UN NACIMIENTO

 


“Recuerdo perfectamente todo cuanto me ocurría cuando tenía pocos meses. Incluso me acuerdo con toda claridad del día en que nací. Y de los médicos que atendieron a mi madre y del olor del hospital… Me parece lógico que no se olviden esos días tan fundamentales para uno. Un bebé, por muy pequeño que sea, es un ser vivo y, como tal, su mente trabaja. Al no tener problemas ni otras cosas en que entretenerse, piensa en el ambiente que le rodea, y en lo que ve. Creo que jamás olvidaré la habitación donde pasé mis primeros días, ni mi cuna, ni, desde luego, cuando mi padre me cogía en brazos y me paseaba, diciéndome esas cosas tan bonitas que se dicen a los recién nacidos.”

Ray Bradbury

(Imagen — Berthe Morisot- 1872- coleccion m pontillon)

RECUERDOS DE MÚSICA

“La Quinta Sinfonía” de Schubert –  escribe en su “Diario” Julien Green  – no puedo oirla sin un poco de melancolía porque me recuerda la juventud y, sobre todo, un momento de embriaguez que tuve bajo el pórtico del antiguo Trocadero cuando yo tenía menos de treinta años. No la noche, no, sino una mañana delante de la ciudad que yo veía extendida a mis pies en todo el resplandor de la luz de abril. Yo sentía mi fuerza, la alegría rebosándome el corazón, la inefable belleza de la vida, de ese don prodigioso cuyo valor solo apreciamos como un relámpago, la gracia de existir habiendo podido no ser, la promesa de felicidad que el cielo y la tierra nos presentan a esa edad. Todo eso lo vuelvo a encontrar en la música, pero ¡ay!, el viejo Trocadero ha desaparecido de manera innoble. Queda la música y queda el recuerdo”.

(Música y literatura en la semana en la que se ha celebrado – 21 de junio – la Fiesta de la Música)

(Imagen:- Berthe Morisot.-vista de París desde el Trocadero.-1872.-Museum of Art Santa Bárbara, California)