LAS GUERRAS

Las guerras han marcado las fotografías,

las guerras han cambiado el rostro de los niños,las guerras han dado otro semblante a las ciudades,

las guerras han teñido las pinturas,

las guerras han adiestrado a tiradores,

Las guerras han excavado catacumbas,

las guerras han devastado habitaciones,

las guerras han agudizado el hambre,

las guerras han entrado en los museos,

las guerras han violentado los cuerpos, Las guerras, siempre, siempre las guerras.

(Imágenes:-1- Cartier Bresson.-1945.-all-art-org/2-foto André Fromont.-2010/3- vista aérea de Edinmburgo.-1920.- Alfred G. Buckham.-cortesía de Richard y John Buckhan.-National Gallery/4.- Norman Basil Town.-1915.1987.-Peter Nahum.-Leicestergalleries-Online Galleries/5.-Norman Basil Town.-refugio en Inglaterra.-1944-Leicestergalleries-Online Galleries/.-6.- David Douglas Duncan.-all-art.org/7.- foto Rando Mizra.- Galería Sfeir- Beirut.-artnet/8-Giulio Di Sturco.- cortesía de Sony World Photography/ 9.- Brittan Miller.-noche de destrozos.- Alemania 1946.- Museo de la Guerra de Canadá/ 10-Luiz Vasconcelos.-Brasil.-Jornal A Critica Zuma Press.-World Press Photo 2008/ 11.- foto David Guttenfelder.-The New York Times)

UNA COSA BELLA ES UN GOCE ETERNO

«Una cosa bella es un goce eterno,

su hermosura acrece y nunca desaparecerá en la nada,

sino que guardará para nosotros

un retiro de paz, y un dormir lleno de dulces sueños,

y salud y un apacible respiro.

Por eso, cada mañana nos tejemos

una guirnalda de flores para seguir atados a la tierra,

pese a los desalientos y a la inhumana carencia

de nobles seres, de los días sombríos

y de todos los senderos insalubres y oscuros

hechos para nuestras búsquedas; sí, a pesar de todo,

alguna forma bella aparta el sudario

que cubre a nuestro espíritu en sombras. Y así es el sol, la luna,

los viejos o tiernos árboles ofreciendo el favor de su sombra

a los inocentes rebaños, y los narcisos

en ese mundo verde donde viven, y los claros arroyos

que se crean un fresco abrigo

contra el ardiente estío, o los breñales en lo hondo del bosque

plenos de brillantes rosas silvestres;

y también la grandeza de los destinos

que imaginamos para los grandes muertos,

y todos esos hermosos relatos

que hemos escuchado o que leímos,

inagotable fuente de bebida inmortal

que mana hasta nosotros de la orilla del cielo.

Y no gustamoes esas esencias solamente

en una hora fugitiva; no, así como los árboles

que murmuran en torno de un templo, pronto nos son

tan queridos como el mismo templo, lo mismo la luna,

la pasión de la poesía, tantas infinitas glorias

llegan con frecuencia hasta nosotros hasta que se cambian

en una confortadora luz para nuestras almas

y tan estrechamente unidas a ellas

que ya está el cielo claro o en sombras

para siempre han de estar con nosotros, o morimos».

Keats: «Endymion» (escrito en abril-mayo de 1817, a los veintún años)

Santayana, cuando nos entrega «El sentido de la belleza», nos dice así:

«La Belleza, tal como la sentimos, es algo que no puede describirse. No se podrá decir jamás qué es ni qué significa. Recurriendo a la experiencia y a la memoria podremos mostrar que esta sensación varía como varían ciertas cosas según las condiciones en que se hallen colocadas; por ejemplo, que varían según el número de veces en que una forma ha sido representada o según las asociaciones que lo vinculan al pasado.(…) Es un sentimiento del alma, una sensación de alegría y de seguridad, un trance, un sueño, un puro placer. De tal modo no existe motivo para plantear el problema. La sensación se justifica por sí misma y justifica la visión que ella embellece. No existe tampoco motivo para querer buscar su origen en ese sentimiento interior. La belleza existe como existe un hermoso objeto o el mundo donde se encuentra situado ese objeto, o nosotros mismos que miramos a ambos. Es una experiencia: y no hay nada más que decir de ella».

De Santayana y de cuanto él escribe sobre la contemplación he hablado alguna vez en Mi Siglo. Contemplación ante el paisaje o la pintura, ante los rasgos de un ser humano o ante el deslumbramiento de una cosa hermosa: todo lo bello contemplado como goce eterno.

(Imágenes:-1.-foto: Camille Seaman.-Susan Spiritus Gallery.-Newport Beach.-USA.-artnet/ 2.-Graham Ovenden.-Luz de la luna Paisaje con obelisco .-Inglaterra, 2002 -Peter Nahum & Tom Tempest Radford.-Leicestergalleries)

VERANO 2010 (3) : JORGE LUIS BORGES

«No son más silenciosos los espejos

Ni más furtiva el alba aventurera;

Eres, bajo la luna, esa pantera

Que nos es dado divisar de lejos.

Por obra indescifrable de un decreto

Divino, te buscamos vanamente;

Más remoto que el Ganges y el Oriente

Tuya es la soledad, tuyo el secreto.

Tu lomo condesciende a la morosa

Caricia de mi mano. Has admitido,

Desde esa eternidad que ya es olvido,

El amor de la mano recelosa.

En otro tiempo estás. Eres el dueño

De un ámbito cerrado como un sueño»

Jorge Luis Borges : «A un gato«.- escrito para «La Nación«.-Buenos Aires, 1971.

(Imagen: Kaleidoscope Cats L.- Louis Wain.-(1860-1939).-Peter Nahum &-Leicestergalleries/ 2.-Louis Wain.-wikipedia)

REMEDIOS CONTRA LA VEJEZ

«Canela, pimienta común, jugo de adormidera, pétalos de rosa secos, semilla de colza, lirio de Iliria, bálsamo de Judea, mirra, azafrán, jengibre, calamita, pimienta blanca, flores de junco dulce, nardo, flores de zamarrilla, semilla de perejil, hoja de la India, genciana, anis, bálsamo, valeriana, hierba de San Juan, semilla de zanahoria, ricino, miel y vino de Palermo«, milenaria poción para retrasar la vejez. Parecería mentira, quizá una broma sofisticada o complicada, pero así se aconseja en la «Historia de la medicina del doctor Russell» y lo recoge la escritora inglesa Edith Sitwell en su libro «Ingleses excéntricos» (Tusquets) en donde añade aún otra receta más,  tomada del «Libro del Conocimiento«, de 1687, y en el que se lee la fórmula que hay que emplear para combatir el paso de la edad. «Cójanse – decían en el siglo XVll – de sus nidos pollos de golondrina en número doce, romero, hojas de laurel, lavanda y hojas de fresa, un puñado de cada clase. Córtense las plumas largas de alas y colas, pónganse en un mortero de piedra, echándoles las hierbas encima, y macháquense con plumas y huevos incluidos, mézclense entonces con tres libras de grasa de cerdo y déjense un mes al sol. A continuación hiérvanse, cuélense y consérvese en ungüento, que se aplicará a la parte afectada«.

¿Cuál es la parte afectada? ¿El rostro, el cuerpo, quizás el movimiento, acaso la memoria, tal vez la sabiduría? La singular Edith Sitwell, retratada por Roger Fry ,del grupo de Bloomsbury, y por otros grandes pintores y fotógrafos, enigmática y distante, nada añade.

Hay una experiencia profunda en la tercera edad, una visión personal de la vida, una mezcla de nostalgias y de esperanzas, que – felizmente – ninguna mágica poción consigue eliminar.

(Imágenes:-1.-retrato de Edith Sitwell por Roger Fry.-wikipedia/2.-retrato de Edith  Sitwell.-1921.- Powys  Arthur Lenthall  Evans.-(1899-1981).-Peter Nahum.-Leicestergalleries)