SOBRE LA MELANCOLÍA ( y 2)

mar-trec- playas- Peder Severin Kroyer

 

Sentados ante el mar de San Sebastián, en el Coloquio «Psiquiatría y sociedad», me seguía diciendo el profesor y psiquiatra alemán  Hubertus Tellenbach hablando de la melancolía: » Existe una investigación en varios países en donde se descubre que  no aparecen tantos melancólicos, porque la vida es más amable y gozosa. En Santiago de Chile, y en la ciudad de Concepción, por ejemplo, es muy difícil encontrar gente que tienda a la melancolía, puesto que la vida está más acomodada por las fiestas, etc, es decir, por la alegría y el gozo. No tienen necesidad de trabajar demasiado, y aquí la melancolía es muy rara. En la ciudad de Concepción existen virtudes sobre todo muy seductoras. En nosotros suele haber una psicosis de alcoholismo, pero en Chile hay sobre todo psicosis de alucinación. Aquí  se encuentra a las mujeres como el centro de la familia, y entonces en cuanto un hijo o un marido bebe, esta persona se siente enfrentada con la conciencia representada por la mujer. En nuestra sociedad el hombre se siente presionado por el trabajo casi mecánicamente, y no posee las fiestas primitivas de antes, tanto las fiestas en la Iglesia como las de la contemplación de la naturaleza y de la cultura.

 

mar- yre- Jamie Wyeth

 

Tanto psiquiatras americanos como japoneses han llegado a decir que no es posible para cada hombre acabar por sí sólo en la melancolía. Ellos no presuponen una cierta estructura, que a veces arranca de la familia y de cuestiones genéticas, por las cuales se puede llegar a la melancolía. Esto es un error de muchos psiquiatras. No es posible que un hombre en particular llegue a ser melancólico. Es una cierta estructura la que puede llegar a ser melancólica. El número de melancólicos está determinado por las estructuras. Es la industrialización y una situación patológica que, junto a la estructura, crea los melancólicos. Es mi respuesta: ya que el número de melancólicos ha de ser siempre limitado. Los melancólicos son una consecuencia de la sociedad enferma. Si destruimos la industrialización, los hombres tendrían un mal de fondo, pero es muy importante decir que la estructura està dañada.

Si se trata la melancolía con medios antidepresivos, es posible que ésta desaparezca en  la primera etapa. Si uno está satisfecho con esta etapa, en esta persona los síntomas pueden volver en un año o dos; si han desaparecido los síntomas por completo es perjudicial movilizar las posibilidades de la personalidad respecto a la estructura melancólica. Hace falta decirle al paciente que permanezca tranquilo, que no se preocupe excesivamente por las responsabilidades, que no hace falta que todo esté excesivamente arreglado.

Dios no es una computadora. Que permita que su hija siga su vida y no fuerce una simbiosis cuando su hija se case, que deje que su hija realice su vida, puesto que el tipo melancólico es el que marca la situación de la melancolía. Si la hija se casa, la simbiosis entre la madre y la hija se rompe en parte y la melancolía de la madre comienza.

Hay otra cosa aún: si se encuentra en la estructura normal la responsabilidad por la culpa, y se tiene la obsesión de estar enfermo; si es una mujer de su casa y se obsesiona con que todo esté bien y perfecto, puede tender a la melancolía y caer en la hipocondría fundamental. Si alguien tiene esa personalidad temerosa, puede llegar a transformarse en una realidad melancólica».

 

mar- utr-conchas - Max Ernst

 

(Imágenes.- 1.- Peder Severin Kroyer/ 2.- Jamie Wyeth/ 3.- Max Ernst)

OBLIGACIÓN

 

comer-vvgu-Edouard Manet

 

«Comemos vidas ajenas para vivir.

La difunta chuleta con el cadáver de la col.

El menú es una esquela.

Incluso las mejores personas

tienen que comerse algo muerto, digerirlo,

para que sus sensibles corazones

no dejen de latir.

 

comer-ybbb-pescado-peces- Golden Bream

 

Incluso los poetas más líricos.

Incluso los ascetas más austeros

mastican y se tragan algo

que seguro que crecía a su aire.

Me cuesta conciliar esto con los buenos dioses.

A menos que, crédulos,

a menos que, inocentes,

todo su poder sobre la tierra se lo hubieran entregado a la naturaleza.

Y  es ésta, insensata, la que nos impone el hambre,

y ahí donde hay hambre

se acaba la inocencia.

 

comer-nju- Pierre Bonnard- mil novecientos veintiuatro- the MET

 

Al hambre se le unen inmediatamente los sentidos:

el gusto, el olfato y el tacto, y la vista,

porque no es indiferente de qué alimentos se trata

y en qué platos van servidos.

Hasta el oído toma parte

en lo que sucede,

porque en la mesa en muchas ocasiones se charla alegremente».

Wistawa Szymborska .- «Obligación» – «Hasta aquí» (2012) (traducción de Abel Murcia y Gerardo Beltrán)

 

comer-ffvgy- vida cotidiana- Peder Severin Kroyer- mil ochocientos ochenta y tres

 

(Imágenes.- 1- Edouard Manet/ 2.-Golden Bream/ 3- Pierre Bonnard- 1924/ 4.- Peder Seerin Kroyer-1883)

VERANO 2014 (1) : JOAN MARAGALL

 

mar.-7htt.-noche.-James Abbott McNeill Whistler.-1866

 

l

«Parecéis flores del mar,

velas que salís ahora,

al tiempo en que el sol se pone,

y el mar es color de rosa.

 

 

mar-obbbg-olas- noche- Ivan  Aivazovsky- mil ochocientos noventa y ocho

 

ll

 

Veintiocho colores tiene el mar,

y todo está revuelto: el cielo, el agua;

el cielo brilla azul; furioso el viento,

a las nubes persigue y deshilacha.

Hace volar banderas y blancuras,

y retuerce a los árboles  con saña;

todos son brillos,  gritos y barullo,

con un anhelo y un hervor que espanta.

 

mar-tecccv-Paul Gauguin- mil ochocientos ochenta y ocho

 

lll

Todo conmueve al mar y lo renueva;

lo ensombrece una nube, el sol lo alegra;

por algo que lo mire cerca o lejos,

muda el color cual virgen vergonzosa.

 

mar-ttgrr- Montague Dawson

 

lV

Mar de acero al crepúsculo

delicia de la mirada;

bien me acabas la jornada – bella y plena -.

¡ Dios del mar,

gracias mil por la jornada

tan serena!

 

mar.-5tzx.-Lowell Birge Harrison.-1913

 

 

V

 

Mar azul, adiós,

Montañas amansadas

sobre las que corre el viento suave;

campanas de aldehuelas  apartadas,

que tantas horas me trajisteis paz;

adiós, con Dios quedad.»

Joan Maragall .- «Vistas al mar»

 

mar-vvdde- Peder Severin Kroyer- mil ochocientos ochenta y dos

 

 (Imágenes-1-James Abbott McNeill Whistler– 1886/ 2- Ivan Aivazosky– 1898/ 3- Paul Gauguin– 1898 / 4.- Montague Dawson/ 5.-Lowell Birge Harrison.-1913/ 6-Peder Severin Kroyer.-1882)

 

 

 

SOBRE EL ARTE MALO

lectura-ghy-Peder Severin Kroyer

» En literatura resulta muy difícil definir las características del «consumidor» de arte malo –comentaba C S Lewis  hablando de los gustos -. Es posible que ese consumidor ( o consumidora) desee con todas sus fuerzas su ración diaria de ficción y lo pase realmente mal si se le niega. Pero nunca relee. No hay distinción más clara entre quien ama la literatura y quien no. Es infalible. Quienes aman la literatura releen, los demás se limitan a leer. Una vez leía, una novela es para ellos como el periódico de ayer.

lectura.- reddv.- Eero Järnefelt.- retrato de Arvis Járnefelt

Podemos depositar alguna esperanza en alguien que no ha leído la «Odisea», o a Malory, o a Boswell, o  «Pickwick», pero ninguna ( en lo que respecta a la literatura) en el hombre que afirma que los ha leído y cree que con eso zanja la cuestión. Igual podría decir que se ha lavado una vez, o ha dormido una vez, o ha besado una vez a su esposa, o ha salido una vez a dar un paseo.

lectura.-uy6.-Edouard Manet.-

Si la mala poesía se relee o no no lo sé. Pero el hecho de no saberlo es ya significativo. Y es que quienes compran mala poesía no la mencionan en sus conversaciones (…) Y lo mismo sucede con un mal cuadro. El comprador dice, sin duda sinceramente, que le parece precioso, tierno, hermoso, delicioso o (más probablemente) «bonito». Pero lo cuelga donde no se puede ver y no vuelve a mirarlo (…) Lo que los aficionados al arte malo desean – y obtienen- es algo que sirva de acompañamiento a su vida, algo que llene sus momentos extraños, un equipaje para el maletero de la mente, o un poco de fibra para su estómago.

lectura.-8uyu.-Emile Friant.-1885

(…) El arte malo nunca se disfruta como el arte de calidad. El arte malo nos «gusta», pero nunca nos asombra, cautiva o abate (…) Los aficionados a la poesía sentimental, a las malas novelas, a la mala pintura y a las melodías sin más valor que el de ser pegadizas suelen disfrutar precisamente de lo que sí está. Y su disfrute no es en modo alguno comparable al que otras personas obtienen del arte de calidad.»

(Imágenes:- 1.-Peder Severin Kroyer/ 2.-Eero Järnefelt/3-Édouard Manet/ 4.-Émile Friant-wikipedia)