VIAJES POR EL MUNDO (19) : SAN PETERSBURGO

 

 

“En última instancia – comentaba Joseph Brodsky al hablar de San Petersburgo – , se debe atribuir el rápido crecimiento de la ciudad y de su esplendor en primer lugar a la ubicua presencia del agua. El Neva, que se extiende a lo largo de veinte kilómetros y se bifurca justo en el centro de la ciudad, con sus veinticinco tortuosos canales, grandes y pequeños, brinda a esta ciudad tal cantidad de espejos, que el narcisismo resulta inevitable. Es como si la ciudad, reflejada a cada segundo por miles de metros cuadrados de una continua amalgama plateada, fuera filmada constantemente por su río, que descarga sus secuencias en el golfo de Finlandia, el cual, en un día soleado, parece un depósito de esas deslumbrantes imágenes. No es de extrañar que a veces esta ciudad dé la impresión de una egoísta redomada, exclusivamente preocupada por su aspecto. Es cierto que en semejantes lugares prestamos más atención a las fachadas que a las caras, pero la piedra no puede procrear. La inagotable y enloquecedora multiplicación de todas esas pilastras, columnatas y pórticos insinúa la posibilidad de que al menos en el mundo inanimado se pueda considerar el agua una forma condensada del tiempo.

 

 

Prro tal vez más que por sus canales y ríos esta “ciudad extremadamente premeditada”, como la llamó Dostoievski, se ha reflejado en la literatura de Rusia, porque el agua sólo puede hablar de superficies  y, además, expuestas. La descripción del interior mental y real de la ciudad, de sus repercusiones en la población y su mundo interior, pasó a ser el tema principal de la literatura rusa casi desde el día mismo de su fundación. Técnicamente hablando, la literatura rusa nació aquí, en las riberas del Neva. Si, como se suele decir, todos los escritores rusos “salieron del “abrigo” de Gógol”, conviene  recordar que éste fue arrebatado de los hombros de ese pobre funcionario precisamente en San Petersburgo, al comienzo mismo del siglo XlX.  Sin embargo, quien fijó el tono fue Pushkin en su “Caballero de Bronce”.

En el marco de la vida rusa de aquella época, la aparición de San Petersburgo fue similar al descubrimiento del Nuevo Mundo: brindó a los meditabundos hombres de la época la posibilidad de observarse a sí mismos y a la nación desde fuera. Dicho de otro modo, esta ciudad les brindó la  posibilidad  de objetivar el pais. Si es cierto que todos los escritores deben distanciarse  de su experiencia para poder hacer observaciones sobre ella, en ese caso la ciudad, al prestar ese servicio distanciador, les ahorró un viaje.”

 

 

(Imágenes-1- San Petersburgo – Julian Barrow/ – 1939/ 2- San Petersburgo –  Nikolai Dubovsky- 1898/ 3- San Petersburgo- Sadovnikov-1862)

COMO LLEGAN LAS OLAS A PLAYAS PEDREGOSAS

 

mar-onnhhy-olas- Nikolai Nikanorovich Dubovskoy- mil ochocientos noventa y tres

 

«Como llegan las olas a playas pedregosas,

así nuestros minutos se precipitan a un fin

y cada uno sucede al que le ha precedido

en afanosa lucha por seguir adelante.

 

mar-ttr- olas- Zdzislaw Beksinski

 

En el mar de la luz todos los nacimientos

buscan la madurez, donde está su corona;

contra su gloria luchan tortuosos eclipses

y a sus propios dones los desbarata el tiempo.

 

mar-nnbbung-olas-Aleksey Vasilevich Ganzen- mil novecientos catorce

 

El tiempo que traspasa las flores juveniles

y va excavando surcos en la frente lozana;

y vive de exquisiteces de la mejor verdad

y todo lo que despunta su hoz lo agradece.

 

mar-unnhy- René Magritte- mil novecientos treinta y  seis

 

Pero contra ese tiempo esgrimiré mi estilo

y, sabiendo que es cruel, elogiaré tus méritos».

William Shakespeare.- Soneto LX

(Imágenes.- 1.-Nikolai Nikanorovich Dubovskoy– 1893/ 2.- Zdzislaw Bekinski/ 3.- Alexey Vasilevich Ganzen– 1914/ 4.- René Magritte- 1936)