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Posts Tagged ‘Paul Auster’

ciudades.-9jju.-Nueva York.-1932.-Berenice Abbott

 

Manhattan es uno de los paisajes urbanos entre los más singulares y fascinantes que conozco – así lo confesó Siri Hustvedt -. De un bloque a otro, la experiencia puede ser radicalmente diferente. La tolerancia es tan manifiesta que cada habitante puede afirmar su personalidad o reinventársela, libremente”.

 

ciudades.-6688j.-Séptima Avenida.-1935.-por Berenice Abbott

 

“Los exiliados, que habían atravesado el océano para llegar a este Nueva York desmesurado – escribió David Ignatow -, se sentían presos de una violenta tempestad que amenazaba aniquilarles. Los bus atravesaban las calles como demonios. Muchedumbres de paseantes recorrían las aceras, sus rostros eran como una espuma viviente. Todo aquello era loco, inconcebible”.

 

ciudades.-4eev.-Nueva York.-1937.-Berenice Abbott

 

“El ascensor en Nueva York  – evocó también Paul Morand -, es una especie de locomotora salvo que es vertical. Gracias a él, la ciudad conoce el mismo fogoso lanzamiento hacia adelante que la nación mantiene hacia el Oeste. El ascensor es la máquina del corazón de toda esta feria. El motor fantástico que, igual que un grito, os eleva y sostiene, logrando esa sensación, que no se encuentra en ninguna parte, la de “caer hacia arriba”

 

ciudades.-4wbnn.-Nueva York 1933.-Berenice Abbott

 

Nueva York, como Paris, baila con sus pies frenéticos – confesó hace pocos años Rick Moody -. A pesar de los corazones heridos, parece que la ciudad ha decidido  vivir como siempre lo ha hecho. Encuentro atrayente y a la vez arrogante esta particular dedicación por lo cotidiano. La ciudad ha  retomado su aspecto delicioso y seductor. A pesar de las medidas de “seguridad”, la ciudad es imposible de controlar y sospecho que a Nueva York le gusta vivir de esta manera”.

 

café-bnnyuu-Berenice Abbott- Nueva York mil novecientos cuarenta y ocho

 

“La unión entre el caminar y el lenguaje – señaló Paul Auster – es evidente. Existe un ritmo de las palabras que corresponde a un ritmo de los pasos. La escritura no es más que una especie de movimiento que tiene necesidad, para expresarse, de esta huida al caminar. En realidad, cuando se camina por Nueva York se piensa. El tema del caminar para mí no pertenece a la literatura sino a la autobiografía”.

 

ciudades.-42ssd.-Nueva York.-1903.-Berenice Abbott

 

(pequeña evocación de Berenice Abbott, cuyas fotografías se exponen estos días en Valladolid)

(Imágenes.-Berenice Abbott: Nueva York.- 1- 1932/ 2-1935/ 3.-1937/ 4.-1933/ 5.-1948/ 6. 1903)

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interiores.-rvgy.-hoteles.-Paul G. Oxborough.-en el Hotel Warwick

 

Los hoteles y la literatura han tenido siempre excelentes relaciones. Escogiendo algunas de ellas, ahí están los hoteles de Agatha Christie o los hoteles provincianos de Maigret, las divagaciones de Paul Auster, las “estancias tenebrosas” de Julien Gracq o los best-sellers antiguos como el del “Grand Hotel” de Vicky Baum. Olivier Rolin (el llamado Georges Perec de las habitaciones de hotel), al escribir sobre el hotel Crystal, anota dimensiones, muros, techos, pinturas, muebles, objetos, cortinas, radiadores, grabados, y luego avanza lentamente sobre piezas anexas, cuartos de baño, ventanas, vistas, y  todo ello con un propósito exhaustivo y preciso, para que sus recuerdos no salgan nunca de estos recintos.

 

interiores- vddtt-Edward Hopper- Hotel Lobby - mil novecientos cuarenta y tres

 

Ahora algún periódico ha querido resucitar los personajes y la historia de  ciertos hoteles célebres de Madrid. Y cuando atravesamos los vestíbulos, subimos a los ascensores, caminamos por las alfombras de los pasillos y metemos la llave en la hendidura de la puerta he aquí que encontramos, por ejemplo en el Palace madrileño,  a Borges y a Alejo Carpentier, a Sinclair Lewis, Emil Ludwig, Keyserling, Paul Morand, Spengler, Brodsky, Dürrenmatt o Hemingway entre tantos otros.

 

periódicos.-879.-Hopper.-1932.-habitación de hotel

 

En los interiores de hoteles pequeños o grandes han transcurrido vidas de paso, retazos de conversaciones y silencios que inmortalizara Hopper, pasillos con pensamientos furtivos

 

interiores.- 53ddv.- Auguste Chabaud.- pasilllo de hotel

 

y vistas desde ventanales irreales con ciudades al fondo que se dejaban contemplar.

 

ciudades.-55tt,--.Boston.-antigua casa de la Aduana de Boston desde la habitacón del hotel.-Abelardo Morell

 

(Imágenes.- 1.- Paul G Oxborugh en el Hotel Warwick/ 2-Edward Hopper- 1943/3.- Edward Hopper- 1932/ 4.-Auguste Chabaud/ 5.-Abelardo Morell)

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calles.-bm54.-por Garry Winogrand.-1954.-Estate of Garry Winogrand.-Master of Photography

 

Las gentes y los puentes y los rostros y las calles, y también  la nieve y los ángulos rodean a Nueva York desde la pintura a la fotografía, y señales plásticas y literarias extienden su enorme mapa en la ciudad. Ahora es una exposición en Madrid del fotógrafo Garry Winegrand, pero solo Brooklyn ya nos habla en sus rincones de numerosos escritores. Allí vivieron Thomas Wolfe, Norman Mailer,

 

Nueva York-nhhu-Childe Hassam- American Artt

 

Hart Crane, Truman Capote, W. H. Auden, Arthur  Miller,Walt Whitman, o Carson McCullers y por aquí ha paseado tardes y mañanas Paul Auster.

 

calles.-bg7v.-Los Angeles.-1969.-por Garry Winogrand.-Estate of Garry Winogrand.-Master of Photography

 

“Brooklyndecía Auster – es un lugar que tiene una atmósfera muy especial. Hay en este barrio algo misterioso que se te mete por debajo de la piel y se queda ahí. Brooklyn es un inventario del universo y tiene la peculiaridad de que mientras en todas partes las diferencias étnicas y religiosas son una fuente potencial de conflictos, aquí se vive en armonía”.

 

Nueva York -Francis Guy- Winter Scene in Brooklyn-mil ochocientos veinte- Brookyln Museum

 

Entre edificios y fotografías, el estudioso y ensayista francés Marc Fumaroli confesaba sobre Nueva York: “He paseado mucho por esta ciudad en la que la gente no pasea, pero donde se camina mucho y a toda prisa. En bus, en metro, no he dejado de cruzarme con gente ajada y fatigada, jóvenes y menos jóvenes, encogidos, no lo bastante sin duda para interesar a los fotógrafos del desamparo

 

 

fotografía- bggb- Garry Winogrand- Los Angeles - mil novecientos ochenta y tres- Fundación Mapfre

 

humano, pero demasiado poco presentables para ser tenidos en cuenta por los fotógrafos artísticos y del glamour. A pie, mis pasos me han llevado a los barrios más degradados o a los menos de esta isla fabulosa en la que se concentra la

 

 

Nueva York- hybb- Gleen O Coleman- mil novecientos veintinueve- Bridge Tower- Brooklyn Museus of Alexander  M Bing

 

Humanidad más variada, la más verdadera y la más falsa. Me he cruzado con tantos rostros con signos de preocupación y enervados a los que me habría gustado hacer algunas preguntas, con tantos perfiles perdidos que me hubiera

 

fotografía- tvvf- Garry Winogrand- Manhattan- mil novecientos sesenta-Fundación Mapfre

 

gustado ver de frente, con tantas buenas gentes dedicadas a su pequeño negocio o a su oficio y que parecían concentradas en sus cosas. Nunca me he llevado mi Leica. Los verdaderos lugareños, tanto en Nueva York, como en otras partes,

 

 

Nueva York-hunn-Samuel Halpert- mil novecientos veinte- Wiew of Brookjyn Bridge

 

sienten naturalmente horror a que unos desconocidos les fotografíen. Y, además, siempre he tenido la impresión de que habían sido todos varias veces y a menudo

 

fotografía-unnb- Garry Winogrand- elconfidencial com

 

fotografiados, sondeados, contabilizados, evaluados, y que incluso ellos, en esos barrios bastante tristes y periféricos de la capital de la modernidad, pertenecían a un mundo cotidiano, un poco víctima de la publicidad y de las tecnologías miniaturizadas”.

 

ciudades-bgin- gentes- Nueva York- Garry Winogrand- mil novecientos sesenta y cuatro

 

(Imágenes.-1.-Garry Winogrand-1954- estate of Gary Winegrand- master of photographie/ 2.-Childe Hassan/ 3.-Garry Winogrand- 1969-master of photographie/ 4.-Francis Guy- 1820/ 5.-Garry Winogrand- 1983- Fundación Mapfre/ 6.-Gleen O Coleman- 1929/ 7.-Garry Winogrand- 1960- Fundación Mapfre/ 8.-Samuel Halpert- 1920/ 9.-Garry Winogrand- elconfidencial/ 10.-Garry Winogrand- 1964)

 

 

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animales.-kk55.-gallina.-pollos.- Edgar Hunt.-1907

“Una mañana temprano de domingo iba bajando por la calle Stanton cuando vi, a pocos metros delante de mí, una gallina.Yo caminaba más deprisa, así que pronto le di alcance. A la altura de la Avenida Dieciocho, estaba casi encima de ella. En la Dieciocho, la gallina giró en dirección sur. Al llegar a la cuarta casa se metió por el camino de entrada, subió los escalones del porche dando saltitos y picoteó con decisión sobre la puerta metálica. Momentos después, la puerta se abrió y la gallina entró.”

Linda Elegant.(Portland, Oregon)

gallina-ediig-Edgar Hunt

(Mi Siglo  lleva como subtítulo “la invención de la realidad” y este verídico relato de la vida americana lo envió la autora al novelista Paul Auster para su “Proyecto Nacional de Relatos y el escritor norteamericano quiso incluirlo en el volumen “Creía que mi  padre era Dios).  Auster pedía solamente a quienes le escribían que le mandaran “historias reales que bien pudieran ser una ficción” y así lo transcribió)

(Imágenes.-1 y 2–Edgar Hunt- 1907)

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escribir-Sam Messer- máquina de escribir llorando- dos mil nueve

“Mecanografiar – confesaba Paul Auster en “The Paris Review” (2003) -me permite experimentar el libro de otro modo, hundirme en el flujo de la narración y sentir cómo funciona en conjunto. Lo llamo “leer con los dedos” y resulta asombrosa la cantidad de errores que encuentran tus dedos y tus ojos no perciben. Repeticiones, construcciones torpes, ritmos entrecortados. Nunca falla. Creo que he terminado el libro, empiezo a pasarlo a máquina y me doy cuenta de que necesita más trabajo (…) La máquina de escribir me obliga a empezar desde el principio cuando he terminado. Con un ordenador, haces los cambios en la pantalla, y luego imprimes una copia en limpio. Con una máquina de escribir no tienes un manuscrito limpio a menos que empieces de cero. Es un proceso increíblemente tedioso. Has terminado el libro, y tienes que pasar  varias semanas dedicado a la tarea puramente mecánica de transcribir lo que ya has escrito. Es malo para  tu cuello, malo para tu espalda e, incluso aunque puedas mecanografiar veinte o treinta páginas al día, las páginas terminadas se apilan con una lentitud insufrible. Ése es el momento en el que siempre deseo haberme pasado al ordenador, y sin embargo cada vez que me someto a esa etapa final de un libro termino descubriendo lo esencial que resulta (…)

escribir.-tbgg.-Jason Toney.-Hard Boiled

(…) Pero antes de pasar a la máquina de escribir, siempre escribo a mano. Normalmente con una pluma estilográfica, pero a veces con un lápiz, especialmente para las correcciones. Si pudiera escribir directamente en una máquina de escribir o un ordenador, lo haría. Pero los teclados siempre me han intimidado. Nunca he podido pensar con claridad con los dedos en esa posición. Una pluma es un instrumento mucho más primitivo. Sientes que las palabras salen de tu cuerpo y luego las excavas en la página. Escribir siempre ha tenido una cualidad táctil

escribir.-ervvb.-Eve Arnold.-EE.UU. Nueva York.-Arthur Miller.-Las brujas de Salem.-1953

para mí. Es una experiencia física (…) Pienso en el cuaderno como una casa de palabras, un lugar secreto para reflexionar y examinarse a uno mismo. No me interesan sólo los resultados de la escritura, sino el proceso, el acto de poner palabras sobre la página. De joven, siempre me preguntaba: ¿de dónde vienen las palabras? ”

Si esto dice Auster respecto al “leer con los dedos, el “tocar con las palabras” (sea en Pla o en W. G. Sebald) – a los que en varias ocasiones me he referido aquí -, nos transmite todo el misterio de las palabras, la lucha también con las palabras, como cuando dice Sebald escribiendo:  “las frases se disolvían en palabras aisladas, las palabras, en una sucesión arbitraria de letras, las letras en signos inconexos, y éstos en una huella gris azulada, que brillaba plateada aquí o allá, y que algún ser reptante había segregado y arrastrado tras sí, y cuya vista me llenaba cada vez más de sentimientos de horror y vergüenza”.

Las palabras se escapan, uno no encuentra las palabras, y uno describe de forma magistral que en ese momento le está siendo imposible escribir.

escribir-ccdbn-Eugène Carrière- mil ochocientos

(Imágenes.-1. Sam Messer– máquina de escribir llorando- 2009/2.-Jason Toney Hard-Boiled/ 3.- Eve Arnold– Arthur Miller- “Las brujas de Salem”- 1953/4.- Eugène Carrière)

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Sin duda es una extraña manera de pasarse la vida – confesaba Paul Auster hace pocos años -: encerrado en una habitación con  la pluma en la mano, hora tras hora, día tras día, año tras año, esforzándose por llenar unas cuartillas de palabras con objeto de dar vida a lo que no existe...” De los cuadernos de los escritores como auténticas casas literarias he hablado varias veces en Mi Siglo. Quizá me he referido menos al movimiento de la mano, al vaivén de los dedos, a los roces de la piel de la palma deslizándose sobre la rugosidad o la tersura del papel mientras las articulaciones se comprimen o danzan. Ahora, el popular tabloide alemán “ Bild”  eleva la alarma sobre el fin de la caligrafía: la escritura manual, es decir, el conjunto de rasgos que caracterizan la escritura de una persona – dice – se extingue.

La mano ha ido modificando cada vez más sus posiciones, las yemas de los dedos han dominado al fin sobre la mano entera y el cerebro deja manar su fluido precipitado hasta la misma punta de los dedos: en las yemas se condensa todo el pensamiento y el sentimiento del autor, y por tanto una vez más cerebro y mano se hermanan aunque ahora de manera distinta, unión que tantas veces ha tenido lugar en el curso de la Historia: no hay más que recordar el excelente ensayo de Benjamín Farrington, “Mano y cerebro en la Grecia antigua” (Ayuso) dedicado al arte de curar, a la evolución de la medicina griega. 

Pero el arte de curar las palabras es otra cosa. Los autores han cuidado y curado las palabras durante siglos sobre el papel, más tarde sobre la máquina de escribir, hoy ante el ordenador. Descubrir el proceso de creación se ha complicado más. Hay autores que no han querido dejar rastro de tal proceso. Así García Márquez, célebre por destruir los borradores de sus manuscritos, y al que, como recuerda Gerald Martin en su biografía, el ordenador no sólo ha cambiado por completo el proceso de su creación literaria, sino que además ha hecho más difícil seguir las fases de su desarrollo.

Cuando Martin evoca el fin de” El amor en los tiempos del cólera” agrega que “a García Márquez no sólo le embargaba el entusiasmo de haber terminado la novela, que inauguraba para él una nueva etapa, sino que también atravesaba por la euforia y la angustia de los usuarios del ordenador de aquellos primeros tiempos. ¿Contaba con una copia de seguridad, serían los disquetes de confianza, dónde podía guardarlos sin miedo a que sufrieran daños o se los robaran? Era muy consciente de ser uno de los primeros escritores célebres – tal vez el más famoso del mundo – en escribir una obra importante con ordenador. Acompañado de Mercedes y Gonzalo, además de su sobrina Alexandra Barcha, voló a Nueva York con los disquetes de la novela atados al cuello”.

(Imágenes:- 1.-página del “Diario” de Katherine Mansfield del 6 de septiembre de 1911/ 2.-anotaciones de David Foster Wallace a una obra de Don DeLillo.-foto Harr Ransom Center/ 3.- primera pagina del cuaderno de “Watt”, de Samuel Beckett/ 4.-manuscrito de 1984, de George Orwell)

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En cuanto empiezo a escribir – dice Paul Auster -, ya no existe más que el trabajo. El entorno desaparece. Carece de importancia. El lugar en el que estoy es el cuaderno. El cuaderno es la habitación. Esto es la casa del cuaderno“. En Mi Siglo he hablado alguna vez de estos refugios de artistas que son las casas de los cuadernos, pasillos por donde van y vienen los personajes y por donde nosotros nos cruzamos con ellos, casas y libros con sorprendente dureza interior, unión de artesanías, de inspiración y de esfuerzo.

Italo Calvino, en “Si una noche de invierno un viajero“, cierra bien la puerta de esa casa del libro que estamos leyendo, la habitación de la lectura, “adopta la postura más cómoda – recomienda a cada uno -: sentado, tumbado, ovillado, acostado. En un sillón, en el sofá, en la mecedora, en la tumbona, en el puf. En la hamaca, si tienes una hamaca. Sobre la cama, naturalmente, o dentro de la cama“. Lo importante es leer, lo importante es escribir. El escritor lo hace en la casa de su cuaderno y el lector abre a la vez las hojas de las puertas de su casa, que son las páginas, y entra en las estancias que el escritor le muestra.

Y paralelamente a esas casas personales, llenas de concentración y de intimidad, se elevan en muchos libros las casas literarias, obsesiones y persecuciones en la mente del escritor. Varias podríamos citar: “La casa” , de Mujica Láinez, por ejemplo, o “Casa de campo” de Donoso, tan ferviente enamorado de casas muy distintas a lo largo de sus desplazamientos continuos. Pero quizá queden en la memoria dos más relevantes: la que describe Carlo Emilio Gadda en 1957, en “El zafarrancho aquel de via Merulana” (Seix Barral), calle y casa plena de dialectos, universo de personajes múltiples, arquitectura novelística que se aparta de caminos conocidos, y “La vida instrucciones de uso””  (Anagrama), de Georges Perec, la casa parisina de la calle Simon-Crubellier con sus noventa y nueve piezas de puzzle, en donde el escritor “imagina un inmueble en el que se ha quitado la fachada… de modo que, desde la planta baja a la buhardilla, todos los aposentos que se hallan en la parte anterior del edificio sean inmediata y simultáneamente visibles”, como así lo comenta Perec en “Espèces d`espaces(Galilée)

“Poco antes de que surjan del suelo aquellos bloques de vidrio, acero y hormigón – escribe Perec en esta novela -, habrá el largo palabreo de las ventas y los traspasos, las indemnizaciones, las permutas, los realojamientos, las expulsiones. Uno tras otro se cerrarán los comercios, sin tener sucesores, una tras otra se tapiarán las ventanas de los pisos desocupados y se hundirá su suelo para desanimar a squatters y vagabundos. La calle no será más que una sucesión de fachadas ciegas – ventanas semejantes a ojos sin pensamiento -, que alternarán con vallas manchadas de carteles desgarrados y graffiti nostálgicos.

¿Quién. ante una casa de pisos parisién, no ha pensado munca que era indestructible? Puede hundirla una bomba, un incendio, un terremoto, pero ¿si no? Una ciudad, una calle o una casa comparadas con un individuo, una familia o hasta una dinastía, parecen inalterables, inasequibles para el tiempo o los accidentes de la vida humana, hasta tal punto que creemos poder confrontar y oponer la fragilidad de nuestra condición a la invulnerabilidad de la piedra”.

Especies de espacios, en la casa de la lectura siempre hay un lector junto a la lámpara leyendo un libro y en la casa de la escritura – junto a la lámpara – siempre hay un escritor que está escribiendo un libro para la casa de la lectura.

(Imágenes: 1.-Alexandre Rabine.-1989.-Mimi Fertz  Gallery.-arnet/ 2.-Gerhard Richter.-1994.-Overpainted photographs/ 3.-La soledad-1898.- Albert Lorieux.- Peter Nahum.-Leicester galleries)

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