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Posts Tagged ‘pintores japoneses del siglo XX’

 

 

“Un leñador joven descubre una mansión maravillosa en un bosque. En toda su vida  había visto algo comparable. Allí se encuentra con una mujer hermosa que le pide que guarde su casa mientras ella sale. Pero, antes de salir, le indica que no se asome a una habitación.

El joven, como casi todo el mundo, no puede con la curiosidad y entra a ver el cuarto. El mundo que se despliega ante sus ojos no es una simple habitación sino varias y, además, decoradas con gran lujo. Cuando llega al séptimo cuarto, encuentra tres huevos de ruiseñor. Al haber bebido en una habitación anterior, el hombre no calibra bien sus movimientos y se le caen de las manos los tres huevos uno detrás de otro. Al romper las cáscaras salen volando los tres ruiseñores piando. El asombro del joven le deja sin palabras y mira hacia donde han volado los ruiseñores.

En ese momento, vuelve la mujer y mirando a la cara del leñador entre lágrimas dice así: ” No hay nada tan poco fiable en este mundo como un hombre. Tú has roto la promesa y has matado a mis tres hijitas. ¡ Cómo voy a echar de menos a mis hijitas !” Acto seguido, se convierte en un ruiseñor y emprende el vuelo hacia el cielo.

El leñador le sigue con la mirada hasta que el pájaro desaparece y estira el brazo cogiendo el hacha que está a su lado. Cuando mira alrededor, allí ya no existe la mansión y se encuentra en medio de un campo sin poder explicarse lo que acaba de ocurrir”.

El pueblo del ruiseñor” – (Uguisu no Sato)  – cuento popular japonés – argumento resumido por Kayoko Takagi.

 

 

(Imágenes -1-Shimura Tatsumi/ 2- Kaburagi Kiyokata)

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figuras-ttvvb-Barnett Newman- mil novecientos cuarenta y nueve

 

“Escribir, crear, es embrujar. Se toma un recuerdo en el aire, algo que estaba aplastado por las páginas de un periódico, una conversación, un rumor o un olor y se transforma en la vasija del cerebro, revolviéndolo con los sentidos, aspirando el momento. Recuerdo el olor del metro madrileño cuando pasaba velozmente bajo las rendijas o respiradoras de las aceras, subía y pasaba el olor subterráneo como un vaho precipitado bajo mis pies, yo no sabía bien qué era el metro – había pasado años en una ciudad sin metro -, o tal vez lo que no sabía bien, lo que no había percibido aún, era ese olor fugaz e intenso, cargado del vapor de los túneles, la oscuridad iluminada de cristales veloces trasladando las caras y los cuerpos, pero sobre todo aquel olor del animal de hierro como gusano curvado que iba y venía casi en zig zag de túneles a estaciones, de la sombra a la luz. Aquel olor del metro bajo mis pies, en la acera, aún me sobresalta con sobresalto emocionado porque me lleva de la mano a una edad imprecisa, acaso cuando llegué a Madrid, a los quince o dieciséis años. Brillaban aquellos anocheceres con las pescaderías iluminadas, los largos lomos de las merluzas reposando sobre las losas inclinadas y regadas de sal, el vocerío y los verdes guantes de los dependientes trasladando de aquí a allá el pescado, sus delantales verdes salpicados de escamas, mientras con cuchillos de punta aguda y punta cuadrada cortaban y despedazaban cabezas, colas y espinas bajo la luz de las bombillas. Y aquellas imágenes y aquellas luces se fundían con el olor del metro que de vez en cuando pasaba bajo mis pies. Eso es embrujar, me digo, eso es ser brujo. Subido en el triciclo infantil en el pasillo de mis abuelos no pensaba que un día podría unir en el tiempo bombillas y olores, pero aquí están, aquí estaban en su momento exacto, una fotografía de juventud. Es Madrid transformado en la memoria. Un escritor es brujo porque reúne con la prosa y en la prosa cosas dispares, unas bombillas, un olor, unos pescados, tres impresiones que no se pueden borrar, el sello de una edad, los sellos de una ciudad en un instante”.

José Julio Perlado.- (del libro inédito “Relámpagos”)

 

figuras-ynngg-Yayoi Kusama. dos mil cinco

 

(Imágenes.-1.-Barnett Newman- 1949/ 2.- Yayoi Kusama– 2005)

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París-dgh-Gisele Freund- mil novecientos sesenta

 

París no tiene fin y el recuerdo de cada persona que ha vivido allí difiere del de todas las demás. Siempre regresábamos a Parísasí lo escribía Hemingway -; no importa quiénes fuéramos ni lo que hubiera cambiado ni cuán difícil, o fácil, fuera llegar. París siempre valía la pena y siempre te daba algo a cambio de lo que tú le dieras. Pero París era así en los viejos tiempos, cuando éramos jóvenes y pobres y muy felices (…)

Con tanto árbol en la ciudad, uno veía acercarse la primavera de un día a otro, hasta que después de una noche de viento cálido venía una mañana en que ya la teníamos allí. A veces, las espesas lluvias frías la echaban otra vez y parecía que nunca iba a volver, y que uno perdía una estación de la vida. Eran los únicos períodos de verdadera tristeza en París, porque eran contra naturaleza. Ya se sabía que el otoño tenía que ser triste. Cada año se le iba a uno parte de sí mismo con las hojas que caían de los árboles, a medida que las ramas se quedaban desnudas frente al viento y a la luz fría del invierno. Pero siempre pensaba uno que la primavera volvería, igual que sabía uno que fluiría otra vez el río aunque se helara. En cambio, cuando las lluvias frías persistían y mataban la primavera, era como si una persona joven muriera sin razón.

En aquellos días, de todos modos, al fin volvía siempre la primavera, pero era aterrador que por poco nos fallaba”.

 

río- nyuu- París- Albert Marquet- mil novecientos ocho

 

“La prosa de estos párrafos – quiso comentar Anthony Burguess – es Hemingway puro, sencilla y muy evocadora, aceptando la vida, pero, como siempre en su obra, matizándola de melancolía. La melancolía reside en la forma misma de las frases que, siempre evitando el ritmo periódico, no pueden huir de una cadencia doliente La melodía de Hemingway es elegíaca incluso cuando más enaltece la alegría. La melodía de Hemingway fue una contribución nueva y original a la literatura mundial. Está en los oídos de todos los hombres y mujeres que empiezan a escribir”.

 

París-nhu- Tsuguharu Foujita

 

Con esta melodía atravesamos hoy calles desgarradas de esta ciudad, leyendo despacio las prosas en “París era una fiesta“.

 

París- ness- Brassaï- mil novecientos cuarenta y cuatro

 

(Imágenes.- 1.-Gisele Freund– 1960/ 2- Albert Marquet- 1908/ 3.- Foujita/ 4.-Brassaï– 1944)

 

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japón-bhym-mujer- Itou Shinsui- mil novecientos diez

 

Estuvo Hisae Izumi dando clases allí, en aquellos jardines, durante muchos años. A partir de 1399 dio clases en el jardín del templo Tenryû-ji, al borde del río Oigawa, cerca de Kyoto, célebre por sus cerezos. Dio clases en el jardín del palacio de Kitayama, también cerca de Kyoto, al lado del Pabellón de Oro. Y fue precisamente ante ese gran lago del Pabellón de Oro cuando amplió el número y la edad de sus alumnos. Ya no eran niños sino toda clase de gentes de Japón las que venían desde lejos a escucharla. Impresionaba la menuda figura de Hisae en pie junto a la grandiosidad del lago, procurando permanecer como siempre en la sombra y huyendo de todo rayo de sol. Destacaba por su elegante kimono de seda al que cruzaban manchas color café entre flores y ramas. Seguía ilustrando muy bien la Historia, siempre señalando el espejo del agua, esperando a que el viento borrase la pizarra. Pero también comentaba cómo los islotes en forma de tortuga en medio del estanque significaban longevidad. Explicaba muy bien la longevidad. Le miraban entonces los ojos en círculos cargados de muchos años. Todo el Japón milenario, el del siglo de Nara y el de la época de Héian, se agrietaban en las comisuras de aquellos labios y en las arrugas de los ojos hasta oírse el ruido del tiempo mientras ellos escuchaban. Hisae se hizo famosa por sus clases, especialmente por otras nuevas que inventó dedicadas a la geología, en las que movía las manos para que bajasen las montañas. Cada vez que ella levantaba las manos bajaban precipitadamente las rocas de las montañas volcánicas, dándose las unas contra las otras, empujadas por las palabras de Hisae. Si ella levantaba algo más las manos y hacía un cuenco con las palmas formando una especie de volcán las gentes que lo veían podían escuchar perfectamente el movimiento de los intestinos den­tro de los cráteres a punto de derramarse. Mantenía así en el aire los cuencos de sus palmas durante largo tiempo y luego los iba abriendo muy lentamente para que fueran escupiendo todo lo que llevaba den­tro el Fujiyama, el Aso y el Kirishima. Siendo el Fujiyama montaña sagrada se veían descender por sus laderas cristales sagrados que iban envueltos en lava y a través de esos cristales podía contemplarse todo el archipiélago. Las gentes, encantadas, aplaudían. Eran rocas encendidas que se despeñaban cayendo entre gases hasta los pies de Hisae.

-¡No las toquéis! ‑gritaba entonces Hisae muy asustada a sus oyentes procurando que no se hicieran daño‑ ¡No las toquéis!

Y las gentes retrocedían fascinadas por aquellas clases tan vivas que transmitían siempre un paisaje mineral con olor a azufre.”

José Julio Perlado.– (del libro “Una dama japonesa“) (relato inédito)

(Imagen.-Itou Shinsui-1910)

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pájaros-ubbfr-Jozsef Rippl-Rónai- mil ochocientos noventa y dos

 

“Me gustan los pájaros por su volar y su no volar. Su bucear en el agua y en las nubes. Por los huesitos rellenos de aire. Por el plumón impermeable debajo de las plumas. Por las garras desaparecidas al final de sus alas y conservadas en sus pies, con excepcionales pies de remo también dignos de respeto. Me gustan los pájaros por sus patas como palos o torcidas, cubiertas de escamas, a veces de color púrpura, a veces amarillo o celeste. Por su andar serio y elegante y su renquear como si la tierra estuviera balanceándose permanentemente bajo sus patas. Por sus ojitos saltones que nos ven totalmente a su manera. Por sus picos puntiagudos, de tijera, curvados, planos, largos y cortos. Por sus chorreras de plumón, penachos, crestas, golas, volantes, casacas, pantalones, abanicos y ribetes (…) también me gustan los pájaros porque desde hace cientos de años vuelan en la poesía polaca”.

Wislawa Szymborska.- sobre “Pájaros de Polonia”, de Jan Sokolowski, 1979.- “Lecturas  no obligatorias

 

pájaros-ynnu- Takeo Takei

 

(Imágenes.-1.-Jozsef Rippl-Romai– 1892/ 2.-Takeo Takei

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japón-hhyyh-Utagawa Kuniyoshi

 

Quietud y soledad:

el canto de las cigarras

penetra en las rocas (Bashô) (1644-1694)

 

japón-iiu- Uemura Shoen- mil novecientos dieciocho- Museo Nacional de Tokio

 

Encorvado

en este mundo al revés,

un bambú en la nieve. (Bashô)

 

 

mujer.-yyhuu.-japón.- Ikenaga Yasurani

 

Adormecido sobre mi caballo

sueño: la luna lejana,

el té humeante del desayuno. (Bashô)

 

 

 

pintura japonesa.-2.-por Kaigetsudô Dohan.-Metropolitan Museum of Art-The New York Times

 

Narcisos

y un biombo de papel blanco

reflejan su color entre sí. (Bashô)

 

 

 

japón- tvvff- Utagawa Toyokuni ll- mil ochocientos treinta y cuatro

 

La primera mariposa de la primavera.

Esta criatura sin huesos

se posa sobre la flor del ciruelo. (Hanzan)

 

 

japón.-aaa.-Yakoi Kusama- museo Reina Sofía

 

 

Un día lluvioso de primavera.

Una carta abandonada

vuela entre los árboles. (Issa) (1762-1826)

 

 

flores.-9soo.-Ogawa.-estudio de las flores.-Japón 1893

 

 

(Imágenes.-1.-Utagawa Kuniyoshi/ 2.-Uemura Shoen/ 3.-Ikenaga Yasurani/ 4.-Kaitgetsudo Dohan– museo of art New York/ 5.-Utagawa Toyokuni– 1830/ 6.-Yakoi Kusama– museo Reina Sofía/ 7- Ogawa- estudio de las flores- 1893)

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escritores.-ttgb.-Virginia Woolf, Vanessa Bell, Maynard Keynes, Angelica Bell y Clice Bell

 

“Ayer volvimos de Rodmellescribe Virginia Woolf en su “Diario” el 2 de enero de 1923 -, y hoy tengo uno de mis días más negros, como las enfermeras acostumbran a llamarlos. ¿Cómo y por qué me pongo así? Quizá sea por el deseo de tener hijos, y de vivir como vive Nessa; de tener la impresión de que las flores brotan a mi alrededor espontáneamente (…) Entonces mi incurable romanticismo me sugiere una imagen de mí misma avanzando sin cesar, sola, a través de la noche; sufriendo en lo más hondo, estoicamente, luchando por abrirme camino hasta el fin (…) No hay que pensar nunca que las cosas que uno no tiene no valen la pena. Un buen consejo, creo. Y luego añadí: hay que querer las cosas por sí mismas; o, mejor dicho, hay que evitar que afecten nuestra vida personal. Hay que arriesgarse por las cosas que existen independientemente de una misma. Pero esto es muy difícil, incluso, para una mujer joven”.

 

Virginia Woolf

 

“Esta inmensa hoja inaugura un nuevo año, con un nuevo sistema. – confiesa el 3 de enero de 1940 – Escribir al anochecer, junto al fuego, en vez de hacerlo deprisa y corriendo al final de la mañana. Así espero mejorar mi letra y que el contenido sea más sólido. Pues, si no consigo darle más consistencia a este libro (estaba escribiendo su “Roger Fry“) , no tendrá interés ni siquiera para la anciana que lo hojeará.

Hemos salido a buscar un sitio para patinar. Este invierno es glacial – no recuerdo a cuántos grados llegamos una noche, creo que fueron 15 bajo cero – ayer un sol italiano, y nieve, blanca y dura; y la calle como cristal; el carnicero diciendo que estaba harto. Lo entiendo muy bien: el pobre tiene que estar en la tienda cortando chuletas a las seis de la tarde.

Me siento agobiada y aturdida de tantas ideas como se me ocurren. Todos esos cucos echando del nido al pájaro viejo.-Y aquí llega Leonard”.

 

pintores.-3dvvb.-Delacroix en 1852.-Victor Laisné

 

“¿Desgraciado! ¿Qué se puede hacer de grande, en medio de ese trato eterno con todo lo que es vulgar? – escribe Delacroix en su “Diario” el 4 de enero de 1824 – Piensa en el gran Miguel Angel. Aliméntate con las bellezas grandes. Siempre me veo alejado de su estudio por distracciones estúpidas. Busca la soledad. Si tu vida es ordenada, tu salud no sufrirá por ese aislamiento”.

 

escritores.-2sw.-Thomas Mann.-1948.-por Yousuf Karsh

 

“Tiempo sombrío, brumoso y fresco –escribe Thomas Mann el 1 de enero de 1950 – Café con Katia. Hemos hablado de la situación de hace diez años. Este va a ser uno de mis años plenos, donde yo cumpliré 75. “Los Buddenbrook” aparecieron hace 5o años y “La Montaña mágica” hace 25. He continuado trabajando tranquilamente en mi capítulo. He dado un pequeño paseo. Me he ocupado de libros y de revistas. Por la tarde, he escrito a diversas personas de Europa y he puesto a punto mi correspondencia. Por la noche, experiencias con el aparato para grabar que han estado parcialmente coronadas de éxito”.

 

 

Jünger-ubbbnn- Ernst Jünger-www vebidoo de

 

“El nuevo año ha comenzado con cielo azul y con sol – escribe Ernst Jünger en su “Diario” el 1 de enero de 1945 -. Muy pronto se ha cubierto la bóveda celeste de escuadrillas de aviones que ejecutaban sus complicadas maniobras bajo un intenso fuego. Entre los proyectiles era posible ver algunos que quedaban suspendidos en el aire como copos ardientes. Nuestra casa ha sido sobrevolada algunas veces en línea recta, las escuadrillas pasaban sobre ella cual rastrillos letales (…) Estamos acercándonos al remolino más interno del Maelström, a la muerte casi segura. De ahí que tenga que prepararme, que equiparme interiormente para pasar al otro lado, al lado luminoso del Ser, y hacerlo con libertad, no forzado, sino con un asentimiento íntimo, con una expectación tranquila ante la puerta oscura. Sin dolor he de dejar mi equipaje, mis tesoros. Pues sólo son valiosos por cuanto habita en ellos una relación con el otro lado”.

Primeros días del año en lugares, personas y siglos distintos: Esperanzas. Ilusiones.  Anhelos. Vivencias. Propósitos.

¡FELIZ  2015 !

 

cielo.-87bbg.-Yajuro Takashima.-Mangestsu 1963

 

(Imágenes.-1.-Virginia Woolf, Vanessa Bell, Maynard Keynes, Angelica Bell, Clive Bell/ 2.-Virginia Woolf.-por Gisele Freund/3.- Eugene Delacroix- por Victor Laisné- 1852/ 4.-Thomas Mann.-por Yousuf Karsh.- 1948/ 5.- Ernst Jünger/ 6.-Yajuro Takashima – 1963)

 

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