ENSOR Y LAS PALABRAS

«¡Cuánto me gusta dibujar palabras bonitas- dijo James Ensor -, como si fueran trompetas de luz…! Os adoro, palabras que sois sensibles a nuestros sufrimientos, palabras rojas y amarillo limón, palabras de color acero de algunos insectos, palabras cargadas de perfume de las sedas crujientes, palabras sutiles de las rocas embalsamadas y las algas, palabras picantes de las avispas en el cielo azul, palabras fuertes en la garganta, palabras de herminia

inmaculada, palabras esculpidas por las arenas del mar, palabras más verdes que el toisón de Cirene, palabras discretas cuchicheadas por los peces en la orejas rosas de las conchas, palabras amargas, palabras de flor de lis y de amapolas flamencas, palabras dulces de timbre pictórico, palabras plañideras de caballos apaleados, palabras malas, palabras festivas, palabras unidas a los tornados y las tormentas, palabras buenas, palabras sabias de los niños, palabras de lluvia y de lágrimas, palabras sin rima ni razón, ¡ os amo, os adoro!».

Los pintores toman a veces las palabras como pinceles, se enamoran de las palabras y las palabras adquieren color deslizándose sobre el  lienzo.

(Imágenes:- 1.-James Ensor.-1876/2.-James Ensor.-La intriga.-1890/ 3.-James Ensor.-White and Red Clowns Evolving of painting image.-stevearthallery.com/ 4.-James Ensor.-La señorita triste)

ÉRASE UN NIÑO QUE SALÍA

«Érase un niño que salía cada día,

y el primer objeto que veía, en ese objeto

se convertia,

y ese objeto se convertía en parte de él todo el día

o al menos una parte del día,

o por muchos años o por largos ciclos de años.

Y las primera lilas se hacían parte de este niño,

y la hierba y el blanco y rojo de las campanillas, y

el trébol blanco y rojo, y el canto del

papamoscas,

y los corderos de tres meses y los rosados lechones,

y el potrillo y el ternero,

y la ruidosa camada del corral o junto al lodo

del estanque,

y los peces tan curiosamente suspendidos allá

abajo, y ese hermoso y curioso líquido,

y las plantas acuáticas con sus gráciles cabezas planas, todo

se convertía en parte de él.

(…)

Sus propios padres, el padre que le había engendrado y la madre

que le había concebido en su seno y dado a liuz,

y de sí mismos le dieron a ese niño más que todo eso,

le dieron después el cada día, se convirtieron en parte

de él.

La madre en casa que en silencio coloca los platos sobre

la mesa,

la madre de dulces palabras, limpios su gorrro y su vestido,

el saludable aroma que emana de su persona y ropa

cuando camina,

(…)

las costumbres familiares, el lenguaje, la compañía, los

muebles, el corazón conmovido y emocionado,

el afecto que no puede negarse, la noción de lo que

es real, el pensar si después de todo resultará

ser irreal,

las dudas que se tienen durante el día y las dudas de la noche,

los curiosos si y cómo,

si lo que parece ser así es así, o son todo destellos

y motas,

los hombres y mujeres que abarrotan veloces las calles, si no son

destellos y motas,  ¿entonces qué son?,

las calles mismas, y las fachadas de las casas, y

vehículos, caballos de tiro, los tablones de los muelles,

los inmensos embarcaderos de los ferrys,

el pueblo de la meseta visto desde lejos al alba,

el río que lo cruza,

sombras, aureolas y nieblas, la luz que se posa en los tejados

y hastiales blancos o pardos a dos millas de distancia,

la goleta cercana que duerme soñolienta sobre la marea,

el pequeño bote que va a remolque a popa,

las olas presurosas que vienen y van, las crestas efímeras,

que chapotean,

las capas de nubes de colores, la larga franja de tono

marrón allá solitaria, la extensión de pureza donde

permanece inmóvil,

el filo del horizonte, el vuelo del cormorán, la fragancia

de las salinas y el lodo de la orilla,

todo eso se hizo parte del niño que salía cada

día, y que ahora sale, y que siempre saldrá

cada día».

Walt Whitman: » Érase un niño que salía»

(Imágenes:-1.-Wynn Bullock.-niño en Forest Road.-1958/2- Fernand Khnopff.-1885/3.-Arkady Rylov -la extensión del azul.-1918.-wikipedia)