CONTEMPLAR LA LUNA

 

 

“Años después, cuantas veces se sentaría por las noches Hisae a contemplar la luna en la primera y pequeña casa que logró al fin adquirir cerca de la villa imperial de Katsura, no lejos de Kyoto – una casa muy modesta, conseguida gracias a sus ahorros por las clases, la casa que sería su primer hogar- , aún permanecía vivo el recuerdo de la cabaña del Fuji donde ella había vivido su personal transformación. Observaba en silencio la noche desde la terraza de aquella casa y repasaba un antiguo poema que era uno de sus favoritos, un poema del período Heian: “No debes recordar el pasado frente a la claridad de la luna – decía el poema -. Estropeará el color de tu rostro y quitará años a tu vida”. Y sin embargo Hisae se quedaba mirando a la luna con miraba imperturbable, como si ella fuera su gran atracción. En ciertas ocasiones se sentaba a contemplar la luna de la cosecha de otoño y en otras la luna de primavera, pero en cualquiera de aquellos momentos, fuera cual fuera la estación, preparaba horas antes con gran cuidado la pequeña plataforma de la veranda tal y como si fuera un escenario teatral en la larga galería de madera que ella también cuidaba al máximo. Sentada allí recordaba las palabras de Sei Shônagon tantas veces leídas en “El libro de la almohada” : ” cuando yo contemplo el claro de luna pienso en aquellos que están lejos, y no existe otro momento en el que me acuerde tanto y tan bien de las cosas del pasado: de las cosas tristes, de las alegres y de aquellas que encuentro agradables”. La luna se acercaba poco a poco hasta la veranda e iba penetrando en el espacio interior y exterior de la terraza, la luna traspasaba también lo exterior y lo interior de Hisae, y a través de su resplandor iluminado tocaba cada una de las habitaciones, penetraba por las persianas de caña hasta la cocina y llegaba hasta el fondo del baño rozando las cortezas de naranja que aromaban el agua”.

José Julio Perlado – (del libro “Una dama japonesa”)- (relato inédito)

 

 

(Imágenes – 1-  Hasui Kawase/ 2- Shiro Kasamatsu-1934)

LA MUJER RUISEÑOR

 

 

“Un leñador joven descubre una mansión maravillosa en un bosque. En toda su vida  había visto algo comparable. Allí se encuentra con una mujer hermosa que le pide que guarde su casa mientras ella sale. Pero, antes de salir, le indica que no se asome a una habitación.

El joven, como casi todo el mundo, no puede con la curiosidad y entra a ver el cuarto. El mundo que se despliega ante sus ojos no es una simple habitación sino varias y, además, decoradas con gran lujo. Cuando llega al séptimo cuarto, encuentra tres huevos de ruiseñor. Al haber bebido en una habitación anterior, el hombre no calibra bien sus movimientos y se le caen de las manos los tres huevos uno detrás de otro. Al romper las cáscaras salen volando los tres ruiseñores piando. El asombro del joven le deja sin palabras y mira hacia donde han volado los ruiseñores.

En ese momento, vuelve la mujer y mirando a la cara del leñador entre lágrimas dice así: ” No hay nada tan poco fiable en este mundo como un hombre. Tú has roto la promesa y has matado a mis tres hijitas. ¡ Cómo voy a echar de menos a mis hijitas !” Acto seguido, se convierte en un ruiseñor y emprende el vuelo hacia el cielo.

El leñador le sigue con la mirada hasta que el pájaro desaparece y estira el brazo cogiendo el hacha que está a su lado. Cuando mira alrededor, allí ya no existe la mansión y se encuentra en medio de un campo sin poder explicarse lo que acaba de ocurrir”.

El pueblo del ruiseñor” – (Uguisu no Sato)  – cuento popular japonés – argumento resumido por Kayoko Takagi.

 

 

(Imágenes -1-Shimura Tatsumi/ 2- Kaburagi Kiyokata)

ANOCHECERES

 

figuras-ttvvb-Barnett Newman- mil novecientos cuarenta y nueve

 

“Escribir, crear, es embrujar. Se toma un recuerdo en el aire, algo que estaba aplastado por las páginas de un periódico, una conversación, un rumor o un olor y se transforma en la vasija del cerebro, revolviéndolo con los sentidos, aspirando el momento. Recuerdo el olor del metro madrileño cuando pasaba velozmente bajo las rendijas o respiradoras de las aceras, subía y pasaba el olor subterráneo como un vaho precipitado bajo mis pies, yo no sabía bien qué era el metro – había pasado años en una ciudad sin metro -, o tal vez lo que no sabía bien, lo que no había percibido aún, era ese olor fugaz e intenso, cargado del vapor de los túneles, la oscuridad iluminada de cristales veloces trasladando las caras y los cuerpos, pero sobre todo aquel olor del animal de hierro como gusano curvado que iba y venía casi en zig zag de túneles a estaciones, de la sombra a la luz. Aquel olor del metro bajo mis pies, en la acera, aún me sobresalta con sobresalto emocionado porque me lleva de la mano a una edad imprecisa, acaso cuando llegué a Madrid, a los quince o dieciséis años. Brillaban aquellos anocheceres con las pescaderías iluminadas, los largos lomos de las merluzas reposando sobre las losas inclinadas y regadas de sal, el vocerío y los verdes guantes de los dependientes trasladando de aquí a allá el pescado, sus delantales verdes salpicados de escamas, mientras con cuchillos de punta aguda y punta cuadrada cortaban y despedazaban cabezas, colas y espinas bajo la luz de las bombillas. Y aquellas imágenes y aquellas luces se fundían con el olor del metro que de vez en cuando pasaba bajo mis pies. Eso es embrujar, me digo, eso es ser brujo. Subido en el triciclo infantil en el pasillo de mis abuelos no pensaba que un día podría unir en el tiempo bombillas y olores, pero aquí están, aquí estaban en su momento exacto, una fotografía de juventud. Es Madrid transformado en la memoria. Un escritor es brujo porque reúne con la prosa y en la prosa cosas dispares, unas bombillas, un olor, unos pescados, tres impresiones que no se pueden borrar, el sello de una edad, los sellos de una ciudad en un instante”.

José Julio Perlado.- (del libro inédito “Relámpagos”)

 

figuras-ynngg-Yayoi Kusama. dos mil cinco

 

(Imágenes.-1.-Barnett Newman- 1949/ 2.- Yayoi Kusama– 2005)

PARÍS ( ERA ) UNA FIESTA

 

París-dgh-Gisele Freund- mil novecientos sesenta

 

París no tiene fin y el recuerdo de cada persona que ha vivido allí difiere del de todas las demás. Siempre regresábamos a Parísasí lo escribía Hemingway -; no importa quiénes fuéramos ni lo que hubiera cambiado ni cuán difícil, o fácil, fuera llegar. París siempre valía la pena y siempre te daba algo a cambio de lo que tú le dieras. Pero París era así en los viejos tiempos, cuando éramos jóvenes y pobres y muy felices (…)

Con tanto árbol en la ciudad, uno veía acercarse la primavera de un día a otro, hasta que después de una noche de viento cálido venía una mañana en que ya la teníamos allí. A veces, las espesas lluvias frías la echaban otra vez y parecía que nunca iba a volver, y que uno perdía una estación de la vida. Eran los únicos períodos de verdadera tristeza en París, porque eran contra naturaleza. Ya se sabía que el otoño tenía que ser triste. Cada año se le iba a uno parte de sí mismo con las hojas que caían de los árboles, a medida que las ramas se quedaban desnudas frente al viento y a la luz fría del invierno. Pero siempre pensaba uno que la primavera volvería, igual que sabía uno que fluiría otra vez el río aunque se helara. En cambio, cuando las lluvias frías persistían y mataban la primavera, era como si una persona joven muriera sin razón.

En aquellos días, de todos modos, al fin volvía siempre la primavera, pero era aterrador que por poco nos fallaba”.

 

río- nyuu- París- Albert Marquet- mil novecientos ocho

 

“La prosa de estos párrafos – quiso comentar Anthony Burguess – es Hemingway puro, sencilla y muy evocadora, aceptando la vida, pero, como siempre en su obra, matizándola de melancolía. La melancolía reside en la forma misma de las frases que, siempre evitando el ritmo periódico, no pueden huir de una cadencia doliente La melodía de Hemingway es elegíaca incluso cuando más enaltece la alegría. La melodía de Hemingway fue una contribución nueva y original a la literatura mundial. Está en los oídos de todos los hombres y mujeres que empiezan a escribir”.

 

París-nhu- Tsuguharu Foujita

 

Con esta melodía atravesamos hoy calles desgarradas de esta ciudad, leyendo despacio las prosas en “París era una fiesta“.

 

París- ness- Brassaï- mil novecientos cuarenta y cuatro

 

(Imágenes.- 1.-Gisele Freund– 1960/ 2- Albert Marquet- 1908/ 3.- Foujita/ 4.-Brassaï– 1944)

 

DESCENSOS DE LAS MONTAÑAS

japón-bhym-mujer- Itou Shinsui- mil novecientos diez

 

Estuvo Hisae Izumi dando clases allí, en aquellos jardines, durante muchos años. A partir de 1399 dio clases en el jardín del templo Tenryû-ji, al borde del río Oigawa, cerca de Kyoto, célebre por sus cerezos. Dio clases en el jardín del palacio de Kitayama, también cerca de Kyoto, al lado del Pabellón de Oro. Y fue precisamente ante ese gran lago del Pabellón de Oro cuando amplió el número y la edad de sus alumnos. Ya no eran niños sino toda clase de gentes de Japón las que venían desde lejos a escucharla. Impresionaba la menuda figura de Hisae en pie junto a la grandiosidad del lago, procurando permanecer como siempre en la sombra y huyendo de todo rayo de sol. Destacaba por su elegante kimono de seda al que cruzaban manchas color café entre flores y ramas. Seguía ilustrando muy bien la Historia, siempre señalando el espejo del agua, esperando a que el viento borrase la pizarra. Pero también comentaba cómo los islotes en forma de tortuga en medio del estanque significaban longevidad. Explicaba muy bien la longevidad. Le miraban entonces los ojos en círculos cargados de muchos años. Todo el Japón milenario, el del siglo de Nara y el de la época de Héian, se agrietaban en las comisuras de aquellos labios y en las arrugas de los ojos hasta oírse el ruido del tiempo mientras ellos escuchaban. Hisae se hizo famosa por sus clases, especialmente por otras nuevas que inventó dedicadas a la geología, en las que movía las manos para que bajasen las montañas. Cada vez que ella levantaba las manos bajaban precipitadamente las rocas de las montañas volcánicas, dándose las unas contra las otras, empujadas por las palabras de Hisae. Si ella levantaba algo más las manos y hacía un cuenco con las palmas formando una especie de volcán las gentes que lo veían podían escuchar perfectamente el movimiento de los intestinos den­tro de los cráteres a punto de derramarse. Mantenía así en el aire los cuencos de sus palmas durante largo tiempo y luego los iba abriendo muy lentamente para que fueran escupiendo todo lo que llevaba den­tro el Fujiyama, el Aso y el Kirishima. Siendo el Fujiyama montaña sagrada se veían descender por sus laderas cristales sagrados que iban envueltos en lava y a través de esos cristales podía contemplarse todo el archipiélago. Las gentes, encantadas, aplaudían. Eran rocas encendidas que se despeñaban cayendo entre gases hasta los pies de Hisae.

-¡No las toquéis! ‑gritaba entonces Hisae muy asustada a sus oyentes procurando que no se hicieran daño‑ ¡No las toquéis!

Y las gentes retrocedían fascinadas por aquellas clases tan vivas que transmitían siempre un paisaje mineral con olor a azufre.”

José Julio Perlado.– (del libro “Una dama japonesa“) (relato inédito)

(Imagen.-Itou Shinsui-1910)

ME GUSTAN LOS PÁJAROS

pájaros-ubbfr-Jozsef Rippl-Rónai- mil ochocientos noventa y dos

 

“Me gustan los pájaros por su volar y su no volar. Su bucear en el agua y en las nubes. Por los huesitos rellenos de aire. Por el plumón impermeable debajo de las plumas. Por las garras desaparecidas al final de sus alas y conservadas en sus pies, con excepcionales pies de remo también dignos de respeto. Me gustan los pájaros por sus patas como palos o torcidas, cubiertas de escamas, a veces de color púrpura, a veces amarillo o celeste. Por su andar serio y elegante y su renquear como si la tierra estuviera balanceándose permanentemente bajo sus patas. Por sus ojitos saltones que nos ven totalmente a su manera. Por sus picos puntiagudos, de tijera, curvados, planos, largos y cortos. Por sus chorreras de plumón, penachos, crestas, golas, volantes, casacas, pantalones, abanicos y ribetes (…) también me gustan los pájaros porque desde hace cientos de años vuelan en la poesía polaca”.

Wislawa Szymborska.- sobre “Pájaros de Polonia”, de Jan Sokolowski, 1979.- “Lecturas  no obligatorias

 

pájaros-ynnu- Takeo Takei

 

(Imágenes.-1.-Jozsef Rippl-Romai– 1892/ 2.-Takeo Takei

HAIKUS

japón-hhyyh-Utagawa Kuniyoshi

 

Quietud y soledad:

el canto de las cigarras

penetra en las rocas (Bashô) (1644-1694)

 

japón-iiu- Uemura Shoen- mil novecientos dieciocho- Museo Nacional de Tokio

 

Encorvado

en este mundo al revés,

un bambú en la nieve. (Bashô)

 

 

mujer.-yyhuu.-japón.- Ikenaga Yasurani

 

Adormecido sobre mi caballo

sueño: la luna lejana,

el té humeante del desayuno. (Bashô)

 

 

 

pintura japonesa.-2.-por Kaigetsudô Dohan.-Metropolitan Museum of Art-The New York Times

 

Narcisos

y un biombo de papel blanco

reflejan su color entre sí. (Bashô)

 

 

 

japón- tvvff- Utagawa Toyokuni ll- mil ochocientos treinta y cuatro

 

La primera mariposa de la primavera.

Esta criatura sin huesos

se posa sobre la flor del ciruelo. (Hanzan)

 

 

japón.-aaa.-Yakoi Kusama- museo Reina Sofía

 

 

Un día lluvioso de primavera.

Una carta abandonada

vuela entre los árboles. (Issa) (1762-1826)

 

 

flores.-9soo.-Ogawa.-estudio de las flores.-Japón 1893

 

 

(Imágenes.-1.-Utagawa Kuniyoshi/ 2.-Uemura Shoen/ 3.-Ikenaga Yasurani/ 4.-Kaitgetsudo Dohan– museo of art New York/ 5.-Utagawa Toyokuni– 1830/ 6.-Yakoi Kusama– museo Reina Sofía/ 7- Ogawa- estudio de las flores- 1893)

PRIMEROS DÍAS DEL AÑO

escritores.-ttgb.-Virginia Woolf, Vanessa Bell, Maynard Keynes, Angelica Bell y Clice Bell

 

“Ayer volvimos de Rodmellescribe Virginia Woolf en su “Diario” el 2 de enero de 1923 -, y hoy tengo uno de mis días más negros, como las enfermeras acostumbran a llamarlos. ¿Cómo y por qué me pongo así? Quizá sea por el deseo de tener hijos, y de vivir como vive Nessa; de tener la impresión de que las flores brotan a mi alrededor espontáneamente (…) Entonces mi incurable romanticismo me sugiere una imagen de mí misma avanzando sin cesar, sola, a través de la noche; sufriendo en lo más hondo, estoicamente, luchando por abrirme camino hasta el fin (…) No hay que pensar nunca que las cosas que uno no tiene no valen la pena. Un buen consejo, creo. Y luego añadí: hay que querer las cosas por sí mismas; o, mejor dicho, hay que evitar que afecten nuestra vida personal. Hay que arriesgarse por las cosas que existen independientemente de una misma. Pero esto es muy difícil, incluso, para una mujer joven”.

 

Virginia Woolf

 

“Esta inmensa hoja inaugura un nuevo año, con un nuevo sistema. – confiesa el 3 de enero de 1940 – Escribir al anochecer, junto al fuego, en vez de hacerlo deprisa y corriendo al final de la mañana. Así espero mejorar mi letra y que el contenido sea más sólido. Pues, si no consigo darle más consistencia a este libro (estaba escribiendo su “Roger Fry“) , no tendrá interés ni siquiera para la anciana que lo hojeará.

Hemos salido a buscar un sitio para patinar. Este invierno es glacial – no recuerdo a cuántos grados llegamos una noche, creo que fueron 15 bajo cero – ayer un sol italiano, y nieve, blanca y dura; y la calle como cristal; el carnicero diciendo que estaba harto. Lo entiendo muy bien: el pobre tiene que estar en la tienda cortando chuletas a las seis de la tarde.

Me siento agobiada y aturdida de tantas ideas como se me ocurren. Todos esos cucos echando del nido al pájaro viejo.-Y aquí llega Leonard”.

 

pintores.-3dvvb.-Delacroix en 1852.-Victor Laisné

 

“¿Desgraciado! ¿Qué se puede hacer de grande, en medio de ese trato eterno con todo lo que es vulgar? – escribe Delacroix en su “Diario” el 4 de enero de 1824 – Piensa en el gran Miguel Angel. Aliméntate con las bellezas grandes. Siempre me veo alejado de su estudio por distracciones estúpidas. Busca la soledad. Si tu vida es ordenada, tu salud no sufrirá por ese aislamiento”.

 

escritores.-2sw.-Thomas Mann.-1948.-por Yousuf Karsh

 

“Tiempo sombrío, brumoso y fresco –escribe Thomas Mann el 1 de enero de 1950 – Café con Katia. Hemos hablado de la situación de hace diez años. Este va a ser uno de mis años plenos, donde yo cumpliré 75. “Los Buddenbrook” aparecieron hace 5o años y “La Montaña mágica” hace 25. He continuado trabajando tranquilamente en mi capítulo. He dado un pequeño paseo. Me he ocupado de libros y de revistas. Por la tarde, he escrito a diversas personas de Europa y he puesto a punto mi correspondencia. Por la noche, experiencias con el aparato para grabar que han estado parcialmente coronadas de éxito”.

 

 

Jünger-ubbbnn- Ernst Jünger-www vebidoo de

 

“El nuevo año ha comenzado con cielo azul y con sol – escribe Ernst Jünger en su “Diario” el 1 de enero de 1945 -. Muy pronto se ha cubierto la bóveda celeste de escuadrillas de aviones que ejecutaban sus complicadas maniobras bajo un intenso fuego. Entre los proyectiles era posible ver algunos que quedaban suspendidos en el aire como copos ardientes. Nuestra casa ha sido sobrevolada algunas veces en línea recta, las escuadrillas pasaban sobre ella cual rastrillos letales (…) Estamos acercándonos al remolino más interno del Maelström, a la muerte casi segura. De ahí que tenga que prepararme, que equiparme interiormente para pasar al otro lado, al lado luminoso del Ser, y hacerlo con libertad, no forzado, sino con un asentimiento íntimo, con una expectación tranquila ante la puerta oscura. Sin dolor he de dejar mi equipaje, mis tesoros. Pues sólo son valiosos por cuanto habita en ellos una relación con el otro lado”.

Primeros días del año en lugares, personas y siglos distintos: Esperanzas. Ilusiones.  Anhelos. Vivencias. Propósitos.

¡FELIZ  2015 !

 

cielo.-87bbg.-Yajuro Takashima.-Mangestsu 1963

 

(Imágenes.-1.-Virginia Woolf, Vanessa Bell, Maynard Keynes, Angelica Bell, Clive Bell/ 2.-Virginia Woolf.-por Gisele Freund/3.- Eugene Delacroix- por Victor Laisné- 1852/ 4.-Thomas Mann.-por Yousuf Karsh.- 1948/ 5.- Ernst Jünger/ 6.-Yajuro Takashima – 1963)

 

DESPEDIDAS

 

paisajes.-99y.-Marcin Sobas

 

 

“Son  las nubes en torno al sol caído,  (escribe Yeats y lo recoge Cees Nooteboom en sus encuentros y despedidas enTumbas de poetas y pensadores” )

la majestad que cierra su ojo ardiente:

los débiles se apoderan de lo que el fuerte ha hecho,

hasta que sea derribado lo que mucho se elevó

y venga la discordia tras el unísono,

y todas las cosas se hallen en un plano común.

Y por tanto, amigo, si has recorrido tu camino

y así te sucedió, tanto más por ello

hiciste de la grandeza tu compañera,

aunque sea por hijos por los que suspiras:

Son las nubes en torno al sol caído,

la majestad que cierra su ojo ardiente.”

 

paisajes.-7yhh.-mar.-Vladimir Kush

 

“No sé muy bien si sueño, o si recuerdo, si viví mi vida o si la soñé  (escribe Ionesco en susDiarios)- El recuerdo, igual que el sueño, me hace sentir profundamente la irrealidad, la evanescencia del mundo, imagen furtiva en el agua movediza, humo coloreado. ¿Cómo todo lo que resiste entre firmes contornos puede apagarse? La realidad es infinitamente frágil, precaria, todo lo que viví duramente se hace triste y suave. Quiero retener todo lo que nada puede retener.”

 

luna-nooi-noche- cielo- Willy Kriegel-

 

“Pero lo más admirable en Bretaña es la luna alzándose de la tierra o poniéndose en el mar (escribe Chautebriand) Destinada por Dios a regir los abismos, la luna tiene, como el sol, sus nubes, sus vapores, sus rayos, sus sombras que la acompañan; pero, al igual que él, no se retira solitaria; un cortejo de estrellas la acompaña. Según desciende sobre mi playa natal en el extremo del cielo, aumenta su silencio, que comunica al mar; no tarda en ponerse en el horizonte, intersecándose, no muestra más que la mitad de su frente que se adormece, se inclina y desaparece en la muelle intumescencia de las olas.”

 

ciudades-jnunn- noche- cielo- luna- Kobayashi kiyochika-mil novececientos treinta

 

Estas son algunas de las últimas despedidas de las que habla en su libro Cees Nooteboom. 

 

(Imágenes.-1- Marcin Sobas/ 2.-Vladimir Kush/ 3.-Willy Kriegel/ 4.-Kobayashi Kiyochika.- 1930)

 

GATOS DE HIPPOLYTE TAINE

 

gatos-vguui-Marie Cécile Thijs- dos mil trece

 

“… en el principio nuestra raza fue salvaje, y aún  hay en los bosques gatos parecidos a nuestros primeros ancestros, los que atrapan de tarde en tarde un ratón de campo o un lirón, aunque más comúnmente lo que consiguen son tiros de escopeta. Otros, enjutos, con el pelo rapado, trotan por los canalones y encuentran que los ratones son más bien escasos. En cambio nosotros, criados en el colmo de la felicidad terrestre, movemos aduladoramente la cola en la cocina, damos pequeños gemidos tiernos, lamemos los platos hasta dejarlos vacíos y, como mucho, nos embolsamos una docena de palmadas al día.”

 

gatos-nnuui-Charles Burns

 

Así va hilvanando y contando su existencia -bajo la pluma de Hippolyte Taine – este animal, protagonista de “Vida y opiniones filosóficas de un gato” (Libros de la resistencia) , como harían en su momento los perros de Virginia Woolf o de Mujica Láinez , o también los que glosó Wislawa Szymborska,de los que aquí ya hablé.

 

gatos-uunnggr- Léonard Tsuguharu Foujita- mil novecientos treinta

 

“Los hombres, torpes copistas, – comenta el gato de Taine aludiendo a la música – se apiñan ridículamente en una sala baja, y dando saltitos, creen igualarnos. Es sobre la cima de los tejados, en el esplendor de las noches, cuando todo el pelo tirita, que se puede exhalar la melodía divina. Por celos nos maldicen y nos tiran piedras. Que revienten de rabia; nunca su voz insulsa alcanzará esos graves gruñidos, esas notas penetrantes, esos locos arabescos, esas fantasías inspiradas e imprevistas que ablandan el alma de la gata más rebelde y la dejan trémula, mientras que allí arriba las voluptuosas estrellas tiemblan y la luna palidece de amor.”

 

mujer.-rrvtt.-gatos.-Urszula Tekieli

 

De los gatos se han ocupado muchos escritores. Eliot anota en un poema:

“Siempre está en el lado equivocado de la puerta

y aunque solo hace un momento que salió, ya vuelve a querer entrar.”

Szymborska, la gran poeta polaca, añade que “cualquiera que conozca a los gatos aplaudirá dicha observación de Eliot. La vida del que tiene un gato se convierte en un constante abrir y cerrar de puertas. Con los perros hacemos ejercicio en espacios abiertos. Con los gatos, dentro de casa. En uno u otro caso salimos ganando, porque no hay nada peor para el estómago y el alma que ser víctima de la inercia y el marasmo.”

 

animales.- 98ggn.- gatos.- Théophile- Alexandre Steinlen

 

Otro gran poeta polaco, Zbigniew Herbert, describe al gato: ” Es todo negro, pero la cola la tiene eléctrica. Cuando dormita al sol, es la cosita más negra que uno pueda imaginarse. Hasta soñando atrapa ratolines asustados. Y te das cuenta por las uñitas que le emergen de sus garras. Es terriblemente cariñoso y malandrín. Se lleva a los pajarillos del árbol antes de que estén maduros.”

 

animales.-4ftty.-gatos.-Nishida Tadashige

 

En septiembre de 1970 el escritor francés Georges Perec sueña que en el suelo de su habitación aparecen gatos. “Por lo menos tres– escribe en su sueño -. Bolitas de pelo. Grito: “¡ya dije que ni gota de gato aquí! Cojo uno de los gatos, voy hacia la puerta y lo lanzo fuera. Me doy cuenta entonces de que entre el suelo y la puerta hay un espacio lo bastante grande como para permitir que entre un gatito.

 

animales.-55t77.-gatos.-Ralph Hedley

 

Gatos en sueños, gatos en reflexiones, gatos en poemas.

Borges dedica uno al gato:

“No son más silenciosos los espejos

ni más furtiva el alma aventurera;

eres, bajo la luna, esa pantera

que nos es dado divisar de lejos.

Por obra indescifrable de un decreto

Divino, te buscamos vanamente;

más remoto que el Ganges y el poniente,

tuya es la soledad, tuyo el secreto.

Tu lomo condesciende a la morosa

caricia de mi mano. Has admitido,

desde esa eternidad que ya es olvido,

el amor de la mano recelosa.

En otro tiempo estás. Eres el dueño

de un ámbito cerrado como un sueño.”

 

animales.-88j- gatos.-Emil Ludin.-1930-1940

 

Y el gato de Hippolyte Taine reivindica su superioridad ante el perro: “ dado que la belleza – confiesa – consiste universalmente en el tacto, la gracia y la prudencia, ¿cómo admitir que un animal sea siempre brutal, aullador, loco, lanzándose a la nariz de la gente, corriendo tras los puntapiés y los desaires? Dado que el favorito, y obra maestra de la creación,  es el gato, ¿cómo comprender que un animal lo odie, corra tras él sin haber recibido un solo arañazo, y le golpee los riñones sin tener ni siquiera deseos de comer su carne?”

 

gatos-rrggy-Satoshi Okazaki

 

(Imágenes.-1.-Marie Cécile Thijs-2013/ 2.-Charles Burns/ 3.-Léonard Tsuguharu Foujita– 1930/ 4.-Urszula Tekieli/ 5.- Théophile- Alexander Steinlen/ 6.-Nishida Tadashige/ 7.-Ralph Hedley/ 8.-Emil Ludin/ 9.- Satoshi Okazaki)

 

 

 

 

 

SECRETOS DE BELLEZA

japón-fftty-Toshi Yoshida

“”Más o menos hacia 1215 fue la primera vez en que Hisae descubrió algo de lo que estaba pasando en su cutis y que afectaba a su belleza. Nunca nadie adivinaría su edad porque ni el sol ni los vientos agrietarían jamás sus pómulos. Tampoco padeció nunca inquietud ni en ningún momento se la vio preocupada; no tenía rictus alguno en las comisuras de sus labios ni tampoco en los valles bajo los ojos y ni siquiera aparecieron en su frente las arrugas. Estaba adquiriendo Hisae ya para siempre un rostro de porcelana pequeño y redondo, intacto, sin ninguna marca de años. Se asombraba ella siempre cuando veía a las demás mujeres sufrir las heridas del tiempo en las pequeñas señales sobre su piel. Porque era como si Hisae desde entonces estuviera viviendo sobre el tiempo y no el tiempo sobre ella, aquel ir y venir de las estaciones como en su amado reloj de péndulo. Reía muchas veces, pero la risa nunca dejaba al repetirse ninguna huella. Tampoco en su cuello quedó marca alguna. Amaba enormemente la sombra ‑como ella recordaba siempre‑ y pocas veces se exponía bajo el sol. Nada de todo aquello ‑durante toda su larga vida‑ reveló su edad. Nadie la supo nunca.

japón-eerv-Hatsushika Hokusai- mil ochocientos treinta y dos- Museo Guimet- París

Un amanecer de junio de 1281, Hisae, que continuaba paseando solitaria con sus kimonos blancos por las costas que daban al estrecho de Iki, vio venir hacia ella una nube en forma de velas aladas que se deslizaban entre el cielo y el mar resbalando vertiginosamente sobre el océano. Eran velas multiplicadas y celéricas con su vientre combado por el viento, corriendo y avanzando, amenazando con ligereza las costas del Japón, armadas con listones de bambú, transparentes y agresivas, cada vez más extensas e intensas hasta ocupar el mar en número de cuatro mil: eran los innumerables juncos de los mongoles conducidos por el caudillo Kubilai que aquel día estaba dispuesto a apoderarse del archipiélago. Mientras los juncos avanzaban por la bahía de Hakoraki unidos unos a otros con cadenas, Hisae, asustada, huyó de aquel estrecho y pasó rápidamente de la isla de Kyūshū a la de Honshū refugiándose en el centro del archipiélago, muy lejos ya de aquellos juncos guerreros. Cuando los cincuenta mil mongoles y los veinte mil coreanos tomaron Hirado con sus pequeñas embarcaciones ya estaba Hisae muy protegida: se apartó de las batallas y de los vientos en la calma del lago dorado de Saiho-ji, al este de Kyoto, viviendo ante la serenidad de las aguas estancadas, ante el llamado templo de los aromas occidentales.

flores.-4499h.-Katsushika Hokusai.-jilguero y cerezo.-1834

Todo Japón sufrió aquellos meses el pánico y la angustia hasta ver el desenlace de aquella guerra pero Hisae quiso olvidar toda contienda. El 14 de agosto, mientras un violento tifón hizo retroceder a toda prisa a los mongoles, Hisae inició una nueva forma de vida que la acompañaría ya durante muchos años. Comenzó unas clases especiales al aire libre frente al lago dorado. Reunió primero a todos los niños que se iban acercando a ella y, colocándolos en amplios círculos, les empezó a explicar la pequeña historia de lo que estaba sucediendo, y a la vez la gran historia de Japón. La curva de los ojos infantiles era la misma curva de sus piernas dobladas en el suelo, y todos la escuchaban absortos a cuanto decía su maestra. Levantaban sus cabezas hacia ella pero Hisae se las hacía bajar obligándoles a mirar directamente al agua. El lago era un espejo y el espejo, como sucede en tantos países de Oriente, es la Historia. “Si os asomáis a él veréis la Historia”, les decía Hisae. Les fue ilustrando sobre cosas del pasado para distraerlos de cualquier guerra y escogió para ello las estaciones del año, explicando cómo éstas suscitaban sentimientos y cómo el otoño, por ejemplo, evocaba la tristeza. Ningún niño conocía aún la tristeza y uno preguntó cómo era y en el agua apareció una hoja de melancolía transformada en montaña de nieve. “La tristeza ‑les explicó Hisae‑ son vuestras despedidas, el acabarse de las cosas.” Los niños no entendían demasiado todo aquello y Hisae les hizo fijarse aún más en el agua: allí asomaban los colores del otoño, unos tintes rojos en las ramas del arce y en las que el viento agitaba poemas prendidos en las ramas. “Cuando seáis mayores ‑les dijo Hisae‑, leeréis esos poemas que ahora veis flotando y entenderéis qué es la tristeza. Pero ahora fijaros solamente en lo rojo, en la belleza de lo rojo, en ese color otoñal. Vosotros no podéis ver vuestro corazón porque miráis hacia el lago, pero ahora también vuestro corazón es rojo, siempre será rojo, aunque menos rojo que estas ramas del arce, y vuestro corazón aún no conoce la tristeza.”

José Julio Perlado ( del libro “Una dama japonesa“) (relato inédito)

paisajes.-88hh.-japón.-Konan Tanigami.-1879-1928

(Imágenes.-1.-Toshi Yoshida/ 2 -Hatsushika  Hokusai.- 1832/3- Hatsushika Hokusai.- 1834/ 4.-Konan Tanigami)

EL OFICIO DE POETA

escribir.- 4ftty.- Marat Shanin.- 1963

“El oficio de poeta – recordaba Samuel Johnson _ es contemplar, no lo individual, sino lo genérico; notar las características generales y los grandes fenómenos; el poeta no cuenta las rayas del tulipán ni describe las diferentes sombras en el verdor de la selva. Debe mostrar en sus pinturas de la naturaleza aquellos trazos prominentes y llamativos que evocarán el original en todas las mentes; y debe olvidarse de distinciones minuciosas, que uno puede captar y otro no notar, y preocuparse de aquellas características que son igualmente obvias al atento y al distraído.

flores-vvft-Madeleine Lemaire- mil ochoccientos noventa y seis

Mas el conocimiento de la naturaleza es sólo la mitad de la tarea del poeta; tiene también que familiarizarse con todos los aspectos de la vida. Su carácter requiere que evalúe la felicidad y la desgracia de cada cual, que observe la fuerza de todas las pasiones en todas sus combinaciones y que, desde la vivacidad de la infancia hasta el abatimiento de la decrepitud, estudie los cambios del humano pensamiento según los efectúan las diferentes enseñanzas y las casuales influencias de clima y costumbres.

flores.-tuujj.-Grégory Perrin.-issalou 38

Debe despojarse de los prejuicios de su siglo y país, debe entender el bien y el mal en su forma abstracta y absoluta, debe ignorar las leyes e ideologías del momento y elevarse a verdades generales y trascendentes, que serán siempre las mismas; se contentará, por tanto, con el lento progreso de su fama, desdeñará el aplauso de sus contemporáneos y confiará sus pretensiones a la justicia de la posteridad. Debe escribir como intérprete de la naturaleza y legislador de la humanidad, y pensar que preside las ideas y las costumbres de las generaciones futuras, como ser que está por encima del tiempo y del espacio.

flores--rtuu- Ikeda Zuigetsu

Sus trabajos no terminan ahí; debe conocer muchas lenguas y ciencias y, para que su estilo sea digno de sus pensamientos, debe, por la práctica constante, familiarizarse con toda delicadeza de palabra y con toda exquisitez de armonía.”

flores.-rrvvft.-rosas.- Fantin Latour.-1883.-Museo del Hermitage.-San Petersburgo.- Rusia

(Imágenes-1.-Marat Shanin– 1963/ 2.-Madeleine Lemaire– 1896/ 3.-Grégory Perrin- Issalou/ 4.-Ikeda Zuigetsu/ 5.-Henri Fantin Latour– 1883- museo de L´Hermitage.-San Petersburgo)

MI AMOR POR KIROMI KASTASE

estacionew.-77hh.-otoño.-Japón.-las hojas de una palma.-Yumeji Takehisa.-1921

“Vestido con un kimono blanco – contaba Isae Izumi, la dama japonesaKiromi Kastase blandía en la mano un gran martillo de forjador que me asombró, pero lo que casi inmediatamente me enamoró de él fue su gran sonrisa. Tenía una sonrisa deslumbrante, una curvada sonrisa igual a una daga que iluminaba sus labios y unos blancos dientes perfectos bajo unos ojos saltones. Me miró de arriba abajo y empezó a hablar. Nunca he oído a nadie hablar tan bien y eso siempre enamora a las mujeres. Comenzó a preguntarme de dónde provenían aquellas hojas que adornaban mi kimono y si eran hojas procedentes de robles o de fresnos, y si alguna se había caído de un acre rojizo y si se había ido tostando sobre la tela hasta quedar seca en un dibujo. No supe qué contestar. Las mujeres nos enamoramos por el oído y yo fui enamorándome de aquella voz grave y mecida de palabras, acompañada por su gran sonrisa, aunque eran las palabras las que me

japón.- 4456bg.- Kawabata Gyokusho.- 1842- 1913

iban venciendo. Me sentí fascinada por cuanto me preguntaba y cuando me fue explicando cómo era el alma de las espadas ya no aparté su mirada de él. Me fue contando que el alma de las espadas está hecha de agua y que el agua recorre el interior de la lámina hasta la empuñadura y esa agua va haciéndose dura y cortante por el borde de la hoja hasta solidificarse y resplandecer. Y hasta que uno no puede mirarse en esa hoja como en un espejo – me añadió Kiromi – la espada no es buena y el alma de la espada es la que refleja nuestra alma, la que nos dice si deseamos la muerte o deseamos la paz. Me fue hablando después de las aguas del río Shimano, de las del Tone y de las del Kitakami y de cómo bajaban por los ríos espadas aún sin hacer que se endurecían y agitaban gracias a los remolinos de las corrientes. “Esta espada, por ejemplo – me dijo señalando a la tendida sobre aquella especie de altar -, no la he elegido yo sino que ella me eligió a mí. Las espadas siempre eligen a los hombres. Ella ha bajado por el río Katsura y ha llegado hasta aquí. Yo pertenezco a ella, ella no me pertenece a mí.”

japón.- r5gg.- paisajes.- Yuku Kisan Ja

“Me enamoré de tal forma de aquella voz –continuaba Hisae recordando sus amores -, de la envoltura de sus palabras y sobre todo de su sonrisa, de su elasticidad y de su fuerza, que cuando supe que no era sólo un simple espadero sino un joven samurai le seguí y viví con él durante mucho tiempo. Fue el tiempo en que él rasgó de arriba abajo el aire con rápidos cortes llenos de celeridad gracias a su sable y el tiempo de los ataques al Palacio Imperial y el tiempo de la batalla sobre el Puente Uji. Yo siempre le esperaba a que él volviera de cada batalla mirando por las noches hacia arriba, a la serpiente de ocho cabezas escondida en las negras nubes del cielo y donde yo sabía – él me lo había dicho – que habían hallado la espada sagrada, la primera espada del mundo.”

Japón.-44ffv.-Ciruelo del Jardín Kameido.-de Cien visitas de Edo.-Hiroshige.-1857

“Hasta que una noche no volvió – decía Hisae conmovida – .En el estrecho que une a las islas de Kyüshü y de Honshü, en la batalla de Dan-no-ura, quedó su cadáver en el mar flotando entre un ejército de fantasmas. Yo no he vuelto por allí. No. Nunca volveré. Dicen que los espíritus de los samuráis que allí quedaron siguen reflejados con sus mismos rasgos humanos en las conchas de los cangrejos. No. Yo eso no lo veré nunca.”

José Julio Perlado : (del libro “Una dama japonesa”) (relato inédito)

pájaros.- rftty.-Shikama Takeshi.-japonés

(Imégenes.-1.-Yumeji Takehisa.-gurafiker.tumblr/ 3.-Kawabata Gyokusho/ 3.-Yuku Kisan ja/ 4.-Utagawa Hiroshige/ 5.- Shikama Takeshi)

EL HACEDOR DE ESPADAS

japón.- rrdffy.- Ito Jakuchu.- 1716- 1800

” Y ahora os contaré – decía paseando despacio Hisae Izumi de un lado a otro de su cuarto – os contaré en esta noche cómo conocí a mi primer amor, Kiromi Kastase, el hacedor de espadas o espadero, el que tenía su taller a las afueras de Kyoto. ¿ Queréis que os cuente mi amor por él?”

Y Hisae miraba a todos y hacía una pausa.

“Estaba yo una tarde de otoño sentada ante un recodo del río Katsura, un río que como sabéis es famoso por sus rápidos y por su impulso, cuando vi clavada en el lecho del río, muy cerca de mí, casi en la orilla, una espada brillante a la que acariciaba el agua que fluía. Era una espada grande, de enorme empuñadura, y el borde afilado de su hoja era rozado continuamente por las hierbas que arrastraba la corriente. Me sorprendió verla clavada allí. Me levanté para verla mejor y de repente la fuerza del río hizo caer a aquella espada y la hizo tenderse horizontal sobre las aguas y su hoja comenzó muy lentamente a bajar bajo el sol, sin hundirse; comenzó lentamente a bajar muy cerca de la orilla, y bajaba como un lento y afilado barco plateado que fuera reflejando en su vientre los rayos del sol. Bajaba tan mansamente aquella espada que,

paisajes.-r5bbn.-Li Cheng.-japón-,.919-967.-Dinastía Song

fascinada por su brillo, comencé a seguirla con los ojos y con mis pasos y caminé muy cerca de ella por la orilla, sin perderla de vista, fijándome sobre todo en aquella enorme empuñadura, en aquella cruz repujada con extraños signos. Y de repente aquella espada desapareció. Ya no la vi. Los rápidos del Katsura la envolvieron y la hicieron girar y dar vueltas hasta que fue tragada por la corriente. Se la llevaron las aguas río abajo.”

Y Hisae se detenía:

“¿Qué queréis que os diga? Ese fue el principio. El principio del conocimiento de mi primer amor. ¿ Qué sucedió mientras tanto, desde que vi esa espada hasta que le conocí a él? No lo sé. No puedo contarlo. Hay cosas que no pueden contarse porque no tienen historia, carecen de historia, son como nuestras vidas y las mías sin historia muchas mañanas y muchas tardes. Las tardes y las mañanas sin amor no suelen tener historia y pasan como horas del reloj con el movimiento del péndulo. Yo muchas veces, al no tener amor, me acercaba al péndulo del reloj de mi casa y me ponía a observarlo por ver si me decía algo.

flores.-rrf.-japón.-Katayama Kumaji.-1887- 1980

Aquel latido del péndulo iba de aquí para allá, de derecha a izquierda, de izquierda a derecha, de allá para aquí lentamente, de aquí para allá monótonamente y yo me quedaba de pie ante él, con mi kimono de seda amarilla, observando una lámpara que iluminaba al reloj. El globo de aquella lámpara seguía el moverse de la lengua dorada del tiempo yendo y viniendo siempre, yendo y viniendo sin decirme nunca nada, no, nunca me dijo nada aquel péndulo, nunca me anunció el día en que debía enamorarme. Pero me enamoré. Una tarde ( y ahora veo que ya prestáis más atención, que os removéis en vuestros asientos – sonreía -; siempre que se empieza así: “una mañana” o “una tarde” parece como si se abriera una puerta y fuéramos ya hacia delante preguntándonos, “¿ y ahora qué nos irá a contar?”), pues bien, una tarde como os digo, vagando yo por las afueras de Kyoto, entré por

estaciones.-5hyh.-otoño.-Taeko Makino.-japonés

curiosidad en un taller de espadas. Me intrigaron las plegarias escritas en papel de arroz que colgaban de cada espada ya desde la puerta y fui leyéndolas una a una sin darme cuenta de que cada vez avanzaba más hacia el interior. Allí de pronto, en lo más profundo del taller, me encontré con cinco hombres vestidos con kimonos blancos que parecían sacerdotes. Ejercían un sacerdocio propio, el de los hacedores de espadas, como me enteraría después. Estaban concentrados en su tarea como si fuera un oficio religioso y no notaron la sombra de mi kimono decorado con hojas tostadas, unas hojas grandes que ocupaban la seda de mi vestido hasta los pies. Quedaban iluminados los cinco hombres de los kimonos blancos por el rojo violento de la forja encendida y yo, que he amado desde niña la sombra, me desplacé poco a poco hacia un lado con mi kimono de hojas tostadas procurando no distraerles ni hacer el menor ruido. Sólo se oían al fondo los golpes del martillo sobre el hierro y el bullir de un caldero de aceite y de agua en un rincón. Y entonces vi la espada. Estaba sobre una especie de altar y encima de ella había un cartel que ponía “Se pulen almas”, y debajo aparecía, horizontal y brillante, la espada del río. “Sí – oí de pronto una voz grave y hermosa detrás de mí – “Se pulen almas”. Me volví y allí estaba un hombre joven, Kiromi Kastase, aunque yo no conocía aún su nombre.”

japón.-tt44rr.- Hayami Gyoshu.- 1894-1935

José Julio Perlado(del libro “Una dama japonesa”)  (relato inédito)

(Imágenes:- 1.- Ito Jakuchu/ 2.-Li Cheng/ 3.- Katayama Kumaji/ 4.-taeko makino/ 5.- Hatami gyoschu)