Feeds:
Entradas
Comentarios

Posts Tagged ‘periodismo del siglo XX’

 

 

“El amanecer de Madrid es siempre nuevo – escribía Roberto Arlt en 1936 en una de sus crónicas paraEl Mundo”-. En torno de los faroles que han oxidado las décadas, arman sus mostradorcitos las turroneras, las vendedoras de castañas, los traficantes de marcos de cuadros, los vendedores de lotería… Como quien amanece en el desierto, los traficantes encienden, en el medio de la calzada, sus hornillos y fogatas, junto a los que sus párvulos se calientan las manos enrojecidas, y las llamas escarlatas se reflejan en las cristalonas geométricas, amarillas, de los frascos de perfume de una casa de modas frontera. En otra puerta se amontonan varias jaulas con botellas de leche, y un niño con capa parda le clava el diente a una torta. Y esto ¡por Dios! es la alegría de Madrid. Sus hombres, cuyos sacos tienen cuellos de piel de gato; sus tascas seculares con vidrierines adornados con cromos de toreros e interiores pavorosos de sombras con cortadas cabezas rizosas de toros heroicos, cuyo historial homicida está impreso en una chapa de bronce más abajo.

 

 

Y también son la alegría de Madrid estos teatros antiguos con murallas amarillas adornadas de medallones, cornudas cabezas de Apolos azafranados. Y también su alegría son las desembocaduras sorpresivas; por ejemplo, la que me acaeció en la Plazuela del Conde de Barajas, un rincón provinciano, con una plazuela de tierra color ceniza, árboles que dejan llover sus hojas secas, faroles oxidados, tejados con buhardillas enrejadas y viejas de medias arzobispales, con una jarra de leche para el desayuno y escoltadas por perras más minúsculas que ratones. Y la Plazuela del Conde de Barajas a cien metros de la Puerta del Sol.

Y los melones del mercado, también se derraman por la calzada a cien metros de la Puerta del Sol.

Y a cien metros de la Puerta del Sol también se encuentra la torre donde estuvo prisionero el que llamaban el Rey Caballero, don Francisco l, y en torno de esta amorosa multitud de antiguallas adorables hallamos milenarias casas de inquilinato, con murallas panzudas, y ante sus ventanas hileras de ocho rejas que pudieran cerrar la cueva de un león, tan recias y disformes y bárbaras son ellas.

Y si se vuelve la cabeza, por encima de los techos, aspirando a tocar las estrellas, descubrimos la escalonada torre del Palacio de Correos que adorna babilónicamente la Gran Vía.”

 

 

(Imágenes : –Antonio Mingote- Madrid- murales)

Read Full Post »

“Se dice que cada vez que llega un corresponsal a Parísescribí en el Diario ABC el 4 de abril de 1968 – el periodista descubre nuevamente París a sus lectores. Nada más cierto ni que sea más necesario en una época en que tantas ciudades del mundo permanecen “cubiertas” bajo la constante variedad de sus cambios. La misma expresión periodística – “cubrir París” – tiene algo estratégico en el despliegue de comentaristas de actualidad, pero tiene también un acento investigador, más de curiosidad perpetua que de dominio. Se viene, pues, a “cubrir París” precisamente para “descubrirlo“. Lo que sucede es que han variado los objetivos. Ya no se descubre a nadie la geografía brillante de los Campos Elíseos, porque quienes la conocen la recuerdan, y quienes sólo la sueñan, anhelan cada día conocerla. Lo que hay que desvelar es otra cosa: cuanto vive oculto por la epidermis. Andando por esta luminosa palma de la mano de París uno se pregunta qué significación tienen sus rayas cruzadas – en la política y en la cultura -, y si el presente que París y Francia nos muestran podrá revelarnos también su porvenir. Será un análisis en el que habremos de pedir ayuda al tiempo. Sólo el tiempo posee la llave de las ciudades, únicamente el conocimiento en el tiempo nos enseñará a separar lo profundo de lo superficial, y precisamente en esta capital que tanto ha hecho vibrar al mundo, conocer cuáles son sus personales vibraciones”.

Así escribía mi primera crónica de corresponsal desde París en 1968.  Serían luego tiempos de mayo y de banderas. Hoy vuelve París en el silencio y en la música.

(Imagen: París-día lluvioso.-1877– Gustave Caillebotte.-Art Institute of Chicago)

Read Full Post »