Feeds:
Entradas
Comentarios

Posts Tagged ‘pintores catalanes del siglo XlX’

 

 

“Estoy en el hervor de la Rambla – escribe Rubén Darío en enero de 1899 -. Es esta ancha calle, como sabréis, de un pintoresquismo curioso y digno de nota, baraja social, revelador termómetro de una especial existencia ciudadana. En la larga vía van y vienen, rozándose, el sombrero de copa y la gorra obrera, el esmoquin y la blusa, la señorita y la menegilda. Entre el cauce de árboles donde chilla y charla un millón de gorriones, va el río urbano, en un incontenido movimiento. A los lados están los puestos de flores variadas, de uvas, de naranjas, de dátiles frescos de África, de pájaros. Y florecida de caras frescas y lindas, la muchedumbre olea. Si vuestro espíritu se aguza, he ahí que se transparenta el alma urbana. Fuera de la energía del alma catalana, fuera de ese tradicional orgullo duro de este país de conquistadores y menestrales, fuera de lo permanente, de lo histórico, triunfa un viento moderno que trae algo del porvenir; es la imposición del fenómeno futuro que se deja ver; es el secreto a voces de la blusa y de la gorra, que todos saben, que todos sienten, que todos comprenden, y que en ninguna parte como aquí resalta de manera tan palpable en magnífico altorrelieve.

 

 

(…) El café Colón es un lujoso y extenso establecimiento, a la manera de nuestra confitería del Águila, pero triplicado en extensión; la sala inmensa está cuajada de mesitas en donde se sirven diluvios de café; es un punto de reunión diaria y constante, pues en España, aun estando en Cataluña, la vida de café es notoria y llamativa; y en cada café andáis como entre un ópalo, pues estas gentes fuman, y el extranjero siente al entrar en los recintos la irritación de los ojos entre tanta humana fábrica de nicotina.

 

 

(…) Me dijeron que podía encontrar a Rusiñol en el café de los Quatre Gats. Allí fuí. Y como era día de marionetas, se me invitó a ver el espectáculo. Los Cuatro Gatos son algo así como un remedo del Chat Noir de París. En la sala no cabrán más de cien personas: la decoran carteles, dibujos a la pluma, sepias, impresiones, apuntes y cuadros también completos, de los jóvenes y nuevos pintores barceloneses, sobresaliendo entre ellos los que llevan la firma del maestro Rusiñol. Los títeres son algo así como los que en un tiempo atrajeron la curiosidad de París con misterios de Bouchor. Para semejantes actores de madera compuso Maeterlinck sus más hermosos dramas de profundidad y de ensueño. Abundaban los tipos de artistas jóvenes, melenudos, corbatas mil ochocientos treinta. Naturalmente, los títeres de los Quatre Gats hablan en catalán, y apenas me pude dar cuenta de lo que se trataba en escena.”

 

 

(Imágenes- 1- las Ramblas-ajuntament de Barcelona/ 2-las Ramblas- el país com/3. les quatre gats- Picasso español/ 4-les quatre gats-Barcelona ahora y siempre)

Read Full Post »

 

“Hay algo espantoso en la vida que llevamos actualmente, no visitamos nunca dos veces el mismo sitio – confesaba W. G. Sebald – . Un año nos vamos a la India, al año siguiente a Perú y un año después a Groenlandia. Porque hoy cualquiera puede ir donde le apetece. Yo en canbio prefiero mucho más conocer media docena de lugares que signifiquen alguna cosa para mí antes que decir al final de mi vida, “yo he estado en casi todas partes”. En una primera visita no se aprende gran cosa. Yo tengo, por ejemplo, un sitio preferido, la isla de San Pedro sobre el lago de Bienne, en Suiza. Allí me he sentido como en mi casa, aunque parezca extraño, porque aquello es un mundo en miniatura. Una finca, una granja. Una viña, un prado de manzanas, un cerezo y un jardín. Es como cuando uno era niño y se dibujaba un rincón. No me gusta lo que se presenta a gran escala, ni en arquitectura ni en términos de evolución. Para mí, eso es una aberración. En lo que me concierne, el ideal estético y moral es algo muy pequeño y al mismo tiempo autónomo”.

(Imagen –Joaquim Vayreda– 1878)

Read Full Post »