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Posts Tagged ‘Philippe Claudel’

 

 

“Aquel que creía ser el autor de un libro cuando no era más que su personaje”.

 

 

”También ese otro que sacaba de los tribunales el tema de sus libros y que, al final, considerando decepcionante lo que leía  y por tanto escribía, asesinó a su portera en unas condiciones particularmente atroces, lo que le permitió durante los siguientes años de prisión componer su obra cumbre”.

 

 

”Aquel otro que estuvo esperando en una habitación durante veintitrés años a que algún tema de novela viniera a visitarlo, cosa que no ocurrió nunca, salvo una vez , durante el sexto año, en un brumoso día de noviembre, poco después de las tres de la tarde, cuando había salido de la habitación unos minutos para ir al servicio, pero claro, a su regreso no se dio cuenta  de nada y ya era demasiado tarde, pues en casos así siempre es demasiado tarde”.

 

 

”Aquel, muy viejo, que se vio distinguido con el Premio Nobel de Literatura, pero a quien no se pidió que asistiera a la ceremonia de Estocolmo porque en la residencia de ancianos en la que llevaba ya varios años no conseguía distinguir una manzana de unos andadores, trataba de comerse los unos y apoyarse en la otra, y había olvidado por completo que hubiese dedicado su vida a la poesía”.

 

 

”Ese que todavía no ha escrito, que no sabe que algún día escribirá y que vive feliz y ligero, en la ignorancia del asunto, sin disfrutar siquiera del hecho de no ser todavía escritor, sin darse cuenta siquiera de la suerte que tiene de no serlo”.

 

 

”Aquel que afilaba sin cesar sus lápices con un cortaplumas mientras le iban viniendo las ideas, pues las ideas tan sólo le venían durante aquellas sesiones en las que afilaba lápices, pero cuando se decidía a poner por escrito todo lo que se le había ocurrido, ya no le quedaban lápices para escribir, y de este modo hizo rico al dueño de la papelería, pero ningún librero conoció jamás su nombre”.

Philippe Claudel – “Sobre algunos enamorados de los libros” (Minúscula)

 

 

( Imágenes- 1-Alexander Calder/ 2-Auguste Macke- 1910/ 3 – Francis Picabia/ 4-Jerzy Grabowski-1999/ 5-Karl Gestner/ 6-Rachel Davis-hartman- fineart/ 7- Turner- 1824)

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Como ocurre con los pintores, los escritores y tantos otros artistas, el creador cinematográfico da también unos pasos hacia atrás en su trabajo para adquirir más perspectiva, calcula la distancia y las dimensiones que tendrá lo que quiere llevar a cabo, y su ojo de creador domina el cuadro entero antes de acercarse otra vez a la cámara  y disponerse  a filmar. Ese “paso hacia atrás”  lo confesó , como tantos otros, el escritor y cineasta francés Philippe Claudel cuando realizó la película “Hace mucho que te quiero“. “Imaginé – dijo- la historia de Juliette y Léa , dos hermanas que no han hablado en 15 años. Lo apunté en una libreta y me fui a Laponia. Allí, en invierno, las noches son larguísimas, sólo hay dos horas de luz. Fue un momento mágico para escribir”.

Y allí, en las noches de Laponia, Philippe Claudel evocó a Nancy, la ciudad francesa en cuya Universidad había estudiado Literatura e Historia, pero sobre todo puso en pie esa otra pequeña historia de las separaciones y los reencuentros humanos que en la película protagonizan Kristin Scott Thomas y Elsa Zylberstein.

Una vez más la distancia que toman los creadores para enriquecer su perspectiva se revela importante. Es en esas dos horas de luz del invierno de Laponia cuando las calles de hace años, y también los portales, las ventanas y las sombras toman cuerpo. Claudel pensó en las dos actrices y declaró después que era importante que en el film “Juliette lleve los años de cárcel tatuados en la cara, y que Léa tenga el rostro y la silueta de una adolescente que rehusó crecer. Las dos actrices aceptaron esta transformación, lo que les obligó a rodar gran parte de la película sin maquillaje, desnudas. (…) Me fascinan las vidas secretas que convierten a los conocidos en desconocidos. Me encantan las mujeres, me fascina su fuerza, su capacidad de recuperación, de renacer, de apoyarnos y aguantar la vida miserable de los hombres. Tengo la impresión de que los hombres se rinden muy deprisa, pero no las mujeres”.

 Eso debía ir pensando el director cinematográfico dando “pasos atrás” en su pasado, en su experiencia y en su tiempo mientras iba escribiendo por las noches aquel guión. Había dos horas de luz únicamente en Laponia pero ellas estaban iluminando todo cuanto había vivido y todo cuanto al fin quería entregar al espectador.

(Imágenes: Kristin Scott Thomas y Elsa Zylberstein en “Il y a longtemps que je t´aime”, de Philippe Claudel/ Kristin Scott Thomas, en otra escena del film)

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