores como Francisco de Goya nos lega su testimonio a través del cartón que pintara en 1778 para la fábrica de tapices de Santa Bárbara y que daría pauta al tapiz denominado “El ropavejero”, que retrata un aspecto de la feria madrileña en la plaza de la Cebada. Entre los literatos que nos dejan su crónica sobre las ferias, Eugenio Villalba publica su “Visita a las ferias de Madrid”, Mesonero Romanos también nos deja su testimonio en 1832 y Antonio Neira de Mosquera publica en 1845 “Las ferias de Madrid” con el subtítulo de “Almoneda moral, política y literaria”.


(Imágenes – 1- dibujo de Nogueras – Madrid – 1860 – Museo nacional/ 2- Grabador s kill- 1861- museo nacional/ 3- Antonio Rodríguez Onofre – 1801)

VIEJO MADRID (21) : IMÁGENES Y RECUERDOS

“Vámonos al mercado – nos dice Azorín -. Observémoslo todo con detención y orden. Lo primero son las alcamonias, es decir, el azafrán, la pimienta, el clavo, el tomillo salsero, los vivaces cominos, los ajos. Sin las alcamonias no se puede hacer nada. Tendremos tiernas carnes y frescas verduras. Pero no nos servirán de nada. Escribe prosa el literato, prosa correcta, prosa castiza, y no vale nada esa prosa sin las alcamonias de la gracia, la intuición feliz, la ironía, el desdén o el sarcasmo. Anexos a las especies aliñadoras están los elementales adminículos de la cocina. Puestecillos de tales artes hay también en los mercados. Tenemos aquí las trébedes, las espumaderas, las alcuzas, los aventadores, los fuelles.”

“En Madrid trabajan dos fábricas de viento, quiero decir de fuelles: una en la calle de Cuchilleros y otra en la Cava Baja. (…) Los pimientos y los tomates nos dan lo rojo. Los rábanos, el carmín. La col, lo blanco. La brecolera y las berenjenas, lo morado. La calabaza, lo amarillo. – sigue diciendo en su libroMadrid” – (…)”

” ¿Y los gritos y arrebatos de los vendedores? El mercado francés es una congregación de silentes cartujos. Nadie chista. Las vociferaciones del mercado español nos llenan de confusión. Se apela con vehemencia al comprador. Se encarece exaltadamente la bondad de lo que se ofrece; pimientos, tomates o coles. Se defiende a gritos el precio, regateado por el comprador. La gritería llena la calle”.

“La Plaza Mayor es austríaca – nos dice a su vez Corpus Barga en “El Sol” , en 1926 (Paseos por Madrid“) -. La de Oriente, borbónica. (…) Puerta Cerrada es de Galdós. La Puerta de Atocha es de Blasco Ibánez. La de Isabel ll es de Valle-Inclán. La de Cuatro Caminos, de Pío Baroja. Las Vistillas son de Azorín. Las plazas de las Descalzas y de los Carros son castellanas. La cabecera del Rastro es modernista. (…) Las plazas de Recoletos y el Prado son europeas. Las de los bulevares son provincianas”.

“La población se va empobreciendo a medida que se aproxima al Rastro.- nos dice por su parte el gran RAMÓN – (…) Por medio de la calle van más carros que coches y pasan algunos burros ingenuos. Se encuentran más perros en libertad, perros de pieles apolilladas que rebuscan en el suelo, gachos y mohínos como colilleros. Van y vienen mozos de cuerda cargados, con miradas nubladas de bueyes cargados de piedras insoportables- nos sigue diciendo Ramón en “El Rastro“-. Algunos buhoneros de objetos nuevos, de espejos de luna confusa y mareada, de muñecas, de boquillas, de mil otras cosas insignificantes, venden en estas calles próximas, cuatro raras calles que de pronto se reunen en un trecho, medio calle, medio plaza, medio esquinazo, y brota el Rastro en larga vertiente, en desfiladero, con un frontis acerado y violento de luz y cielo, un cielo bajo, acostado,  concentrado, desgarrado, que se abisma en el fondo, allá abajo, como detrás de una empalizada sobre el abismo“.

Vienen y van así las plumas de los escritores sobre Madrid. Es un gozo escuchar sus voces tan distintas, sus prosas pisando las calzadas, subidas a las aceras, asomadas a tantos balcones para descubrir cada una de ellas por vez primera los secretos que encierra la ciudad, paisaje que siempre estará ahí, dejándose mirar por tan variadas pupilas.

(Imágenes:- 1.-mercado en la madrileña Plaza de San Miguel.-dibujante: Francisco Padilla Ortíz.-La Ilustración Española y Americana.-1881.-saber.es/2.- la calle de la caza.-dibujante Francisco Padilla Ortíz.-La Ilustración Española y Americana.-1881.-saber.es -/3.-El mercado de la Plaza de los Mostenses -dibujante Diaque.-grabador Arturo Carretero.-La Ilustración Española y Americana.-1880.-saber. es/ -4.-Plaza Mayor de Madrid.- venta de pavos el 2 de diciembre de 1906.-La Ilustración Española y Americana.-cervantesvirtual/ 5.-El Rastro.-dibujante Domingo Muñoz.-grabador Andrés Ovejero.-La Ilustración Española y Aemricana.-1898.-saber.es)

MADRID Y LAS MUJERES

 

MADRID.-PLAZA MAYORGustavo Adolfo Bécquer tenía su tertulia de amigos en el café Suizo. – cuenta Emilio Carrere – Eran todos gente de letras, o por lo menos de “chispa” (…), los mismos que, siendo ya viejos, fundaron aquella revista llamada “Gente Vieja“, que trinaba gallardamente con voz joven y enteriza entre el coro de cornejas del 98. Pero si el Suizo era la tertulia – el pasatiempo – de Gustavo Adolfo, este rincón del café del Prado era la íntima soledad. No es muy aventurado decir que aquí escribió sus Rimas. (…) Ante una mesa que hubo aquí escribió sus Rimas, sin pensar que algún dia habrían de publicarse. Eran lo íntimo – los fantasmas internos de su pensamiento -, a los que él sabía poner un nombre de mujer: Julia, Casta, Alejandra. Ninguna de las tres resulta simpática en la dolorosa biografía del poeta. Una se burlaba de su pobreza: “¡Por Dios! ¿Cómo quieren ustedes que yo pueda enamorarme de un  hombre que se abrocha la chaqueta con imperdibles?”. Así hablaba la musa de “Las golondrinas“, segun cuenta en un interesante artículo de “El EspañolJuan Antonio de Laiglesia. Otra es la que dice que “una oda sólo es buena, – de un billete de Banco al dorso escrita”. Y la tercera, la que era “coqueta mudable y caprichosa”, tal vez Alejandra, “la que era tan hermosa”, una rústica pueblerina de la provincia de Toledo”.Becquer.-por Valeriano Bécquer

“En este rincón, día tras día – sigue contando Emilio Carrere en “Madrid en los versos y en la prosa de Carrere” ( Edición del Ayuntamiento de Madrid, 1948) – fue escribiendo sus Rimas con una pluma tosca y un tinterillo de “recado” de escribir. (…) Pero hubo una rima que no está en las Rimas. Conservaba el autógrafo el viejo escritor Eduardo de Lustonó. La más sincera, reveladora y triste:

“Una mujer envenenó mi alma;

otra mujer emponzoñó mi cuerpo;

ninguna de las dos vino a buscarme;

yo de ninguna de las dos me quejo.

Como el mundo es redondo, el mundo rueda;

si, rodando, algún día este veneno

emponzoña a  su vez, que no me culpen:

¿puedo dar más que a lo que a mí me dieron?”.

CALLE  DE  TOLEDO.-MADRID

(Vaya este pequeño recuerdo del Madrid antiguo, de los viejos poetas, de las calles estrechas, de las plazas abiertas, cuando acaba de evocar Juan Pedro Quiñonero enUna temporada en el infiernoel nombre de Carrere, aquel bohemio, que fue gran amigo de mi abuelo materno, José Ortíz de Pinedo)

(Imágenes:- 1 Plaza Mayor de Madrid/ 2.-Gustavo Adolfo Bécquer, por Valeriano Bécquer/ 3.-madrileña calle de Toledo)