TERMINAR UN LIBRO

 

 

“Mañana si todo sale bien, terminarás tu libro: “solo el primer borrador”, pero ya estás mostrando síntomas que indican un término, un final que se parece más a la liberación que a la entrega. Te estás poniendo impaciente e irritable, es probable que pronto te sumerjas en la hosquedad. De hecho, pasado mañana, incluso aunque quede mucho trabajo por hacer, el libro ya no será algo imaginado sino algo escrito. Dejará de ser una gestación para convertirse en un acto logrado; ya no será un conjunto de posibilidades sino una realización particular de ellas. Un niño en el útero significa la vida misma;  una vez afuera, es un mocoso definido y particular. Lo que queda por hacer – alimento y educación – tiene su interés e importancia, pero los padres quedan pegados a un conjunto final de oportunidades para observar y para alentar que se desarrollen. Los sueños de gloria son dejados a un lado frente a pequeños imperativos prácticos. Si alguna vez llega, la gloria vendrá años después, cuando ya no tenga ninguna conexión con la esperanza fácil,  consoladora que el trabajo todavía sin hacer generaba. Ya no podrás esperar el final consumado, el triunfo de tus ansias. Si el final se consuma, o es solo una promesa de consumación, o una desilusión total, dará lo mismo; o al menos no se parecerá en nada a terminar las cosas. Habrás sido vaciado: no habrá nada sobre lo que preocuparse, nada con lo que sentirse seguro, nada que esperar respecto a la absoluta realización de tu poder en el lenguaje. Al mismo tiempo, todo esto es irrelevante, impreciso y ridículamente engañoso”.

Harry Mathews – “Veinte líneas por día”  – 16 de marzo de 1983

(Imagen – Paul Serusier)

EL OTRO YO

 

escribir-alala45-david-bowers-all-art-org

 

“No escribo yo…

el otro que hay en mí

pide aflorar constantemente.

.Mas si me apresuro a volverme y mirarlo

él vuelve a escabullirse

al momento y lugar

en donde estaba antes

pues sin saberlo entorné la puerta

y lo dejé salir.

A veces un grito encendido lo llama;

comprende que lo necesito,

y yo también. Su tarea

será decirme quién soy bajo la máscara.

Él es Fantasma, yo fachada

que oculta la ópera que él escribe con Dios,

en tanto yo, ciego del todo,

espero impávido a que su mente

se me deslice brazo abajo,

por la muñeca, hasta la mano

y las puntas de los dedos

y furtiva encuentre

esas verdades que caen de las lenguas

con sonido quemante,

todo surgido de una sangre secreta

y alma secreta de secreto suelo.

 

escribir-rec-paul-serusier

 

Con alegría

él se asoma a escribir, y luego corre

a esconderse una semana

hasta que reanuda el juego

en el cual yo finjo, diligente,

que no es mi propósito tentarlo.

(…)

 

Ray Bradbury .- “Zen en el arte de escribir”

(Imágenes.- 1- David Bowers-all- art- org/ 2.-Paul Serusier)

ANTE LA ESCRITURA

escribir-rec- Paul Serusier

 

“Está, pues, la página en blanco y el tema que te obsesiona – decía Margaret Atwood. Está la historia que quiere dominarte y está tu resistencia a que eso suceda. Está tu deseo de liberarte de aquello, de esa servidumbre, hacer novillos, hacer cualquier cosa. Hacer la colada, ver una película. Están las palabras con sus inercias, sus matices, sus insuficiencias y su grandeza. Están los riesgos que corres y la serenidad que pierdes, la ayuda que te llega cuando menos lo esperas. Está la revisión minuciosa, las tachaduras, las páginas arrugadas que inundan el suelo de papeles para tirar. Está la frase que sabes que vas a conservar”.

(Imagen.- Paul Serusier)

TODOS LOS HOMBRES DEL MUNDO

paisajes.-6hu.-Paul Sérusier.-1891.-Musée d `Orsay

“Pues todos los hombres del mundo,

noveles en la experiencia de la aurora,

pedruscos con espíritu sonante,

presos de plata fina,

zapateros,

calumniantes,

montañiles,

sabios en el azúcar y en las mieles,

oficiantes en armas,

trigueños,

albañiles,

músicos,

huelguistas

y estos otros

y aquellos

que andamos a dos carrizos

sobre la flor del mundo,

serenos o deudores en la justicia

o apaciguados con oro y tunda,

le damos al sol la bienvenida.”

Alejandro Aura.-“La balada del príncipe rojo” en “Cinco veces, la flor”

paisajes.-4ffn.-Peter Grahlmann

(Imágenes.-1.-Paul Sérusier.-1891.-Musee d´Orsay/ 2.-Peter Grahlmann.- granero en el campo de oro.-glup3)

TIEPOLO Y EL COLOR

Para los pintores, el color no está sólo en todas aquellas cosas que todos vemos – dice Bridget Riley -, sino también, de un modo extraordinario, en los pigmentos extendidos en la paleta, y allí, de un modo muy especial, es sencilla y únicamente el color“. Sobre el azul he hablado alguna vez en Mi Siglo y sobre las  mezclas de colores en Delacroix, tal como él lo confiesa en su “Diario”, en alguna otra ocasión. Hay que recordar la búsqueda de amarillos que en las madrugadas marchando por el campo obsesionaban a Van Gogh y que cuenta en sus Cartas a a su hermano Theo.  Colores y pintores han cubierto, pues, páginas ilustres. Ahora el gran crítico literario y artístico italiano Roberto Calasso dedica a ” El rosa Tiepolo” (Anagrama) todo un libro.

“Si se pide hoy el rosa Tiepolo o el rojo Tiepolo en una tienda de colores o en una de telas – dice Calasso -, difícilmente se encontrará respuesta. Es problable que tampoco en los tiempos de Proust todos los negocios estuvieran provistos de tales mercancias. Es un color que llama la atención y, después, fácilmente se olvida. Pero para Proust debió de tocar un punto neurálgico, dado que lo evocó sólo para Odette, Oriane de Guermantes y Albertine. Acaso lo que unía a tales seres, tan diferentes, tan opuestos, tan obsesionantes, era ese color. Su aparición es siempre un deslumbramiento, fugaz y definitivo“.

Además de los amores, guerras y vicisitudes cruzadas de los siglos también ellos han llevado tras de sí la luminosa estela de matices y abanicos pictóricos inspirados en pacientes talleres, combinaciones perdurables, deslumbrantes aciertos. Philip Ball en “La invención del color(Debolsillo) va recordando el sendero que han ido dejando los años de la púrpura, los años de azules desvaidos, los otros azules del siglo XX,  los modernos colores digitales. Es un recorrido que Calasso hace a su vez a la vera de Tiepolo: “entre los grandes de la pintura -señala – el último que supo callar. Nadie consiguió arrancarle declaraciones acerca de la fidelidad a la naturaleza o la santidad del dibujo”.

Como le decía Gauguin a Paul Sérusier:

“¿De qué color ves aquel árbol?”

Amarillo“.

Está bien, usa tu mejor amarillo. ¿De qué color ves la tierra?

Roja.

Entonces usa tu mejor rojo“.

Singulares percepciones entre color y naturaleza, entre visión y color.

(Imágenes. 1, 2 y 3.-detalles de “El Carnaval” de Tiepolo.-1750.-Museo del Louvre)